VISIONES, SUEÑOS Y CONOCIMIENTO DE UNO MISMO. Entrevista a Hugo Fernando Tangarife

Por: Juan Pablo Hincapié Santa

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas

Jpablo92in@gmail.com

Juan Pablo Hincapié: Cuando comencé a cuestionarme la relevancia que tiene la experiencia del sueño en la vida cotidiana supuse que sería sencillo obtener respuestas, pero me equivoqué. Entre más investigaba sobre el fenómeno onírico más me daba cuenta de que es muy difícil llegar a conclusiones claras. La oniromancia ha servido de apoyo para artistas y creadores de distintos medios, tanto plásticos como visuales. Me interesa la relevancia que tienen los sueños, esos estados en los que entramos diariamente y que nos conectan con una forma de nosotros que es imperceptible en la vida diurna, que afecta nuestra forma de ser y nuestra labor en el arte. En mi caso, los procesos que he emprendido de investigación y creación de obra plástica entorno a este tema me han permitido pensar en la relación que tienen estos fenómenos oníricos con otros estados de conciencia.

Teniendo en cuenta que hay distintas formas de adentrarse en las profundidades de la conciencia, tomé la decisión de realizar esta entrevista, especialmente, porque usted ha trabajado los estados modificados de conciencia. Me interesan los procesos creativos interrelacionados con el uso de elementos psicoactivos, especialmente, aquellos que se apoyan en eventos alucinógenos y que exploran los distintos estados que puede atravesar la psique humana.

Hugo Tangarife: Muy interesante su trabajo, se trata de un tema para profundizar, los surrealistas -por ejemplo- tomaron los sueños y obtuvieron un resultado que produjo un cambio cultural. Los sueños ocupan un espacio de ocho horas diarias lo cual brinda mucho material, muchas visiones, muchas relaciones con los demás y con la naturaleza.

Juan Pablo: Comencemos la entrevista con una breve presentación de su trabajo.

Hugo: Mi nombre es Hugo Fernando Tangarife, maestro en artes plásticas de la Universidad de Caldas, cuento con una maestría en Cultura en Drogas de la misma universidad. Llevo un tiempo estudiando la relación del arte con la naturaleza, mi interés está dirigido a las plantas enteógenas a partir de diferentes acciones como la siembra, el dibujo, la etnografía artística y últimamente estoy realizando diferentes instalaciones en la naturaleza. Como producto de mis procesos de investigación he escrito diferentes artículos científicos en diferentes revistas académicas como Cultura y Droga, Biosalud, Virajes, Portafolio cultural y Cazamosacas. También tuve la oportunidad de escribir un libro que se llama “Encuentros conmigo mismo. Historias de los estados modificados de conciencia” que fue publicado por una editorial académica española. Básicamente esto es un resumen de mis intereses artísticos y de investigación.

Juan Pablo: Es muy común que, en algún momento de la vida, queramos experimentar un estado sensorial diferente al de la cotidianidad; por eso quizás nos atrevemos a tener experiencias que nos alteran la bioquímica del cuerpo -por ejemplo- los deportes extremos, el alcohol y las drogas ¿Qué lo llevo a usted a querer trabajar con plantas enteógenas en el campo del arte?

Hugo: Mi interés por las plantas enteógenas viene desde mucho tiempo atrás. Antes de estudiar artes plásticas, estudié agronomía, en ese entonces me empecé a interesar en los hongos y comencé a profundizar en este tema. Conocí los hongos del género psilocybe que son los utilizados durante rituales en diferentes contextos, aquí en Colombia en diferentes culturas y en México principalmente. Tuve una experiencia bastante interesante con estas plantas y comencé a preguntarme sobre estos estados modificados de conciencia. Cuando uno tiene una experiencia de este tipo hay una transformación radical en lo que uno cree. Surgen diferentes preguntas y reflexiones, tan profundas y filosóficas como ¿quién soy?, ¿qué hago acá?, ¿cuál es mi interés real en la vida? Después, cuando comencé a estudiar artes plásticas, encontré otra planta: el yagé (Banisteriopsis caapi). Esta planta me llevó mucho más allá de la reflexión a una profundidad que comencé a relacionar con mi obra plástica. En ese momento inicié la investigación de Encuentros conmigo mismo, historias de los estados modificados de conciencia, la cual fue una puerta a mis prácticas e investigaciones entorno a la relación entre las plantas y el arte.

Juan Pablo: ¿Cómo definiría la experiencia de modificar la conciencia para conectar con estados que divergen de la realidad? ¿Cómo cambió su visión del mundo al ver ese otro mundo?

Hugo: Cuando uno tiene experiencias con las plantas de una forma respetuosa, de una forma ritualista, siempre acontece un cambio, una transformación de lo que creemos que es el mundo (experimentamos unos estados introspectivos muy fuertes). Por esto es que estas plantas han sido utilizadas por chamanes, médicos tradicionales, para enseñarnos a sanarnos a nosotros mismos. Alguien decía que el mundo es una cosa antes de tomar yagé y otra después, siento que despertamos -de alguna forma- a otros campos energéticos, a otros mundos, a otras realidades. Comenzamos a tener una relación distinta con las plantas, siento que tanto mi vida, como mi obra cambiaron después de tener este tipo de experiencias con las plantas enteógenas.

Juan Pablo: Quisiera que habláramos de su trabajo de grado de Artes Plásticas, presentado en el 2009, Encuentros conmigo mismo. Historias de los estados modificados de conciencia.  Allí plantea la posibilidad de liberación de sentimientos que habitan en el inconsciente personal. Esta idea me parece supremamente importante, porque la introspección nos permite retomar asuntos del pasado, cuestiones reprimidas, distintos métodos del psicoanálisis lo han intentado (como la hipnosis, entre otros). Lo interesante, en este caso, es que veo que las plantas -como usted lo menciona- también son terapeutas. Quisiera saber si alguna vez llegó a presentir que los personajes de su mundo interior, de su mundo onírico o profundo, de su psique lo estaban poniendo a prueba en una confrontación entre su existencia y sus experiencias pasadas.

Hugo: Sí, claro, las plantas siempre producen pruebas, pruebas con nuestros fantasmas o con las experiencias que han marcado la vida de una manera no muy grata; eso es lo interesante de estas plantas, por eso son plantas que sanan, porque tienen la capacidad de llevarnos a ese momento de la vida, ese momento desagradable y -de alguna forma- nos permiten ver esa imagen y liberarla. Claro que esto es siempre guiado por un médico tradicional, un taita. Ellos guían este trance, siempre le están preguntando a uno ¿qué está viendo? ¿qué ha logrado encontrar de sí mismo? Las experiencias con las plantas no son para todo el mundo hay personas que no tienen la capacidad de tener una reflexión, pueden generar distorsiones fuertes de la realidad y de sí mismo; siempre es muy importante tener una guía para realizar estos viajes psiconáuticos.

Después de mi tesis de pregrado, realicé una investigación de maestría y tuve la oportunidad de estar un tiempo con los indígenas, los kamsá del alto Putumayo y los kofán del bajo Putumayo. Debido a que tenía rituales todos los días de tomas de yagé, a veces no podía distinguir lo que era real y lo que no; finalmente llegué a la conclusión de que todo era real, estaba en estados modificados de conciencia muy fuertes. Algo importante de la manera en que asumo estos rituales y que es parte de mi obra es el diario de campo, siempre tengo un diario donde puedo escribir, donde puedo dibujar, donde puedo darles un orden a mis visiones a mis ideas, para que todo no sea difuso. Los diarios son un medio importante, son libros de artista y los presento en las exposiciones, al finalizar las investigaciones.

Juan Pablo: Ahora que menciona la etnografía y la autoetnografía, debo decir que me parece un acto poderoso, especialmente, cuando aparecen las preguntas existenciales, cuando uno se sumerge a buscar va llamando ciertas cosas; por ejemplo, entiendo que lo que usted ha hecho ha sido por medio de un llamado, un llamado que lo ha atraído y lo ha llevado a todas esas experiencias. Tal parece que la etnografía, así como el uso de plantas enteógenas tienen una relación profunda, porque existe una interconexión psíquica entre el camino realizado a un sitio específico para un ritual de toma y el medio escogido para modificar la conciencia por medio de una planta ¿Podría contarme si durante estos viajes autoetnográficos experimentó estados de conciencia modificados, alucinaciones, visiones o sueños que fueran relevantes en su proceso artístico sin haber consumido ningún alucinógeno?

Hugo: Sí, claro que sí, una parte importante de todo este proceso es que no era necesario estar en un estado modificado de conciencia -por la ingestión de alguna planta- para crear una obra, sino que ese estado modificado de conciencia era una parte importante para reflexionar sobre mi obra plástica. Las plantas generan esos estados a veces es complejo hablar de todas estas experiencias con una palabra. No voy a hablar de alucinaciones, “alucinación” es una palabra que ha sido relevada por visiones, una alucinación es algo pasajero y se va, pero la visión es algo importante para darnos cuenta de lo que estamos viviendo: la visión se puede interpretar y se puede hacer una trasformación a partir de esa interpretación. Todas estas experiencias han sido muy mágicas, así no esté en estados modificados de conciencia por una planta, tenemos toda esa energía dentro de nosotros mismos que nos permite continuar viviendo de modo distinto, acercarnos mucho más a la naturaleza y de entender que de ahí provenimos y que tenemos que protegerla para continuar viviendo.

Juan Pablo: En cierto modo nosotros vivimos con la conciencia modificada, no podríamos decir que somos plenamente conscientes de lo que está pasando, la mayor parte de los sucesos se experimentan de manera inconsciente. También cree un diario con los sueños, con lo que me sucedía y cómo me sentía con respecto a lo que soñaba y experimentaba; para profundizar y analizar todo lo anterior, pero especialmente las visiones. Me parece importante hacer esa claridad entre visión y alucinación. El camino a la introspección y la conexión con algo más profundo en nuestro ser -como usted lo dice- es algo que llevamos dentro de nosotros. Relacionando esto con sus procesos artísticos, encuentro en sus obras muchos mandalas y me parece muy interesante porque también tengo una relación con ellos. El mandala es un mapa, una guía, que nos va sumergiendo en algo muy profundo ¿qué me puede decir sobre esto?

Hugo: Cuando empecé a dibujar lo que yo sentía, en todos estos procesos con las plantas empecé a darme cuenta que todo lo que salía eran formas circulares, formas muy geométricas, pero no sabía lo que realmente era un mandala. Generalmente cuando uno está en un estado modificado de conciencia; sobre todo con el yagé, empiezan a emerger este tipo de círculos, son círculos que vienen y se trasforman. Llegan, lo tocan a uno, flotan y continúan en otra forma. Cuando me di cuenta de los mandalas, investigué un poco más y me di cuenta que eran imágenes arquetípicas, imágenes que salen del inconsciente y que son habituales en el ser humano. Cuando uno hace un ejercicio con niños y los coloca a dibujar lo que ellos quieran, lo primero que hacen son líneas y círculos, a veces tienen la capacidad de hacerlos simétricamente. Son imágenes que hacen parte del ser humano y emergen cuando tenemos experiencias con las plantas. Al revisar obras de artistas que han ido por este camino, se pueden encontrar imágenes muy similares. También se encuentran en las obras de los indígenas; los Tucano, por ejemplo, tienen unas obras bellísimas que cuando uno las ve se asemejan a los mandalas, por colocarles un nombre, pero en sí es una imagen muy natural para el ser humano.

Juan Pablo: En una de sus obras, hay un círculo de plantas de sábila y estas tienen un poder de limpieza y de curación. Cuando comencé mi trabajo de grado, no sabía qué camino tomar y empezó a aparecer el círculo. El círculo representa la unidad, hablando en un nivel esotérico, nosotros somos círculos y la energía que emitimos es esférica. Biológicamente el círculo está vinculado al cuerpo -por ejemplo- los ojos, nuestra mirada es circular, pero nuestro mundo ha sido adaptado a la cuadrícula y hemos olvidado ese vínculo que tenemos con la circularidad, con la geometría sagrada. Me gustaría que narrara alguna de sus experiencias cuando tuvo contacto con estas esferas que pudo observar durante las tomas.

Hugo: Son muchos los momentos en que aparece esta imagen, al revisar nuevamente mis diarios veo unas reflexiones muy profundas desde el dibujo y desde la escritura, pero uno de estos momentos fue -como le decía- cuando un círculo se acercaba con formas muy geométricas y yo lograba entrar ahí, flotar dentro de ese círculo y viajar conscientemente; en esos estados me podía elevar y surgir de ese espacio, también tenía la capacidad de observar a las personas que estaban ahí conmigo. Sin embargo, esto es solamente una fase, un conocimiento breve. Los taitas le preguntan a uno ¿qué vio? Y le dicen a uno “vio esto, listo ya pasó la primera fase, ahora tienen que pasar otra más”. Entonces en la siguiente toma uno logra entrar en ese círculo, pero ir más allá, viajar un poco más, al otro día tener capacidad de andar por esas dos fases y llegar a otra mas allá, por eso es tan importante el aprendizaje que los taitas obtienen durante muchos años. Ellos pueden, por ejemplo, llegar a ver cosas del futuro y del pasado, para hacer una interpretación.

Algo muy interesante de esto es que cuando viví con el taita, la gente llegaba a cualquier hora de la noche con fotografías de personas que las habían secuestrado o personas que se habían perdido. Entonces, el taita tomaba yagé esa noche y encontraba el lugar donde estaba esa persona. Yo era testigo de eso, el taita les decía “esta persona está ahí, en tal parte” y después teníamos la sorpresa de que era verdad, uno no se explicaba de qué forma lo hacía. Lo que yo pude ver era una mínima parte de ese conocimiento, siento que es una mínima parte del conocimiento que tienen los abuelos y cuando me refiero a los taitas, explícitamente me refiero a los abuelos, no a las personas que ahora se creen taitas, jóvenes de treinta años, cuarenta o cincuenta años; sino taitas de setenta, ochenta, noventa o cien años, como el taita Querubín.

Juan Pablo: Encuentro muchas relaciones con la investigación que he estado desarrollando, el psiconauta y el onironauta son ambos viajeros. Así como el taita llega a pronosticar eventos futuros y pasados, los durmientes también lo han hecho. Algunas tribus canadienses han logrado tener conversaciones por medio del sueño y visiones de eventos próximos. Todo esto surge de la red onírica en la que todos estamos intercomunicados. He llegado a estudiar la separación de cuerpos ¿qué ha conocido y que ha revisado sobre este tema?

Hugo: Creo que he tenido experiencias de separación del cuerpo, pero de una forma muy inconsciente, en tomas de yagé y en una toma que tuve con aceite de cannabis. Esta experiencia es bastante fuerte, sentí que moría, sentí la muerte, pero para sentir esa muerte tuve que pasar por muchos campos energéticos. Creo que sí he sentido esos niveles energéticos, pero de una manera muy intuitiva, no tanto desde el estudio o la profundización del tema. Tuve un referente muy importante que fue Carlos Castaneda, especialmente, el libro El arte de ensoñar, ese libro marcó toda la investigación de encuentros conmigo mismo, porque lo relacionaba con el uso de las plantas enteógenas, esa capacidad de saber que estamos soñando, esa capacidad de saber que estamos en un estado modificado de conciencia y que podemos utilizar ese estado para aprender un conocimiento específico. Me pareció bastante enriquecedor, entonces, creo que sí lo he logrado, obviamente es un aprendizaje de muchos años, en estos momentos de mi vida estoy más enfocado en una relación con la siembra.

Juan Pablo: También trabajo mucho sembrando, creando aspectos positivos en uno como paz, tranquilidad y una conexión activa con la madre tierra. Ahora que menciona a Castaneda, me parece que don Juan -el personaje de todas estas aventuras- gracias a que utiliza las plantas, los sueños y las visiones, puede tener contacto con seres arquetípicos del inconsciente como la sombra. Encuentro una relación muy estrecha con Carl Gustav Jung, porque al profundizar en su psique, experimenta contactos parecidos a través de los sueños. Tiene charlas con personajes -como si lograra vivir en un cuento de fantasía- y les cuenta de la vida aquí en nuestra realidad; los personajes se fascinan por el conocimiento que tiene. Una cosa que me parece muy particular son los sueños lúcidos, estoy seguro que alguna vez debió haberlos experimentado, son muy parecidos a la toma porque nos permiten tener contacto con un mundo paralelo y cuestionarnos sobre esta realidad en la que estamos, incluso nos llevan a transformarnos en otros seres.

Hugo: Este es un campo de investigación muy amplio de años, autores como Giorgio Samorini también hacen esa relación entre los sueños y los viajes de las plantas. En Manizales Jorge Ronderos también tiene un trabajo bastante interesante en torno a esos estados modificados de conciencia, en todos los ámbitos principalmente desde las drogas y las plantas enteógenas (que es la palabra más adecuada), aquellas que que pueden despertar esa divinidad que tenemos todos y que nos pueden producir nuevos conocimiento, estados de euforia y despertar la creatividad, lo cual que es bastante importante en nuestro mundo como artistas.

Juan Pablo: Esa inspiración que nos brindan estos cambios en nuestra percepción, conllevan a que seamos artistas que no se contentan con las búsquedas conceptuales o activistas. Uno está indagando en algo que nos toca a todos, incluso las personas más racionales -en algún momento de sus vidas- han tenido experiencias que las marcan a través de los sueños o las plantas enteógenas. ¿Cuál es la principal diferencia entre los enteógenos y los endógenos, de dónde proceden y su significado?

Hugo: Enteógenos es una palabra que surge de una reunión que hacen unos teóricos muy importantes, todos investigadores sobre las plantas y las drogas. Ellos hablaban de que la palabra “droga” está muy estigmatizada y cargada políticamente debido al narcotráfico, entonces, lo que ellos hicieron fue encontrar una palabra distinta que se diferenciara de ese término y llegaron a la conclusión de que “enteógenos” era más adecuada. Los teóricos que crearon este concepto fueron José María Pericla, Jhonathan Ott, Giorgio Samorini, entre otros. Son sustancias que despiertan la divinidad que todos tenemos. Todas las plantas que tienen la capacidad de elevar la conciencia son consideradas enteógenos: la coca, los hongos psilocybe, el yagé, la salvia divinorum y la cannabis sativa, entre otras. Creo que apenas conocemos una mínima parte de este mundo de las plantas que tienen la capacidad de elevar la conciencia. Por otro lado, lo endógeno lo produce cada ser humano, cuando decimos “que produce endógenamente”, quiere decir que el cuerpo está produciendo esa sustancia naturalmente; por ejemplo, nosotros tenemos receptores endógenos, receptores muscarínicos, receptores cannabinoides. Esta sería la diferencia básica de los dos términos.

Juan Pablo: Entre los endógenos están esas sustancias que llegan a modificar la conciencia, sin ningún tipo de ingesta de plantas. He visto que personas llegan a estados de conciencia elevada por medio de la meditación, la introspección, los mantras o los efectos de sonido. Por ejemplo, quienes han tenido experiencias cercanas a la muerte experimentan visiones, gracias a la liberación de eso efectos químicos producidos por los endógenos.

Hugo: La DMT (dimetiltriptamina) se produce endógenamente por la glándula pineal cuando morimos. Para poder morir atravesamos un estado de euforia, una modificación de la conciencia.

Juan Pablo:  ¿Cuándo usted participó en estos rituales llegó a tener contacto con otras personas? ¿Los estados que estaba viviendo eran compartidos por las personas a su alrededor?

Hugo: Esto es muy particular, en la ceremonia todos los participantes empiezan a sentir lo mismo a ver lo mismo, tienen la purga al mismo tiempo totalmente inducidos por lo que hace el taita. Cuando el taita empieza a cantar y a entonar sus cantos, todos empezamos a reunirnos y el grupo comienza a tener experiencias colectivas. A pesar de que hay experiencias muy personales, en algunos momentos de la ceremonia, se comparten las visiones, las sensaciones. Los viajes también se pegan, por ejemplo, cuando uno se le acerca a una persona que está en un mal viaje, generalmente se le pega y a veces es grupal. En ocasiones las ceremonias pasan de ser algo muy tranquilo a algo muy fuerte, algo bastante complejo, pero ahí está la fuerza del taita para volver a controlar la situación, por eso digo que es muy delicado tomar yagé con cualquier persona.

Juan Pablo:  En ese estado uno se vuelve vulnerable. A pesar de que se siente mucho poderío, también puede uno tener contacto con entes oscuros, inconscientemente andamos cargados de muchas cosas. Cuando tenemos una experiencia así, como en los sueños, aparecen las pesadillas y los terrores nocturnos.

Hugo: Pienso que este tema es para hablar mucho tiempo, es un tema de investigación muy complejo y a la vez muy bonito que inspira muchas cosas, nos invita a conocernos a nosotros mismos, a las demás personas a nuestro entorno y a respetar a la naturaleza que es la base principal de la vida. Muchas gracias, sería interesante trabajar juntos, muchas gracias hermano por esta charla tan interesante.


Como citar:

Hincapié, J-P. (2020). Visiones, sueños y conocimiento de uno mismo. Entrevista a Hugo Fernando Tangarife. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 2 (1). Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/06/08/visiones-suenos-y-conocimiento-de-uno-mismo/

Fecha de recibido: 25 de mayo de 2020 | Fecha de publicación: 7 de junio de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X