MANIFIESTO AL ABISMO

Manifesto to the abyss

Por:

Daniel Fernando Ruiz Garzón

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | daniel.12011257@ucaldas.edu.co

Figura 1. Ruiz, Daniel. (2021). Autorretrato 1 (Dibujo). Calarcá. Cortesía del artista.

Empiezo este manifiesto como lo terminaré, diciendo que soy igual de absurdo a ustedes. La diferencia es el optimismo que los permea y del cual yo carezco. El arte lo utilizan como la búsqueda de lo bello y feliz, se engañan con expresiones como “el arte me alivia”, “el arte es perfecto”, “el arte es terapéutico”. Les planteo una pregunta, una entre tantas, ¿realmente se escuchan a sí mismos? Huyan de toda idealización artística, libérense de gustos banales y de mentiras; sientan dolor, angustia y sufrimiento, porque evitar estos estados es negar la vida, el mundo y, por ende, al arte mismo. Quizá ustedes están más muertos que yo.

Les propongo la anarquía en virtud del arte, luchar contra todo porque todo merece ser cuestionado y deformado, basta ya de su conformismo que no los lleva a nada. Imagínense que Adán y Eva no hubieran sido expulsados del paraíso: ¡NO HABRÍA ARTE! Viviríamos en el bien absoluto, mi amigo el dolor no se asomaría ni para ayudar a pintar un dedo. Aprendan a elogiar la dificultad, pues produce los más grandes frutos. Abracen la desgracia, la insatisfacción de la obra, pues es esta la que les dice -cuando la creen terminada- que nunca alcanzará el equilibrio.

Seamos leones, niños, creemos a partir del azar. Devoremos toda la historia, cualquier corriente artística hay que desmigajarla, creemos una obra tan desconocida que el espectador deba sí o sí perder su espíritu de hombre moderno, que se vea obligado a tomar actitud de vaca, rumiar hasta encontrar el sentido. Destruyamos y construyamos, quién sabe si para la eternidad o para la muerte. Qué la obra sea tan poético-terrorista que ni Hakim Bey se lo crea.

Acabemos con toda idealización, endiosar el arte solo lleva a un engaño perpetuo. El arte es humano, nos pertenece al igual que el sexo, el cuerpo y el placer. Ya lo dijo Gonzalo Arango: “Como acto de rebelión nos bañaremos en las aguas sin esperanzas de la muerte”. Por lo tanto, seremos conscientes de nuestra mortalidad, estaremos en contra de lo que nos prive del fin. Si la obra no afecta a alguien, que se vaya con nosotros a la tumba, así por lo menos perturbará a dios o al diablo.

Patearemos piedras molestando a cualquier sujeto que crea en la felicidad eterna, lo sacaremos de su sueño fétido y le mostraremos el mundo plagado de perplejidades, de enfrentamiento constante con sigo mismo, que aprenda a cuestionar todo aquello que tome por verdad absoluta. Nuestro fin es mostrar a la gente que ese artista de autoayuda no dice más que mentiras podridas. Si el pintor más básico pinta la montaña tal y como es, sin insultarlo con la palabra, hará un cuadro que atente contra todo su ser.

Para los artistas kitsch seremos un demonio, el más puro estado de maldad. Nuestra obra estará fuera de todo estándar, incluso del arte contemporáneo, porque aquel que piensa que todo arte se hacía mejor antes, solo demuestra su poca capacidad para pensar y no se embarca en búsqueda de una obra nueva con el valor de ser la antagonista de todas las demás. Nosotros no le diremos cómo vivir su vida, sencillamente le estamos mostrando una “verdad” para que cuando su muerte se acerque no entre en conflictos como Iván Ilich. “Es muss sein”, el peso es necesario para el artista, no se debe negar, la pesadez nos dota de la consciencia de la existencia, lo vale porque nuestra obra se vuelve más directa, el símbolo lanzará la levedad por la borda, por tanto el sujeto entrará en una lucha con su abismo, que es él mismo.

Para terminar con este pobre manifiesto les diré que, estoy cargado de contradicciones, mi mundo es la duda y el arte el medio para plantearla. Entre toda esta especie de reflexión desastrosa he descubierto algo: en el pesimismo que me cargo hay un poco de optimismo. No me mato porque disfruto de la provocación, la mayéutica es divertida, no los cuestionaré como ya lo dije antes por medio de la palabra, sino por medio de la obra desconocida. El impulso que me lleva a crear no es el alivio, es la búsqueda del mismo. Guardo la esperanza de alcanzarlo y así acabo, dejando en evidencia que soy igual de absurdo a ustedes.

Figura 2. Ruiz, Daniel. (2021). Autorretrato 3 (Dibujo). Calarcá. Cortesía del artista.

Referencias

Nietzsche, F. (1993). Así habló Zaratustra: un libro para todos y para nadie. Andrés Sánchez Pascual (trd.). Madrid: Alianza Editorial, 1993.

Arango, G. (1965). Manifiesto Nadaísta al Homo Sapiens. Medellín: Ediciones del Nadaísmo.

Lamborn, P. (2014). Terrorismo Poético. En: T.A.Z.: zona temporalmente autónoma. Valentina Maio (trad.). Madrid: Enclave de Libros.

Tolstoi, L. (1983). La muerte de Iván Ilich. Agusto Vidal (trad.). Barcelona: Editorial Brugera.

Cómo citar:

Garzón, D. (2021). Manifiesto al abismo. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 1(4). Disponible en: https://portalerror1913.com/2021/08/03/manifiesto-al-abismo/

Fecha de recibido: 15 de febrero de 2021 | Fecha de publicación: 4 de agosto de 2021

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144