LA OBRA ES LA QUE DETERMINA SI UNO ES UN ARTISTA. Entrevista a Sergio Blandón

The work determines if one is an artist. Interview with Sergio Blandón

Por: Laura Valencia Ángel

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

laura.11810017@ucaldas.edu.co

Figura 1. Blandón, S. (2019). Tríptico Instrumentalización de un recuerdo (Tercera Pintura). [Pintura al óleo] Manizales: Museo de Arte de Caldas. Cortesía del artista.

Entrevista realizada durante la exposición Pinturas Negras de la Memoria, en el Museo de Arte de Caldas, inaugurada el jueves 4 de abril de 2019.

Laura: ¿Cómo te defines a ti mismo?

Sergio: Me defino como alguien muy interesado en aprender, alguien muy interesado en el arte y la pintura. Alguien con curiosidad.

Laura: ¿Cuál fue la experiencia primigenia que te hizo interesarte en el arte?

Sergio: Ver unos dibujos en el cuaderno de mi hermana. Ella no es una buena dibujante, pero para mí -en ese momento- eran dibujos impactantes, los volúmenes y la ubicación de los cuerpos me sorprendía mucho. Desde muy niño he tenido muchas ganas de dibujar, entre otras cosas, por esos dibujos que hizo mi hermana, hace unos 30 años.

Laura: ¿Cómo fueron tus años universitarios?

Sergio: Mis años universitarios fueron muy buenos, especialmente por el ambiente que había, era muy diferente al que hay hoy en día. Cuando entré a la universidad encontré un grupo de personas dedicadas a la pintura, personas que se convirtieron en mis amigos y que tenían tanto interés en la pintura que -en ese momento- les asignaron un salón solo para pintar. Fue un mundo que me sorprendió mucho.

Laura: ¿En qué se diferencia la universidad en la que tú estudiaste de la universidad en que yo estoy estudiando? ¿por qué dices que es diferente el ambiente?

Sergio: Esto es una interpretación, no quiere decir que sea verdad. En ese momento veía gente muy apasionada, con mucho interés por aprender. Nosotros no teníamos la idea de que “ya éramos artistas” o que “ya sabíamos”. Teníamos muy claro que éramos estudiantes y que queríamos aprender y que para aprender había que esforzarse mucho. Estábamos muy interesados en la pintura, la técnica, leer y construir una comunidad. Hoy en día cuando voy a Bellas Artes veo mucha duda en los estudiantes y mucho desinterés, no necesariamente por el arte, sino por aprender.

Laura: ¿En qué punto piensas que una persona se convierte en un artista?

Sergio: Pienso que eso lo debe decir la obra, ella es la que determina si uno es artista. Si tal vez en este momento estoy teniendo reconocimiento como artista se debe a la contundencia de la obra que se está exponiendo. Si esta obra tiene una contundencia que la inscriba en los círculos del arte, entonces, es posible que comience a ser un artista, porque mi discurso es el de un artista, tiene relación con la historia del arte y con la contemporaneidad. Pero a mi me parece que uno no puede decir “ya soy un artista”, la obra es la que lo decide.

Laura: ¿Te consideras un artista?

Sergio: Quiero que mi obra diga que yo soy un artista, estoy intentando entrar al círculo del arte. No depende de mí, pero creo -por lo que he visto, por la reacción de la gente- que esta obra tal vez sea la obra de un artista.

Laura: ¿Te reconoces como un buen pintor?

Sergio: No, todavía no soy un buen pintor, estoy en pañales en este mundo. Yo simplemente sigo aprendiendo. Lo que pasa es que cuando uno es disciplinado y la gente ve esa disciplina, les produce cierta sorpresa, porque hoy en día es más difícil encontrarse con una producción disciplinada. Sin embargo, hoy en día veo muchas grietas en mi obra, siento que debo mejorar, estoy pensando en lo que viene, quiero que sea un reto técnico mayor, quiero que sea un esfuerzo mayor, quiero tomarme más tiempo. Todavía estoy aprendiendo.

Laura: ¿Piensas que esa carencia está más arraigada en lo técnico o en el pensamiento?

Sergio: El pensamiento se va construyendo lentamente. Todos tenemos la capacidad de pensar, pero una obra fuerte conceptualmente, tiene que ver con que uno tuvo la capacidad de enfocarse en una idea y pensar esa idea durante mucho tiempo. No siempre quiero pintar sobre la memoria. Seguramente lo siguiente que voy a hacer, tendrá relación con el trabajo que estoy presentando. Pero seguramente va ser como ver el arte desde otro ángulo, simplemente surgirá a medida que piense en mi trabajo. En cuanto a la técnica, me falta muchísimo, estoy aprendiendo.

Figura 2. Blandón, S. (2019). Tríptico Instrumentalización de un recuerdo (Primera pintura). [Pintura al óleo] Manizales: Museo de Arte de Caldas. Fotografía cortesía del artista.

Laura: ¿Cómo es ser un artista profesional en Colombia?

Sergio: Ser artista en Colombia -y me imagino que en gran parte del mundo- es muy difícil, porque en términos generales a la gente no le gusta el arte; el arte no hace parte de sus preocupaciones porque entrar en los círculos del arte no es fácil. El problema no es esa dificultad, cuando uno se enfrenta a la obra uno no retrocede porque sea algo muy difícil, uno sigue porque es una necesidad primordial. Puede ser difícil, pero es lo único que uno quiere hacer.

Laura: Te parece importante que las personas se interesaran en el arte ¿Cuál piensas que puede ser el mecanismo o la forma para que la gente se interese por el arte?

Sergio: Para que la gente se fije en el arte, el arte debe convertirse en parte de sus prioridades y para que sea parte de sus prioridades, deben existir procesos formativos muy fuertes y extensos. No es gratis que en algunas partes del mundo la gente tenga tanto interés por el arte. Europa nos lleva dos mil años de historia, la cultura que había aquí hace quinientos años desapareció y llegó algo nuevo que es muy confuso. Todo el sector del arte se alimenta de las grandes potencias, pero son cosas residuales, accedemos a la tecnología, creemos que estamos en el siglo XXI porque tenemos cámaras y celulares, pero en el campo educativo es posible que nosotros sigamos en Roma.

Laura: Hablemos de la exposición Pinturas Negras de la Memoria ¿Qué planeas comunicar y transmitir a través de tu obra?

Sergio: He realizado muchas exposiciones en Manizales, pero en este momento veo esos trabajos como estudios. Pienso que Pinturas Negras de la Memoria es un trabajo serio, en donde el contenido ha sido pensado. Como lo dice el nombre, es una exposición que gira en torno a la memoria, particularmente alrededor de la memoria familiar. Una memoria familiar expresada de una manera en que no solo tenga que ver conmigo, sino con toda la gente que asista a la exposición. He buscado que cuando una persona venga ver esta obra genere un proceso de memoria que la relacione con su propia familia. Esta obra lo que le está recordando a la gente es que nos vamos a morir, que cada uno de nosotros es un ser que tiende a la muerte, que nuestro paso por la vida es efímero.

Laura: ¿Cómo fue el proceso?

Sergio: Esta obra no la pensé en un solo momento, la pensé a través del tiempo, la compuse conceptualmente en la medida en que voy pintando, porque -de alguna manera- pienso con imágenes. Aquí hay un contenido que se va construyendo lentamente, no necesariamente desde la razón. En el 2016, llevaba dibujando tres años seguidos, dibujaba -sin exagerar- de doce a catorce horas diarias. Hasta que no pude dibujar más. Pienso que era un ejercicio técnico, aprendí a dibujar muchas cosas, pero ya no le encontraba ningún sentido, podía dibujar -sin necesidad de ver- un carro, un montón de personas, animales, muchas cosas. Pero estos ejercicios consistían simplemente en dibujar formas, en ese momento decido no seguir, no tiene sentido hacer cosas por hacerlas, cuando uno hace una imagen por hacerla uno puede decir que está bien hecha; pero cuando uno hace una imagen procurando que tenga un contenido, crea una imagen que se va dejar recorrer. Una imagen que tiene contenido no se agota, uno puede seguir entrando en ella una y otra vez, cada vez más. Esto me llevó a parar de dibujar y empezar a observar.

No sabía muy bien que hacer, estaba muy saturado. En un momento estábamos con mi familia observando unas fotografías familiares y vi una foto de mi abuelo y me dije, “esto es una pintura, esto es lo que estoy buscando”. Esa imagen me generaba una sensación muy particular, sentía que estaba viendo un recuerdo, no estaba viendo una foto, estaba viendo un recuerdo. Comencé a buscar muchas fotos familiares y hacerles un registro, luego comencé a hacer collage con esas fotos, después comencé a hacer pintura digital. Todo esto para intentar comprender como a través de esas composiciones y de la luz se generaba la sensación de recuerdo en una imagen. Pretendía que cuando alguien viera mis imágenes sintiera que estaba recordando algo. Después comencé a pintar en óleo, fue difícil pasar de la pintura digital, en donde uno tiene mucho control del formato a un formato que no se puedo graduar (que si es grande es grande y si es pequeño es pequeño). La pintura me invita a repensar la memoria: no solo me propuse construir imágenes que parezcan recuerdos, sino imágenes que hablen de la memoria, de cómo funciona o cómo se crean memorias en nosotros, cómo nos van construyendo y nos permite tejer vínculos, crear identidades. La idea empieza a crecer y volverse más compleja.

Memoria 4. Pintura digital. 2017. Fotografía cortesía del artista

Laura: ¿Qué caracteriza tu paleta en este trabajo?

Sergio: Mi paleta está llena de blancos, está llena de grises, me gusta mucho que los colores se los coma el gris. Cuando salí de la universidad, comencé a estudiar a los grandes maestros (los maestros de los cuales me gustaría aprender), comencé a estudiar sus paletas. Muchos de ellos utilizaban paletas con colores tierra, muchos grises y tenían un conocimiento muy profundo de la luz. En este momento, por ejemplo, estoy haciendo un estudio de la pintura barroca -sobre todo de Rembrandt- su última pintura está hecha en colores tierra y sobre esos colores encontramos otros colores en donde hay más luz. Esto permite que la pintura se integre un poco más. Pero, debo decir que pinto con los colores que me gustan, no tengo una escuela y no puedo decir que uso la paleta de los pintores barrocos.

Laura: ¿Cómo te enfrentas a la frustración en el proceso de creación?

Sergio: No confronto la frustración. He sentido mucha frustración, por eso entiendo que la frustración hace parte del proceso. Sentí mucha frustración, por ejemplo, haciendo esta obra, hubo momentos en que sentí que era muy difícil y no sabía cómo resolver ciertas cosas; pero no me dejo absorber por esa frustración o por esa incomodidad, porque sé que hace parte del proceso. Lo próximo que voy a pintar también me va a generar incomodidad, pero esa inconformidad es normal, simplemente hay que aceptarla.

Laura: ¿Piensas que, en algún momento, tu obra puede resultar incómoda o amenazante?

Sergio: He visto que hay personas que salieron muy tocadas, con mucha tristeza, con mucho dolor. Hay personas que les recordó un familiar muerto. Si alguien viene a mi exposición, no viene necesariamente a alegrarse (no viene a sentir que la vida es muy linda y que todos somos felices), viene a ver que también hay cierta crudeza en la vida, que todo desaparece, que eso que amamos de va desvaneciendo. En ese sentido puede haber cierta incomodidad y las personas pueden sentirse un poco agredidas, por lo menos en el plano emocional. Sabía que esto podía pasar, comprendo que no es muy agradable que la gente venga a sentir dolor, pero el arte no está hecho para hacer feliz a nadie, ni para hacer concesiones con nadie. El arte no es un escampadero, el arte es el aguacero; venir y mojarse es parte de la vida.

Memoria 5. Pintura digital. 2017. Fotografía cortesía del artista

Laura: ¿Cómo confrontas el sentimiento de competitividad?

Sergio: En este ámbito todos estamos llenos de ego. Todos somos tremendamente prepotentes, siempre nos estamos sintiendo mejor que los demás; pienso que la única manera es crear una hermandad, empezar a relacionarse mejor con las otras personas que están haciendo arte. Intentar comprender que estar en este mundo es difícil.

Laura: ¿Piensas que el camino del artista es individual?

Sergio: Yo escucho mucha gente y hablo con mucha gente, pero solamente pinto lo que yo quiero pintar. Tengo en cuenta todas esas voces, pero debo pelear con todas ellas, porque si sigo todas esas voces, no termino haciendo nada. Cuando decido hacer una obra, tomo la decisión de lo que voy a hacer e intento hacerlo hasta el final.

Laura: ¿Qué pasa si uno hace arte sin esa hermandad que mencionabas hace un momento? ¿Cuáles son las consecuencias de caminar así, completamente solo?

Sergio: Dedicarse a la pintura ya es un oficio solitario y si -además- uno se concentra en peleas -sin generar ningún tipo de hermandad- pues hace que el arte sea terriblemente duro, incómodo. Todo el tiempo va ser un sufrimiento, porque uno está compitiendo y todo se convierte en una lucha.

Laura: ¿Vives del arte?

Sergio: He vivido de hacer imágenes, no necesariamente del arte. Soy ilustrador, he ilustrado para videojuegos educativos, revistas, cartas. También he dado clases particulares y vendido un par de obras; ahora hay más interés, me conoce más gente, me comienzan a reconocer como un artista. El arte para algunos artistas es muy rentable, en mi caso que he estado casi siempre en el anonimato, en la oscuridad y en la falta de reconocimiento, pues no tanto. Sin embargo, el que realmente decide vivir esto, lo va vivir siendo rentable o no, es una necesidad. Uno no hace esto para generar una economía, uno hace esto porque uno no sabe qué más hacer, porque la necesidad de hacerlo es tan fuerte que uno lo hace a pesar de que eso signifique pasar tiempos difíciles.

Laura: ¿Te parece arriesgado dedicarte al arte, incluso, valiente?

Sergio: Sí, puede ser valiente, porque es como ir en contra de todo. En mi caso, mi familia me ha apoyado, pero apenas en este momento les comienza a gustar que yo haya tomado la decisión de dedicarme al arte. He renunciado varias veces a trabajos, he dejado cosas tiradas y he hecho cosas que son como de un loco (durante tres años dibujé casi todo el día, todos los días, desde las cuatro de la mañana). Puede ser un acto de valentía, porque es un acto de decidir y sentir que esto es lo que voy a hacer en mi vida. Todo el mundo está diciéndole a uno cómo vivir y decidir que me voy a dedicar a la pintura, quiere decir que no voy a hacer nada de eso que esperan de mí, no voy a hacer nada de eso que me dijeron, nada de eso para lo cual he sido educado, voy a hacer algo que es más fuerte en mí que todo eso que ustedes esperan que yo haga.

Laura: ¿Cuál es el objetivo del arte?

Sergio: El objetivo del arte es ser una linterna, el arte es una forma de alumbrar la psiquis humana, una forma de escarbar en el ser humano, no necesariamente para entenderlo, pero sí para presenciar eso que es el humano. El arte es la herramienta a través de la cual se puede acceder a lo humano que no es la ciencia, que no está tan ligada a la razón, es la capacidad de rasgarnos y vernos por dentro. El arte es un acto de responsabilidad, en el sentido de que es un camino que uno decide caminar y esa responsabilidad lo debe llevar a uno a caminarlo hasta el final; eso es lo bueno del arte, el arte es infinito, queriendo decir con esto que cuando uno decide entrar al mundo del arte o de la pintura sabe que son caminos inagotables, lo que uno puede hacer es profundizar más en ellos. No me pongo a pensar si soy exitoso, si voy a exponer aquí o allá. Lo que sí puedo pensar es que puedo entrar más en el arte, he decidido concentrarme en hacer mi obra, después de que la obra esté hecha pasan cosas, aquí han pasado cosas. En esta exposición he visto que pasan cosas inquietantes, me enfoco en mi obra, todo lo que pasa alrededor de ella es producto de esa concentración. Quiero aprender a concentrarme más en eso; aprender a confiar más en mi instinto; aprender a escucharme más a mí y respetar lo que los demás tengan para decir; aprender a dejarme llevar más por la pintura y por el arte.

Laura: ¿En el futuro te ves como una persona más bien solitaria, como un artista alejado de la civilización o te gustaría estar inmerso en la sociedad?, ¿hacia dónde te inclinas?

Sergio: No estoy en pugna con la sociedad, no tengo ningún problema con la sociedad, tampoco es que tenga mucho interés en tantas cosas que están pasando; no estoy interesado en tanto ruido, en tantas luces, en tantas cosas pasajeras. Quiero encontrar la forma de liberarme de tantas cosas que no necesitamos, que no necesito, ya veremos si pasa o no.

Laura: Muchas gracias por permitirnos adentrarnos en quién eres, en qué haces, en qué piensas, en la manera en que has llevado tus procesos.

Postal de la exposición. Imagen cortesía del artistas

Nota 1: Les compartimos el texto curatorial escrito para la exposición por el maestro Diego Escobar Correa: “La decisión de hacerse artista no es sencilla, pues pesan innumerables cargas emocionales, sociales o familiares que la cuestionan. Ahora bien, decidir lanzarse a la incertidumbre del mundo del arte acarrea enfrentarse a los pesos de toda la historia del arte y la expectativa de ser aceptado en sus circuitos. El caso de Sergio Blandón, es el de quien desertó de la docencia universitaria para dedicarse de manera profesional a la actividad artística. Conducta cuestionada seguramente por las instituciones y las personas que hacen difícil tomar la decisión de convertirse en profesional del arte. Este artista trae consigo una concepción del arte amplia, sin límites, le importa el arte sin reparo alguno. Su medio es la pintura, deja claro que su interés se encuentra en lo que pueda decir, en la capacidad de poner un altavoz en las imágenes que presenta, su lucha es la de quien emite el discurso mudo de la imagen y espera ser oído según mencionaba Lessing. Para Blandón, la pintura es el lugar donde está toda su atención, es lo que sabe hacer; busca insistentemente hacerse pintor, porque así lo quiere, lo siente y lo desea. Las pinturas que trae son un reto a la mirada, la que ya no se detiene por el estallido de las imágenes en tiempos presentes. Para muchos la pintura es anacrónica, tal vez porque hoy no logra responder al deseo de la inmediatez, o de la interactividad como si responden otros medios. La pintura requiere de tiempo, de una dedicación monacal, en este artista se evidencia esta acción pictórica. Las pinturas de Blandón, requieren de tiempo para ser vistas, la mirada debe detenerse, para develar lo que está allí, para sincronizarse con el tiempo de sus pinceladas, para entenderlas tal como lo entendía Gadamer. Cada pintura es una fugacidad de un tiempo vivido, es un recuerdo propio y ajeno, allí se configura la imposibilidad de detener el tiempo, son tiempos vividos por unos y para ser vividos por otros, nosotros. Aquí está la fantasmagoría de la vida, se trata de pinturas de acontecimientos íntimos, domésticos, cotidianos, que sorprenden por la capacidad de encender en cada uno el anhelo de lo que ya no está, es el deseo por lo efímero.”

Nota 2: También les compartimos el texto curatorial escrito para la exposición por Pablo Felipe Arango: “La pintura de Sergio Blandón provoca emociones fuertes y complejas. Y no me refiero solo a sensaciones contundentes, sino a agitaciones existenciales. Ver sus cuadros genera una perturbación anímica y moral, y eso es precisamente lo que los convierte en una obra trascendente. Es imposible pararse frente a ellos y quedar impávido; apenas unos segundos después, el espectador recibe un golpe en algún lugar indescifrable, que debe quedar más o menos entre el diafragma y el espíritu. Sí, el mismo sitio en el que se siente la melancolía o se alojan los recuerdos, si es que estos, además, son posibles. Precisamente esa es la inquietud de Blandón: “¿son reales los recuerdos o son en cambio una historia que uno se cuenta?”. Estas pinturas están pobladas de seres que habitan un espacio intemporal, una dimensión casi paralela. No obstante, los seres de Blandón son tan reales como él mismo, están ahí, él los ve y ellos se dejan retratar, aun cuando los rostros terminen difuminándose en medio de una bruma -o de la nada-, que los vuelve precisamente más reales, o al menos más presentes; al fin y al cabo, ellos, como todo, y como la vida, lenta pero indefectiblemente, se diluyen. Los trazos de Sergio, así como las pinceladas, a veces detenidas y sutiles, y en otras ocasiones rápidas y bruscas, al igual que los colores y tonos que emplea, son coherentes con las sensaciones que brotan de las manos y la mente del pintor. Se trata de la virtud de un artista que no hace concesiones a la belleza y antepone en cambio su particular forma de expresar un universo personal y único. Frente a las pinturas expuestas, el espectador es justamente eso, poco más, un concurrente golpeado y emocionado, un voyerista incapaz de voltear a mirar para otro lado. Y es suficiente para establecer la relación debida entre obra y público, por eso bastará con que Usted se abandone frente al cuadro, o si le parece mejor, mire de soslayo y acuda a aquellas pinturas que le provocan una sensación particular y extraña. De eso se trata, de que las pinturas le provoquen algo. Seguro que muchas lo harán. En tal caso, no pretenda comprender o seguir los guiños intelectuales, que son apenas un pretexto, casi un engaño. La pintura de Sergio es todo lo contrario, no es realismo, ni figuración, juega con herramientas clásicas para crear un universo fantástico, para luego, por ejemplo, complacerse con la dilución de las figuras en un negro casi absoluto o en blancos y grises que amarillean. Los mismos tonos de nuestro entorno, los colores cotidianos que no brillan, que al contrario inducen aún más al abatimiento, al desconsuelo existencial de la clase media que refleja estas pinturas. Sergio Blandón no se envanece a pesar de este conjunto de pinturas, magnifico en tamaño y calidad, él supone que apenas comienza un recorrido que, será largo y tortuoso. Es un artista en el absoluto sentido del término, que se sabe destinado a mucho más que pintar, es el creador de un mundo complejo que irá enriqueciéndose gracias a su persistencia y disciplina. Los espectadores debemos cumplir con nuestra parte: asistir, ver y sentir; así percibamos, como en este caso, que la decrepitud nos espera a la vuelta de la esquina, que la existencia es apenas una sobreposición de tiempos que se nos van confundiendo.”

Cómo citar:
Valencia, L. (2019). La obra es la que determinas si uno es un artista. Entrevista a Sergio Blandón. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1).  Disponible en:  https://portalerror1913.com/2019/11/10/la-obra-es-la-que-determina-si-uno-es-un-artista/

Fecha de recibido: 15 de Septiembre de 2019 | Fecha de publicación: 10 de Noviembre de 2019

ARTE, INTIMIDAD Y DUELO. Entrevista a Manuela Álvarez

Art, intimity and duel. Interview with Manuela Álvarez

Por: Angélica Campos y Yudy Hoyos

Estudiantes de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

angelica.11711643@ucaldas.edu.co

Figura 1. Álvarez, M. (2018). Acción de duelo [Performance] Manizales: Festival Internacional de Arte Contemporáneo. Fotografía cortesía del Festival Internacional de Arte Contemporáneo

Angélica: Para comenzar, nos gustaría que nos contaras ¿cuándo surgió tu interés por el arte?

Manuela: Yo creo que nací artista, siempre me he sentido artista. No tengo claro cuando fue, porque desde chiquitica me gustaba pintar, me encantaba dibujar. Siempre he sido una persona muy sensible, incluso eso me trajo como algunas dificultades en la adolescencia porque nadie me entendía en el colegio, era distinta, sentía el mundo de formas distintas. Mi interés por el arte ha estado siempre y siempre he tenido el apoyo de mis padres, eso ha sido muy importante; ellos no son artistas, pero me regalaban los vinilos, mi abuelo tenía una papelería, me regalaba pinturitas y cosas; mi abuela era artista, creo que mi interés viene de ahí. Creo que nací siendo artista.

Angélica: Cuéntanos sobre tus estudios ¿dónde has estudiado artes?

Manuela: Estudié en la Universidad Javeriana Artes visuales, la carrera tiene tres énfasis: énfasis audiovisual, para hacer cine o animación; énfasis gráfico, para hacer grabado y dibujo (no diseño sino la parte gráfica de las artes); y el énfasis plástico. Hice doble énfasis, es como si hubiera hecho dos carreras: el énfasis gráfico y el énfasis plástico. Tengo una doble titulación, maestra en artes visuales con énfasis gráfico, maestra en arte visuales con énfasis plástico. Ahora estoy haciendo la maestría en arte, también hice un curso online en la Universidad de Edimburgo sobre Andy Warhol y en la Universidad de Harvard sobre arte y educación, estos dos cursos han sido gratuitos ¿Conocen Coursera? se trata de una plataforma que ofrece cursos en internet, hay cursos en inglés y en español.

Angélica: ¿Cómo fue tu vida en Bogotá?

Manuela: Me fui a estudiar artes en la Universidad Javeriana a los dieciocho años. Esta historia me llena de orgullo, porque estudiar artes fue la decisión que tomé cuando salí del colegio. A mi papá económicamente le iba bien, él me pagaba la universidad, me mandaba una mensualidad y con esa mensualidad yo vivía en un apartamento, pagaba los servicios y los materiales. Cuando tenía veinte, estaba en cuarto semestre, mi papá se quebró, entró en una crisis económica horrible y me dijo: “Manu, ya no te puedo pagar todo, te sigo pagando el semestre, pero tu sola por tu cuenta, miraras que haces para tu arriendo y tus servicios. La otra opción es que te devuelvas a Manizales a estudiar en la Universidad de Caldas y vives en la casa”.  Entonces yo le dije que no, “me voy a quedar en Bogotá”. Estudiar en Bogotá, en semejante ciudad tan cara, con los precios de los materiales, en la Javeriana no sirve el óleo medio, no, tiene que ser el óleo francés, marca “tal”. Comencé a trabajar en un jardín infantil como profe de arte y, al mismo tiempo, estudiaba. Me pagué el sostenimiento, eso es para mí un motivo de orgullo, yo estaba por mi cuenta. Se puede estudiar y trabajar, se puede tener un buen promedio y seguir trabajando, con mucha disciplina. Para mí era más cómodo regresar donde mis papás, pero no lo hice, fue una forma de demostrarme a mí misma que yo podía seguir adelante. Esta experiencia me sirvió mucho para afrontar la viudez siendo tan joven, me di cuenta de que soy una persona valiente.

Angélica: ¿Has trabajado la pintura?

Manuela: Sí, he trabajado la pintura, pero yo no me considero una pintora. Admiro mucho a los pintores, se pintar, se cómo funciona teóricamente la pintura, a veces pinto, pero no me considero una pintora para nada. Hay algo muy importante, creo que uno no debe ser nada y ser todo. Casarse con una sola cosa es chévere, porque uno es disciplinado con eso, pero también es importante explorar, pensar, mirar diferentes medios ¿por qué no? Hacer varias cosas, quién le dice a uno que no, puedo hacer fotos, hacer dibujos, ser pintora, ser performer, escritora si quiero, eso no importa, los límites se perdieron. Me parece muy aburrido ser solo dibujante, amando al dibujo como lo amo.

Yudy: ¿Qué obras has hecho desde el dibujo?

Manuela: Mi primera libreta de dibujo fue a los 15 años, considero las libretas como obras, porque uno encuentra cosas muy chéveres. He hecho varias, hice una que se llamaba La amante imperfecta y era una serie de dibujos, autorretratos. Estaba fracasando mucho en el amor, entonces dibujaba a cada uno de esos novios que tuve, todos esos amores, y los eliminaba, los representaba como unos venados a esos hombres. El venado me parece un animal muy tierno, pero me parece que esos cuernos peluditos, igual te pueden hacer mucho daño, son unos cuernos tiernos, pero te pueden envestir. Me parecía que así era como comprendía a los hombres, era una cosa muy dual, el último dibujo de esa serie es un video en el que yo me hacía un tatuaje que decía “yo mate a bambi”.

Figura 2. Álvarez, M. (2021). I killed Bambi [Dibujo]. Colección particular. Fotografía cortesía de la artista

Después hice una sobre el amor, me ha encantado dibujar sobre el amor y era una serie de cartografías en las que yo representaba todas las posibles situaciones amorosas con nodos, como icebergs y unas islas, una decía tiempo y otra decía espacio, formando una especie de plano cartesiano y las islas así, entonces, se encontraban el mismo tiempo, pero no en el mismo espacio, todas estas imágenes eran reflexiones sobre el amor. Hice otra serie sobre la meditación y el ego, a mí me encantan las series porque uno puede reflexionar y reflexionar sobre un mismo tema, cuando salí de la universidad dibujaba muy bien, es una cosa que afecta el ego, cuando uno dibuja muy bien. Entonces empecé a meditar y empecé a entender que yo no necesito demostrarle a nadie que yo dibujo muy bien, eso simplemente lo sé, cierto, pero no necesito demostrárselo a nadie, entonces, hice una serie sobre esa pérdida de ego y cambio totalmente de estilo.

Figura 3. Álvarez, M. (2014). Los pesos del ego [Dibujo Serie Relativo y absoluto]. Manizales Fuente: Fotografía cortesía de la artista

Ahora hago unos dibujos sin esa pretensión de “mírenme yo lo hago súper bien”, ahora son dibujos de unas siluetas completamente negras y no importa si son hombre o mujer, renunciando un poco a la identidad y a ser más como un ser espiritual.

Figura 4. Álvarez, M. (2014). “At a far distance is seen the indweller of the house reverberating.” (Rik Veda 7.1.1) [Serie Relativo y absoluto]. Manizales: Casa Badillo. Fuente: Fotografía cortesía de la artista

Yudy: Quería preguntarte sobre su trabajo de grado.

Manuela: Sí, mi tesis se llama Tensiones entre luz y sombra. La obra nace de recordar que cuando era chiquita me llevaba muy bien con los niños y a mí me encantaba jugar con ellos, jugar con palos, piedras y ensuciarme. No me gustaban las muñecas y eso me trajo muchos conflictos. Pero no tenía nada que ver con mi identidad, no era que yo quisiera ser un niño, ni que a mí me gustaran las niñas. No tenía nada que ver con eso, sino que me gustaba el juego de los niños. Toda la vida me la he llevado bien con los niños, con los hombres más que con las mujeres. Precisamente porque nunca he tenido un interés en las muñecas, ni he tenido un interés en el maquillaje, ni a las fiestas, ni los vestidos, eso me traía conflictos. Entonces, decidí hacer la tesis sobre esas experiencias, empecé a crear un alterego que se llamé Simón. Mis papás no sabían si iba a ser niña o niño, Simón era el nombre que me iban a poner si era niño.

A mi alterego Simón lo convertí en fotógrafo y a Manuela le creé un “flicker”, todo el mundo creía que yo era él. Sin embargo, me empecé a sentir mal porque sentía que seguían distanciados y quería era reconciliar esas dos partes en mí, una parte que es muy femenina y otra parte que es muy masculina. Me acordé que cuando era niña siempre quería orinar parada, porque es muy cómodo, entonces, eso es lo que yo hago al final. Realizo una performance en la que orino parada en la laguna del Neusa, completamente desnuda, mirando a la laguna, no de frente a la cámara porque siempre que uno ve a un hombre orinando, uno lo ve de espaldas. Tenía una rosa en la cabeza, era una acción completamente femenina, no quería tratar de imitar a los hombres, sino de ser una mujer orinando parada. Pienso que así me libero de esta dualidad y reconcilio estas dos cosas en mí. Esa fue mi tesis de la universidad, me fue muy bien con ese trabajo, fue una tesis laureada.

Disponible en: https://repository.javeriana.edu.co/handle/10554/4412

Yudy: Quisiera hacerte una pregunta muy abierta ¿Qué piensas cuando escuchas la palabra interior?  

Manuela: Responderé esa pregunta abiertamente, en el arte lo interior está relacionado con lo íntimo, para mí es algo muy potente, algo en lo que yo he trabajado siempre como artista. Hablo de esa manta imperfecta que soy. Hablo, por ejemplo, del amor, pero ¿qué habla de manera más íntima que el amor? También hablo sobre la meditación y la pérdida del ego, es un trabajo muy íntimo porque reconocerse en el ego no es fácil. La última serie que estoy haciendo que se llama Yo Duelo, se trata de una serie de performance que surgen a raíz de la muerte de mi esposo ¿Qué más íntimo que hacer el duelo público? Cuando pienso en la palabra “interior” en el arte y en mi propia obra, la relaciono con la intimidad y la conexión de uno con uno mismo, con la conexión de uno con sus propios sentimientos y pensamientos, para llevarlos al exterior, por eso me parece que el arte es muy potente.

Figura 5. Álvarez, M. (2018). Sin título [Dibujo]. Manizales: Colección particular. Fotografía cortesía de la artista

En la universidad, cuando hacía mis trabajos los profesores me decían “eso está muy personal”, yo contestaba ¿de qué más puedo hablar? Si, yo sé, puedo hablar de política, me encanta el arte político, pero no es el que yo quiero hacer; el arte puede hablar del medio ambiente, pero no es lo que quiero hacer, el arte puede hablar de género, pero no es lo que quiero hacer. Quiero hablar de mí vida y los artistas que más me gustan hablan de ellos mismos, no se trata de “ego” sino de las situaciones más íntimas, más interiores, las que nos conectan como humanos. Así digamos que mi duelo es mi propio duelo, todos hemos tenido un duelo por algo (la abuelita se murió o el perrito que se murió), solo el hecho de pensar el día que mi papá se muera, por ejemplo, nos hace sentir un escalofrío. Nos conectamos en esas experiencias tan íntimas y tan interiores. Los artistas que más me gustan son los que hablan de su interior que son Sophie Calle, Tracey Emin, Marina Abramovic, Felix Gonzalez Torres, todas esas personas habla de sí mismas, de sus dolores, de sus amores. Sí, a mí me dijeron que eso estaba mal, pero no me importa, no lo estoy haciendo para que este “bien” o “mal”, se trata de poder sacarlo, poder expresarlo y permitir que otros se conecten.

Angélica: ¿Cuáles son las obras de la serie Duelo?

Manuela: Hice un performance en Bellas Artes en el que doblaba la ropa de Mateo, mi esposo. Me interesa que los performance sean muy sencillos, me conecto más con los performance no que tiene un montón de luces y de sonido. Me conecto con las cosas sencillas. Decido doblar ropa porque las acciones domesticas para mí son acciones de amor, son acciones de amor silenciosas. Cuando uno le dobla la ropa a alguien a veces ese alguien ni se da cuenta que uno le dobló la ropa, pero uno lo hace con mucho amor, son acciones de amor completamente silenciosas. Lo que hice fue sacar toda la ropa de Mateo, yo la tenía guardada, cuando Mateo se murió yo dije “voy a guardar la ropa”. La guardé, la saqué el día del performance, nunca la había sacado, fue un impacto, ver después de un año y medio su ropa otra vez. Estaba haciendo un morro y cogía prenda por prenda, la olía, porque Mateo no usaba ningún perfume, a mí se me olvidó a que olía porque no puedo ir a oler su perfume y había prendas que todavía olían a él, las olía. Ponía la ropa en la mesa, doblada, como para quien va a llegar, pero como sé que él nunca va a volver, entonces ahí mismo la desdoblaba y la tiraba con rabia, doblar para perder el tiempo, algo que ya no sirve para nada porque él nunca va a volver. Hice eso con cada prenda y fue muy duro, porque en esa ropa salió la camisa que se puso el día que nació nuestro hijo, duro, con la que me propuso matrimonio, ahí estaba, venían muchos recuerdos, era algo muy emotivo, hice este performance llorando, era algo inevitable, pero no dejé de doblar, duró 45 minutos.

Figura 6. Álvarez, M. (2018). Acción de duelo [Performance] Manizales: Festival Internacional de
Arte Contemporáneo. Fotografía cortesía de la artista.

Realicé otro y tengo otro planeado. Mateo se mató en un accidente de tránsito en una moto, voy a ir a lavar el lugar del accidente con un cepillo de la casa, como una acción simbólica, quitarle esa connotación, lavarlo. Todas estas acciones son acciones de duelo, pero son sencillas, doblar ropa, lavar el piso, nada necesita muchos recursos, ni necesita mucho dinero, ni mucha gente, todo muy íntimo.

Angélica: ¿La obra duelo te ha servido con tu duelo?

Manuela: Me parece una pregunta muy bonita, en realidad cuando decido empezar a hacer la obra no la hice con una intención de sanar, solo lo hice con la intención de sacar, sin saber si iba a sanar o no, pero lo tenía que sacar. Mi forma de entender el mundo, de entender el dolor, de entender lo que estoy sintiendo es el arte. Entiendo el mundo a través del arte. Habito el mundo con el arte, lo empecé a hacer de esa manera sin la pretensión de sanar, pero en la medida en la que hacia los performances salía más sana, más liviana, más tranquila, empecé a ver que sí me servían para sanar. Eso fue un descubrimiento muy bonito para mí, porque si bien no era la pretensión, comenzó a ser la forma más importante de sanación y esos descubrimientos que uno hace como artista son importantes. A ustedes seguro también les pasa, uno en el proceso descubre cosas que no sabía, sean emotivas o de la propia técnica.

Acción de duelo. Video cortesía de la artista

Angélica: ¿En qué aspectos podríamos relacionar tu trabajo con la situación que vive actualmente Colombia?

Manuela: Nunca he tenido una pretensión de realizar arte político, pero hay dos formas en las que puedo relacionar mi trabajo y la situación colombiana: Colombia es un país que está permanentemente en duelo, nosotros teneos muchos muertos encima. No conozco a nadie en Colombia que una situación violenta no lo haya afectado de alguna u otra manera. Uno siempre conoce a alguien que tiene una situación de dolor y de tragedia encima por culpa de la violencia. Todas las situaciones de tragedia y de dolor generan duelo. A pesar de que mi duelo no es un duelo por una muerte violenta y mis acciones no son acciones políticas, sí son acciones universales de duelo. Entonces me conecto, sea por la muerte que sea y creo que una obra como la mía es pertinente en Colombia y que todo el mundo se puede conectar con ella, sea por la situación que sea. Hablar de duelo en Colombia, sea duelo íntimo, duelo social, duelo colectivo, es un acto que está relacionado con la situación colombiana de este momento.

Por otro lado, debo decir que amo ser profesora, me encanta ser profesora, tanto como ser artista. No soy profesora ni porque me toco ni porque con eso es con lo que voy a conseguir plata. No, voy a dar clase completamente convencida de que eso es algo que a mí me hace feliz, así la clase sea a las 7am de la mañana y me dé pereza levantarme, pero llego completamente feliz, tengo otra metodología, no soy la profesora policía. Relaciono mi práctica de profesora con mi práctica artística, es decir, soy una artista que va a compartir con otros artistas a clase, para aprender entre todos. Por eso les pregunto siempre, porque no creo que yo sepa más. Creo que tengo más años y que he podido ver más cosas, pero eso no hace que yo tenga el conocimiento. Voy a relacionarme con unas personas que son tan artistas como yo, voy a compartir, voy a verlos trabajar, porque para mí es un placer verlos trabajar y eso me parece que es una decisión política en Colombia, decidir ser profesora y ser artista eso habla de uno, del compromiso que uno tiene con la sociedad como persona, estoy completamente convencida que el arte y la educación son el camino. Así es como relaciono mi trabajo con la situación de Colombia, esa es mi posición política: ser profesora y ser artista, estoy convencida de que estoy haciendo algo bueno, para mí y para los otros escogiendo este camino.

Como citar:
Campos, A. & Hoyos, Y. (2019). Quiero hablar de mí vida y los artistas que más me gustan hablan de ellos mismos. Entrevista a Manuela Álvarez. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/09/24/arte-intimidad-y-duelo/

Fecha de recibido: 1 de Septiembre de 2019 | Fecha de publicación: 24 de Septiembre de 2019

EL ARTE DE ESQUINA: ENTRE LA CALLE Y LA CARRERA. Entrevista a Jorge López

The corner art: Between the street and the race. Interview with Jorge López

Por: Pedro Rojas Valencia

Docente de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

pedro.rojas@ucaldas.edu.co

Figura 1. López, J. (2016). Calle somos todos. [Exposición individual]. Armenia: Calle Bohemia. Espacio para la Plástica. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: Quisiera comenzar esta entrevista preguntándole ¿cómo fueron sus inicios en el mundo del arte?

Jorge: No puedo hablar de un momento exacto, recuerdo un cuadro de la última cena en la casa y una réplica de la monalisa que me perseguía con la mirada. Siempre me gustó dibujar, el dibujo fue muy importante durante mi niñez, era la mayor forma de expresión a la que tenía acceso, porque me permitía acercarme a lo que sentía. Dibujaba en las paredes de mi casa y con el tiempo comencé a dibujar en las calles con tiza y a pintar murales de manera empírica. También realizaba unos fanzines en los que plasmaba las historias de mi barrio, el barrio Guayaquil. Tiempo después comencé a estudiar en Bellas Artes y realicé las primeras exposiciones. En la carrera de artes visuales conocí personas maravillosas y comenzamos a trabajar en colectivo, creando espacios como el Salón de Aquí y Casaparte.

Figura 2. López, J. (2016). Nadie puede escapar a la ley del sembrado [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: Teniendo en cuenta su experiencia en la calle y en la carrera de artes visuales ¿piensa que para realizar arte se necesita estudiar en la universidad?

Jorge: Me fascina hacer arte, porque es una de las pocas carreras que puedes ejercer sin la necesidad de tener un título, un cartón. Pienso que he sido muy reacio a la academia, sin embargo, he comprendido mi vida en la universidad desde lo que llamo la metáfora de la “esquina”. Las ciudades suelen estar distribuidas en un plano ortogonal, en unas cuadrículas, las carreras van de sur a norte y las calles de oriente a occidente. La esquina es el punto de encuentro, donde todo converge, donde todo sucede (la tienda de la esquina es la que más vende, el dealer se para en la esquina, la señora de la esquina es más conocida). Mantenía parchado en la “calle”, trasnochando, con perros callejeros, viendo los personajes del mundo de la noche. Después me encontré con la “carrera” de artes, entonces, me propuse fusionar la calle con la carrera y la carrera con la calle. Esto lo hago llevando la calle a los espacios académicos y llevando la academia a la calle, haciendo intervenciones en el barrio, gracias a esto personas que antes no conocían nada de arte, ahora me hablan de pintura, de música y de arte contemporáneo.

Pedro: Siguiendo con esa metáfora de la esquina, que según comprendo es la manera en que usted articula los conocimientos que adquiere en la carrera y los que adquiere en la calle, quisiera que nos contara ¿cómo ha sido esa experiencia de realizar intervenciones artísticas en la calle?

Jorge: Ha sido maravilloso llevar el arte a la calle, porque el arte en todas sus manifestaciones permea, penetra, no tiene muchos obstáculos. He encontrado más obstáculos en la academia, allí he encontrado más “trabas” que las que he encontrado en las esquinas.  Pienso que en las calles uno debe tener mucho cuidado con lo que hace, me parece muy conveniente hacer una lectura de los espacios, no se trata solo de mostrar un arte decorativo o contemplativo (estoy cansado de ver tanta heliconia y tanto guadual, con ese cuento del paisaje cultural cafetero). Entonces me parece importante ver las personas de la calle, el transeúnte, la señora que vende minutos y el señor que vende loterías, los rostros y los rastros de nuestro entorno y que pasan desapercibidos. Llevar el arte a este medio que es salvaje, diverso, que tienen reglas implícitas, escritas casi siempre con sangre, dónde existen líneas invisibles, donde hay otras jerarquías, ese mundo de la calle que pasa inadvertido poblado de fantasmas, sombras, penumbras. Me parece muy bello ver como las personas comienzan a hacer parte de los procesos de creación, como se sienten parte de las obras, como las interpretan y asimilan, como las cuidan, recuerdo esa idea de Joseph Boys según la cual cualquier hombre puede ser un artista.

Pedro: Me gustaría que nos contara un poco más sobre sus intervenciones en espacio público, en especial, recuerdo la obra “La recicla” que presentó en el Segundo Salón de Aquí.

Jorge: La recicla surge de la lectura del entorno en el que vivo, en donde se encuentra la concentración más grande de habitantes de calle de la ciudad, los cuales cumplen con una función muy importante: reciclar. Ellos cumplen con algo que nosotros no hacemos y que es un ejemplo a seguir. “La recicla” es una intervención en una señal de tránsito de peatones, trabajé con una de las señales amarillas que son preventivas (las rojas son órdenes, las azules son informativas y las naranjas son restrictivas). Lo que hice fue transformar el “peatón” de la señal de tránsito en un habitante de calle, teniendo en cuenta que a los recicladores no se le permite el acceso a la calle 14. Le puse una gorrita al personaje para que se protegiera del sol y un costal en sus hombros, con un símbolo de reciclaje, en vinilo reflectivo. Me gusta trabajar con las señales porque tienen un lenguaje muy directo, casi no dejan espacio a la interpretación, un pare es un pare; me gusta jugar con estas imágenes, pensar, por ejemplo, que ese monigote tiene vida y que la gorrita lo aliviaba del calor.

Figura 3. López, J. (2016). La re-cicla [Intervención a señal de tránsito] Armenia. II Salón de Aquí. Retorno a la TierraFotografía cortesía del artista.

Para realizar las intervenciones me visto como un servidor público, por arte de magia, adquiero la “autoridad” para realizar las intervenciones, siempre haciéndome la pregunta hasta qué punto las señales son de alguien o qué tan peligrosa puede ser la intervención. Mis intervenciones son críticas y en ocasiones educativas, una vez pinté una cebra (el animal), en la calle, como un juego para enseñarles a los niños a respetar las cebras de tránsito, para que aprendan a tener cuidado con los vehículos. Me han pasado muchas cosas con estos trabajos a veces los quitan a veces los aprecian. Recuerdo que una vez estaba haciendo una intervención y una señora se asomaba mucho a la ventana, pensé que me iba a tirar a la policía, pero al final me dijo “muchacho le quedó muy bonita”. También recuerdo que una vez pinté unos murales y unas vecinas un poco “chismosas”, con las que tenía algunas diferencias, no les gustó y taparon mi trabajo. Entonces realicé una de mis primeras intervenciones a señales de tránsito, escribí “oreja”, en el pare de la esquina y quedó “pare oreja”.

Figura 4. López, J. (2008). La re-cicla [Intervención a señal de tránsito] Armenia. Fotografía cortesía del artista..

En ocasiones, varias personas me han dicho que han reconocido mi trabajo, pero no lo firmo, renuncio a eso que sucede en el mundo del arte que es puro ego. También realicé una intervención en pintura que se llamó “Hotel casa calle”, en un puente en La cejita, en un lugar en el que duermen muchos habitantes de calle. Cuando leí el espacio, me di cuenta de que estaba cargado de muchos símbolos oscuros, como cruces invertidas, pentagramas, machos cabríos y cosas así.  Entonces pinté una señal de hotel encima de esos símbolos, para resignificar el lugar, los habitantes comenzaron a sentir otra atmósfera, comenzaron a sentir que ese símbolo era para ellos, que esa era su casa, el espacio se comenzó a transformar.

Figura 5. López, J. (2017). Hotel-casa-calle [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.
Figura 6. López, J. (2017). Hotel-casa-calle [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: ¿Además de las intervenciones a partir de las señales de tránsito que otro tipo de trabajo realizas en las calles?

Jorge: Recuerdo una intervención cerca del barrio Guayaquil, en la frontera entre el colegio Las Capuchinas y el colegio Ciudad Armenia.  El lado de la calle del colegio privado mantenía limpio y el otro lado de la calle se había convertido en un basurero, en un baño público. Con los niños pintamos unas señales, pero la prohibición en nuestra sociedad no funciona, es como decir “hágalo más”. Me pregunté ¿cómo hacer que este lugar no fuera más un sanitario? Entonces surgió la idea de pintar un orinal, con un letrero que decía “fuera de servicio”. Esta intervención fue muy impactante porque el espacio se comenzó a limpiar y se mantiene hasta hoy, casi cinco años después. Este mural se ha convertido en un vigía, pero nadie les está diciendo a las personas “no orinen ahí”, simplemente la gente comenzó a utilizar otros espacios.

Figura 7. López, J. (2017). Fuera de servicio [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

También realizo intervenciones que llamo de arte efímero, utilizando tiza y carbón en las calles. Entonces comencé una serie que se llama crucigramas, en los recuadros de las calles. Otra intervención con tiza fue en el paradero del barrio, en donde escribí “oficina del parche”, como si fuera un banco técnico de un estadio de futbol. También comencé a hacer los croquis, las siluetas, de los animales que morían en la avenida. En una ocasión fui a entrevistar las chicas del CAM, para una propuesta que estaba realizando con Lwdin Franco. Les pedí permiso para marcar su espacio con una línea segmentada, delimitarlo y escribí “zona de rebusque”, después pude sacarle una foto, ellas me posaron en topless, fue un encuentro muy jocoso.

Figura 8. López, J. (2016). Zona de rebusque [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Hacer arte en la calle ha sido un juego constante, un juego que me ha permitido la irrupción en las dinámicas habituales de los ciudadanos. Se trata de una línea muy delgada, entre hacer una obra de arte o salir en las páginas de los noticieros capturado por hacer cosas vandálicas. Me ha caído la policía cuando estoy haciendo las intervenciones, una vez pinté un minión en un bolardo, ese día me dijeron “usted no puede hacer eso”, en ese entonces estaban comenzando a implementar el actual código de policía. Entonces les explique que era para transformar el espacio, para resignificarlo, para que las personas lo vieran de otra manera. De alguna forma, el arte me ha permitido esquivar la autoridad para hacer “fechorías” y salirme con la mía.

Figura 9. López, J. (2018). Minion [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: Hablamos de lo que pasa cuando llevas el arte a la calle, conocimos algunas de las intervenciones que has realizado en espacio urbano, tomando roles, trabajando desde el anonimato, parodiando la autoridad, ahora quisiera que me contaras sobre las obras de sala, ¿cómo ha sido ese ejercicio de llevar la calle a la carrera de artes visuales?

Jorge: Irrumpir en los espacios académicos, en ese cubo blanco, me parece muy divertido, por las reacciones que genera. Una vez tuve una exposición en un centro comercial y vetaron mi obra. Había realizado intervenciones en señales de tránsito y una de ellas decía “doble vía”, le agregué unas palabras y quedó “doble moral en la vía”, estaba cerca de unos almacenes muy reconocidos, cuando leyeron lo que decía allí la quitaron. También me gusta mucho tomarme espacios sin permiso, son pulsaciones, cosas que me nace hacerlas y siento que debo hacerlas en ese momento. En la universidad instalaba ramas de palmas en módulos, teníamos un programa de radio y nos vetaron, hicimos un performance en un partido de futbol universitario. Me gusta mucho generar irrupciones en esos lugares tan sacralizados, quitarles ese halo de impecabilidad.

Figura 10. López, J. 2016). La calle somos todos [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: Recuerdo una serie de pinturas que presentó en el primer Salón de Aquí, titulada “Precolombianos”, en la que hacía referencia a las experiencias en su barrio ¿cómo fue el proceso de creación de estas pinturas?

Jorge: La cultura precolombina me ha llamado mucho la atención, en una ocasión en el Museo Quimbaya observé unas figuras y me enteré que los indígenas eran precursores de las modificaciones corporales, se afilaban los dientes y se ponían objetos muy apretados en las manos, para generar zanjas y diferenciarse de otras comunidades. Entonces me miré las manos y me di cuenta que tenía una zanja, porque tengo muchas manillas, me causó mucho asombro esa marca que compartía con nuestros ancestros. También recuerdo una visita al museo arqueológico, en la que había una imagen de un emberá chamí, un nukak makú, un catío y un espejo, verme allí reflejado me hizo pensar en que compartimos creencias, costumbres, territorio. Comencé a pintar una pieza de orfebrería precolombina y no puede evitar compararla con la gente de la calle, encontré que tenían características similares, en contextos muy diferentes. La primera pintura se llama “Indi-gente”, se trata de un cacique que tenía unos ornamentos ensortijados en la cabeza y unos collares, entonces, decidí pedirle el consentimiento a un habitante de calle para tomarle una foto, le pasé una cartulina y le dije que escribiera lo que quisiera y escribió grande “soy de la calle”.

Figura 11. López, J. (2015). Indigente [Pintura al óleo]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

También pinté un vendedor ambulante de gafas y a un cacique precolombino que tenía unas patenas, mi amigo vendedor también es un “cacique” porque no hay otro que se pare en su esquina, porque ese es su lugar, su territorio lo llamé “Calle-jerarquías”. Después pinté un amigo que canta rap, que tiene la cara tatuada y pinté una máscara de Tierradentro que está tallada, se llama “Reflejos”. Hace poco hice otro que se llama “Una monedita”, una imagen precolombina que tiene una postura como de mendigo, con una manito levantada y la otra esperando, haciendo referencia a la mendicidad en la ciudad de Armenia.

Figura 12. López, J. (Año). Calle-jerarquías [Pintura al óleo]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: También podemos hablar “La olla”, esta obra recibió un reconocimiento en el proyecto “Quindío sí crea”, el año pasado. Recuerdo que allí narrabas a través de unos elementos muy simple las historias de tu barrio, convirtiéndote en una especie de cronista.

Jorge: El Guayaquil es uno de los barrios más antiguos de Armenia, era la entrada de los camiones que llegaban de Bogotá, tiene espacios muy particulares: la curva del diablo, el alto de las brujas, el zacatín, en donde había una destilería. Suele contarse que allí se hizo la primera piscina de Armenia y la primera plaza de toros que se llamaba la Giralda. También hay historias sobre una banda que se llamaba “los descolgadores”, porque la calle era empedrada, era un camino de herradura y como los camiones debían pasar muy lentamente, ellos se trepaban a bajar todo lo que había allí para las personas del sector: racimos de plátanos, marranos, arroz, cualquier cosa. En el barrio hay muchas historias, también hay historias de muertes, ha sido conocido como una olla, rodeado por barrios marginales, con población vulnerable como Patio bonito, Buenos Aires, en ocasiones las ollas tienen nombre de prócer como Santander, Sucre o Colón, a veces me pregunto si desde la palabra se puede influir en los lugares.

En esta ocasión, realicé una instalación utilizando literalmente una “olla”, en la calle se dice que la olla entre más caliente mejor, relaciono mi barrio con la olla de la cocina que es donde nos reunimos, alrededor de fuego, para conversar. Pero en la “cocina” también es donde se hace la droga, para que haya cocción y preparar los alimentos, debe haber fuego y el fuego es caliente, por eso la olla es caliente y entre más adentro estás es más caliente. En el barrio debes seguir otros códigos, leyes y dinámicas, que son a su manera otro universo, se trata de una especie de ciudad dentro de la ciudad, condicionada por otras relaciones de poder, de miedo, de imposición y violencia. Lo que quise presentar allí fue una radiografía de mi barrio, con personajes y situaciones que normalmente no nos gusta ver y que se suele estigmatizar, olvidamos que muchas personas no tienen oportunidades, muchos nacen allí, crecen allí, mueren allí, sin más opciones, sin más salidas.

Figura 13. López, J. (2018). La olla [Instalación sonora]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

No quería ser como los artistas que se aprovechan de estos lugares, que realizan su obra y no le regresan nada a la comunidad, solo logran mostrarla como un circo. Entonces comencé a recolectar historias, testimonios, dibujos, bocetos y grabaciones, caractericé objetos y realicé una breve clasificación: cuatro niveles que representaban las esquinas de mi barrio: la primera entre el billar y la plancha, la segunda es la esquina de las mujeres, la tercera es la esquina del parche, donde se reúnen los muchachos a dialogar y hacer sus cosas, finalmente, la esquina de la pipa, que está más al fondo de la olla. Entre las esquinas había unas intersecciones, donde podemos ver los cocheros, que roban los vehículos, otra donde esta el jibaro el que vende sustancias, incorporé elementos como las bolsas en las que se vende la cocaína. También hay otra intersección que se llama “los lances”, que es el espacio donde se juega a pelear sin matarse, un juego que te puede salvar la vida, primero se juega con gelatinas blancas y gana el que salga menos untado, después con palos, navajas y machetes. Tengo otra intersección donde está la “captura”, la mayoría de caminos de la olla conducen a la cárcel, al hospital, o el cementerio, suele decirse “vive rápido y muere joven”. Presenté esta instalación con un audio, contando esta historia. Pienso que vivir en la “olla”, me enseñó a compartir, el ser humano tiende a reunirse en torno al fuego, la olla nos permite sentirnos parte de algo, se trata de ese compartir así sea cosas tan sencillas como un saludo, como tu tiempo.

Pedro: Para finalizar, quisiera que habláramos de una de las características más particulares de estos espacios: el lenguaje. No solemos estar familiarizados con las palabras de las personas que viven en las “ollas”, pienso que ese juego con el lenguaje también define tu trabajo, quisiera que nos contaras un poco de tu última obra titulada “La neal academia de la sinhueso”, que se presentó en el Quinto Salón de Aquí.

Jorge: Se trata de una parodia de la Real Academia de la Lengua, institución que de alguna manera rige el idioma español, el castellano. La obra surge de una postura crítica y política que asumo desde el arte. Realicé una recolección de “gerga” y generé juegos desde el “parlache”. La palabra “neal”, viene de la “nea” que se refiere a “gononea” a alguien que es muy “nea”, muy “liendra”, muy “piraña”, muy de la calle. La palabra “sinhueso” hace referencia a la lengua, la «invertebrada». El Quindío al ser un lugar de tránsito y de convergencia, ha adoptado todo tipo de palabras, tenemos el “parcero” que es una palabra que llegó de Medellín, el “mai” de Manizales, el “ñero” de Bogotá. Me gusta mucho, como se incorporan esas palabras en nuestra cotidianidad, por ejemplo, la palabra “visaje”, que viene de rostro en francés, pero que nos permite llamar “visaje” a cualquier cosa, se trata de un comodín.

Figura 14. López, J. (2018). La neal academia de la sinhueso [Instalación participativa. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

En el barrio también se habla al revés, dicen “docuan”, “dedon”, “nosva pal orri con las ñanis, póngase la misaca”, las personas hablan en esos lenguajes encriptados, justamente para que no se sepa que es lo que están diciendo y, por ejemplo, para hablar delante de las autoridades sin que estas los entiendan, se trata de una práctica contracultural, que surge de la necesidad de comunicarse, de la necesidad de no ser capturados. La policía también habla en código, la misma policía te dice “55 le copio, 3916 tratando cometer 904 en el 20”, queriendo decir algo así como que varios sospechosos están intentando robar a alguien en un lugar determinado. El “botón” es el policía porque atrapa, el “botón”, cuando se repite muchas veces se convierte en la palabra “tombo”. Con esta búsqueda encontré más de 1500 palabras y propuse distintos juegos, en los que cada persona que asistía a la exposición podía crear frases e historias, podría leer y escribir con esas palabras. Este ejercicio ha sido muy divertido, porque genera nuevos textos, allí las palabras se van transformando y se renuevan. Esta obra es un homenaje a mi papá porque cuando hablaba muy pasito me decía “contá el cuento”, estoy convencido de que todos tenemos algo que contar, por eso recorro ese espacio entre la calle y la carrera de artes.

Como citar:

Rojas, P-A. (2019). El arte de esquina: entre la calle y la carrera. Entrevista a Jorge López.  Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/09/08/el-arte-de-esquina/

Fecha de recibido: 20 de Agosto de 2019 | Fecha de publicación: 08 de Septiembre de 2019

EL HOGAR, LA CREACIÓN DE ATMÓSFERAS Y LAS MEDIACIONES. Entrevista a Aixa Echeverry

The home, the creation of atmospheres and the mediations. Interview with Aixa Echeverry

Por: Angélica María Campos

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

angelica.11711643@ucaldas.edu.co

Figura 1. Echeverry, A. (2016). Estudio de dibujo [Intervención fotográfica]. Manizales. Cortesía de la artista. https://www.behance.net/AixaEg

El día cinco de julio del 2019, Aixa Echeverry, me invitó a su taller y compartió su trabajo artístico conmigo. Les presento sus palabras, vivencias y algunos de sus proyectos.

Angélica: ¿Qué temática trabajas?

Aixa: Siempre trabajo con autoreferencias, mi mamá es mi musa, su vida, sus relaciones amorosas y la forma en la que concibe la familia. Yo pienso el hogar como lo que tengo aquí, vivo con mi hermana y mi perrito. Creo que lo que hasta ahora he reflejado en mi trabajo han sido mis propias vivencias y las vivencias que conozco a través de mi mamá y de mi abuela. Yo hago atmósferas, por eso el cine para mi es vital, por la manera en que configura el espacio.

Angélica: ¿No vale decir que también trabajas lo cotidiano?

Aixa: Total, de hecho creo que no utilizo mucho esa palabra, pero está en todo mi trabajo, como en las cosas comunes, las pequeñas cositas, los micro ciclos.

Angélica: ¿De dónde eres? ¿Qué has estudiado?

Aixa: Nací en Pereira, pero he vivido en Manizales toda la vida. Cuando salí del colegio me fui a Bogotá a vivir donde mi papá, quería estar cerquita de él porque es un gran artista y es mi maestro. Comencé a estudiar en la escuela de cine Black María, allí obtuve las bases conceptuales de lo que estoy haciendo ahora. Me salí de estudiar de la escuela, con la idea de seguir estudiando cine, desde entonces quiero hacer dirección de arte y documental. Entonces sentí que estudiando artes plásticas podía conocer materiales, el color y todo un mundo visual que podía enfocarme en la dirección de arte.

Angélica: ¿Alguna obra de tu padre te ha aportado en tu trabajo?

Aixa: Los dos hacemos cosas muy distintas, él es un pintor autodidacta increíble, trabaja el color y es hiperrealista. En algún momento quise dibujar como él, cuando empecé a estudiar artes, pero a mí no me interesaba ser dibujante, estaba estudiando artes para ser directora de arte y lo tenía claro desde el principio. Por eso empecé a trabajar con fotografías familiares, cogía fotos, las copiaba, las calcaba, le mostraba al profesor lo que había copiado y sacaba fotocopias.

Figura 2. Echeverry, A. (2016). Estudio de dibujo sobre fotos familiares [Intervención fotográfica]. Manizales. Cortesía de la artista

Recuerdo que hice un trabajo para una clase con Manuela Álvarez, ella nos dijo que trabajáramos sobre algo que “amáramos muchísimo”, pensé en mi papá (en mi mamá también, pero hablo de mi mamá todo el tiempo). El trabajo se llamó Congelados, no partí de algo que él haya hecho, sino de algo que él guardaba: un dibujo que hice cuando estaba chiquita.  El cuadro es de él, pero yo se lo pedí prestado. Para mí fue muy importante, lo presenté con una pieza sonora que grabó mi papá cuando yo estaba en el jardín. Él estaba obsesionado con el sonido, él me grababa para escucharme porque no nos podíamos ver. Creo que aprendí de mi papá toda su obsesión con el sonido y su relación con los recuerdos, creo que el sonido es una forma de capturar el tiempo.

Figura 3. Echeverry, A. (2017). Congelados [Dibujo]. Manizales: Palacio de Bellas Artes, Universidad de Caldas. Cortesía de la artista

Angélica: ¿Qué obras has realizado sobre tu madre?

Aixa: Mi mamá ha sido mi referente en muchas cosas y ha sido mi fuente de preguntas. La primera pieza que realicé al regresar de Bogotá, aunque esté inconclusa se llama El clóset de Beatriz, es un cortometraje, hecho en 16 milímetros, sobre mi mamá. La historia de una mujer que hace «hombres perfectos», estaba pensando en mi mamá y sus relaciones.

Cuando me fui de intercambio para Barcelona (España), mi mamá estaba más feliz que yo, hizo todo para que estuviera allá. Glitza es un trabajo que hago pensando única y exclusivamente en mi mamá, en dárselo a ella. Son 113 fotografías de mi mamá, desde que nace hasta ahora, porque ella ha sido muchas mujeres distintas.

Angélica: ¿Por qué te refieres a tu mamá como distintas mujeres?

Aixa: Cuando veo sus fotos, veo en todas una transformación: ha sido actriz, contadora, bailarina, ha tocado el piano, monja, de todo. Me tuvo muy joven, a los veinte, todo lo que he visto de ella, todos sus cambios, sus esposos, sus cosas, sus familias, también lo radical que ha sido, como ha cambiado de fanática cristiana a liberal. Ha pasado por muchas cosas distintas, es una mujer que admiro muchísimo, no solo porque es mi madre sino por lo que la he visto padecer, sufrir y luchar.

 Angélica: ¿Qué otras obras has realizado en esa línea?

Aixa: Todo lo que he hecho en esta línea se reunió en una obra llamada Enciclopedia del hogar. La primera obra que realicé fue un mantequillero, era un objeto sonoro, tenía en su interior una grabación de mi tío abuelo que se llama Noel. Lo que yo estaba intentando hacer era crear atmósferas -aunque fueran muy pequeñitas- con objetos, pero siempre con la familia, siempre con archivos. No sé si mi temática es la familia, si son las estructuras familiares o si solo soy una recolectora, porque como puedes ver tengo un montón de cosas, cosas y cosas y pedazos de cosas también.

Figura 4. Echeverry, A. (2016). Retrato de casa, pieza 1. [Objeto sonoro]. Manizales: Pinacoteca del Palacio de Bellas Artes. Cortesía de la artista.

Después del mantequillero realicé De.partir que es una obra que nace de mi trabajo con las fotografías del álbum familiar de mi abuela materna. Quería hacer un libro de familia, otra vez aparece la familia, la mamá, el papá, el hijo, la casa, me preguntaba ¿Qué tipo de familias hay y por qué? Entonces, comienzo a sacar fotocopias y calcar. De.partir es un trabajo que hago pensando en la ruptura de la familia y la ruptura de un objeto que intenta mantenerse. Con esta obra tuve muchísimos conflictos, porque se me quebró muchas veces, muchas, muchas veces, como si tuviera vida propia. Intento ser muy cuidadosa con las obras y cuando la unía se volvía a partir, me tocó conseguir una base para unirla, desde entonces seguí trabajando con objetos.  

Figura 5. Echeverry, A. (2016). De.partir. [Intervención sobre objeto]. Manizales: Pinacoteca del Palacio de Bellas Artes. Cortesía de la artista

La enciclopedia del hogar es el punto máximo de mi trabajo con ese tema. En Taller de expresión tres Sebastián Rivera nos dice: «hagan lo que quieran, busquen el sitio para hacer una exposición individual». Me puse a pensar, en qué lugar pongo mis cosas, no me convencía La Alianza Francesa, no me convencía el Centro de Museos, eran lugares muy fríos. Entonces le dije quiero hacer mi exposición en mi casa. Empezó todo el proceso y cada lugar de la casa estaba diseñado para algo a partir de atmósferas y sensaciones.

Figura 6. Echeverry, A. (2017). Mapa museográfico de la pieza Proyector, enciclopedia del hogar. [Mapa]. Manizales. Cortesía de la artista

Angélica: ¿Cuánto tiempo te tomó hacer la Enciclopedia del hogar?

Tres meses, desde febrero empecé a trabajar en la enciclopedia y la exposición fue el 17 de mayo. Era demasiado y mi mamá fue el apoyo principal. Ahora pienso qué bueno tener un equipo de trabajo para hacer este tipo de cosas, porque finalmente estás construyendo espacios y siete espacios es un voltaje, pero igual lo disfruté muchísimo. Otra cosa muy importante es que todos tenían logos en sus exposiciones (como la Alianza francesa, el Colombo, etc.). También cree mi logo: La mamá produce y El santo padre, después me di cuenta que La mamá produce es una cosa y El santo padre es otra. Ahora trabajo con La mamá produce en las exposiciones de arte y te digo, juego mucho con eso pero también me lo tomo muy enserio.

Angélica: ¿Te gustaría volver a hacer la enciclopedia?

Aixa: Claro, es que la enciclopedia es un proyecto curatorial y el primer capítulo, de hecho fue Casa Armable. Me moriría de la felicidad haciéndolo, pero me gustaría hacerlo con un equipo, me gustaría hacerlo con recursos, me encantaría, creo que volvería a hacer la enciclopedia.

Angélica: ¿Y después de la exposición no seguiste trabajando en la enciclopedia del hogar?

Aixa: No, no directamente porque igual creo que también falta darle una presentación, aunque haya sido un trabajo muy bueno. Ahora me gustaría darle orden a lo que fue, hacer un buen libro, me encantaría trabajar en la enciclopedia, sería maravilloso.

Angélica: Después de la enciclopedia, comenzaste el trabajo en un colectivo llamado Las profesionales: Creadoras de contenidos para inexpertos ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Aixa: Con lo de la enciclopedia yo ya me di cuenta que uno necesita trabajar con personas, aprendes más y lo disfrutas. Me propusieron realizar una residencia en mi casa en el Festival Internacional de Arte Contemporáneo. Necesitaba un equipo, entonces pensé en Andrea Zúñiga, una chica que es increíble, porque es pila, es inteligente, le encanta la mediación y la educación. Entonces le dije a Andrea, viene esta persona, ¿Qué hacemos? Quiero hacer un kit para ubicarlo en la ciudad y creamos Las profesionales: creadora de contenidos para inexpertos. Este tipo de trabajos me dieron un respiro, porque empezamos a trabajar en mediación, ya no estaba en las mismas cosas y en los mismos problemas de la familia, de las emociones y de los sentimientos, sino que era una cosa mucho más práctica. 

La primera campaña que hicimos la llamamos Se busca benefactor para proyecto de arte poco rentable, un cartel que pego en distintos lugares como Madrid, Teruel y Barcelona, también en la feria de ARCO y nos escribieron. Esta propuesta no cerró del todo porque la gente quería de verdad ayudarnos, pero no nos dimos cuenta del alcance que iba a tener. Luego estuvo la Investigación sobre el espacio del tiempo que se hizo en Teruel, la idea era que la gente hiciera el crucigrama y adivinara el espacio en lo que se le estaba preguntando y lo llenara en el crucigrama, pero era sobre el espacio, espacios imaginarios o espacios físicos.

Después está el proyecto Yo estoy aquí que es donde empieza la Guía práctica para situase en un lugar que también es una reflexión sobre el tiempo. Esa guía la hacemos y luego se presenta en la socialización del Salón Regional de Artistas. Andrea pasa al salón regional y nosotras como profesionales tenemos una metodología para estudiar el tiempo, el espacio y las relaciones para hacer mediación y ella lo utiliza en su trabajo, luego en la socialización, las profesionales, que somos las dos, hacemos la guía, entonces hicimos un laboratorio.

Figuras 8-9. Echeverry, A. & Zuñiga, A. (2019). Guía práctica para situarse en un lugar [Laboratorio de investigación]. Manizales: Festival Internacional de Arte Contemporáneo.Cortesía de las artistas.

Angélica: ¿Qué estás haciendo ahora?  

Aixa: Soy una obsesiva por el archivo sonoro, en el 2016, empecé a grabar sonido (mi grabadora de voz ya no sirve, porque tuvo mucho uso). Tengo archivos de todo tipo de sonidos: conversaciones, carros y paisajes. También tengo muchísimos vídeos, llevo ocho años haciendo videos. Ahora estoy trabajando con ese archivo, cuando te digo que soy recicladora, creo que por ahí va la cosa. En una época me grababa todo el tiempo, sobre todo cuando estaba viviendo sola, me grababa todos los días porque era como estar con alguien. Un amigo me dijo que hiciéramos una película, cuando me grababa pensaba en eso, en la película y dejó de ser espontáneo, dejó de ser fluido. Entonces le dije que no, que ya no quería hacer ninguna película. Esto es importante porque ahora estoy haciendo en mi trabajo de grado un libro que se llama La intimidad como espectáculo, trabajo el concepto de «extimidad» que es cuando tu intimidad se vuelve pública, que es lo que he hecho en todo mi trabajo.

Cómo citar:

Campos, A-M. (2019). El hogar, la creación de atmósferas y las mediaciones. Entrevista a Aixa Echeverry.  Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de:  https://portalerror1913.com/2019/08/25/el-hogar-y-la-creacion-de-atmosferas/

Fecha de recibido: 5 de Agosto de 2019 | Fecha de publicación: 25 de Agosto de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

EL TRABAJO ARTÍSTICO EN COLECTIVO ES UN ACTO DE RESISTENCIA. Entrevista a Lwdin Franco

Artistic work in the collective is an act of resistance. Interview with Lwdin Franco

Por: Erika Orozco Lozano

Artista Visual | Universidad del Quindío

eritatiorozco@gmail.com

Figura 1. Franco, L. (2012). Es arriba como es abajo. [Instalación]. Pereira: Museo de arte de Pereira. Imagen cortesía del artista. https://www.behance.net/lwdin

Erika: ¿Cómo empezaste en el mundo del arte?

Lwdin: Todo comenzó en el ámbito familiar, vengo de familia de ceramistas y artesanos. Siempre dibujé, siempre estuve pintando, esculpiendo, haciendo música, eran elementos que estaban presentes en el diario vivir. Me involucré en los procesos del taller de mi papá, aprendí muchísimas cosas. Mi primera educación provino de las cosas que pasaban en mi casa, de la manera en que me crié. Después, me propuse profundizar y estudiar en la academia.

Erika: ¿Dónde estudiaste artes?

Lwdin: Soy maestro en Artes Plásticas de la Universidad de Caldas, me gradué en el 2001. Me trasladé de Armenia a Manizales para realizar mis estudios universitarios. Al llegar a la academia la escuela estaba viviendo un proceso de transición o confrontación. Por un lado, estaban los maestros que llevaban más de 30 años trabajando en la escuela con la misma idea acerca de las «Bellas Artes»; por otro lado, estaban los maestros nuevos, algunos habían llegado de Bogotá, otros del extranjero, como el maestro Carlos Buriticá que venía de estudiar en la China y traía muchas ideas en torno al arte contemporáneo. Estas dos posturas generaron tensiones, era como estudiar en dos tipos de escuela. Si bien me especialicé en pintura, me pareció treméndamente seductor el arte contemporáneo, hice performance, video e instalación durante los años que duró mi proceso de formación. Al finalizar el último año y medio, me dediqué exclusivamente a estudiar la pintura con la maestra Liliana Estrada, mi trabajo de grado consistió en tres exposiciones individuales en la técnica del óleo.

Figura 2. Franco, L. (2012). Perspectivas. [Pintura]. Armenia. Cortesía del artista. https://www.behance.net/lwdin

Erika: ¿Cómo involucraste la cerámica en ese proceso?

Lwdin: Cuando llegué a Manizales no estaba muy interesado en hacer cerámica, era el asunto de todos los días en el entorno familiar, como versa el dicho «en casa de herrero cuchillo de palo». Recuerdo que no me fue muy bien en la materia de cerámica, no quería ir a clase, muchas de las cosas que el profesor enseñaba yo ya las sabía, finalmente hice los trabajo. Me gradué como pintor y pasé varios años pintando, participé en el salón de artistas quindianos con pintura, estuve dando unos talleres y la verdad no pasó nada muy interesante. Un par de años después, me presenté a una convocatoria con una instalación de objetos realizados en cerámica y me la gané, desde entonces cada vez que me presento con cerámica, me gano algún premio, me invitan a una exposición. Entonces, comprendí que debía aprovechar el bagaje que tenía en el manejo del material, he desarrollado mi propuesta alrededor de la cerámica, de la idea del «contra monumento», del discurso contemporáneo contrastado con los elementos de las artes tradicionales, de la artesanía y del patrimonio. Mi investigación como artista actualmente se está basando en esas inquietudes.

Figura 3. Franco, L. (2012). Sin título [Instalación]. Ciudad: Museo o evento. Cortesía del artista. https://www.behance.net/lwdin

Erika: ¿Cómo entiendes el concepto de «contramonumento»?

Lwdin: La idea del monumento tradicional tiene -casi siempre- que ver con la conmemoración de un evento histórico particular o con un homenaje a un personaje particular. Este tipo de imágenes producen una mirada idealizada o «sesgada» de la realidad, como en el caso del pedestal que eleva la escultura (alejándola del espectador). En el contramonumento, por su parte, la relación con el espectador es muchísimo más estrecha, las obras se encuentran a la altura del espectador, en ocasiones, son penetrables, transformables y participativas. Se trata de un concepto renovado de la escultura, no como una cosa pasiva, sino como algo dinámico dispuesto para su transformación.

Erika: ¿Cómo fue el retorno a la ciudad, con qué te encuentras?

Lwdin: Recuerdo una charla con un amigo, arquitecto, que se fue a vivir a Barcelona (España) y decidió volver. Le pregunté «¿si usted estaba acomodado, por qué regresó?», entonces, él me respondió: «porque allá está todo hecho y aquí está todo por hacer». Uno podría pensar que regresar es llegar a un terreno hostil, pero yo pienso todo lo contrario. Aquí está todo por hacer, aquí hay muchísimo potencial humano, pienso que vivimos en un tiempo de transformación en donde muchos artistas pueden surgir, ser visibles, no me quiero imaginar cuantos talentos se han perdido en el Quindío, solamente porque el contexto no estaba preparado. Pienso que estamos viviendo tiempos profundamente emocionantes, estar en Armenia es una oportunidad. Cuando la novela de nuestra historia todavía no ha sido escrita, la posibilidad de participar en esa narración es una oportunidad que no se puede dejar pasar.

Erika: Hace tiempo haces parte de un colectivo de performance, llamado 13 lunas ¿Cuál fue el comienzo de tus experiencias con el cuerpo, con las acciones corporales?

Lwdin: Cuando uno vive en Armenia, percibe las grandes ciudades como espacios en los que acontecen todo tipo de choques culturales. No es necesario viajar con el cuerpo, para que viajen las reflexiones, para que el mundo venga. Esto es lo que sucede con los lenguaje contemporáneos, permiten que contrastemos nuestras visiones del mundo locales, que (si bien tienen una tremenda riqueza) pueden ser limitadas. Como mencioné anteriormente el arte contemporáneo me pareció muy atractivo, entonces, comencé a experimentar con materiales, pero también a cuestionarme la manera en que pensaba el tiempo, el espacio y el cuerpo. La obra con la que comencé en el arte de acción era mitad instalación, mitad performance. Tomé todas mis posiciones materiales y las tuve expuestas en la Rotonda del Palacio de Bellas Artes, en el lapso de una semana. Estuvieron a la vista de todos y las personas se llevaban las cosas, porque estaban en buen estado. Después de exhibir los objetos, realicé una acción que constaba de dos partes: en la primera parte, realizaba un proceso de limpieza de los objetos, leía unos textos de purificación, me desnudaba y me daba un baño de manera ritual; en la segunda parte de la acción, al final del baño, prendí fuego a todas mis posesiones terrenales.

Erika: ¿Cómo empezó el colectivo 13 lunas?

Lwdin: Tiempo después de haberme graduado y ser profesor de artes, después de desarrollar mi investigación como artista en solitario, de haber participado en salones nacionales, de haber hecho exposiciones individuales, comencé a preguntarme por el trabajo en colectivo. Comenzamos, con el maestro Jhoan Manuel Ospina, quién en esa época era mi compañero de trabajo a realizar talleres complementarios para los estudiantes del diplomado en artes plásticas y de la carrera de artes visuales de la Universidad del Quindío. En los talleres realizábamos una serie de experimentos, en los que nos preguntamos por el cuerpo, por la presencia, por el espacio, por la ciudad y por el ser urbano. Entonces, decidimos generar un colectivo independiente, con un proceso que acaba de cumplir seis años, hemos realizado 20 exposiciones en espacio público, tenemos realizaciones audiovisuales y textos, hemos participado de Festival Internacional de Arte Contemporáneo de Manizales y del Encuentro de Performance para la vida, aquí en Armenia. Cada día me parece más increíble trabajar en colectivo, usualmente el artista es una persona que se ampara en su ego, para decir lo que tiene que decir, pero cuando uno como artista se despoja de su ego para decir cosas con el otro, resulta que no se pierde sino que, por el contrario, se encuentra, se enriquece su visión del mundo.

Figura 4. Colectivo 13 Lunas. (2012). Mudar [Performance]. Manizales: Festival Internacional de Arte Contemporáneo. https://www.facebook.com/festivalartemanizales/

Erika: ¿Cómo ha sido tu experiencia con otros colectivos?

Lwdin: También hago parte del Colectivo Salón de Aquí, en el que nos hemos preocupado por narrar, desde nuestra ventana, qué significa ser artistas visual o plástico en nuestra región. Se trata de una organización horizontal, cualquiera puede ser profesor, cualquiera puede ser estudiante.

Figura 5. Colectivo Salón de Aquí. (2017). Radicante [Fotografía]. Armenia: III Salón de aquí. https://www.facebook.com/salondeaqui/

Las dinámicas de trabajo en colectivo han permitido que cada versión del salón tenga un tema propio y que las preguntas con las cuales se convoca a la creación sean específicas. La primera versión del salón se preguntó por el «origen», por el territorio al que pertenecemos. Luego hicimos una versión que se preguntaba por la relación entre el humano y la naturaleza, se llamó Retorno a la tierra. La tercera versión se llamó Deseo y se preguntó no solo por lo erótico sino por las distintas formas del deseo y por el consumo. En el cuarto salón, trabajamos a partir de la noción de lo «radicante», de la bifurcación y del tráfico. Finalmente, el año pasado, en el quinto salón, nos preguntamos por la relación entre arte y educación. En este momento estamos en reuniones, planeando el tema de la próxima versión, esperamos que nos sigan acompañando y que las próximas versiones sean tan exitosas como las anteriores.

Figura 6. Ocampo, L. (2018). Portafolio Salón de aquí. [Portafolio]. Armenia.

Erika: Cuéntanos acerca de su experiencia con Casaparte, ¿Cuál es el propósito de este espacio?

Lwdin: Casaparte es la materialización de un sueño colectivo. En estos años, siempre tuvimos la necesidad de un espacio para trabajar en colectivo. Improvisamos en muchos lugares, trabajamos en las casas de cada uno de nosotros. Por esta razón, Casaparte se convierte en un espacio para la creación artística, en todas sus formas. Con el maestro Jhoan Manuel Ospina tuvimos la suerte de encontrar un lugar con las características apropiadas para desarrollar el proyecto, tanto por las condiciones de sus instalaciones, como por su ubicación en la ciudad. Casaparte ha sido un proyecto increíblemente exitoso, digo exitoso porque es muy difícil sostener una propuesta cultural en contexto de desempleo y tiempos de «recesión». Pero, curiosamente, hay una necesidad de las personas de Armenia de participar en este tipo de espacios, la respuesta ha sido muy positiva. Casaparte es posible gracias a las personas y a los colectivos que se vinculan al proyecto. Nos reunimos con otros espacios culturales, queremos transformar la manera en que se relacionan los agentes culturales de la ciudad, no creemos en que debamos competir o tomar decisiones movidos por la envidia, no creemos en eso, pensamos que tenemos que compartir, que podemos ampliar los públicos, pensamos que el camino es la colaboración y no la competencia.

Figura 7. Ocampo, L. (2018). Conoce el espacio cultural Casaparte. [Cartel]. Armenia. https://www.facebook.com/casaculturalcasaparte/

Erika: Teniendo en cuenta tu experiencia en colectivos como el Salón de Aquí, 13 lunas y Casaparte ¿Cuáles piensas que son los puntos, las claves que uno debe tener en cuenta para hacer parte de un colectivo? ¿Qué se debe tener claro para que el colectivo funcione?

Lwdin: Primero, disposición, pero ante todo comprender que el trabajo en colectivo, en el contexto del arte contemporáneo, es un acto de resistencia. La cultura occidental nos dice todo el tiempo que hay que ser «competentes», que debemos competir, que el valor principal es el «poder» de las estructuras verticales. Trabajar en colectivo y crear estructuras horizontales es un acto político, no solamente un acto de resistencia hacia afuera, sino una acción que se enfrenta a fuerzas que viven adentro de nosotros y que parecen propias del inconsciente. Hay que resistir la tentación de dominar que nos enseñan desde la primera infancia. Se requiere una disposición especial, se requiere humildad y paciencia; hay que ser proactivos y generosos. En definitiva, se requiere de una cantidad de valores que en la sociedad contemporánea son escasos. Le apostamos a la resistencia, le apostamos al arte que nos permite realizar «experimentos sociales» a nivel micro. Esta práctica es fundamental en la vida diaria de cada uno de nosotros, pero también han abierto otros espacios sociales y políticos, en cada una de nuestras comunidades. El precio que hay que pagar es que el nombre se disuelve, uno ya no es solo uno.

Erika: ¿Has pensado en regresar al Lwdin Franco que produce de manera aislada o definitivamente tus búsquedas artísticas serán planteadas, de ahora en adelante, desde lo colectivo?

Lwdin: Los procesos colectivos, como son orgánicos, tienen una vida limitada, en algún momento tendrán que transformarse o parar, con el tiempo, tendremos que ver con qué seguir. Esto no quiere decir que haya dejado de producir mi obra. En estos momentos no estoy pensando en detener los procesos colectivos, porque siento que todavía está en crecimiento; siento que la parte más interesante, la parte más poderosa de lo que estamos desarrollando, todavía está por llegar. Los procesos colectivos en los que me encuentro trabajando están llenos de personas jóvenes con mucho potencial, pienso que en la medida en que cada una de estas personas fortalezcan y maduren su producción individual, aportarán al proceso grupal. Esa es mi apuesta, tengo paciencia y creo que estamos a puertas de los mejores resultados de nuestros esfuerzos colectivos.

Erika: A lo largo de la entrevista pudimos hablar de Lwdin Franco como artista, profesor, miembro de colectivos y gestor cultural ¿Cómo se relacionan todas esas distintas facetas?

Lwdin: Pienso que, en la actualidad, las estructuras de poder se manifiestan muy fuertemente en el arte. Hoy en día es muy difícil acceder a espacios artísticos, el arte es más elitista que nunca. Por esta razón, el artista debe ser un actor cultural muy activo, se trata de concebir al artista como un docente (porque puede compartir lo que sabe) y como un gestor (una persona que busca hacer circular su obra y la de sus colegas). Siento que cuando un artista proviene de clase humilde, popular u obrera, debe ser muy activo; se trata de una exigencia de la sociedad, no es una decisión personal, no se puede participar del arte y de la cultura de otra manera.

Cómo citar:
Orozco, E. (2019). El trabajo artístico en colectivo es un acto de resistencia. Entrevista a Lwdin Franco. Portal Error 19-13. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/08/17/el-trabajo-artistico-en-colectivo/

Fecha de recibido: 22 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 17 de Agosto de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X