EL ARTE DE ESQUINA: ENTRE LA CALLE Y LA CARRERA. Entrevista a Jorge López

The corner art: Between the street and the race. Interview with Jorge López

Por: Pedro Rojas Valencia

Docente de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

pedro.rojas@ucaldas.edu.co

Figura 1. López, J. (2016). Calle somos todos. [Exposición individual]. Armenia: Calle Bohemia. Espacio para la Plástica. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: Quisiera comenzar esta entrevista preguntándole ¿cómo fueron sus inicios en el mundo del arte?

Jorge: No puedo hablar de un momento exacto, recuerdo un cuadro de la última cena en la casa y una réplica de la monalisa que me perseguía con la mirada. Siempre me gustó dibujar, el dibujo fue muy importante durante mi niñez, era la mayor forma de expresión a la que tenía acceso, porque me permitía acercarme a lo que sentía. Dibujaba en las paredes de mi casa y con el tiempo comencé a dibujar en las calles con tiza y a pintar murales de manera empírica. También realizaba unos fanzines en los que plasmaba las historias de mi barrio, el barrio Guayaquil. Tiempo después comencé a estudiar en Bellas Artes y realicé las primeras exposiciones. En la carrera de artes visuales conocí personas maravillosas y comenzamos a trabajar en colectivo, creando espacios como el Salón de Aquí y Casaparte.

Figura 2. López, J. (2016). Nadie puede escapar a la ley del sembrado [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: Teniendo en cuenta su experiencia en la calle y en la carrera de artes visuales ¿piensa que para realizar arte se necesita estudiar en la universidad?

Jorge: Me fascina hacer arte, porque es una de las pocas carreras que puedes ejercer sin la necesidad de tener un título, un cartón. Pienso que he sido muy reacio a la academia, sin embargo, he comprendido mi vida en la universidad desde lo que llamo la metáfora de la “esquina”. Las ciudades suelen estar distribuidas en un plano ortogonal, en unas cuadrículas, las carreras van de sur a norte y las calles de oriente a occidente. La esquina es el punto de encuentro, donde todo converge, donde todo sucede (la tienda de la esquina es la que más vende, el dealer se para en la esquina, la señora de la esquina es más conocida). Mantenía parchado en la “calle”, trasnochando, con perros callejeros, viendo los personajes del mundo de la noche. Después me encontré con la “carrera” de artes, entonces, me propuse fusionar la calle con la carrera y la carrera con la calle. Esto lo hago llevando la calle a los espacios académicos y llevando la academia a la calle, haciendo intervenciones en el barrio, gracias a esto personas que antes no conocían nada de arte, ahora me hablan de pintura, de música y de arte contemporáneo.

Pedro: Siguiendo con esa metáfora de la esquina, que según comprendo es la manera en que usted articula los conocimientos que adquiere en la carrera y los que adquiere en la calle, quisiera que nos contara ¿cómo ha sido esa experiencia de realizar intervenciones artísticas en la calle?

Jorge: Ha sido maravilloso llevar el arte a la calle, porque el arte en todas sus manifestaciones permea, penetra, no tiene muchos obstáculos. He encontrado más obstáculos en la academia, allí he encontrado más “trabas” que las que he encontrado en las esquinas.  Pienso que en las calles uno debe tener mucho cuidado con lo que hace, me parece muy conveniente hacer una lectura de los espacios, no se trata solo de mostrar un arte decorativo o contemplativo (estoy cansado de ver tanta heliconia y tanto guadual, con ese cuento del paisaje cultural cafetero). Entonces me parece importante ver las personas de la calle, el transeúnte, la señora que vende minutos y el señor que vende loterías, los rostros y los rastros de nuestro entorno y que pasan desapercibidos. Llevar el arte a este medio que es salvaje, diverso, que tienen reglas implícitas, escritas casi siempre con sangre, dónde existen líneas invisibles, donde hay otras jerarquías, ese mundo de la calle que pasa inadvertido poblado de fantasmas, sombras, penumbras. Me parece muy bello ver como las personas comienzan a hacer parte de los procesos de creación, como se sienten parte de las obras, como las interpretan y asimilan, como las cuidan, recuerdo esa idea de Joseph Boys según la cual cualquier hombre puede ser un artista.

Pedro: Me gustaría que nos contara un poco más sobre sus intervenciones en espacio público, en especial, recuerdo la obra “La recicla” que presentó en el Segundo Salón de Aquí.

Jorge: La recicla surge de la lectura del entorno en el que vivo, en donde se encuentra la concentración más grande de habitantes de calle de la ciudad, los cuales cumplen con una función muy importante: reciclar. Ellos cumplen con algo que nosotros no hacemos y que es un ejemplo a seguir. “La recicla” es una intervención en una señal de tránsito de peatones, trabajé con una de las señales amarillas que son preventivas (las rojas son órdenes, las azules son informativas y las naranjas son restrictivas). Lo que hice fue transformar el “peatón” de la señal de tránsito en un habitante de calle, teniendo en cuenta que a los recicladores no se le permite el acceso a la calle 14. Le puse una gorrita al personaje para que se protegiera del sol y un costal en sus hombros, con un símbolo de reciclaje, en vinilo reflectivo. Me gusta trabajar con las señales porque tienen un lenguaje muy directo, casi no dejan espacio a la interpretación, un pare es un pare; me gusta jugar con estas imágenes, pensar, por ejemplo, que ese monigote tiene vida y que la gorrita lo aliviaba del calor.

Figura 3. López, J. (2016). La re-cicla [Intervención a señal de tránsito] Armenia. II Salón de Aquí. Retorno a la TierraFotografía cortesía del artista.

Para realizar las intervenciones me visto como un servidor público, por arte de magia, adquiero la “autoridad” para realizar las intervenciones, siempre haciéndome la pregunta hasta qué punto las señales son de alguien o qué tan peligrosa puede ser la intervención. Mis intervenciones son críticas y en ocasiones educativas, una vez pinté una cebra (el animal), en la calle, como un juego para enseñarles a los niños a respetar las cebras de tránsito, para que aprendan a tener cuidado con los vehículos. Me han pasado muchas cosas con estos trabajos a veces los quitan a veces los aprecian. Recuerdo que una vez estaba haciendo una intervención y una señora se asomaba mucho a la ventana, pensé que me iba a tirar a la policía, pero al final me dijo “muchacho le quedó muy bonita”. También recuerdo que una vez pinté unos murales y unas vecinas un poco “chismosas”, con las que tenía algunas diferencias, no les gustó y taparon mi trabajo. Entonces realicé una de mis primeras intervenciones a señales de tránsito, escribí “oreja”, en el pare de la esquina y quedó “pare oreja”.

Figura 4. López, J. (2008). La re-cicla [Intervención a señal de tránsito] Armenia. Fotografía cortesía del artista..

En ocasiones, varias personas me han dicho que han reconocido mi trabajo, pero no lo firmo, renuncio a eso que sucede en el mundo del arte que es puro ego. También realicé una intervención en pintura que se llamó “Hotel casa calle”, en un puente en La cejita, en un lugar en el que duermen muchos habitantes de calle. Cuando leí el espacio, me di cuenta de que estaba cargado de muchos símbolos oscuros, como cruces invertidas, pentagramas, machos cabríos y cosas así.  Entonces pinté una señal de hotel encima de esos símbolos, para resignificar el lugar, los habitantes comenzaron a sentir otra atmósfera, comenzaron a sentir que ese símbolo era para ellos, que esa era su casa, el espacio se comenzó a transformar.

Figura 5. López, J. (2017). Hotel-casa-calle [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.
Figura 6. López, J. (2017). Hotel-casa-calle [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: ¿Además de las intervenciones a partir de las señales de tránsito que otro tipo de trabajo realizas en las calles?

Jorge: Recuerdo una intervención cerca del barrio Guayaquil, en la frontera entre el colegio Las Capuchinas y el colegio Ciudad Armenia.  El lado de la calle del colegio privado mantenía limpio y el otro lado de la calle se había convertido en un basurero, en un baño público. Con los niños pintamos unas señales, pero la prohibición en nuestra sociedad no funciona, es como decir “hágalo más”. Me pregunté ¿cómo hacer que este lugar no fuera más un sanitario? Entonces surgió la idea de pintar un orinal, con un letrero que decía “fuera de servicio”. Esta intervención fue muy impactante porque el espacio se comenzó a limpiar y se mantiene hasta hoy, casi cinco años después. Este mural se ha convertido en un vigía, pero nadie les está diciendo a las personas “no orinen ahí”, simplemente la gente comenzó a utilizar otros espacios.

Figura 7. López, J. (2017). Fuera de servicio [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

También realizo intervenciones que llamo de arte efímero, utilizando tiza y carbón en las calles. Entonces comencé una serie que se llama crucigramas, en los recuadros de las calles. Otra intervención con tiza fue en el paradero del barrio, en donde escribí “oficina del parche”, como si fuera un banco técnico de un estadio de futbol. También comencé a hacer los croquis, las siluetas, de los animales que morían en la avenida. En una ocasión fui a entrevistar las chicas del CAM, para una propuesta que estaba realizando con Lwdin Franco. Les pedí permiso para marcar su espacio con una línea segmentada, delimitarlo y escribí “zona de rebusque”, después pude sacarle una foto, ellas me posaron en topless, fue un encuentro muy jocoso.

Figura 8. López, J. (2016). Zona de rebusque [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Hacer arte en la calle ha sido un juego constante, un juego que me ha permitido la irrupción en las dinámicas habituales de los ciudadanos. Se trata de una línea muy delgada, entre hacer una obra de arte o salir en las páginas de los noticieros capturado por hacer cosas vandálicas. Me ha caído la policía cuando estoy haciendo las intervenciones, una vez pinté un minión en un bolardo, ese día me dijeron “usted no puede hacer eso”, en ese entonces estaban comenzando a implementar el actual código de policía. Entonces les explique que era para transformar el espacio, para resignificarlo, para que las personas lo vieran de otra manera. De alguna forma, el arte me ha permitido esquivar la autoridad para hacer “fechorías” y salirme con la mía.

Figura 9. López, J. (2018). Minion [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: Hablamos de lo que pasa cuando llevas el arte a la calle, conocimos algunas de las intervenciones que has realizado en espacio urbano, tomando roles, trabajando desde el anonimato, parodiando la autoridad, ahora quisiera que me contaras sobre las obras de sala, ¿cómo ha sido ese ejercicio de llevar la calle a la carrera de artes visuales?

Jorge: Irrumpir en los espacios académicos, en ese cubo blanco, me parece muy divertido, por las reacciones que genera. Una vez tuve una exposición en un centro comercial y vetaron mi obra. Había realizado intervenciones en señales de tránsito y una de ellas decía “doble vía”, le agregué unas palabras y quedó “doble moral en la vía”, estaba cerca de unos almacenes muy reconocidos, cuando leyeron lo que decía allí la quitaron. También me gusta mucho tomarme espacios sin permiso, son pulsaciones, cosas que me nace hacerlas y siento que debo hacerlas en ese momento. En la universidad instalaba ramas de palmas en módulos, teníamos un programa de radio y nos vetaron, hicimos un performance en un partido de futbol universitario. Me gusta mucho generar irrupciones en esos lugares tan sacralizados, quitarles ese halo de impecabilidad.

Figura 10. López, J. 2016). La calle somos todos [Intervención en espacio urbano]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: Recuerdo una serie de pinturas que presentó en el primer Salón de Aquí, titulada “Precolombianos”, en la que hacía referencia a las experiencias en su barrio ¿cómo fue el proceso de creación de estas pinturas?

Jorge: La cultura precolombina me ha llamado mucho la atención, en una ocasión en el Museo Quimbaya observé unas figuras y me enteré que los indígenas eran precursores de las modificaciones corporales, se afilaban los dientes y se ponían objetos muy apretados en las manos, para generar zanjas y diferenciarse de otras comunidades. Entonces me miré las manos y me di cuenta que tenía una zanja, porque tengo muchas manillas, me causó mucho asombro esa marca que compartía con nuestros ancestros. También recuerdo una visita al museo arqueológico, en la que había una imagen de un emberá chamí, un nukak makú, un catío y un espejo, verme allí reflejado me hizo pensar en que compartimos creencias, costumbres, territorio. Comencé a pintar una pieza de orfebrería precolombina y no puede evitar compararla con la gente de la calle, encontré que tenían características similares, en contextos muy diferentes. La primera pintura se llama “Indi-gente”, se trata de un cacique que tenía unos ornamentos ensortijados en la cabeza y unos collares, entonces, decidí pedirle el consentimiento a un habitante de calle para tomarle una foto, le pasé una cartulina y le dije que escribiera lo que quisiera y escribió grande “soy de la calle”.

Figura 11. López, J. (2015). Indigente [Pintura al óleo]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

También pinté un vendedor ambulante de gafas y a un cacique precolombino que tenía unas patenas, mi amigo vendedor también es un “cacique” porque no hay otro que se pare en su esquina, porque ese es su lugar, su territorio lo llamé “Calle-jerarquías”. Después pinté un amigo que canta rap, que tiene la cara tatuada y pinté una máscara de Tierradentro que está tallada, se llama “Reflejos”. Hace poco hice otro que se llama “Una monedita”, una imagen precolombina que tiene una postura como de mendigo, con una manito levantada y la otra esperando, haciendo referencia a la mendicidad en la ciudad de Armenia.

Figura 12. López, J. (Año). Calle-jerarquías [Pintura al óleo]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

Pedro: También podemos hablar “La olla”, esta obra recibió un reconocimiento en el proyecto “Quindío sí crea”, el año pasado. Recuerdo que allí narrabas a través de unos elementos muy simple las historias de tu barrio, convirtiéndote en una especie de cronista.

Jorge: El Guayaquil es uno de los barrios más antiguos de Armenia, era la entrada de los camiones que llegaban de Bogotá, tiene espacios muy particulares: la curva del diablo, el alto de las brujas, el zacatín, en donde había una destilería. Suele contarse que allí se hizo la primera piscina de Armenia y la primera plaza de toros que se llamaba la Giralda. También hay historias sobre una banda que se llamaba “los descolgadores”, porque la calle era empedrada, era un camino de herradura y como los camiones debían pasar muy lentamente, ellos se trepaban a bajar todo lo que había allí para las personas del sector: racimos de plátanos, marranos, arroz, cualquier cosa. En el barrio hay muchas historias, también hay historias de muertes, ha sido conocido como una olla, rodeado por barrios marginales, con población vulnerable como Patio bonito, Buenos Aires, en ocasiones las ollas tienen nombre de prócer como Santander, Sucre o Colón, a veces me pregunto si desde la palabra se puede influir en los lugares.

En esta ocasión, realicé una instalación utilizando literalmente una “olla”, en la calle se dice que la olla entre más caliente mejor, relaciono mi barrio con la olla de la cocina que es donde nos reunimos, alrededor de fuego, para conversar. Pero en la “cocina” también es donde se hace la droga, para que haya cocción y preparar los alimentos, debe haber fuego y el fuego es caliente, por eso la olla es caliente y entre más adentro estás es más caliente. En el barrio debes seguir otros códigos, leyes y dinámicas, que son a su manera otro universo, se trata de una especie de ciudad dentro de la ciudad, condicionada por otras relaciones de poder, de miedo, de imposición y violencia. Lo que quise presentar allí fue una radiografía de mi barrio, con personajes y situaciones que normalmente no nos gusta ver y que se suele estigmatizar, olvidamos que muchas personas no tienen oportunidades, muchos nacen allí, crecen allí, mueren allí, sin más opciones, sin más salidas.

Figura 13. López, J. (2018). La olla [Instalación sonora]. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

No quería ser como los artistas que se aprovechan de estos lugares, que realizan su obra y no le regresan nada a la comunidad, solo logran mostrarla como un circo. Entonces comencé a recolectar historias, testimonios, dibujos, bocetos y grabaciones, caractericé objetos y realicé una breve clasificación: cuatro niveles que representaban las esquinas de mi barrio: la primera entre el billar y la plancha, la segunda es la esquina de las mujeres, la tercera es la esquina del parche, donde se reúnen los muchachos a dialogar y hacer sus cosas, finalmente, la esquina de la pipa, que está más al fondo de la olla. Entre las esquinas había unas intersecciones, donde podemos ver los cocheros, que roban los vehículos, otra donde esta el jibaro el que vende sustancias, incorporé elementos como las bolsas en las que se vende la cocaína. También hay otra intersección que se llama “los lances”, que es el espacio donde se juega a pelear sin matarse, un juego que te puede salvar la vida, primero se juega con gelatinas blancas y gana el que salga menos untado, después con palos, navajas y machetes. Tengo otra intersección donde está la “captura”, la mayoría de caminos de la olla conducen a la cárcel, al hospital, o el cementerio, suele decirse “vive rápido y muere joven”. Presenté esta instalación con un audio, contando esta historia. Pienso que vivir en la “olla”, me enseñó a compartir, el ser humano tiende a reunirse en torno al fuego, la olla nos permite sentirnos parte de algo, se trata de ese compartir así sea cosas tan sencillas como un saludo, como tu tiempo.

Pedro: Para finalizar, quisiera que habláramos de una de las características más particulares de estos espacios: el lenguaje. No solemos estar familiarizados con las palabras de las personas que viven en las “ollas”, pienso que ese juego con el lenguaje también define tu trabajo, quisiera que nos contaras un poco de tu última obra titulada “La neal academia de la sinhueso”, que se presentó en el Quinto Salón de Aquí.

Jorge: Se trata de una parodia de la Real Academia de la Lengua, institución que de alguna manera rige el idioma español, el castellano. La obra surge de una postura crítica y política que asumo desde el arte. Realicé una recolección de “gerga” y generé juegos desde el “parlache”. La palabra “neal”, viene de la “nea” que se refiere a “gononea” a alguien que es muy “nea”, muy “liendra”, muy “piraña”, muy de la calle. La palabra “sinhueso” hace referencia a la lengua, la «invertebrada». El Quindío al ser un lugar de tránsito y de convergencia, ha adoptado todo tipo de palabras, tenemos el “parcero” que es una palabra que llegó de Medellín, el “mai” de Manizales, el “ñero” de Bogotá. Me gusta mucho, como se incorporan esas palabras en nuestra cotidianidad, por ejemplo, la palabra “visaje”, que viene de rostro en francés, pero que nos permite llamar “visaje” a cualquier cosa, se trata de un comodín.

Figura 14. López, J. (2018). La neal academia de la sinhueso [Instalación participativa. Armenia. Fotografía cortesía del artista.

En el barrio también se habla al revés, dicen “docuan”, “dedon”, “nosva pal orri con las ñanis, póngase la misaca”, las personas hablan en esos lenguajes encriptados, justamente para que no se sepa que es lo que están diciendo y, por ejemplo, para hablar delante de las autoridades sin que estas los entiendan, se trata de una práctica contracultural, que surge de la necesidad de comunicarse, de la necesidad de no ser capturados. La policía también habla en código, la misma policía te dice “55 le copio, 3916 tratando cometer 904 en el 20”, queriendo decir algo así como que varios sospechosos están intentando robar a alguien en un lugar determinado. El “botón” es el policía porque atrapa, el “botón”, cuando se repite muchas veces se convierte en la palabra “tombo”. Con esta búsqueda encontré más de 1500 palabras y propuse distintos juegos, en los que cada persona que asistía a la exposición podía crear frases e historias, podría leer y escribir con esas palabras. Este ejercicio ha sido muy divertido, porque genera nuevos textos, allí las palabras se van transformando y se renuevan. Esta obra es un homenaje a mi papá porque cuando hablaba muy pasito me decía “contá el cuento”, estoy convencido de que todos tenemos algo que contar, por eso recorro ese espacio entre la calle y la carrera de artes.

Como citar:

Rojas, P-A. (2019). El arte de esquina: entre la calle y la carrera. Entrevista a Jorge López.  Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/09/08/el-arte-de-esquina/

Fecha de recibido: 20 de Agosto de 2019 | Fecha de publicación: 08 de Septiembre de 2019

EL HOGAR, LA CREACIÓN DE ATMÓSFERAS Y LAS MEDIACIONES. Entrevista a Aixa Echeverry

The home, the creation of atmospheres and the mediations. Interview with Aixa Echeverry

Por: Angélica María Campos

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

angelica.11711643@ucaldas.edu.co

Figura 1. Echeverry, A. (2016). Estudio de dibujo [Intervención fotográfica]. Manizales. Cortesía de la artista. https://www.behance.net/AixaEg

El día cinco de julio del 2019, Aixa Echeverry, me invitó a su taller y compartió su trabajo artístico conmigo. Les presento sus palabras, vivencias y algunos de sus proyectos.

Angélica: ¿Qué temática trabajas?

Aixa: Siempre trabajo con autoreferencias, mi mamá es mi musa, su vida, sus relaciones amorosas y la forma en la que concibe la familia. Yo pienso el hogar como lo que tengo aquí, vivo con mi hermana y mi perrito. Creo que lo que hasta ahora he reflejado en mi trabajo han sido mis propias vivencias y las vivencias que conozco a través de mi mamá y de mi abuela. Yo hago atmósferas, por eso el cine para mi es vital, por la manera en que configura el espacio.

Angélica: ¿No vale decir que también trabajas lo cotidiano?

Aixa: Total, de hecho creo que no utilizo mucho esa palabra, pero está en todo mi trabajo, como en las cosas comunes, las pequeñas cositas, los micro ciclos.

Angélica: ¿De dónde eres? ¿Qué has estudiado?

Aixa: Nací en Pereira, pero he vivido en Manizales toda la vida. Cuando salí del colegio me fui a Bogotá a vivir donde mi papá, quería estar cerquita de él porque es un gran artista y es mi maestro. Comencé a estudiar en la escuela de cine Black María, allí obtuve las bases conceptuales de lo que estoy haciendo ahora. Me salí de estudiar de la escuela, con la idea de seguir estudiando cine, desde entonces quiero hacer dirección de arte y documental. Entonces sentí que estudiando artes plásticas podía conocer materiales, el color y todo un mundo visual que podía enfocarme en la dirección de arte.

Angélica: ¿Alguna obra de tu padre te ha aportado en tu trabajo?

Aixa: Los dos hacemos cosas muy distintas, él es un pintor autodidacta increíble, trabaja el color y es hiperrealista. En algún momento quise dibujar como él, cuando empecé a estudiar artes, pero a mí no me interesaba ser dibujante, estaba estudiando artes para ser directora de arte y lo tenía claro desde el principio. Por eso empecé a trabajar con fotografías familiares, cogía fotos, las copiaba, las calcaba, le mostraba al profesor lo que había copiado y sacaba fotocopias.

Figura 2. Echeverry, A. (2016). Estudio de dibujo sobre fotos familiares [Intervención fotográfica]. Manizales. Cortesía de la artista

Recuerdo que hice un trabajo para una clase con Manuela Álvarez, ella nos dijo que trabajáramos sobre algo que “amáramos muchísimo”, pensé en mi papá (en mi mamá también, pero hablo de mi mamá todo el tiempo). El trabajo se llamó Congelados, no partí de algo que él haya hecho, sino de algo que él guardaba: un dibujo que hice cuando estaba chiquita.  El cuadro es de él, pero yo se lo pedí prestado. Para mí fue muy importante, lo presenté con una pieza sonora que grabó mi papá cuando yo estaba en el jardín. Él estaba obsesionado con el sonido, él me grababa para escucharme porque no nos podíamos ver. Creo que aprendí de mi papá toda su obsesión con el sonido y su relación con los recuerdos, creo que el sonido es una forma de capturar el tiempo.

Figura 3. Echeverry, A. (2017). Congelados [Dibujo]. Manizales: Palacio de Bellas Artes, Universidad de Caldas. Cortesía de la artista

Angélica: ¿Qué obras has realizado sobre tu madre?

Aixa: Mi mamá ha sido mi referente en muchas cosas y ha sido mi fuente de preguntas. La primera pieza que realicé al regresar de Bogotá, aunque esté inconclusa se llama El clóset de Beatriz, es un cortometraje, hecho en 16 milímetros, sobre mi mamá. La historia de una mujer que hace «hombres perfectos», estaba pensando en mi mamá y sus relaciones.

Cuando me fui de intercambio para Barcelona (España), mi mamá estaba más feliz que yo, hizo todo para que estuviera allá. Glitza es un trabajo que hago pensando única y exclusivamente en mi mamá, en dárselo a ella. Son 113 fotografías de mi mamá, desde que nace hasta ahora, porque ella ha sido muchas mujeres distintas.

Angélica: ¿Por qué te refieres a tu mamá como distintas mujeres?

Aixa: Cuando veo sus fotos, veo en todas una transformación: ha sido actriz, contadora, bailarina, ha tocado el piano, monja, de todo. Me tuvo muy joven, a los veinte, todo lo que he visto de ella, todos sus cambios, sus esposos, sus cosas, sus familias, también lo radical que ha sido, como ha cambiado de fanática cristiana a liberal. Ha pasado por muchas cosas distintas, es una mujer que admiro muchísimo, no solo porque es mi madre sino por lo que la he visto padecer, sufrir y luchar.

 Angélica: ¿Qué otras obras has realizado en esa línea?

Aixa: Todo lo que he hecho en esta línea se reunió en una obra llamada Enciclopedia del hogar. La primera obra que realicé fue un mantequillero, era un objeto sonoro, tenía en su interior una grabación de mi tío abuelo que se llama Noel. Lo que yo estaba intentando hacer era crear atmósferas -aunque fueran muy pequeñitas- con objetos, pero siempre con la familia, siempre con archivos. No sé si mi temática es la familia, si son las estructuras familiares o si solo soy una recolectora, porque como puedes ver tengo un montón de cosas, cosas y cosas y pedazos de cosas también.

Figura 4. Echeverry, A. (2016). Retrato de casa, pieza 1. [Objeto sonoro]. Manizales: Pinacoteca del Palacio de Bellas Artes. Cortesía de la artista.

Después del mantequillero realicé De.partir que es una obra que nace de mi trabajo con las fotografías del álbum familiar de mi abuela materna. Quería hacer un libro de familia, otra vez aparece la familia, la mamá, el papá, el hijo, la casa, me preguntaba ¿Qué tipo de familias hay y por qué? Entonces, comienzo a sacar fotocopias y calcar. De.partir es un trabajo que hago pensando en la ruptura de la familia y la ruptura de un objeto que intenta mantenerse. Con esta obra tuve muchísimos conflictos, porque se me quebró muchas veces, muchas, muchas veces, como si tuviera vida propia. Intento ser muy cuidadosa con las obras y cuando la unía se volvía a partir, me tocó conseguir una base para unirla, desde entonces seguí trabajando con objetos.  

Figura 5. Echeverry, A. (2016). De.partir. [Intervención sobre objeto]. Manizales: Pinacoteca del Palacio de Bellas Artes. Cortesía de la artista

La enciclopedia del hogar es el punto máximo de mi trabajo con ese tema. En Taller de expresión tres Sebastián Rivera nos dice: «hagan lo que quieran, busquen el sitio para hacer una exposición individual». Me puse a pensar, en qué lugar pongo mis cosas, no me convencía La Alianza Francesa, no me convencía el Centro de Museos, eran lugares muy fríos. Entonces le dije quiero hacer mi exposición en mi casa. Empezó todo el proceso y cada lugar de la casa estaba diseñado para algo a partir de atmósferas y sensaciones.

Figura 6. Echeverry, A. (2017). Mapa museográfico de la pieza Proyector, enciclopedia del hogar. [Mapa]. Manizales. Cortesía de la artista

Angélica: ¿Cuánto tiempo te tomó hacer la Enciclopedia del hogar?

Tres meses, desde febrero empecé a trabajar en la enciclopedia y la exposición fue el 17 de mayo. Era demasiado y mi mamá fue el apoyo principal. Ahora pienso qué bueno tener un equipo de trabajo para hacer este tipo de cosas, porque finalmente estás construyendo espacios y siete espacios es un voltaje, pero igual lo disfruté muchísimo. Otra cosa muy importante es que todos tenían logos en sus exposiciones (como la Alianza francesa, el Colombo, etc.). También cree mi logo: La mamá produce y El santo padre, después me di cuenta que La mamá produce es una cosa y El santo padre es otra. Ahora trabajo con La mamá produce en las exposiciones de arte y te digo, juego mucho con eso pero también me lo tomo muy enserio.

Angélica: ¿Te gustaría volver a hacer la enciclopedia?

Aixa: Claro, es que la enciclopedia es un proyecto curatorial y el primer capítulo, de hecho fue Casa Armable. Me moriría de la felicidad haciéndolo, pero me gustaría hacerlo con un equipo, me gustaría hacerlo con recursos, me encantaría, creo que volvería a hacer la enciclopedia.

Angélica: ¿Y después de la exposición no seguiste trabajando en la enciclopedia del hogar?

Aixa: No, no directamente porque igual creo que también falta darle una presentación, aunque haya sido un trabajo muy bueno. Ahora me gustaría darle orden a lo que fue, hacer un buen libro, me encantaría trabajar en la enciclopedia, sería maravilloso.

Angélica: Después de la enciclopedia, comenzaste el trabajo en un colectivo llamado Las profesionales: Creadoras de contenidos para inexpertos ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Aixa: Con lo de la enciclopedia yo ya me di cuenta que uno necesita trabajar con personas, aprendes más y lo disfrutas. Me propusieron realizar una residencia en mi casa en el Festival Internacional de Arte Contemporáneo. Necesitaba un equipo, entonces pensé en Andrea Zúñiga, una chica que es increíble, porque es pila, es inteligente, le encanta la mediación y la educación. Entonces le dije a Andrea, viene esta persona, ¿Qué hacemos? Quiero hacer un kit para ubicarlo en la ciudad y creamos Las profesionales: creadora de contenidos para inexpertos. Este tipo de trabajos me dieron un respiro, porque empezamos a trabajar en mediación, ya no estaba en las mismas cosas y en los mismos problemas de la familia, de las emociones y de los sentimientos, sino que era una cosa mucho más práctica. 

La primera campaña que hicimos la llamamos Se busca benefactor para proyecto de arte poco rentable, un cartel que pego en distintos lugares como Madrid, Teruel y Barcelona, también en la feria de ARCO y nos escribieron. Esta propuesta no cerró del todo porque la gente quería de verdad ayudarnos, pero no nos dimos cuenta del alcance que iba a tener. Luego estuvo la Investigación sobre el espacio del tiempo que se hizo en Teruel, la idea era que la gente hiciera el crucigrama y adivinara el espacio en lo que se le estaba preguntando y lo llenara en el crucigrama, pero era sobre el espacio, espacios imaginarios o espacios físicos.

Después está el proyecto Yo estoy aquí que es donde empieza la Guía práctica para situase en un lugar que también es una reflexión sobre el tiempo. Esa guía la hacemos y luego se presenta en la socialización del Salón Regional de Artistas. Andrea pasa al salón regional y nosotras como profesionales tenemos una metodología para estudiar el tiempo, el espacio y las relaciones para hacer mediación y ella lo utiliza en su trabajo, luego en la socialización, las profesionales, que somos las dos, hacemos la guía, entonces hicimos un laboratorio.

Figuras 8-9. Echeverry, A. & Zuñiga, A. (2019). Guía práctica para situarse en un lugar [Laboratorio de investigación]. Manizales: Festival Internacional de Arte Contemporáneo.Cortesía de las artistas.

Angélica: ¿Qué estás haciendo ahora?  

Aixa: Soy una obsesiva por el archivo sonoro, en el 2016, empecé a grabar sonido (mi grabadora de voz ya no sirve, porque tuvo mucho uso). Tengo archivos de todo tipo de sonidos: conversaciones, carros y paisajes. También tengo muchísimos vídeos, llevo ocho años haciendo videos. Ahora estoy trabajando con ese archivo, cuando te digo que soy recicladora, creo que por ahí va la cosa. En una época me grababa todo el tiempo, sobre todo cuando estaba viviendo sola, me grababa todos los días porque era como estar con alguien. Un amigo me dijo que hiciéramos una película, cuando me grababa pensaba en eso, en la película y dejó de ser espontáneo, dejó de ser fluido. Entonces le dije que no, que ya no quería hacer ninguna película. Esto es importante porque ahora estoy haciendo en mi trabajo de grado un libro que se llama La intimidad como espectáculo, trabajo el concepto de «extimidad» que es cuando tu intimidad se vuelve pública, que es lo que he hecho en todo mi trabajo.

Cómo citar:

Campos, A-M. (2019). El hogar, la creación de atmósferas y las mediaciones. Entrevista a Aixa Echeverry.  Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de:  https://portalerror1913.com/2019/08/25/el-hogar-y-la-creacion-de-atmosferas/

Fecha de recibido: 5 de Agosto de 2019 | Fecha de publicación: 25 de Agosto de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

EL TRABAJO ARTÍSTICO EN COLECTIVO ES UN ACTO DE RESISTENCIA. Entrevista a Lwdin Franco

Artistic work in the collective is an act of resistance. Interview with Lwdin Franco

Por: Erika Orozco Lozano

Artista Visual | Universidad del Quindío

eritatiorozco@gmail.com

Figura 1. Franco, L. (2012). Es arriba como es abajo. [Instalación]. Pereira: Museo de arte de Pereira. Imagen cortesía del artista. https://www.behance.net/lwdin

Erika: ¿Cómo empezaste en el mundo del arte?

Lwdin: Todo comenzó en el ámbito familiar, vengo de familia de ceramistas y artesanos. Siempre dibujé, siempre estuve pintando, esculpiendo, haciendo música, eran elementos que estaban presentes en el diario vivir. Me involucré en los procesos del taller de mi papá, aprendí muchísimas cosas. Mi primera educación provino de las cosas que pasaban en mi casa, de la manera en que me crié. Después, me propuse profundizar y estudiar en la academia.

Erika: ¿Dónde estudiaste artes?

Lwdin: Soy maestro en Artes Plásticas de la Universidad de Caldas, me gradué en el 2001. Me trasladé de Armenia a Manizales para realizar mis estudios universitarios. Al llegar a la academia la escuela estaba viviendo un proceso de transición o confrontación. Por un lado, estaban los maestros que llevaban más de 30 años trabajando en la escuela con la misma idea acerca de las «Bellas Artes»; por otro lado, estaban los maestros nuevos, algunos habían llegado de Bogotá, otros del extranjero, como el maestro Carlos Buriticá que venía de estudiar en la China y traía muchas ideas en torno al arte contemporáneo. Estas dos posturas generaron tensiones, era como estudiar en dos tipos de escuela. Si bien me especialicé en pintura, me pareció treméndamente seductor el arte contemporáneo, hice performance, video e instalación durante los años que duró mi proceso de formación. Al finalizar el último año y medio, me dediqué exclusivamente a estudiar la pintura con la maestra Liliana Estrada, mi trabajo de grado consistió en tres exposiciones individuales en la técnica del óleo.

Figura 2. Franco, L. (2012). Perspectivas. [Pintura]. Armenia. Cortesía del artista. https://www.behance.net/lwdin

Erika: ¿Cómo involucraste la cerámica en ese proceso?

Lwdin: Cuando llegué a Manizales no estaba muy interesado en hacer cerámica, era el asunto de todos los días en el entorno familiar, como versa el dicho «en casa de herrero cuchillo de palo». Recuerdo que no me fue muy bien en la materia de cerámica, no quería ir a clase, muchas de las cosas que el profesor enseñaba yo ya las sabía, finalmente hice los trabajo. Me gradué como pintor y pasé varios años pintando, participé en el salón de artistas quindianos con pintura, estuve dando unos talleres y la verdad no pasó nada muy interesante. Un par de años después, me presenté a una convocatoria con una instalación de objetos realizados en cerámica y me la gané, desde entonces cada vez que me presento con cerámica, me gano algún premio, me invitan a una exposición. Entonces, comprendí que debía aprovechar el bagaje que tenía en el manejo del material, he desarrollado mi propuesta alrededor de la cerámica, de la idea del «contra monumento», del discurso contemporáneo contrastado con los elementos de las artes tradicionales, de la artesanía y del patrimonio. Mi investigación como artista actualmente se está basando en esas inquietudes.

Figura 3. Franco, L. (2012). Sin título [Instalación]. Ciudad: Museo o evento. Cortesía del artista. https://www.behance.net/lwdin

Erika: ¿Cómo entiendes el concepto de «contramonumento»?

Lwdin: La idea del monumento tradicional tiene -casi siempre- que ver con la conmemoración de un evento histórico particular o con un homenaje a un personaje particular. Este tipo de imágenes producen una mirada idealizada o «sesgada» de la realidad, como en el caso del pedestal que eleva la escultura (alejándola del espectador). En el contramonumento, por su parte, la relación con el espectador es muchísimo más estrecha, las obras se encuentran a la altura del espectador, en ocasiones, son penetrables, transformables y participativas. Se trata de un concepto renovado de la escultura, no como una cosa pasiva, sino como algo dinámico dispuesto para su transformación.

Erika: ¿Cómo fue el retorno a la ciudad, con qué te encuentras?

Lwdin: Recuerdo una charla con un amigo, arquitecto, que se fue a vivir a Barcelona (España) y decidió volver. Le pregunté «¿si usted estaba acomodado, por qué regresó?», entonces, él me respondió: «porque allá está todo hecho y aquí está todo por hacer». Uno podría pensar que regresar es llegar a un terreno hostil, pero yo pienso todo lo contrario. Aquí está todo por hacer, aquí hay muchísimo potencial humano, pienso que vivimos en un tiempo de transformación en donde muchos artistas pueden surgir, ser visibles, no me quiero imaginar cuantos talentos se han perdido en el Quindío, solamente porque el contexto no estaba preparado. Pienso que estamos viviendo tiempos profundamente emocionantes, estar en Armenia es una oportunidad. Cuando la novela de nuestra historia todavía no ha sido escrita, la posibilidad de participar en esa narración es una oportunidad que no se puede dejar pasar.

Erika: Hace tiempo haces parte de un colectivo de performance, llamado 13 lunas ¿Cuál fue el comienzo de tus experiencias con el cuerpo, con las acciones corporales?

Lwdin: Cuando uno vive en Armenia, percibe las grandes ciudades como espacios en los que acontecen todo tipo de choques culturales. No es necesario viajar con el cuerpo, para que viajen las reflexiones, para que el mundo venga. Esto es lo que sucede con los lenguaje contemporáneos, permiten que contrastemos nuestras visiones del mundo locales, que (si bien tienen una tremenda riqueza) pueden ser limitadas. Como mencioné anteriormente el arte contemporáneo me pareció muy atractivo, entonces, comencé a experimentar con materiales, pero también a cuestionarme la manera en que pensaba el tiempo, el espacio y el cuerpo. La obra con la que comencé en el arte de acción era mitad instalación, mitad performance. Tomé todas mis posiciones materiales y las tuve expuestas en la Rotonda del Palacio de Bellas Artes, en el lapso de una semana. Estuvieron a la vista de todos y las personas se llevaban las cosas, porque estaban en buen estado. Después de exhibir los objetos, realicé una acción que constaba de dos partes: en la primera parte, realizaba un proceso de limpieza de los objetos, leía unos textos de purificación, me desnudaba y me daba un baño de manera ritual; en la segunda parte de la acción, al final del baño, prendí fuego a todas mis posesiones terrenales.

Erika: ¿Cómo empezó el colectivo 13 lunas?

Lwdin: Tiempo después de haberme graduado y ser profesor de artes, después de desarrollar mi investigación como artista en solitario, de haber participado en salones nacionales, de haber hecho exposiciones individuales, comencé a preguntarme por el trabajo en colectivo. Comenzamos, con el maestro Jhoan Manuel Ospina, quién en esa época era mi compañero de trabajo a realizar talleres complementarios para los estudiantes del diplomado en artes plásticas y de la carrera de artes visuales de la Universidad del Quindío. En los talleres realizábamos una serie de experimentos, en los que nos preguntamos por el cuerpo, por la presencia, por el espacio, por la ciudad y por el ser urbano. Entonces, decidimos generar un colectivo independiente, con un proceso que acaba de cumplir seis años, hemos realizado 20 exposiciones en espacio público, tenemos realizaciones audiovisuales y textos, hemos participado de Festival Internacional de Arte Contemporáneo de Manizales y del Encuentro de Performance para la vida, aquí en Armenia. Cada día me parece más increíble trabajar en colectivo, usualmente el artista es una persona que se ampara en su ego, para decir lo que tiene que decir, pero cuando uno como artista se despoja de su ego para decir cosas con el otro, resulta que no se pierde sino que, por el contrario, se encuentra, se enriquece su visión del mundo.

Figura 4. Colectivo 13 Lunas. (2012). Mudar [Performance]. Manizales: Festival Internacional de Arte Contemporáneo. https://www.facebook.com/festivalartemanizales/

Erika: ¿Cómo ha sido tu experiencia con otros colectivos?

Lwdin: También hago parte del Colectivo Salón de Aquí, en el que nos hemos preocupado por narrar, desde nuestra ventana, qué significa ser artistas visual o plástico en nuestra región. Se trata de una organización horizontal, cualquiera puede ser profesor, cualquiera puede ser estudiante.

Figura 5. Colectivo Salón de Aquí. (2017). Radicante [Fotografía]. Armenia: III Salón de aquí. https://www.facebook.com/salondeaqui/

Las dinámicas de trabajo en colectivo han permitido que cada versión del salón tenga un tema propio y que las preguntas con las cuales se convoca a la creación sean específicas. La primera versión del salón se preguntó por el «origen», por el territorio al que pertenecemos. Luego hicimos una versión que se preguntaba por la relación entre el humano y la naturaleza, se llamó Retorno a la tierra. La tercera versión se llamó Deseo y se preguntó no solo por lo erótico sino por las distintas formas del deseo y por el consumo. En el cuarto salón, trabajamos a partir de la noción de lo «radicante», de la bifurcación y del tráfico. Finalmente, el año pasado, en el quinto salón, nos preguntamos por la relación entre arte y educación. En este momento estamos en reuniones, planeando el tema de la próxima versión, esperamos que nos sigan acompañando y que las próximas versiones sean tan exitosas como las anteriores.

Figura 6. Ocampo, L. (2018). Portafolio Salón de aquí. [Portafolio]. Armenia.

Erika: Cuéntanos acerca de su experiencia con Casaparte, ¿Cuál es el propósito de este espacio?

Lwdin: Casaparte es la materialización de un sueño colectivo. En estos años, siempre tuvimos la necesidad de un espacio para trabajar en colectivo. Improvisamos en muchos lugares, trabajamos en las casas de cada uno de nosotros. Por esta razón, Casaparte se convierte en un espacio para la creación artística, en todas sus formas. Con el maestro Jhoan Manuel Ospina tuvimos la suerte de encontrar un lugar con las características apropiadas para desarrollar el proyecto, tanto por las condiciones de sus instalaciones, como por su ubicación en la ciudad. Casaparte ha sido un proyecto increíblemente exitoso, digo exitoso porque es muy difícil sostener una propuesta cultural en contexto de desempleo y tiempos de «recesión». Pero, curiosamente, hay una necesidad de las personas de Armenia de participar en este tipo de espacios, la respuesta ha sido muy positiva. Casaparte es posible gracias a las personas y a los colectivos que se vinculan al proyecto. Nos reunimos con otros espacios culturales, queremos transformar la manera en que se relacionan los agentes culturales de la ciudad, no creemos en que debamos competir o tomar decisiones movidos por la envidia, no creemos en eso, pensamos que tenemos que compartir, que podemos ampliar los públicos, pensamos que el camino es la colaboración y no la competencia.

Figura 7. Ocampo, L. (2018). Conoce el espacio cultural Casaparte. [Cartel]. Armenia. https://www.facebook.com/casaculturalcasaparte/

Erika: Teniendo en cuenta tu experiencia en colectivos como el Salón de Aquí, 13 lunas y Casaparte ¿Cuáles piensas que son los puntos, las claves que uno debe tener en cuenta para hacer parte de un colectivo? ¿Qué se debe tener claro para que el colectivo funcione?

Lwdin: Primero, disposición, pero ante todo comprender que el trabajo en colectivo, en el contexto del arte contemporáneo, es un acto de resistencia. La cultura occidental nos dice todo el tiempo que hay que ser «competentes», que debemos competir, que el valor principal es el «poder» de las estructuras verticales. Trabajar en colectivo y crear estructuras horizontales es un acto político, no solamente un acto de resistencia hacia afuera, sino una acción que se enfrenta a fuerzas que viven adentro de nosotros y que parecen propias del inconsciente. Hay que resistir la tentación de dominar que nos enseñan desde la primera infancia. Se requiere una disposición especial, se requiere humildad y paciencia; hay que ser proactivos y generosos. En definitiva, se requiere de una cantidad de valores que en la sociedad contemporánea son escasos. Le apostamos a la resistencia, le apostamos al arte que nos permite realizar «experimentos sociales» a nivel micro. Esta práctica es fundamental en la vida diaria de cada uno de nosotros, pero también han abierto otros espacios sociales y políticos, en cada una de nuestras comunidades. El precio que hay que pagar es que el nombre se disuelve, uno ya no es solo uno.

Erika: ¿Has pensado en regresar al Lwdin Franco que produce de manera aislada o definitivamente tus búsquedas artísticas serán planteadas, de ahora en adelante, desde lo colectivo?

Lwdin: Los procesos colectivos, como son orgánicos, tienen una vida limitada, en algún momento tendrán que transformarse o parar, con el tiempo, tendremos que ver con qué seguir. Esto no quiere decir que haya dejado de producir mi obra. En estos momentos no estoy pensando en detener los procesos colectivos, porque siento que todavía está en crecimiento; siento que la parte más interesante, la parte más poderosa de lo que estamos desarrollando, todavía está por llegar. Los procesos colectivos en los que me encuentro trabajando están llenos de personas jóvenes con mucho potencial, pienso que en la medida en que cada una de estas personas fortalezcan y maduren su producción individual, aportarán al proceso grupal. Esa es mi apuesta, tengo paciencia y creo que estamos a puertas de los mejores resultados de nuestros esfuerzos colectivos.

Erika: A lo largo de la entrevista pudimos hablar de Lwdin Franco como artista, profesor, miembro de colectivos y gestor cultural ¿Cómo se relacionan todas esas distintas facetas?

Lwdin: Pienso que, en la actualidad, las estructuras de poder se manifiestan muy fuertemente en el arte. Hoy en día es muy difícil acceder a espacios artísticos, el arte es más elitista que nunca. Por esta razón, el artista debe ser un actor cultural muy activo, se trata de concebir al artista como un docente (porque puede compartir lo que sabe) y como un gestor (una persona que busca hacer circular su obra y la de sus colegas). Siento que cuando un artista proviene de clase humilde, popular u obrera, debe ser muy activo; se trata de una exigencia de la sociedad, no es una decisión personal, no se puede participar del arte y de la cultura de otra manera.

Cómo citar:
Orozco, E. (2019). El trabajo artístico en colectivo es un acto de resistencia. Entrevista a Lwdin Franco. Portal Error 19-13. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/08/17/el-trabajo-artistico-en-colectivo/

Fecha de recibido: 22 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 17 de Agosto de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

ESE OBJETO ARTÍSTICO LO ESTÁ OBSERVANDO. Entrevista a Sebastián Rivera

The artistic object is observing you. Interview with Sebastián Rivera

Por: Mishell Castaño

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

angie.11613207@ucaldas.edu.co

Figura 1. Rivera, S. (2019). Sin título [Intervención fotográfica]. Manizales. Cortesía del artista

Sebastián Rivera es Magíster en Investigación en Prácticas Artísticas y Visuales de la Universidad de Castilla la Mancha (Cuenca-España), su trabajo de fin de máster se tituló: La ciudad como sistema polifónico de sonidos. También es artista plástico graduado de la Universidad de Caldas, con su trabajo Cuerpos móviles. Su propuesta plástica se desarrolla por medio de pensar la escultura como un objeto que se redefine constantemente por su contexto e interacción con una audiencia, a diferencia de la pieza fija en una galería. Se acerca a la escultura con un tono apacible y emocional. Coser, suturar, añadir y sustraer piezas textiles sobre espacios lumínicos y sonoros le permiten desclasificar todo tipo de categorías e inscribirse en las prácticas del arte contemporáneo.

Mishell: Para comenzar quisiera preguntarle ¿Cómo aborda el proceso creativo?, por ejemplo, ¿Cómo lo hizo en su última exposición?

Sebastián: Los proyectos me llevan más o menos uno dos años, dependiendo, porque toda la obra ha mutado un montón. Empecé con dibujo, luego pasé a la pintura, luego comencé a hacer intervenciones en espacio público, luego regresé a la obra de sala y cada uno de esos procesos me ha llevado a distintas formas de abordar los materiales o los temas que he tratado. La última exposición es un proceso que lleva dos años, en el que comencé a trabajar con un colectivo artístico que se llama Perfect usser, que lo conformamos un artista holandés, un artista británico, una artista argentina, un artista estadounidense y yo. Al proyecto se han ido adhiriendo otros artistas, poco a poco, porque la idea que queremos es que en cada uno de los continentes haya por lo menos un artista que esté colaborando en este proceso. El proyecto se desarrolla vía web, se trata de generar spam por web, jugando con la acción de invadir las redes sociales de imágenes, yo trabajo desde desde mi Instagram, ellos desde sus Facebook, estamos todo el tiempo generando contenido como si fuéramos usuarios perfectos.

Mishell: ¿Algún elemento común en sus obras?

Sebastián: Como estoy jugando con las redes sociales y como parte de ese proceso artístico con los colectivos, con Perfect usser y otro que se llama Co-Meta, consiste en hibridar el mundo digital con los procesos análogos como el dibujo, lo pictórico y unos objetos que también confecciono. Entonces esa hibridación hila un poco las últimas exposiciones que he hecho, también ha sido el elemento ojo, ese pan óptico, como el que todo lo ve, una obra que lo está viendo a uno. Poner también en situación de ser observadas a las personas que van a una exposición a observar, ese objeto artístico lo está observando también. Se trata de un juego como el que tenemos con el dispositivo móvil, que siempre está devolviendo y sosteniendo la mirada al usuario, cuando subes historias, contenido.

Figura 3. Rivera, S. (2019). Sin título [Instalación]. Manizales. Cortesía del artista.

Mishell: ¿Cómo comienza su proceso? ¿Qué facetas toma su obra desde lo plástico?

Sebastián: Empiezan llevadas por la intuición, ir haciendo y haciendo, casi siempre partiendo del dibujo e intuitivamente van sucediendo cosas, se me vienen ideas, que terminan trasladándose a elementos pictóricos, escultóricos y después empiezan a convertirse en una cuestión instalativa en el espacio expositivo.

Figura 4. Rivera, S. (2019). Sin título [Pintura]. Manizales. Fotografía Nicolás Castro @nicolascastroph

Mishell: ¿Qué busca generar con sus piezas?

Sebastián: Lo que te describía un poco, que la persona que va a ver una pieza se encuentre con que esa pieza le sostiene la mirada. Esto lo lleva a cuestionarse a sí mismo como espectador, el lugar de su ubicación en el espacio expositivo, se trata de crear otra dinámica, la sensación de no ser solo “yo” el que observa sino también ser observado así sea por piezas inmóviles que causan esa trayectoria sensitiva. Lo otro sería que cada una de esas exposiciones está acompañada, generalmente, de sonido, que últimamente ha ido generando otra dinámica, permitiendo un asunto relacional. La exposición como un lugar donde la gente observa piezas fijas, video y al tiempo está escuchando algo de sonido, donde puede intervenir eventualmente en el sonido en una relación directa entre el espectador y la obra. Tomando distancia de ese convencionalismo de la sala de exposición donde el espectador está alejando de la obra, sino permitiendo que se sienta inmerso en ella.

Figura 5. Rivera, S. (2019). Sin título [Pintura]. Manizales. Fotografía Nicolás Castro @nicolascastroph

Mishell: ¿Tiene alguna metodología para su proceso creativo?

Sebastián: Tengo varias, como te decía ahorita, parto del dibujo, el proceso es un poco experimental. También puedo escribir alguna cosa en el proceso, elaboro imágenes acompañadas de letras, me propongo contextualizar los contenidos de la misma obra, partir de mucha información: lecturas, pelis, música, una cantidad de cosas que se van convirtiendo en una suerte de amalgama, luego empieza el proceso de edición y se van generando las piezas que hago.

Mishell: ¿Qué insertaría y qué eliminaría del sistema artístico?

Sebastián: El proyecto Museo modulable es un poco eso, explora la posibilidad de descentralizar tanto la sala de exposición de la institución, sacarla del lugar, hacía afuera, hacer que llegue a lugares donde es necesario que llegue, personas apartadas. No estoy hablando de casas de la cultura, porque ellas funcionan también con la misma dinámica, es un proceso que sea independiente desde cada ciudad, cada pueblo, que funcione bajo una autonomía total en cuanto a posibilidades de creación con la comunidad y formación de público. Un proyecto que, por ejemplo, genere otras lecturas, otras maneras de educar el público para ver el arte, este tipo de dinámicas son las que insertaría en el sistema artístico.

En Francia, tienen el FRAC, que es el fondo regional de arte contemporáneo y es un proceso que ellos hicieron de descentralización del arte en París. Lo llevaron a todas las ciudades de Francia, son unos edificios increíbles, con unas infraestructuras increíbles y presupuestos increíbles. El ayuntamiento los financia, pero todos los eventos del FRAC son independientes, ninguno está conectado a otro, cada quien aborda los procesos de residencia, de creación artística, de talleres de forma independiente. Esto permite que se contextualicen los procesos de creación desde cada ciudad, no solo desde el centro, entonces se dan un montón de aperturas tanto para el público como para los artistas de estar más sueltos, tomar distancia de algo que pretenda unificar u homogenizar ideas.

Mischell: ¿Algún referente artístico?

Sebastián: Es difícil porque digamos mi trabajo es muy mass media, tiene mucho que ver con una serie de artistas que han trabajando sobre el glitch y te podría dar mil nombres. El cuento es ir rompiendo la imagen y generar una multiplicidad infinita. Esto va muy ligado a varios conceptos que he estado estudiando, que son la antropología digital, la arquitectura digital, humanismo digital y esas son como las bases de donde parte el proceso creativo de mi última exposición.

Mischell: ¿Cómo fue su primera exposición?

Sebastián: Fue como en segundo semestre del pregrado, fue una locura, en el Museo de Arte de Pereira. Se trató de un proceso que empezó con un dibujo experimental para una entrega final de Dibujo II, todavía muy temeroso de salirme del formato convencional del papel y lo hice sobre una tela con un nombre hermoso, “crema batida”, de dos por dos metros. Empecé a hacer un dibujo y lo delineé con hilo, comencé a cocerlo y cocerlo, el resultado fue increíble, fue una cosa que ni yo me esperaba. Sometí la pieza al jurado que iba a hacer el proceso de selección para la muestra que involucraba profesores y estudiantes de arte en ese entonces, recuerdo que causó como cierto revuelvo entre los jurados porque supuestamente yo estaba muy chiquito y no estaba preparado. Sin embargo, la obra funcionaba y estaba interesante, finalmente alguien decidió a pesar de que el veredicto era no llevarla, empacarla y decir yo la llevo y la pongo duélale a quien le duela, pasó y fue super emocionante ir a ver la obra colgada en un museo.

Mischell: Para finalizar, ¿Puede compartirnos algunas reflexiones sobre la última exposición?

Fue súper impactante, muy política, me parece que es de esas cositas que a veces hago importantes, que tienen un sentido, lo demás es un poco más juego, más suerte, más imaginario, creación de imaginarios tranquilos. A mí me encanta digamos, no crear arte como el de Doris Salcedo ¿Quién dice que si el arte no es comprometido no sirve?¿Cómo vas a limitar a una persona a imaginar mundos posibles? Llevamos en Colombia ya 60 años de conflicto armado y el arte respondiendo a ese conflicto ¿Cuándo vamos a salirnos de este tipo que imaginarios, son cosas que están ahí recalcitrantes? Nos puede dar miedo dar el siguiente paso, como con el proceso de paz, no somos capaz de imaginar algo más allá del hecho de ser una sociedad violenta, nos da terror no serlo, en parte porque la violencia justifica todo: justifica los presidentes que ponemos y la política que manejamos. Hay una conciencia de mi parte como artista sobre donde vivo y de donde vengo, pero creo que uno podría dar el paso y pensar que hay muchas cosas todavía por imaginar, por crear.

Figura 6. Rivera, S. (2019). Sin título [Pintura]. Manizales. Fotografía Nicolás Castro @nicolascastroph

Mi trabajo con el color va muy ligado a esa idea, el color en mis obras es algo que se presenta fuerte, llamativo, es como salir al centro y ver la diversidad de colores de los lugares donde la gente instala sus pequeños tenderetes y objetos. El arte colombiano, en general, es a blanco y negro, simplemente porque no hemos podido salirnos de este tema, un tema al que no sabemos cómo responder. A veces el color genera ese choque en la sala de exposición, solemos pensar que si es en blanco y negro es más introspectivo, el color llamativo no deja de ser algo serio, el color es serio.

Como citar:
Castaño, M. (2019). Ese objeto artístico lo está observando. Entrevista a Sebastián Rivera. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/07/30/ese-objeto-artistico-lo-esta-observando/

Fecha de recibido: 15 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 30 de Julio de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144

EL ARTE MÁS QUE PRODUCIR OBJETOS CREA LAZOS. Entrevista a Jennifer Rubio

Art creates relationships rather than producing objects. Interview with Jennifer Rubio

Por: Paula Bernal Roman

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

paula.11715058@ucaldas.edu.co

Figura 1. Rubio, J. (2018). Cosas de casas, [Escultura]. Armenia: Quinto Salón de aquí. Fotografía de Daniela Loaiza.

Jennifer Rubio es egresada de la Universidad de Caldas, en esta corta entrevista nos abrió las puertas de su intimidad, nos cuenta un poco de su vida y trayectoria artística. Una mujer llena de espiritualidad y sueños.

Paula: ¿Dónde resides actualmente?

Jennifer: Actualmente vivo en la Ciudad de México y me quedaré aquí hasta septiembre. Llegué en abril y el tiempo se ha ido muy rápido, no había vivido en una ciudad tan grande hasta ahora. Todo es con mayor volumen, siempre hay gente en todos lados, a todas horas.

Paula: ¿A qué te dedicas en este momento?

Jennifer: Podría decirse que en este momento, me dedico a esperar… Apliqué a varias convocatorias y ahora espero sus respuestas, mientras tanto trabajo en proyectos personales y de otros: Me encargaron hacer las ilustraciones para el rediseño de una etiqueta de cerveza artesanal y también tengo pendiente la ilustración de dos poemarios.

Paula: ¿Qué querías ser de pequeña?

Jennifer: Mi infancia podría decirse que fue movida; nos mudamos, cuando mi hermana y yo aún éramos pequeñas, de Bogotá a Ecuador. Ahí crecimos y aprendimos a montar bicicleta. Al comienzo vivimos en Quito, la capital y luego nos mudamos a las afueras a un lugar llamado Sangolquí. Todavía recuerdo la dirección, Teniente Hugo Ortiz y Cazadores de los Ríos, casa #2.

Disfruté mi infancia, inventábamos juegos con mi hermana y mis padres siempre nos llevaron a conocer lugares nuevos, esa es la ventaja de Ecuador, es pequeño y puedes recorrerlo con facilidad. Cuando era pequeña recuerdo que quería ser cantante, me grababa cantando sobre los casetes de mi mamá y los que nos enviaba mi tía con canciones infantiles.

Paula: ¿A qué edad supiste que querías ser artista plástica y cómo lo supiste?

Jennifer: Eso realmente ocurrió hace poco, yo no quería estudiar artes, yo solo quería una carrera que me enseñara a dibujar, con la idea, que aún sigue vigente, de ilustrar libros. Así que cuando entré a la universidad no tenía muchas expectativas. Solo quería dibujar. Tampoco entendía muy bien las posibilidades que ofrece el arte.

Figura 2. Rubio, J. (2017). Libreta de dibujo[Dibujo]. Manizales.Cortesía de la artista

Ahora soy más consciente de eso, que el arte más que producir objetos, crea lazos. Así que el proceso fue a la inversa, en este caso yo no quería saber nada de “Arte”, y el término de “artista” a veces me suena ostentoso, pero ahora lo veo como mi aliado más que como a un enemigo.

Paula: ¿Fue fácil tu ingreso a estudiar la carrera de artes plásticas?

Jennifer: Podría decirse que sí, el primer filtro cuando te inscribes es el resultado del ICFES, luego en aquel momento había una prueba de aptitud. Hoy creo que también hay una entrevista. Lo que fue más difícil, al menos para mí, fue empezar, creo que hasta quinto semestre logré sentirme cómoda con la carrera, en segundo quise desertar pero no lo hice. Hubo paro y huí. Tampoco entendía la ciudad, me resultaba gris y laberíntica. Cuando me enamoré de Manizales fue más fácil todo, pero pasa mucho, tejes una relación de amor-odio con la carrera.

Paula: ¿Has tenido apoyo de tu familia o ellos deseaban que estudiaras otra carrera?

Jennifer: Sí, desde el inicio hasta el final. Mi madre fue mi apoyo número uno durante el proceso de mi tesis, por ejemplo. Ellos siempre han estado ahí cada vez que he querido tirar la toalla. Tengo ese lujo.

Paula: ¿Cuál fue la materia que más te gustó en la academia y por qué?

Jennifer: Creo que fue “Arte Latinoamericano” con Pedro Rojas, bueno, creo que la mayoría de clases con Pedro son inspiradoras, siempre hace visible esos lazos que genera el arte. Creo que por eso me gustó esa clase.

Paula: ¿Cuál ha sido el trabajo más gratificante que has hecho hasta ahora?

Jennifer: Hay varios, el primero que me dio confianza en lo que hacía, fueron una serie de bordados que hice con la temática del postconflicto.

Hoy creo que es mi tesis Cosas de casa, fue un proceso algo largo, con sus altas y bajas, como todo pero ahora que lo veo en retrospectiva estoy orgullosa de lo que es, una investigación desde el arte sobre el hogar. La defino como un recorrido en la cual investigar fue sinónimo de transitar, volví a las casas en las que he vivido a través de la palabra y el recuerdo. Al final, el resultado de ese trayecto fue un libro.

Paula: ¿Qué técnica te gusta más? Pintura, dibujo, grabado, alguna otra

Jennifer: El dibujo y yo seguimos siendo aliados, entendiendo dibujo como ese rastro que se deja sobre una superficie, ya sea papel, tela… cualquier superficie. El mar dibuja, deja el rastro de las olas sobre la arena. Así que dibujo, a veces con lápiz, a veces con hilo, pero dibujo al final de cuentas.

Paula: ¿Qué haces para mejorar como artista?

Jennifer: Últimamente pienso más en el contenido que en la forma, siento que nuestras acciones repercuten para bien o para mal, en pequeñas y grandes escalas. Así que teniendo en cuenta eso, desde mi trabajo quiero contribuir a generar espacios de empatía y de comunidad, conscientes del momento en el que vivimos.

Paula: ¿Qué te inspira a diario?

Jennifer: Esta respuesta es fácil, lo que pasa a diario. El día a día, la rutina, la mía y la de otros. Afuera en la ventana, a dentro cuando pareciese que no pasa nada.

Paula: Tienes un trabajo llamado: Sobre cosas diminutas. ¿Qué te llevó a explorar este campo?

Jennifer: Creo que todo empezó con un diente de león, y preguntarme por el porqué de su nombre, de camino a la universidad siempre habían muchos, y a veces los recogía y soplaba. Más adelante pregunté a mis amigos en Facebook qué cosas diminutas conocían, y me dieron sus respuestas. Desde niña me han gustado las miniaturas, entre más diminutos más hermosos, creo que está ligado con la cantidad de detalles que pueden tener. Junté esas dos cosas y nació el fanzine.

Paula: ¿Qué piensas de las cosas pequeñas?

Jennifer: A mí siempre me han causado agrado, lo que te decía, esa cercanía que tienen con lo minucioso y detallado, también que tienes que acercar los ojos para verlas. Ese acto me parece importante.

Paula: ¿Qué opinas de la palabra insignificancia, piensas que tiene alguna relación con las cosas pequeñas?

Jennifer: No. Esa palabra está ligada a la importancia que tienen las cosas y que en este caso, algo sea pequeño, para mí, no le resta. Piensa en los átomos, son la partícula más pequeña del universo y aun así lo conforman todo. Así que no las asocio.

Paula: Si pudieras ser otra persona por un día. ¿Quién te gustaría ser?

Jennifer: No lo sé, tal vez no sería una persona sino un animal, un perro para estar feliz siempre o una tortuga marina para estar en el fondo del mar sin miedo a ahogarme.

Paula: ¿Con qué palabras definirías tu vida hasta el momento?

Jennifer: Movimiento e incertidumbre.

Paula: ¿Tienes algún amuleto?

Jennifer: Muchas libretas y animales miniaturas.

Paula: ¿Algún consejo para los nuevos artistas?

Jennifer: Yo también soy nueva artista y mi auto consejo siempre es que sea disciplinada y que no pierda la calma.

Como citar:
Bernal, P. (2019). El arte más que producir objetos crea lazos. Entrevista a Jennifer Rubio. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/07/21/el-arte-mas-que-producir-objetos-crea-lazos/

Fecha de recibido: 15 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 24 de Julio de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144