UNA COSA ÚNICA: LA REPETICIÓN. Entrevista a Erika Orozco

One unique thing: repetition. Interview with Erika Orozco

Por: Mateo Quintero Castaño

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas |mateoquintero05@gmail.com

Figura 1. Repeticiones. Sobre la traducción de obsesiones, gestos y listas indecibles. Exposición. (Erika Orozco, 2018). Imagen cortesía de la artista.

Erika Orozco Lozano es artista y gestora cultural de la ciudad de Armenia. Fue la primera egresada del programa de Artes Visuales de la Universidad del Quindío, con su investigación-creación: Repeticiones: Traducción de obsesiones, gestos y listas indecibles en el 2018.

Mateo: Hoy vamos a hablar especialmente de tu trabajo titulado Repeticiones: Traducción de obsesiones, gestos y listas indecibles [1], pero para comenzar quisiera preguntar ¿Quién es Erika y cómo llega al arte?

Erika: Podría tomarme todo el día contestar esta pregunta, cuando terminé el colegio me sentía un poco perdida, no sabía muy bien cuál era mi destino. Generalmente las personas que están indecisas estudian inglés, yo preferí estudiar artes. Comencé el diplomado en artes plásticas en el Instituto de Bellas Artes de Armenia, me parecía un lugar donde podía aprender cosas que me llamaban la atención, pero no sabía que me convertiría en artista. Desde pequeña me gustaba la pintura y el dibujo, era muy callada, no me gustaba salir a jugar, me pasaba todo el tiempo devorando libros para colorear, mi mamá me supervisaba para que utilizara los colores correctos y no me saliera de la línea, recuerdo que mi libro favorito tenía un elefante blanco con un saco rojo en la portada.

El diplomado es muy práctico, pasaba todo el tiempo pintando, me preocupaba por la técnica. Todavía me encanta la pintura, en ese momento no tenía nada más que hacer, estaba todo el tiempo en ese lugar, veía el doble de las clases, las de la tarde y las de la noche, me tenían que pedir que me fuera cuando iban a cerrar. Al final de cada semestre se hacía una exposición, recuerdo que una vez se presentó en la plaza pública de la ciudad y escogieron mi trabajo (era algo que casi nunca pasaba con los estudiantes de primer semestre). Cuando me seleccionaron mi papá me alentó para seguir. Mi mamá me decía que me pusiera a estudiar medicina, pero no me sentía capaz de hacerlo, entonces me quedé otro semestre y luego otro y finalmente me quedé dos años.

Justo cuando terminaba el diplomado, se estaba gestando el proceso administrativo que permitió lanzar la carrera en Artes Visuales. Entonces pensé: “esto es lo que voy a hacer con mi vida”, no me sentía tranquila en otro lugar. Me parece muy complejo tener que decidir tan temprano y sin tener las herramientas necesarias para defender lo que uno quiere, sentía culpa todo el tiempo de no haber escogido otra cosa. Estudiar artes es una decisión que requiere un poco de valentía y en ese momento no la tenía, tenía dudas. Soy una persona que se toma mucho tiempo para pensar las cosas, que da vueltas, que suele repetir errores, que está llena de incertidumbres, pero cuando finalmente me involucro, intento dar todo de mí y -bueno- eso es lo que estoy haciendo ahora.

Mateo: Generalmente, cuando realizo proyectos creativos, recuerdo algunos momentos de mi vida que se convierten en detonantes ¿Cuál fue la primera experiencia estética que pudiste relacionar con la repetición?

Erika: Hay algo extraño que suele pasarme, soy sumamente distraída, suelo divagar mucho y entrar en una especie de valle (como si se tratara de una línea de horizonte en la que uno ingresa y no se da cuenta cuánto tiempo pasa, hasta que sale de repente). Recuerdo un ejercicio de clase, teníamos una premisa que era “dibuje el vacío” y todos teníamos una forma de interpretarlo, tomé una tiza y comencé a hacer círculos; cuando se me acaba una cogía otra. Lo que empezó como un ejercicio de exploración simple, se convirtió en una práctica repetitiva, pasé mucho tiempo ahí, sin darme cuenta, cuando se me acababa el muro, volvía al inicio. Lo que quedó finalmente fue una serie de grafías, trazos yuxtapuestos, no se sabe bien dónde comienzan y dónde terminan, eso me llamó mucho la atención. Diría, entonces, que la primera experiencia que desencadenó mi trabajo Repeticiones, sería esa o por lo menos la más cercana. Me interesaba encontrar la repetición en el dibujo y poder entrar en ese estado.

Mateo: Actualmente ¿Qué es lo que más repites?

Erika: Con todo esto del aislamiento, se han hecho más notorias las rutinas cotidianas y creo que son una suerte de repetición. Por lo general, la vida en casa se entiende como “preparación para salir”, es decir, uno se baña, se viste, desayuna hace lo que tiene que hacer en su casa y luego sale. Ahora se hacen acciones parecidas, pero no se sale. No se encuentra, entonces, muy fácilmente el propósito por el cual se hacen las cosas, muchas acciones se repiten más que antes, por ejemplo, no se tiende la cama solo una vez sino varias veces. En mi caso se repiten -en términos corporales- los dolores, siento ahora más mi cuerpo y se repiten los dolores casi a diario, me duele la espalda, me duelen las rodillas y creo que todo esto se debe a que se repiten posiciones del cuerpo. Tengo que estar casi todo el tiempo sentada y debo prepararme con estiramientos para poder mitigar el dolor, sé que va a pasar, pero también que va a volver.

Creo que las rutinas cotidianas están permeadas -en su repetición- de microdiferencias, diría que lo que estoy ahora repitiendo más son esas rutinas, no solo rutinas diarias sino microrutinas dentro de las rutinas. Eso me hace sentir en un bucle. Lo que más atesoro y guardo son las diferencias de los días, por ejemplo, que venga a tocar un grupo de mariachis en la calle, esos momentos lo sacan a uno de la rutina; sin embargo, cuando comienzan a venir todas las semanas ya se convierte en algo rutinario, uno no puede escapar nunca de la rutina.

Mateo: Me llamó la atención que tu trabajo de grado comienza con distintas definiciones de la palabra repetición ¿Por qué le diste tanta importancia a la definición de la palabra?

Erika: En un principio, trataba de comprender la definición de repetición e hice el ejercicio de consultar un montón de diccionarios. A veces los diccionarios dan definiciones muy limitadas, pero creo que fue una buena antesala para iniciar esta investigación-creación, necesitaba acercarme al concepto más básico y lo que me encontraba cuando hacía esta revisión bibliográfica era que se asociaba la repetición con duplicar o hacer una copia. Algunas de esas repeticiones, aunque fueran de distintas editoriales o publicaciones eran tal cual la transcripción de la otra. Sin embargo, también encontré definiciones muy particulares, por ejemplo, descubrí que “repetir” también es hacer una tesis. Lo que veía era que había diferentes maneras de comprender la repetición, en algunos diccionarios la definición se repetía sin cambiar y en otros se prestaban para interpretaciones más abiertas, me llaman la atención los pequeños cambios. Me preguntaba cuáles eran las que cambiaban y por qué algunas no cambiaban, por qué eran tan estrictas y tan rígidas, finalmente cierro la introducción cuando pongo una definición que es más filosófica: “desde todo punto de vista la repetición es transgresión” frase de Gilles Deleuze.

Figura 3. Repeticiones. Sobre la traducción de obsesiones, gestos y listas indecibles. [documento]. (Erika Orozco, 2018). Imagen cortesía de la artista.

Traté de dar una antesala de lo que se iba a encontrar el lector cuando se acercara al trabajo. Estas definiciones eran parte de la introducción, porque ésta suele ser la primera repetición de toda investigación. Allí se repite todo, unos planteamientos estáticos y unos más dinámicos. La repetición es algo a lo que hay que prestarle mucha atención, porque a simple vista las cosas parecen no cambiar, pero cuando uno logra afinar un poquito la mirada o concentrarse más, encuentra matices.

Mateo: Tu trabajo tiene un componente autoetnográfico ¿Para qué te sirvió conocer aquello que se repite en tu vida?

Erika: Al empezar a investigar sobre la repetición me encontré con un campo supremamente grande, traté de acotar, buscar una categoría de la repetición en la que pudiera profundizar un poco más. Me llamaban la atención las repeticiones que uno no puede controlar, identificaba ciertos movimientos, ciertas expresiones que acompañan el hablar, movimientos involuntarios y creo que en esos movimientos mi cuerpo hablaba por sí solo, por esto gran parte de la investigación se enfocó en el cuerpo, lo sentía como un camino más claro.

Me pregunto cuáles son esos movimientos que no logran controlarse, por ejemplo, los propios del trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Allí inicia mi proyecto, estos cuerpos me causan curiosidad y realicé una entrevista con el entonces director del programa de Psiquiatría de la Universidad del Quindío. Uno de los puntos que me llamó la atención de la entrevista era que el doctor sostenía que las personas con TOC, padecen un mal que debe ser corregido, no está bien que se muevan de cierta manera, no está bien que pasen la mitad del día moviendo los brazos, saltando o teniendo aversión a un color. Si la persona no lo puede controlar sola, hay que controlarlo desde el campo clínico y sabemos que ese “control” consiste en meterle un montón de sustancias al cuerpo.

En todas estas manifestaciones corporales había acercamientos a lo estético. Recuerdo un caso de una chica que sufrió, en algún momento, un “paseo millonario” en Bogotá y ese episodio le generaba unas ideas ansiosas, lo recordaba como un día negro: la secuestraron en un carro negro, ella estaba vestida de negro, los secuestradores tenían pasamontañas negros. Debido a esto le tomó aversión al color negro, entonces, pintaba todo de blanco, incluso teñía la ropa. No compraba las cosas blancas (eso le hubiera ahorrado mucho trabajo), sino que realizaba el gesto de blanquear, volver blanco lo negro, para poder controlar esa situación porque no era capaz de convivir con esos objetos. A mí me encantan estos casos, pero tenía claro que al estudiarlos tendría que conocer el campo de la psiquiatría (pero mi interés no se reducía a saber si esos movimientos eran “buenos” o “malos”), me llamaba la atención la posibilidad de explorar la traducción de esos movimientos al campo artístico.

El psiquiatra me decía que la única forma, cuando no se medica al paciente, de mitigar su situación consiste en hacer ejercicios artísticos. Después de esta revisión, pensé que podía interpretarlos de cierta manera, que en estos casos había una interpretación de lo que les estaba pasando y que el cuerpo mediaba en todas estas situaciones.

Mateo: ¿De dónde salen los casos clínicos?

Erika: Los primeros surgen de conversaciones con el docente de psiquiatría, me comentó varios, como el de la chica que tenía aversión a lo negro. Sabía que era poco probable, pero le pregunté si podía tener acceso a más información, me dijo que no; me sugirió que revisara un documental llamado TOC, que ahí podía encontrar un recorrido amplio por los casos más reconocidos y los diferentes tipos de trastornos. El TOC surge de la ansiedad, pero no todos los casos son iguales, hay unas categorías, por ejemplo, los trastornos de limpieza, de orden, de repetición y de comprobación. Quizá estos documentales no sean genuinos, no podría asegurarlo, pero lo importante es la manera como presentan la historia. Me interesó el caso de Nelly, especialmente como media la idea ansiosa, como la aterriza y como la traduce con un gesto tan sencillo. En Colombia, he escuchado eso de “toque madera”, mi mamá lo dice muchísimo, lo cual significa algo así como “toque madera para alejar los males”, se trata de un agüero (además tiene unas connotaciones religiosas, porque viene de la idea de tocar la cruz). Nelly simplemente tocaba las cosas varias veces, como la convulsión aumenta, también la forma de mediar el cuerpo tiene que aumentar y lo que ella hacía entonces era repetir las cosas muchas veces, repite sus rutinas diarias exageradamente hasta el punto que no puede controlar sus movimientos.

Figura 4. Toco Madera (Erika Orozco, 2018)

Mateo: En tu trabajo mencionaste casos de personas con trastorno obsesivo compulsivo ¿Crees que todos tenemos TOC al menos de alguna manera?

Erika: Tendríamos que someternos a una revisión psiquiátrica para ver si lo tenemos. Me atrevería a decir que -de alguna manera- todos pasamos por episodios traumáticos y que -por pequeños que parezcan- pueden generar una huella que marca nuestro pensamiento y modo de actuar. Entonces, depende de cómo los podamos manejar, puede que se conviertan en una ansiedad leve o en algo incontrolable.

Mateo: En tu texto hablas de que ciertas cosas en el cuerpo están involuntariamente relacionadas con las sensaciones, ¿crees que si las entendiéramos y las volviéramos voluntarias las manías servirían para tratar trastornos como la depresión, la ansiedad, el estrés?

Erika: Aunque el proyecto me permitió acercarme a ciertos conceptos no sé si estos ejercicios artísticos puedan resolver este tipo de problemas (si es que necesitan ser resueltos). En lo que yo sí quisiera hacer énfasis es en que habría que poner un poco más de atención a las repeticiones corporales, porque apenas a los 23 años le puse atención a mis movimientos repetitivos a mis tics. Creo que si uno pasara por esos procesos de autoconocimiento de manera temprana y constante, podría identificar -con mayor facilidad- cuando llegan esos episodios ansiosos, cuando lo que está pasando con tu cuerpo es un indicador de que algo no está bien.

En mi caso, gracias al proyecto detecté –por ejemplo- que repito cierto movimiento con las manos cuando me estoy sintiendo incomoda. Realizar estos proyectos involucra procesos de autoconocimiento, también implican un alto grado de exposición y exponerse es algo complejo. No quería caer en la trampa de ver al otro desde lejos (como un objeto de estudio o un problema que se tiene que resolver), no me sentía del todo bien con esas situaciones, me parecían muy delicadas. Entonces fue inevitable preguntarme con mi asesora Etna Castaño por ejercicios de autoreconocimiento y decidimos realizar una entrevista autoetnográfica [2]. Mi asesora realizó un cuestionario con cuarenta preguntas, me llevó varias sesiones contestarlas, finalmente, nos preocupamos no por analizar las respuestas, sino por cómo respondía mi cuerpo. Todo este proceso de verme en cámara fue sorprendente, porque -después de revisar el material- concluí que yo no me conocía del todo, sentía que veía a otra persona. Me di cuenta -por ejemplo- de que fruncía constantemente el ceño, era una persona supremamente “malacarosa”, también veía que era una persona que se le dificulta muchísimo mirar a los ojos para responder, todo el tiempo tenía la mirada hacia el piso, porque sentía que si miraba a los ojos me perdía, no era capaz de responder con tranquilidad; todo el tiempo movía los dedos y movía las piernas, de hecho durante esta conversación lo sigo haciendo, hay ciertos gestos que realizo con las manos y que tienen una relación con las ideas, tienen que ir juntos.

Figura 5. Gestos (Erika Orozco, 2018)

Los momentos de autoconocimiento no son nuevos en la historia del arte, son una de las etapas por las que todos los artistas deberían pasar. Esto no quiere decir que deban quedarse en el campo de lo autorreferencial o autobiográfico, pero creo que sí es importante darse un pequeño recorrido por este campo, hace que uno comprenda por qué actúa, por qué hace las cosas. El proceso creativo me permitió ver gestos que variaban, por ejemplo, el de arrugar la frente, uno pensaría que es siempre el mismo, pero lo que veía cuando los comparaba, era que variaban, que un gesto era diferente al otro, que cada gesto era una respuesta inmediata a distintos interrogantes. Después, cuando pintaba ese gesto varias veces, veía que los pliegues de mi frente no se presentaban de la misma manera. Un gesto es un compendio de gestos, los micromovimientos son importantes y fueron muy importantes para el proceso de investigación. Al identificar estas diferencias me doy cuenta que son únicas y al mismo tiempo son instantes de la repetición, si uno compara estas imágenes no encuentra que casen dentro de la misma forma, entonces, las puedo interpretar, las puedo calcar, las puedo traducir.

Mateo: En los artefactos de las listas, podemos ver que hay objetos que producen sonidos, generalmente no se tocan las obras de arte, existe una barrera invisible entre la obra y el espectador ¿Qué se le otorga al espectador cuando se le permite tocar la obra y esta a su vez se acciona?

Erika: Para el proyecto era muy importante que las personas pudieran tocar los objetos. En el caso de Toco madera, quizás no hubiera sido tan efectivo el gesto de tocarlos sino fueran justamente de madera. Nelly que es la protagonista de la historia no se daba cuenta pero tenía el poder del Rey Midas, tocaba las cosas y las convertía (no en oro sino) en madera, transformaba la materialidad de los objetos, por lo menos los alejaba de sus características objetuales para centrarse en sus funciones simbólicas y eso es un gesto increíble. Traté de recrear un cuarto y para mí era muy importante que las personas pudieran entrar, que no fuera una imagen proyectada, entrar en ese estado en el que se afectan las materialidades de las cosas que nos rodean. Por otro lado, era muy importante que los objetos del cuarto fueran cotidianos como un jabón, una almohada, una cama o un cepillo, aquellos con los que se pueden hacer relaciones de uso; los objetos estaban dispuestos de una manera que pudiera ser el cuarto de cualquier persona; además, estos elementos estaban hechos a una escala real (guardaban la proporción de las cosas) para que fueran relacionados de una manera más clara, buscaba que fueran lo más fiel a como son en realidad y guardaran las mismas características.

Figura 6. Toco Madera detalle (Erika Orozco, 2018)

Estas condiciones permitían que el ejercicio fuera más claro, al entrar a la instalación las personas tocaban los objetos, se ponía en marcha todo el juego de relación: tocar madera y alejar los males. Al momento en que las personas los tocaban, cumplían el propósito de la instalación y ellos no se daban cuenta. Pero no fue fácil, porque nos han enseñado que las obras de arte no se tocan, cuando se hacen ejercicios en los que involucra al espectador (incluso como cocreador), hay que manejar ciertas sutilezas: primero, no debe ser una interacción impuesta, porque no se va a lograr nada; segundo, la pieza no necesariamente necesita una instrucción. Al poner sobre la mesa del escritorio un montón de cubos pequeños de madera (de esos con los que uno arma figuras) remito a uno de esos juegos que muchos teníamos en la infancia. Gracias a este elemento de fácil acceso (personas los conocían y tenían una relación con ellos), sin que yo les dijera nada, los asistentes empezaban a hacer figuras, muñecos, pirámides, animales, se concentraban en jugar. Le perdían el miedo y se atrevían a tocar la obra, ahí era cuando se cumplía el propósito. Para mí era muy importante que tocaran la pieza porque hacen lo mismo que hacía Nelly que era mediar entre una imagen virtual y una real, los espectadores tocaban objetos con la misma forma de los objetos reales, pero con diferente funcionalidad.

Figura 7. Toco Madera (Erika Orozco, 2018)

Una de las situaciones más interesantes que pasaron en la exposición, fue justamente que uno de los asistentes decidió hacer con los cubos de madera un monigote. Lo instaló como una suerte de escultura en un espacio que proponía un ejercicio bidimensional, en el que las personas dibujaban o calcaban. En la segunda pieza, llamada Sobre escrituras, dispuse un montón de materiales, marcadores, colores, lápices distintos papeles; pero a este asistente no le fue suficiente, buscó otros materiales. Al pensar en esto concluí que a pesar de que el ejercicio trataba de ser muy abierto, tenía ciertas limitantes (por lo menos en la selección de los materiales), pero también me gustó que hiciera mi cuerpo de madera, el asistente me hizo comprender que quizás yo tocaba mi cuerpo con la misma intención que Nelly tocaba madera: para alejar los males.

Figura 8. Gestos (Erika Orozco, 2018)

Las piezas de la exposición, buscaban generar nuevos procesos de interpretación, traducción y retraducción. Tanto en el caso de las obsesiones, los gestos y las listas, las obras son tres cosas al tiempo: se interpreta un caso, se traduce en unos objetos (al campo artístico) y se permite que el asistente los retraduzca.

Figura 9. Listas (Erika Orozco, 2018)

Mateo: Quisiera realizar un ejercicio, un cuestionario rápido, la idea es que respondas lo primero que se te venga a la cabeza, en el menor tiempo posible y de manera breve (máximo tres palabras). Como si se tratara de una lista de preguntas:

Mateo: ¿Cuánto es mucho?
Erika: La arena en el mar es mucho.
Mateo: ¿Qué es lejos?
Erika: El límite entre la tierra y el cielo.
Mateo: ¿Qué es irrepresentable?
Erika: Todo es irrepresentable.
Mateo: ¿Una cosa única?
Erika: La repetición.
Mateo: ¿Una cosa bella que se repita?
Erika: Los momentos del día que se salen de lo que uno espera.
Mateo: ¿Cuánto es mucho?
Erika: Contar las líneas de la calle.
Mateo: ¿Cuál es el número más grande?
Erika: Lo vi en un capítulo de los Simpson, creo que es el billete de cuatro trillones.
Mateo: ¿La cosa más pequeña?
Erika: Las plagas de las plantas.
Mateo: ¿Cuántas cosas caben en un cuarto?
Erika: Depende de la capacidad de jugar tetris.
Mateo: ¿Qué está lejos?
Erika: Queda muy lejos volver, repetir una acción es bien lejos.
Mateo: ¿Cuántas veces escribiste tu nombre?
Erika: En la primera lista fueron más de cien, en la segunda perdí la pista, pero creo que unas quinientas veces.
Mateo: ¿Cuántos eran tu nombre?
Erika: Muchos eran mis nombres, diría que había diez.
Figura 10. Listas (Erika Orozco, 2018)

Mateo: Bueno, volvamos a las preguntas tranquilas…. ¿Cuándo se modifica lo que se repite?

Erika: Esta es una pregunta bien compleja, se modifica lo que se repite cuando usted entra en -lo que podríamos llamar- un estado de repetición. Si usted no alcanza a identificarlo no logra verlo, cuando uno está repitiéndose es cuando se da cuenta que algo cambió -entre repetición y repetición- por pequeño que sea, si estás haciendo líneas una te queda más larga o más corta. Solo cuando uno está en ese estado se logran ver las modificaciones.

Mateo: Yo creo firmemente en que la repetición tiene un punto máximo en el que logra llegar al límite yo lo llamo fatiga. Pensando en eso ¿Qué te produce fatiga?

Erika: Lo que entiendo por fatiga consiste en llegar a un estado de cansancio, un agotamiento. Ahora bien, el agotamiento tiene residuos, se descompone, deja indicios. Cuando digo que la repetición se repite no es porque pase de la misma manera (como ya he dicho, tiene variables y matices), usted puede coger un lápiz, hacer una línea y esperar hasta que se le acabe la mina, al principio quizás usted vea que es solo una línea continua que pareciera la misma que la anterior, pero al final el lápiz se va acabar y deja unas marcas, pero también virutas, allí es donde uno puede empezar a hablar de variaciones y de fatiga. Se pueden interpretar esas virutas, usted las puede retraducir. Ahora bien, lo interesante es que esos elementos que dan cuenta de la fatiga conservan componentes de la repetición inicial, de alguna manera, no logra desprenderse del todo, conserva algo que la mantiene en medio de las mutaciones. La cadena de ADN se modifica creando el defecto pero sigue conservando una porción de su parte inicial.

Figura 11. Listas (Erika Orozco, 2018)

La fatiga aparece en mi trabajo de distintas formas, por ejemplo, cuando experimento el dolor en la mano de tanto escribir mi nombre, parece un cansancio solo físico, pero también es mental, esto se puede ver cuando termino escribiendo otros nombres. El nombre es la cosa que más le enseñan a perfeccionar a uno, de pequeña me decían: “escriba bien su nombre que lo va a necesitar para toda la vida”, cuando -a fuerza de repeticiones- empezaba a escribir otro nombre creo que era porque aparecía la fatiga, las sensaciones eran intentos de escape.

Mateo: ¿Para ti qué hay al final de la repetición ?

Erika: No hay final.

Notas:

[1] Esta exposición se realizó en la Alianza Francesa de la ciudad de Armenia-Quindío. La inauguración fue el viernes 19 de octubre del 2018. El montaje fue realizado por el colectivo Salón de Aquí y el texto curatorial por Pedro Antonio Rojas Valencia, aquí se los compartimos: “Solemos pensar que la vida está llena de repeticiones, nos levantamos con el pie derecho, tocamos madera tres veces para que no se cumplan los malos augurios y, antes de dormir, cerramos lentamente los ojos con la seguridad de que otro día nos aguarda. Sin embargo, esta exposición nos recuerda que la repetición ―en términos estrictos― nunca es de lo mismo, cada vez que abrimos los ojos, el sol surca un nuevo cielo. Debemos estar preparados para agudizar la mirada, para percibir las más sutiles singularidades y diferencias, donde antes solo veíamos continuidad, la incertidumbre donde antes había orden. Esta experiencia también nos permite comprender que la repetición es previa a cualquier identidad, la artista no se propuso decirnos quien es, sino brindarnos todo tipo de indicios para que la inventemos, gestos, ecos, resonancias y unos manuscritos con su nombre.”

[2] Este trabajo fue asesorado por Etna Castaño y Francisco Parra, ninguno de los dos docentes pudieron tener continuidad en el programa, debido a diferencias con la dirección del mismo. Por esta razón, se me asignó un docente para firmar las actas, pero debe aclarase que no realizó ningún tipo de contribución al proyecto.

Cómo citar:
Quintero, M. (2020). Una Cosa única: la repetición. Entrevista a Erika Orozco. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (3). Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/11/25/una-cosa-unica-la-repeticion/ 

Fecha de recibido: 15 de octubre de 2020 | Fecha de publicación: 25 de noviembre de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

ENCUENTROS SIMULTÁNEOS EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Simultaneous encounters in times of pandemic

Andrea Zúñiga Delgado

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas | archipielagoindefinido@gmail.com

Jennifer Rubio Leal

Artista Plástica | Universidad de Caldas | js.rubio95@gmail.com

Andrea Ospina Santamaría

Estudiante Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio | Universidad Nacional de Colombia | andospinasan@gmail.com

Laura Alexandra Sanchez Velasquez

Artista Plástica | Universidad de Caldas |laurasanchezv3@gmail.com

Llevamos en casa, recogidos y confinados, aproximadamente ciento veintinueve días desde que el mundo fue cubierto por una pandemia que ha contagiado a millones de personas y que ha dormido -a su paso- de forma permanente, a más de seiscientos veintitresmil. La cuarentena y sus motivos piden a gritos ser pensados, sentidos, vividos de forma crítica, sensible, creativa y política. Sabiendo todo lo que este confinamiento lleva consigo, tanto afuera como adentro, sus preguntas, incertidumbres, miedos y soledades; creemos que juntes podemos meditar todo lo que acontece en este espacio que, generalmente, damos por sentado, porque es el tiempo de estar adentro y, desde allí, podemos hacer conciencia de lo que pasa afuera, analizándolo, nombrándolo y reimaginándolo. Por esto nos inventamos Encuentros simultáneos en tiempos de pandemia, un aullido para reimaginar convivencias, compartir cotidianidades y reinventar juntes muchos otros mundos posapocalípticos posibles.

La intención inicial fue la de reunir a un clan de quince personas mágicas que pudieran, a partir de su inteligencia y su voluntad, aportar a la creación colaborativa de una serie de publicaciones y que, dentro de su trabajo, hubiesen tocado temas sobre la casa, los espacios domésticos, la cotidianidad, la intimidad, los afectos, las redes amorosas, los tejidos comunitarios, la empatía, y las posibilidades de entrecruzar distintas perspectivas, vivencias y conocimientos. Permitiendo así, encontrarnos con Sara Camila del Sol Valencia, Laura Camila Ramos, Adriana Ventura, Illari Alderete, Diana Lorena Franco, Aoife Itziar Bernal, Daniela Henao, Natalia López, Juliana Ceballos, Nathalia Montenegro, Manuela Jaramillo, Alix Camacho y Andrea Ospina.

Las líneas de creación sugeridas nacieron con la intención de llevar la reflexión desde dos formas distintas de relacionarse con el entorno:

Cotidianidades compartidas

Invita a reconocer, modificar, reinventar, redescubrir y explorar los espacios domésticos, los lugares cotidianos, los roles asignados y los vínculos existentes que podemos nutrir en nuestras redes cercanas. Una invitación a explorar el lugar donde estamos pasando la cuarentena, a verlo como un espacio desconocido, desde un turismo responsable, consciente y comunitario. Un turismo cálido y cercano, curioso y de experimentación. Un turismo de interiores.

Mundos posibles

Propone imaginaciones y acciones de cuidado, apoyo mutuo y solidaridad con personas en nuestra casa, barrio, pueblo o ciudad. Nos invita a tomar conciencia de la interdependencia y del impacto que tenemos en otros seres, movilizando la imaginación y la acción, desde lo local y lo micro, en torno a utopías y horizontes que permitan desestabilizar lo que conocemos como cuestiones o estructuras inmodificables: sistemas, instituciones, formas de organización, comportamientos y conductas culturales, tanto en el presente como en el futuro.

Los veinte retos pueden ser revisados en la cuenta de instagram de amorología incendiaria o en el fanzine que reúne los retos y las autoras.

Posteriormente, indagamos en las posibilidades sensibles y reflexivas de cada reto creado por las autoras, con el objetivo de transformarlos en estrategias educativas para uso libre de madres, padres, cuidadores y educadores, como acompañamiento en su tarea de generar y compartir pensamiento en las condiciones propias de la cuarentena.

Tanto para cuidadores como para docentes, consideramos que los retos propuestos pueden ser un estímulo didáctico que permita desarrollar habilidades y competencias desde la diversión, la experimentación y la capacidad de relación propia de las metodologías provenientes de las artes, de modo que se conecten con otras temáticas y disciplinas que no cuentan usualmente con este tipo de alternativas.

Para ellos creamos una cartilla que permite que las propuestas creativas de estas artistas sean, no sólo de disfrute para momentos de ocio sino también formas sensibles, alegres y placenteras de potenciar la reflexión y la solidaridad en tiempos de pandemia. Propusimos cuatro secciones a considerar a partir de cada acción: Temáticas relacionadas, habilidades a desarrollar, preguntas posibles y exploraciones sugeridas para incentivar conversaciones, proyectos de clase o lecturas críticas entre familias, educadores, niños y jóvenes.

Tanto la cartilla como los contenidos individuales están disponibles en web, los contenidos en las historias destacadas de amorología incendiaria y en la siguiente cartilla.

Este proyecto ha sido una bola de nieve que se expande, en donde las voces femeninas se fortalecen desde lo orgánico en su organización, nos lleva a la necesidad de reconocernos en nuestros círculos cercanos e irlos ampliando dentro de un ámbito que, sin duda, sigue requiriendo de que estas intervenciones sean resaltadas. Es por ello que el proyecto comienza una etapa de circulación propuesta por Andrea Ospina y Laura Sánchez, como Colectivo.CO, a partir de la invitación a artistas nacionales que quisieran responder a uno o más de estos retos.

En esta fase el objetivo fue propiciar los procesos de reflexión y -poco a poco- se fue perfilando hacia mujeres jóvenes, buscando que la cuarentena fuera un detonante para estas redes de visibilidad y de cuestionamientos compartidos. Para este ciclo de reinterpretaciones, seleccionamos veinticuatro artistas y les sugerimos un reto según su trabajo previo. Esto no solo como una estrategia curatorial sino como una forma de visibilizar las reflexiones que realizaban de forma permanente en sus propuestas, cuya exhibición también tiene lugar a través de instagram en la cuenta del Colectivo.Co.

Así se suman a este proyecto: Alejandra Martínez, Anne Hernández, Catalina Gómez, Claudia Garzón, Erika Cortes, Fonseca Rivera, Gabriela Díaz Velasco, Isabel Ramírez, Juliet Sarmiento, Katherin Santamaría, Laura Troncoso, Lucía González, Lucía Parias, Milena Contreras, Natalia Barragan, Nathalie Libos, Nicolé López, Olga Huyke, Quinaya Qumir, Salomé Rojas, Sara Campos, Stefanía Díaz y Valentina Delacalle.

Nos propusimos hacer circular los planteamientos que se venían haciendo en sus obras (en donde fue una elección tanto el reto final a trabajar, como las formas y tiempos de presentación; incluso, con material que, en algunos casos, no fue realizado únicamente para este proyecto). Los retos también fueron una excusa para reactivar el ámbito de creación o mostrar experimentaciones durante estos tiempos de confinamiento; podían ser modificados, seccionados y redirigidos en la interpretación de las participantes, generando una conversación alrededor de los principales planteamientos o instrumentos sugeridos inicialmente.

Encuentros simultáneos busca brindar herramientas para que las personas se motiven a cuestionar, analizar, percibir y experimentar su realidad y las formas de convivencia que pueden ampliarse desde el confinamiento. A través de prácticas artísticas (con diferentes formatos y lenguajes), esperamos generar la oportunidad de meditar en red acerca del presente y nuestro habitar en el mundo. Estas reflexiones estéticas promueven una visión más empática y a su vez una lectura íntima del momento, porque recogen múltiples sentires, visiones e ideas, que se comparten tanto desde los retos como desde sus interpretaciones.

Sentimos que no hay mejor momento para que compartamos aquello que hemos descubierto, observado, aprendido, deconstruido y reconstruido sobre el hecho de estar en casa; sobre lo que sucede en la intimidad, los lugares que compartimos y las lógicas que los gobiernan. Es tiempo de poner sobre la mesa las posibilidades de encuentro, los refugios que prometen, sus oscuridades, limitaciones, sentidos y significados. Solo de forma conjunta podremos proponer vías de acción, reales e imaginarias, para generar reacciones de emergencia frente a todas las personas que no cuentan con las posibilidades de quedarse imaginando una cuarentena poetizada y que son, en muchos casos, quienes la sostienen.

Como citar:

Ospina, A.; Rubio, J.; Sánchez , L-A. & Zúñiga, A. (2020). Encuentros simultáneos en tiempos de pandemia. 1 (2).  Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/08/03/encuentros-simultaneos/ 

Fecha de recibido: 28 de junio de 2020 | Fecha de publicación: 7 de julio de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

VISIONES, SUEÑOS Y CONOCIMIENTO DE UNO MISMO. Entrevista a Hugo Fernando Tangarife

Visions, Dreams and self-knowledge. Interview with Hugo Fernando Tangarife

Por: Juan Pablo Hincapié Santa

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas

Jpablo92in@gmail.com

Juan Pablo Hincapié: Cuando comencé a cuestionarme la relevancia que tiene la experiencia del sueño en la vida cotidiana supuse que sería sencillo obtener respuestas, pero me equivoqué. Entre más investigaba sobre el fenómeno onírico más me daba cuenta de que es muy difícil llegar a conclusiones claras. La oniromancia ha servido de apoyo para artistas y creadores de distintos medios, tanto plásticos como visuales. Me interesa la relevancia que tienen los sueños, esos estados en los que entramos diariamente y que nos conectan con una forma de nosotros que es imperceptible en la vida diurna, que afecta nuestra forma de ser y nuestra labor en el arte. En mi caso, los procesos que he emprendido de investigación y creación de obra plástica entorno a este tema me han permitido pensar en la relación que tienen estos fenómenos oníricos con otros estados de conciencia.

Teniendo en cuenta que hay distintas formas de adentrarse en las profundidades de la conciencia, tomé la decisión de realizar esta entrevista, especialmente, porque usted ha trabajado los estados modificados de conciencia. Me interesan los procesos creativos interrelacionados con el uso de elementos psicoactivos, especialmente, aquellos que se apoyan en eventos alucinógenos y que exploran los distintos estados que puede atravesar la psique humana.

Hugo Tangarife: Muy interesante su trabajo, se trata de un tema para profundizar, los surrealistas -por ejemplo- tomaron los sueños y obtuvieron un resultado que produjo un cambio cultural. Los sueños ocupan un espacio de ocho horas diarias lo cual brinda mucho material, muchas visiones, muchas relaciones con los demás y con la naturaleza.

Juan Pablo: Comencemos la entrevista con una breve presentación de su trabajo.

Hugo: Mi nombre es Hugo Fernando Tangarife, maestro en artes plásticas de la Universidad de Caldas, cuento con una maestría en Cultura en Drogas de la misma universidad. Llevo un tiempo estudiando la relación del arte con la naturaleza, mi interés está dirigido a las plantas enteógenas a partir de diferentes acciones como la siembra, el dibujo, la etnografía artística y últimamente estoy realizando diferentes instalaciones en la naturaleza. Como producto de mis procesos de investigación he escrito diferentes artículos científicos en diferentes revistas académicas como Cultura y Droga, Biosalud, Virajes, Portafolio cultural y Cazamosacas. También tuve la oportunidad de escribir un libro que se llama “Encuentros conmigo mismo. Historias de los estados modificados de conciencia” que fue publicado por una editorial académica española. Básicamente esto es un resumen de mis intereses artísticos y de investigación.

Juan Pablo: Es muy común que, en algún momento de la vida, queramos experimentar un estado sensorial diferente al de la cotidianidad; por eso quizás nos atrevemos a tener experiencias que nos alteran la bioquímica del cuerpo -por ejemplo- los deportes extremos, el alcohol y las drogas ¿Qué lo llevo a usted a querer trabajar con plantas enteógenas en el campo del arte?

Hugo: Mi interés por las plantas enteógenas viene desde mucho tiempo atrás. Antes de estudiar artes plásticas, estudié agronomía, en ese entonces me empecé a interesar en los hongos y comencé a profundizar en este tema. Conocí los hongos del género psilocybe que son los utilizados durante rituales en diferentes contextos, aquí en Colombia en diferentes culturas y en México principalmente. Tuve una experiencia bastante interesante con estas plantas y comencé a preguntarme sobre estos estados modificados de conciencia. Cuando uno tiene una experiencia de este tipo hay una transformación radical en lo que uno cree. Surgen diferentes preguntas y reflexiones, tan profundas y filosóficas como ¿quién soy?, ¿qué hago acá?, ¿cuál es mi interés real en la vida? Después, cuando comencé a estudiar artes plásticas, encontré otra planta: el yagé (Banisteriopsis caapi). Esta planta me llevó mucho más allá de la reflexión a una profundidad que comencé a relacionar con mi obra plástica. En ese momento inicié la investigación de Encuentros conmigo mismo, historias de los estados modificados de conciencia, la cual fue una puerta a mis prácticas e investigaciones entorno a la relación entre las plantas y el arte.

Juan Pablo: ¿Cómo definiría la experiencia de modificar la conciencia para conectar con estados que divergen de la realidad? ¿Cómo cambió su visión del mundo al ver ese otro mundo?

Hugo: Cuando uno tiene experiencias con las plantas de una forma respetuosa, de una forma ritualista, siempre acontece un cambio, una transformación de lo que creemos que es el mundo (experimentamos unos estados introspectivos muy fuertes). Por esto es que estas plantas han sido utilizadas por chamanes, médicos tradicionales, para enseñarnos a sanarnos a nosotros mismos. Alguien decía que el mundo es una cosa antes de tomar yagé y otra después, siento que despertamos -de alguna forma- a otros campos energéticos, a otros mundos, a otras realidades. Comenzamos a tener una relación distinta con las plantas, siento que tanto mi vida, como mi obra cambiaron después de tener este tipo de experiencias con las plantas enteógenas.

Juan Pablo: Quisiera que habláramos de su trabajo de grado de Artes Plásticas, presentado en el 2009, Encuentros conmigo mismo. Historias de los estados modificados de conciencia.  Allí plantea la posibilidad de liberación de sentimientos que habitan en el inconsciente personal. Esta idea me parece supremamente importante, porque la introspección nos permite retomar asuntos del pasado, cuestiones reprimidas, distintos métodos del psicoanálisis lo han intentado (como la hipnosis, entre otros). Lo interesante, en este caso, es que veo que las plantas -como usted lo menciona- también son terapeutas. Quisiera saber si alguna vez llegó a presentir que los personajes de su mundo interior, de su mundo onírico o profundo, de su psique lo estaban poniendo a prueba en una confrontación entre su existencia y sus experiencias pasadas.

Hugo: Sí, claro, las plantas siempre producen pruebas, pruebas con nuestros fantasmas o con las experiencias que han marcado la vida de una manera no muy grata; eso es lo interesante de estas plantas, por eso son plantas que sanan, porque tienen la capacidad de llevarnos a ese momento de la vida, ese momento desagradable y -de alguna forma- nos permiten ver esa imagen y liberarla. Claro que esto es siempre guiado por un médico tradicional, un taita. Ellos guían este trance, siempre le están preguntando a uno ¿qué está viendo? ¿qué ha logrado encontrar de sí mismo? Las experiencias con las plantas no son para todo el mundo hay personas que no tienen la capacidad de tener una reflexión, pueden generar distorsiones fuertes de la realidad y de sí mismo; siempre es muy importante tener una guía para realizar estos viajes psiconáuticos.

Después de mi tesis de pregrado, realicé una investigación de maestría y tuve la oportunidad de estar un tiempo con los indígenas, los kamsá del alto Putumayo y los kofán del bajo Putumayo. Debido a que tenía rituales todos los días de tomas de yagé, a veces no podía distinguir lo que era real y lo que no; finalmente llegué a la conclusión de que todo era real, estaba en estados modificados de conciencia muy fuertes. Algo importante de la manera en que asumo estos rituales y que es parte de mi obra es el diario de campo, siempre tengo un diario donde puedo escribir, donde puedo dibujar, donde puedo darles un orden a mis visiones a mis ideas, para que todo no sea difuso. Los diarios son un medio importante, son libros de artista y los presento en las exposiciones, al finalizar las investigaciones.

Juan Pablo: Ahora que menciona la etnografía y la autoetnografía, debo decir que me parece un acto poderoso, especialmente, cuando aparecen las preguntas existenciales, cuando uno se sumerge a buscar va llamando ciertas cosas; por ejemplo, entiendo que lo que usted ha hecho ha sido por medio de un llamado, un llamado que lo ha atraído y lo ha llevado a todas esas experiencias. Tal parece que la etnografía, así como el uso de plantas enteógenas tienen una relación profunda, porque existe una interconexión psíquica entre el camino realizado a un sitio específico para un ritual de toma y el medio escogido para modificar la conciencia por medio de una planta ¿Podría contarme si durante estos viajes autoetnográficos experimentó estados de conciencia modificados, alucinaciones, visiones o sueños que fueran relevantes en su proceso artístico sin haber consumido ningún alucinógeno?

Hugo: Sí, claro que sí, una parte importante de todo este proceso es que no era necesario estar en un estado modificado de conciencia -por la ingestión de alguna planta- para crear una obra, sino que ese estado modificado de conciencia era una parte importante para reflexionar sobre mi obra plástica. Las plantas generan esos estados a veces es complejo hablar de todas estas experiencias con una palabra. No voy a hablar de alucinaciones, “alucinación” es una palabra que ha sido relevada por visiones, una alucinación es algo pasajero y se va, pero la visión es algo importante para darnos cuenta de lo que estamos viviendo: la visión se puede interpretar y se puede hacer una trasformación a partir de esa interpretación. Todas estas experiencias han sido muy mágicas, así no esté en estados modificados de conciencia por una planta, tenemos toda esa energía dentro de nosotros mismos que nos permite continuar viviendo de modo distinto, acercarnos mucho más a la naturaleza y de entender que de ahí provenimos y que tenemos que protegerla para continuar viviendo.

Juan Pablo: En cierto modo nosotros vivimos con la conciencia modificada, no podríamos decir que somos plenamente conscientes de lo que está pasando, la mayor parte de los sucesos se experimentan de manera inconsciente. También cree un diario con los sueños, con lo que me sucedía y cómo me sentía con respecto a lo que soñaba y experimentaba; para profundizar y analizar todo lo anterior, pero especialmente las visiones. Me parece importante hacer esa claridad entre visión y alucinación. El camino a la introspección y la conexión con algo más profundo en nuestro ser -como usted lo dice- es algo que llevamos dentro de nosotros. Relacionando esto con sus procesos artísticos, encuentro en sus obras muchos mandalas y me parece muy interesante porque también tengo una relación con ellos. El mandala es un mapa, una guía, que nos va sumergiendo en algo muy profundo ¿qué me puede decir sobre esto?

Hugo: Cuando empecé a dibujar lo que yo sentía, en todos estos procesos con las plantas empecé a darme cuenta que todo lo que salía eran formas circulares, formas muy geométricas, pero no sabía lo que realmente era un mandala. Generalmente cuando uno está en un estado modificado de conciencia; sobre todo con el yagé, empiezan a emerger este tipo de círculos, son círculos que vienen y se trasforman. Llegan, lo tocan a uno, flotan y continúan en otra forma. Cuando me di cuenta de los mandalas, investigué un poco más y me di cuenta que eran imágenes arquetípicas, imágenes que salen del inconsciente y que son habituales en el ser humano. Cuando uno hace un ejercicio con niños y los coloca a dibujar lo que ellos quieran, lo primero que hacen son líneas y círculos, a veces tienen la capacidad de hacerlos simétricamente. Son imágenes que hacen parte del ser humano y emergen cuando tenemos experiencias con las plantas. Al revisar obras de artistas que han ido por este camino, se pueden encontrar imágenes muy similares. También se encuentran en las obras de los indígenas; los Tucano, por ejemplo, tienen unas obras bellísimas que cuando uno las ve se asemejan a los mandalas, por colocarles un nombre, pero en sí es una imagen muy natural para el ser humano.

Juan Pablo: En una de sus obras, hay un círculo de plantas de sábila y estas tienen un poder de limpieza y de curación. Cuando comencé mi trabajo de grado, no sabía qué camino tomar y empezó a aparecer el círculo. El círculo representa la unidad, hablando en un nivel esotérico, nosotros somos círculos y la energía que emitimos es esférica. Biológicamente el círculo está vinculado al cuerpo -por ejemplo- los ojos, nuestra mirada es circular, pero nuestro mundo ha sido adaptado a la cuadrícula y hemos olvidado ese vínculo que tenemos con la circularidad, con la geometría sagrada. Me gustaría que narrara alguna de sus experiencias cuando tuvo contacto con estas esferas que pudo observar durante las tomas.

Hugo: Son muchos los momentos en que aparece esta imagen, al revisar nuevamente mis diarios veo unas reflexiones muy profundas desde el dibujo y desde la escritura, pero uno de estos momentos fue -como le decía- cuando un círculo se acercaba con formas muy geométricas y yo lograba entrar ahí, flotar dentro de ese círculo y viajar conscientemente; en esos estados me podía elevar y surgir de ese espacio, también tenía la capacidad de observar a las personas que estaban ahí conmigo. Sin embargo, esto es solamente una fase, un conocimiento breve. Los taitas le preguntan a uno ¿qué vio? Y le dicen a uno “vio esto, listo ya pasó la primera fase, ahora tienen que pasar otra más”. Entonces en la siguiente toma uno logra entrar en ese círculo, pero ir más allá, viajar un poco más, al otro día tener capacidad de andar por esas dos fases y llegar a otra mas allá, por eso es tan importante el aprendizaje que los taitas obtienen durante muchos años. Ellos pueden, por ejemplo, llegar a ver cosas del futuro y del pasado, para hacer una interpretación.

Algo muy interesante de esto es que cuando viví con el taita, la gente llegaba a cualquier hora de la noche con fotografías de personas que las habían secuestrado o personas que se habían perdido. Entonces, el taita tomaba yagé esa noche y encontraba el lugar donde estaba esa persona. Yo era testigo de eso, el taita les decía “esta persona está ahí, en tal parte” y después teníamos la sorpresa de que era verdad, uno no se explicaba de qué forma lo hacía. Lo que yo pude ver era una mínima parte de ese conocimiento, siento que es una mínima parte del conocimiento que tienen los abuelos y cuando me refiero a los taitas, explícitamente me refiero a los abuelos, no a las personas que ahora se creen taitas, jóvenes de treinta años, cuarenta o cincuenta años; sino taitas de setenta, ochenta, noventa o cien años, como el taita Querubín.

Juan Pablo: Encuentro muchas relaciones con la investigación que he estado desarrollando, el psiconauta y el onironauta son ambos viajeros. Así como el taita llega a pronosticar eventos futuros y pasados, los durmientes también lo han hecho. Algunas tribus canadienses han logrado tener conversaciones por medio del sueño y visiones de eventos próximos. Todo esto surge de la red onírica en la que todos estamos intercomunicados. He llegado a estudiar la separación de cuerpos ¿qué ha conocido y que ha revisado sobre este tema?

Hugo: Creo que he tenido experiencias de separación del cuerpo, pero de una forma muy inconsciente, en tomas de yagé y en una toma que tuve con aceite de cannabis. Esta experiencia es bastante fuerte, sentí que moría, sentí la muerte, pero para sentir esa muerte tuve que pasar por muchos campos energéticos. Creo que sí he sentido esos niveles energéticos, pero de una manera muy intuitiva, no tanto desde el estudio o la profundización del tema. Tuve un referente muy importante que fue Carlos Castaneda, especialmente, el libro El arte de ensoñar, ese libro marcó toda la investigación de encuentros conmigo mismo, porque lo relacionaba con el uso de las plantas enteógenas, esa capacidad de saber que estamos soñando, esa capacidad de saber que estamos en un estado modificado de conciencia y que podemos utilizar ese estado para aprender un conocimiento específico. Me pareció bastante enriquecedor, entonces, creo que sí lo he logrado, obviamente es un aprendizaje de muchos años, en estos momentos de mi vida estoy más enfocado en una relación con la siembra.

Juan Pablo: También trabajo mucho sembrando, creando aspectos positivos en uno como paz, tranquilidad y una conexión activa con la madre tierra. Ahora que menciona a Castaneda, me parece que don Juan -el personaje de todas estas aventuras- gracias a que utiliza las plantas, los sueños y las visiones, puede tener contacto con seres arquetípicos del inconsciente como la sombra. Encuentro una relación muy estrecha con Carl Gustav Jung, porque al profundizar en su psique, experimenta contactos parecidos a través de los sueños. Tiene charlas con personajes -como si lograra vivir en un cuento de fantasía- y les cuenta de la vida aquí en nuestra realidad; los personajes se fascinan por el conocimiento que tiene. Una cosa que me parece muy particular son los sueños lúcidos, estoy seguro que alguna vez debió haberlos experimentado, son muy parecidos a la toma porque nos permiten tener contacto con un mundo paralelo y cuestionarnos sobre esta realidad en la que estamos, incluso nos llevan a transformarnos en otros seres.

Hugo: Este es un campo de investigación muy amplio de años, autores como Giorgio Samorini también hacen esa relación entre los sueños y los viajes de las plantas. En Manizales Jorge Ronderos también tiene un trabajo bastante interesante en torno a esos estados modificados de conciencia, en todos los ámbitos principalmente desde las drogas y las plantas enteógenas (que es la palabra más adecuada), aquellas que que pueden despertar esa divinidad que tenemos todos y que nos pueden producir nuevos conocimiento, estados de euforia y despertar la creatividad, lo cual que es bastante importante en nuestro mundo como artistas.

Juan Pablo: Esa inspiración que nos brindan estos cambios en nuestra percepción, conllevan a que seamos artistas que no se contentan con las búsquedas conceptuales o activistas. Uno está indagando en algo que nos toca a todos, incluso las personas más racionales -en algún momento de sus vidas- han tenido experiencias que las marcan a través de los sueños o las plantas enteógenas. ¿Cuál es la principal diferencia entre los enteógenos y los endógenos, de dónde proceden y su significado?

Hugo: Enteógenos es una palabra que surge de una reunión que hacen unos teóricos muy importantes, todos investigadores sobre las plantas y las drogas. Ellos hablaban de que la palabra “droga” está muy estigmatizada y cargada políticamente debido al narcotráfico, entonces, lo que ellos hicieron fue encontrar una palabra distinta que se diferenciara de ese término y llegaron a la conclusión de que “enteógenos” era más adecuada. Los teóricos que crearon este concepto fueron José María Pericla, Jhonathan Ott, Giorgio Samorini, entre otros. Son sustancias que despiertan la divinidad que todos tenemos. Todas las plantas que tienen la capacidad de elevar la conciencia son consideradas enteógenos: la coca, los hongos psilocybe, el yagé, la salvia divinorum y la cannabis sativa, entre otras. Creo que apenas conocemos una mínima parte de este mundo de las plantas que tienen la capacidad de elevar la conciencia. Por otro lado, lo endógeno lo produce cada ser humano, cuando decimos “que produce endógenamente”, quiere decir que el cuerpo está produciendo esa sustancia naturalmente; por ejemplo, nosotros tenemos receptores endógenos, receptores muscarínicos, receptores cannabinoides. Esta sería la diferencia básica de los dos términos.

Juan Pablo: Entre los endógenos están esas sustancias que llegan a modificar la conciencia, sin ningún tipo de ingesta de plantas. He visto que personas llegan a estados de conciencia elevada por medio de la meditación, la introspección, los mantras o los efectos de sonido. Por ejemplo, quienes han tenido experiencias cercanas a la muerte experimentan visiones, gracias a la liberación de eso efectos químicos producidos por los endógenos.

Hugo: La DMT (dimetiltriptamina) se produce endógenamente por la glándula pineal cuando morimos. Para poder morir atravesamos un estado de euforia, una modificación de la conciencia.

Juan Pablo:  ¿Cuándo usted participó en estos rituales llegó a tener contacto con otras personas? ¿Los estados que estaba viviendo eran compartidos por las personas a su alrededor?

Hugo: Esto es muy particular, en la ceremonia todos los participantes empiezan a sentir lo mismo a ver lo mismo, tienen la purga al mismo tiempo totalmente inducidos por lo que hace el taita. Cuando el taita empieza a cantar y a entonar sus cantos, todos empezamos a reunirnos y el grupo comienza a tener experiencias colectivas. A pesar de que hay experiencias muy personales, en algunos momentos de la ceremonia, se comparten las visiones, las sensaciones. Los viajes también se pegan, por ejemplo, cuando uno se le acerca a una persona que está en un mal viaje, generalmente se le pega y a veces es grupal. En ocasiones las ceremonias pasan de ser algo muy tranquilo a algo muy fuerte, algo bastante complejo, pero ahí está la fuerza del taita para volver a controlar la situación, por eso digo que es muy delicado tomar yagé con cualquier persona.

Juan Pablo:  En ese estado uno se vuelve vulnerable. A pesar de que se siente mucho poderío, también puede uno tener contacto con entes oscuros, inconscientemente andamos cargados de muchas cosas. Cuando tenemos una experiencia así, como en los sueños, aparecen las pesadillas y los terrores nocturnos.

Hugo: Pienso que este tema es para hablar mucho tiempo, es un tema de investigación muy complejo y a la vez muy bonito que inspira muchas cosas, nos invita a conocernos a nosotros mismos, a las demás personas a nuestro entorno y a respetar a la naturaleza que es la base principal de la vida. Muchas gracias, sería interesante trabajar juntos, muchas gracias hermano por esta charla tan interesante.


Como citar:

Hincapié, J-P. (2020). Visiones, sueños y conocimiento de uno mismo. Entrevista a Hugo Fernando Tangarife. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 2 (1). Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/06/08/visiones-suenos-y-conocimiento-de-uno-mismo/

Fecha de recibido: 25 de mayo de 2020 | Fecha de publicación: 7 de junio de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

PRELUDIO DE UNA DECEPCIÓN. Un fanzine para ingresar a Bellas Artes

Prelude of a disappointment. A fanzine to enter to study arts

Por:

Andrea Zúñiga Delgado

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas | archipielagoindefinido@gmail.com

Juliana Ceballos Rojas

Maestra en Artes Plásticas | Universidad de Caldas | julianaceballosrojas@gmail.com

Manuela Jaramillo

Maestra en Artes Plásticas | Universidad de Caldas | manuelajaramilloj@gmail.com

Mateo Quintero Castaño 

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas |mateoquintero05@gmail.com

Mateo Quintero: El fanzine “Preludio para una decepción” contiene una serie de consejos de un estudiante viejo (o más experimentado) a un estudiante nuevo (primiparo). Lo que dice el fanzine es una serie de secretos que se guardan debajo de la mesa para sobrevivir al primer semestre y a la universidad en general.

Andrea Zuñiga: Contiene una serie de ideas, relatos y consejos que pueden ser atajos para otras personas, cositas que quizás una quisiera que le dijeran al entrar a estudiar en un programa universitario como éste.

Manuela Jaramillo: Se trata de una guía para pasar inadvertido, al menos esa fue una de las primeras cosas que imaginé cuando nos juntamos a pensarlo. El fanzine está lleno de datos, desde el significado de la palabra preludio (que obviamente no sobra conocerlo) hasta recomendaciones sobre textos o documentales que hacen la labor de artista más amena. 

Juliana Ceballos: Mi participación en el fanzine fue muy breve. Sin embargo, fue bastante fácil conectarse con una propuesta que pensaba críticamente su contexto. No se me ocurre una manera más pedagógica de acercarse a un nuevo estudiante de Artes Plásticas que producir una pequeña publicación basada en la experiencia de unos estudiantes antiguos. Más que el ritual de recibimiento para los primiparos, la publicación propone una selección de contenidos notables (buenos y malos) que experimentamos como autores.

Mateo Quintero: Cuando decidimos hacerlos acabábamos de ver una noticia o unas fotos de la recibida a los primiparos en otra facultad y como que nos sentimos mal. Nos dimos cuenta que en Bellas Artes no pasaba nada (ni malo ni bueno) y ahí fue cuando decidimos hacer un fanzine que fuera como un acto amable con los nuevos. También hicimos una bienvenida en la que estudiantes le contaban a los nuevos como era la universidad. En cuanto al proceso creativo fue fácil por qué no dejamos que se nos enfriara ese chispazo, después de concebir la idea todos aportamos como podíamos, como sabíamos y así se fue dando el proceso hasta llegar al momento de la impresión.

Andrea Zuñiga: Como dice Mateito, decidimos realizar el fanzine inspirados por las bienvenidas hostiles y tradicionales que se hacen en otros programas. En otras facultades y universidades es común “bien llegar” a quienes empiezan el año con bromas macabras, comentarios incómodos y una serie de prácticas que hacen ver la universidad como una preparatoria de película norteamericana, llena de víctimas y abusadores. Pensábamos más en la posibilidad de iniciar una especie de rito de bienvenida. Siendo una espacio al que entramos por decisión propia e incluso a veces a contracorriente, personalmente me parecía increíble no contar con un lugar más amable y cercano al entrar. Decidimos crear este compendio y entregarlo en un espacio de diálogo en el que comentar experiencias, entrar en confianza, vernos los rostros. Bellas Artes es un espacio muy pequeño para no saber los nombres y los intereses de las personas que lo habitan, pero pasa todo el tiempo. Queríamos crear una ruptura en esa normalidad. Tuvimos el chispazo que comenta Mateo y simplemente fue dejarnos relatar y ordenar nuestras propias opiniones sobre el programa, las cosas que nos apasionaban, pero también lo que creíamos conveniente saber, como no comprar materiales costosos o ajustarse fielmente a la malla curricular. Fuimos redactando, editando, componiendo hasta que lo sacamos en la secretaría (fue lindo imprimirlo allí).

Manuela Jaramillo: Lo más importante es que todos esos caminos planteados en el fanzine están ahí porque en algún momento los necesitamos, los anhelamos y no los tuvimos, eso hace que sea una guía creada desde la empatía. Queríamos abrir todos nuestros mundos, permitir que todo el que leyera el fanzine se sintiera seguro de contar con las herramientas necesarias para su superviviencia ,como nuevo estudiante de artes plásticas. En cuanto al proceso colectivo creo que estábamos confiados en el conocimiento del otro todo el tiempo, éramos estudiantes de distintos semestres y eso generaba unos campos de discusión más amplios, no sólo estábamos haciendo una guía para el estudiante “primíparo”, todo el proceso colaborativo nos puso -muchas veces- a cuestionarnos sobre la repetición de problemas dentro de la carrera.

Juliana Ceballos: Lo consideré como una primera consciencia de la academia que se manifestó en un producto físico a manos de los estudiantes. Se permitió a los nuevos y antiguos estudiantes conocer el formato del fanzine y el alcance de los productos que pueden realizarse desde la academía, sin ser un formato oficial de publicación.

Andrea Zuñiga: Una amiga de antropología me pidió tener este fanzine de referente e hicieron uno similar pero ajustado a las propias necesidades del programa, que -siendo una ciencia humana- tiene sus propios laberintos. Creo que en cierto sentido puede servir como esqueleto. Todos los programas universitarios tienen mallas, profes, materias, falencias, espacios en los que compartir y ampliar el conocimiento, detalles que una puede ahorrarse si alguien se lo dice. Creo que el índice podría generalizarse a cualquier programa. Y, concuerdo, confirmo, que la decepción es una constante en la academia, independientemente de la “carrera” a la que una se inscriba. Me quedo con la decepción como expectativa que arruina sorpresas que una no se espera (teoría de un chat de facebook que se volvió parte del prólogo) y que una siempre tenga presente que la academia es flexible o debería serlo, porque flexible y amplísimo es el conocimiento.

Mateo Quintero: Sin embargo, me parece que el fanzine estaba pensado en y para Bellas Artes, habla del edificio, de los profesores, de la Negrita que es la señora de la cafetería, entonces, creo que no serviría para otra escuela. Está pensado para el lugar en el que se hizo.

Manuela Jaramillo: Todos los programas académicos tienen sus propios momentos de decepción e independientemente de la información que pueda caber en el fanzine, creo que actualmente una de las cosas que todos necesitamos es entablar relaciones imaginarias con nuestros antecesores, conocer lo que tienen para decirnos.

Andrea Zuñiga: Creo que hay muchas cosas que son actuales porque -sobre todo- tiene un aire muy utópico y se escribe desde una postura estética frente a la existencia. La academia es un viaje, un camino, una manera, pero no es precisamente la única. La malla no ha cambiado mucho desde entonces, ni quienes acompañan las clases, ni el espacio en que todo sucede. Algunos espacios de la ciudad siguen siendo los hitos, agregaría algunos como Jolly Roger, La caja no existe pero existe La Jaus, el Space de Dinámico Lab. El Jardín y Caza retasos cambiaron de sedes pero siguen trabajando. Quizás ahora, podría añadir que las clases no son sólidas, que si una se propone puede ampliar los contenidos, que puede sugerir entregas que se ajusten a sus ritmos, tiempos, ideas, intereses, capacidades. Si algo aprendí estudiando artes es que nada es determinado, que el mundo que conocemos no es inamovible, que el diálogo es siempre una opción y que las particularidades expanden el mundo que conocemos y creemos como único posible, incluso el académico.

Mateo Quintero: Ahora le metería un par de cosas que uno se da cuenta cuando va terminando de estudiar. Más secretos y códigos. Creo que se ha desactualizado un poco, la idea es que la gente que está detrás de nosotros siga la iniciativa. Crear una cadena, un ritual de los estudiantes viejos a los nuevos.

Manuela Jaramillo: Está formulado en base a algunas de las mismas hipótesis que han acompañado al arte desde hace muchos años y consecuentemente no es un fanzine de temporada. Hasta el último día que pisé Bellas Artes me sentí igual, incluso pensaría en agregarle ahora que ya pasé por el proceso de grado, unas instrucciones básicas para tesistas y graduandos, desde el trato con el asesor de tesis hasta lo protocolario (a mi parecer, ridículo) de los discursos ofrecidos por los rectores en el que claramente el artista está por fuera. Le agregaría además un mapeo más consistente de los espacios artísticos y culturales, no sólo de la ciudad, sino del eje cafetero porque considero que habrá que empezar a pensar el círculo de una forma más amplia, y por último recomendaría muchas otras películas, documentales y links para revisar constantemente.

Juliana Ceballos: También, siento que desde la experiencia de tesista y ahora egresada, podría añadir algunos otros consejos, pero pienso que este fanzine da cuenta de la oportunidad de compartir momentos que fueron valiosos dentro de mi formación y contenidos que aún aprecio y retomo cuando siento la necesidad de volver a un momento tranquilo del conocimiento en artes.

Como citar:

Ceballos, J.; Jaramillo, M.; Quintero, M. & Zúñiga, A. (2020). Preludio de una decepción. Un fanzine para ingresar a estudiar artes. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (2).  Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/05/24/preludio/

Fecha de recibido: 20 de Marzo de 2020 | Fecha de publicación: 24 de Mayo de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

DISTANCIAS FRACTURADAS: Foro con los artistas del proyecto “Nuevo Oro”

Fractured Distances: Forum with the artists of the “New Gold” project

Por:

Andrea Ospina Santamaría

Estudiante Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio | Universidad Nacional de Colombia

andospinasan@gmail.com

Jennifer Rubio Leal

Artista Plástica | Universidad de Caldas

js.rubio95@gmail.com

Andrea Ospina y Jennifer Rubio: Nuevo oro es un proyecto editorial coordinado por el Colectivo .CO y editado por Luciana Serrano, en el que se compilan propuestas visuales que tratan algunas de las manifestaciones sociales realizadas en el 2019. Recordando una frase de la artista chilena Cecilia Vicuña “Tu rabia es oro”, el proyecto presenta algunas de las estrategias e intervenciones que logran hacer visibles los problemas que atravesamos como latinoamericanos y algunas posturas que adoptamos.

En la publicación participamos veintiseis artistas de Argentina, Brasil, Chile y Colombia, realizando aportes por medio de la dirección, edición o la presentación de propuestas visuales. Los lectores del Portal Error 19-13, podrán conocer no solo la publicación sino parte de las ideas que hicieron parte del proceso de producción de este proyecto. Como si se tratara de un making-of (detrás de cámara), propusimos un foro en el que le realizamos preguntas a varios de los artistas que participaron del proyecto.

PUBLICACIÓN:

FORO:

ANDREA OSPINA SANTAMARÍA (Manizales, Colombia)

Para abrir esta conversación nos gustaría que nos compartieras un contexto general, dirigiste el proyecto Nuevo Oro, ¿Qué es y cómo nace? ¿Cómo se generó el encuentro con los artistas? ¿Cómo conocieron o se acercaron a esos accionares?

Andrea: Tuve la oportunidad de vivir en Santiago de Chile durante octubre y parte de noviembre de 2019, donde pude presenciar el inicio de las manifestaciones que se detonaron por el alza en el transporte público y que se extendieron por las problemáticas sociales de fondo que había producido su modelo económico. El 21 de noviembre ya me encontraba de regreso en Colombia, ese día se realizó un paro nacional como protesta por las reformas laborales y pensionales, los asesinatos de líderes sociales, entre otras razones. Este paso de dos situaciones diferentes pero similares en esencia, me llevó a pensar en las distintas formas en que -como artistas visuales- podemos reunir nuestras voces y generar archivos. En especial, hemos realizado conversaciones en torno a lo que ha venido sucediendo y concluimos que no solo es cuestión de los últimos meses, sino que se extiende en este caso a lo largo del año; y que, realmente, los derechos humanos, de las comunidades y de los individuos han sido negados a lo largo de la historia en su construcción más lineal.

Por ello le propongo a Laura Sánchez, con quien conformo el Colectivo .CO, realizar una publicación en donde se agrupen los artistas que pude conocer durante mi paso por Chile (o cuyo trabajo llegó a mí por diferentes medios) y que, además, se encuentran accionando desde la práctica artística en este contexto; así como colegas colombianos que comenzaban a tomar posturas frente a lo sucedido. Poco a poco, diferentes artistas se van sumando a la iniciativa y logran darle sentido a un recorrido más amplio por distintos países latinoamericanos. El proyecto reúne veinticuatro intervenciones en una publicación virtual sin ánimo de lucro, pienso que son solo una pequeña muestra de todos los trabajos que se podrían abordar; procedimientos artísticos posibles y formas como se asume desde lo personal, lo profesional y lo político una realidad.

Todo esto fue un accionar sencillo, gracias a los medios actuales de comunicación; el constante diálogo fue moldeando los resultados, además nos permitió ver la impulsividad, los errores y los miedos que como artistas, individuos y colectividades proyectamos. En ese momento se suma Luciana Serrano, en la edición, quien logra poner un poco más de sentido a todo este proceso. Comenzando así la escritura y agrupación de las propuestas en los tres capítulos de la publicación. Por último, es importante para nosotras dar un espacio a algunos artistas del eje cafetero que se encontraban activos en este aspecto.


LUCIANA SERRANO (Buenos Aires, Argentina)

Sabemos que te desempeñaste como editora invitada desde Argentina, por lo cual nos gustaría saber ¿Qué destacarías de la línea narrativa que sigue Nuevo oro frente a las situaciones sociales de Latinoamérica? ¿Cuál fue la dificultad, si es que la hubo, o los retos que encontraron al articular las diversas voces que hacen parte del proyecto?

Luciana: En primer lugar, creo que cualquier esfuerzo editorial en el contexto actual de saturación mediática y algoritmos pagos es sin dudas una misión con intenciones a las que vale la pena atender. Cuando Andrea me acercó el proyecto me entusiasmó de inmediato su urgencia y su agudeza, características que sin embargo no me sorprendían sabiendo quién dirigía la propuesta.

En segundo lugar, me interesa destacar qué es lo que hace la publicación. Nuevo Oro intenta -y yo argumentaría que logra- hacer una suerte de estado de la cuestión de los modos en que artistas de distintas latitudes intentan analizar, diagnosticar y comunicar los procesos que atraviesan sus lugares de origen. Lo que es llamativo y potente de Nuevo Oro es que efectivamente encara ese esfuerzo en medio mismo de los acontecimientos. En este sentido, opera como una suerte de editorial impresionista, reactiva aunque analítica. Esto es difícil de hacer y especialmente difícil de hacer bien.

Creo que un tercer elemento que caracteriza a Nuevo Oro es su afán de elevar los discursos locales. Ante los procesos convulsivos -ya reaccionarios, ya revolucionarios- que estamos viviendo en América Latina, abunda el análisis politológico o economista (que tienen su valor, por supuesto). Nuevo Oro viene a levantar las voces de personas que están atravesadas en su día a día por eventos quizás más pequeños, con significados esquivos. Jerarquizar esa cotidianidad y amplificar la micropolítica que se da en la intimidad de algunas calles o algunos barrios, es a mi entender una labor valiosa e importante. Por todas estas razones, me parece que Nuevo Oro propone re-enfocar la mirada: atender a lo macro-regional o nacional, sin perder de vista los pequeños gestos (ya de violencia, ya de resistencia). Así, diría que Nuevo Oro es una publicación habitada por un valor político, en el doble sentido de importancia y de coraje. 

Ahora bien: agrupar y articular experiencias y discursos tan diversos como los que pueblan Nuevo Oro es un desafío interesante. ¿Hay que buscar procesos de producción similares y juntarlos, creando compartimientos estancos entre disciplinas al modo universitario?¿Es mejor reunir las obras por país de procedencia, reforzando un nacionalismo que no defendemos?¿Deberíamos renunciar a cualquier clasificación y atender a un orden alfabético? La respuesta tuvo que ver más bien, creo, con el modo de formular la pregunta que da pie a Nuevo Oro: ¿De qué modos los eventos contemporáneos de América Latina están siendo abordados por el arte contemporáneo? ¿Qué preguntas motivan estas obras? ¿Qué hipótesis proponen los y las artistas? Acá estaba la punta de la respuesta, porque las obras mismas anticipan algunas posibles soluciones: hay problemas que parecen disímiles pero expresan un conflicto de origen familiar. Sin ir más lejos, y por poner un ejemplo, en la sección “Valor Diverso” se agruparon trabajos que ponen el ojo en el sistema y la jerarquía de valores que estructuran a un cuerpo social determinado y sus resultados institucionales y políticos. Así, no importa si hablamos del derecho al aborto en Argentina (donde se discute la autonomía corporal) o la privatización progresiva de la educación superior en Chile (que critica el elitismo creciente de la experiencia de formación), pues ambos trabajos están exponiendo un estado de las cosas que subordina las prioridades de unos a las de otros y que por consiguiente resulta en un contrato social que instaura inequidades tan violentas como cotidianas. Este gesto, de entender que estamos hablando de cosas similares, aunque los procesos y las geografías sean distintos, es lo que yo valoro especialmente de Nuevo Oro: porque nos permite formar comunidad aún a la distancia fracturada, aún en la diferencia inconmensurable que nos estructura lingüística o culturalmente, aún en el abismo político que construyen los neoliberalismos de la región. Al fin y al cabo, la gesta revolucionaria también necesita de otros modelos y espacios para encontrarnos, donde empezar la conversación. 


NATACHA VOLIAKOVSKY (Buenos Aires, Argentina)

Entendemos que tu trabajo indaga en la política a partir de los cuerpos, teniendo una intervención que apela en este caso a las muertes por abortos clandestinos en Argentina, país donde naciste: ¿En qué momento tu trabajo se vincula con esta problemática? ¿Cómo se relaciona Nuevo Oro con tu producción y qué opinas de este tipo de proyectos editoriales?

Natacha: No sabría un momento exacto y particular. Mi trabajo se vincula con la problemática de la penalización del aborto, porque esta problemática como tantas otras en Argentina (al igual que en otros países) ponen en riesgo la jurisdicción que nosotros tenemos sobre nuestros cuerpos. La base de todo mi trabajo es entender mi cuerpo como mi primer entorno, como mi primer espacio privado y personal donde tengo la potestad y la capacidad de tomar decisiones. Esas decisiones al estar insertadas dentro de una sociedad, dentro de una política en general, están ligadas con el contexto en el que estamos inmersos y por supuesto, afectan a la sociedad y a la cultura de la que soy parte, por ende esto también genera miedo. De ahí, todos los entes reguladores de nuestros cuerpos como entidad; tanto la religión, los organismos gubernamentales, las fronteras, etc. El aborto es una más de esas decisiones que se intentan jurisdireccionar y digo intentan porque igualmente suceden pero de manera clandestina; quienes no pueden acceder (ya sea a una pastilla o a un aborto pago) por falta de condiciones, no les queda otra opción más que, en la mayoría de los casos, poner su vida en riesgo o esperar que el embarazo avance, que también implica un peligro, para luego dar o no en adopción esa persona ya nacida.

He puesto en crisis este tema de muchas manera, lo hice con diferentes acciones, unas más literales que otras. La que se está exponiendo en Nuevo Oro es una acción que realicé en Estados Unidos a principios del año pasado, recién llegada ahí, y cuestiona la invisibilización de esta problemática afuera, en un país como Estados Unidos, cuando el aborto hoy en día es ilegal tanto en Georgia como en Alabama.

En Argentina anteriormente trabajé de manera más directa estos temas, pero no tan visible; concretamente desde preguntas como: ¿cuál es el límite de lo que nosotros podemos hacer con nuestros cuerpos y qué es lo que no podemos hacer?, ¿hasta dónde está reglamentado? Mostrando el quiebre de la misma ley hice dos acciones, una fue el año pasado, otra fue el anterior. En una me extraje dos fragmentos de cuero cabelludo mediante una cirugía y al día siguiente en la casa de Victoria Ocampo, en pleno posquirúrgico, aun con fármacos en la sangre y vendada, me presenté delante de les espectadores. En un plato puse estos fragmentos de cuero cabelludo que estaban conservados, criogenizados. Y a la vista de todos consumí mi propia carne, la comí, fue un acto de canibalismo. Luego invité a quienes quisieran comer las sobras y dos personas lo hicieron. Yo creo que esa es una acción real, bastante concreta de las preguntas que tengo en relación a cuánto nos pertenece nuestro cuerpo, aún más en el contexto en el que estamos. Considero que el capitalismo es un sistema que es caníbal y que a la vista de todos como dinámica social, occidental y cristiana, posee control sobre nuestros cuerpos, como una policía de frontera. Después hice una acción dentro del Conti, algo parecido a la anterior pero con mi sangre, primero la bebí, luego la compartí; en esta acción, solo una persona bebió. Entonces está la frontera donde yo puedo decidir compartir mi cuerpo pero no puedo elegir practicarme un aborto.

Mi producción se relaciona con Nuevo Oro en el sentido directo de que es política y social. Yo hago activismo, trabajo desde un lugar de latines, desde donde yo paro para producir y me parece que Nuevo Oro tiene esta perspectiva de toda Latinoamérica, de una unión y una hermandad transfronteriza, transcorporal, de una nueva aplicación de frontera y de activismo político que nos hace dar cuenta, no solo de las realidades que hay en cada uno de los países y de los estados en que están sucediendo sus diferentes acciones sino que evidencia cómo el contexto afecta (de una buena afectación) al artista, cómo especialmente nosotres, les artistas políticos, producimos en relación a este contexto ya sea, estando inmersos completamente o alejados pero teniendo todas nuestras raíces acá.

(Página web de Natacha Voliakovsky)

JOHN MELO (Bogotá-Colombia)

Tu proyecto implica un enlace de diferentes símbolos comerciales, ancestrales, políticos e históricos de Colombia y otros países. ¿Cómo configuras este punto de encuentro entre ellos y a qué comunidades hace referencia esta intervención? ¿qué diálogos han surgido a partir de esa proximidad con quién observa?

John: A mí me parece interesante la resignificación y la transformación de los símbolos, el ícono de Batman es una construcción que se ha apropiado de un espacio grande en la cultura de masas y tiene una carga que connota cierta resistencia. Por otra parte, está el análisis de construcciones geométricas y lógicas visuales de algunas culturas amerindias, no de una cultura o comunidad específica (por eso me remito a buscar los patrones), que hacen parte indirectamente de una identidad y una herencia cultural que se establece en los territorios latinos. Lo que me interesa en este sentido es hacer un cruce que altere o resignifique el discurso del símbolo y logre apropiarse de él, convertirlo en una suerte de metáfora de resistencia que se alimenta de lo utópico o de lo irónico, del asunto de hacer el llamado a un héroe, en una tierra de héroes que se construyen en posiciones de resistencia al poder hegemónico establecido.

Curiosamente en el paro nacional reciente surgió una “Primera Línea” que resignificaba el uso del símbolo de la resistencia en Star wars, trayéndolo a nuestra propia realidad histórica, alimentando el discurso y dotándolo de nuevas connotaciones. La reapropiación de símbolos está entonces en el aire. En cuanto a los diálogos que han surgido, las miradas varían, en algunos casos ha sido interpretado como una referencia al fenómeno migratorio de algunos países en Latinoamérica, el “héroe” que migra y transita por territorios, siguiendo un llamado o buscando justicia. Y no en vano, este proyecto está lleno de sincretismos, se hace preguntas sobre varios significados por el cruce entre estos dos universos o estas dos construcciones culturales distintas, estas dos realidades no opuestas pero distanciadas por distintos motivos. Por ejemplo, puede llevar a campos como los de la fetichización de la artesanía y en este camino se puede hacer preguntas sobre qué pesa más en la dualidad sincrética, lo artesanal o lo comercial y desde allí también llevarlo a territorios o discursos políticos. Podría ser un llamado o un aviso de un estado de emergencia constante al que nos vemos sometidos a diario en los pueblos latinoamericanos o un llamado al despertar y unir los pueblos alrededor de los sincretismos andantes que somos como identidades en herencias amerindias.

(Pagina web de John Melo)

ANTONIA TAULIS (Santiago de Chile, Chile)

Nuevo Oro es una publicación de publicaciones y en tu propuesta se hace evidente: La revista mural Mercvria es una de las intervenciones incluidas en Nuevo Oro que es una publicación en sí misma, tiene una autonomía de su autor y su función que va más allá del campo de las artes visuales. ¿De dónde parte este proceso y cómo ha sido su inserción en las calles de Chile?

Antonia: Mercvria nace de la inquietud por generar un espacio de pensamiento colectivo desde el mundo del arte. La forma de trabajo habitual en nuestro medio es silenciosa, introspectiva y muchas veces -tal vez sin quererlo- individualista. La producción de arte está inserta en las lógicas del sistema capitalista, en la hiperproducción, en el exitismo, en carreras enfocadas en alcanzar los espacios más prestigiosos para exhibir tus obras. Estos espacios son casi siempre privados, son lugares donde también se capitalizan los contenidos y no entran en la órbita del ocio común que interrumpe las vidas de transeúntes comunes y corrientes. 

El punto de partida, entonces, es cómo pensar una causa en común, encontrar temas y preocupaciones compartidas. Y eso, inevitablemente, me lleva a mirar afuera. A lo social, al espacio social que nos sostiene a todes y que al mismo tiempo somos nosotres responsables de ocupar y sostener. Me interesa mucho la publicidad como la principal literatura que consumimos en las ciudades. El muro fue el primer soporte de la escritura y lo sigue siendo. A pesar de la retirada de los medios de comunicación impresos, la mutación de los medios masivos y entrada de las redes sociales, la publicidad sigue ocupando el espacio público. Y es en ese lugar donde me interesó poner la revista mural, diseñada como afiche de concierto, bajo la misma lógica de contenidos breves, sintéticos y predominantemente visuales, pero para comunicar ideas políticas y espirituales. Y en una curaduría a modo de ensayo o cruce de lenguajes que finalmente exceden el nicho de las artes visuales. 

La distribución implicó básicamente hacer engrudo, armar brigadas con amigas y salir a pegar evadiendo a la policía. Como proyecto ha generado un entusiasmo y un compromiso muy lindo que repercute en que otras amigas y personas que no conozco me pidan ejemplares para pegarlos en sus lugares de estudio, de trabajo, en sus comunas, en ciudades como Punta Arenas, Concepción, Valdivia u Ovalle, mientras yo, donde voy también pego, así hay en Tongoy o el Cajón del Maipo. Y es muy lindo, porque siempre la idea fue llegar a todo Chile y a Zonas Rurales. Y que se dé de esa manera tan gratuita y colaborativa gratifica y ratifica también el fondo político y común de un trabajo editorial que no busca visibilizar nombres ni obras, sino ideas y pensamientos comunes. También ha llegado a Montreal, a Barcelona y amigues quieren llevarla a París y Nueva York. 

Desde los primeros ejemplares pegados en la calle, la revista tuvo un efecto muy reactivo, la gente se detiene a leerla mucho, la cantidad de lecturas que tiene al estar en el espacio público excedió mis expectativas. Lo veo también por la cantidad de comentarios o reposteos que me llegan de gente que ve Mercvria y la comparte, o por cómo se reconoce en ferias editoriales o de arte impreso con un público más específico. 

Por otro lado, la revista si bien fue pensada hace al menos un par de años, creo que el contexto en que surge la primera publicación es muy importante. Fue en la revolución chilena de octubre de 2019. Personalmente mi naciente proyecto editorial se empalmó con la inquietud ante el fuerte contexto político y social global en que vivimos. Entonces vida, trabajo y arte cobran sentido juntas y acontecen al mismo tiempo.

(Instagram de Mervcria)

MANUELA JARAMILLO (Manizales, Colombia)

Tu intervención es una de las que más enfatiza en un tono poético, tanto desde la imagen como desde el texto, además de un proceso bastante íntimo. ¿Cómo ves el quehacer del artista dentro de los momentos de crisis sociales? ¿A qué apelas con tu intervención de la bandera de Colombia?

Manuela: Yo creo que precisamente son esos momentos de crisis sociales en los que más se afecta de cualquier forma la percepción de la realidad; hablar de otra forma de ver las cosas y enfrentarse a esa sensación ilegítima de descubrimiento conmueve mucho. La labor del artista se convierte entonces en expandir esas fronteras conocidas, nuevos lenguajes, nuevas formas, nuevos datos e intereses surgen y construyen a su vez un relato distinto de la historia.

La fotografía es un juego de palabras; congelar la bandera de Colombia genera una distorsión, el hielo es silencioso, efímero, traslúcido, contener todo un país y su historia forzosamente dentro de conceptos tan frágiles. El hielo también cruje a pesar de su silencio, el hielo arde y quema, pero a nosotros en este país nos sigue alegrando cualquier fiesta.

(Behance de Manuela Jaramillo)

LUCAS NÚÑEZ (Santiago de Chile, Chile)

Algo que resalta mucho de tu intervención en espacio público en Santiago es la cantidad de voces que se agrupan a su alrededor, sabemos que es realizada en conjunto con el CEVVIH (Circulo de Estudiantes que Viven con VIH) y con el apoyo de personas e instituciones que secundan los mismos reclamos sociales. ¿Cómo ha sido este proceso desde lo colectivo y cómo resuena la intervención artística en la búsqueda de políticas públicas más adecuadas para poblaciones específicas?

Lucas Núñez: La intervención ahora me hizo mucho sentido, en tanto la sociedad civil nunca ha sido participe de procesos ya sea legislativos, de propaganda, incluso sociales que implican la prevención el VIH sida a nivel nacional y sobre todo de la población seropositiva. Es superbonito el gesto de entender como este condón se inflaba con el calor de las marchas y lo lúdico que implicaba el poder ingresar al condón, salir de él y estar sujetando esta masa enorme entre todes; donde arriba aparecía la consigna de “El estado no nos protege”. Era evidente como al final, no son estos entes gubernamentales los que están velando por nuestro cuidado sino que somos nosotres quienes nos tenemos que articular; no sólo para demandar sino también para poder enseñarnos, educarnos y generar estos espacios de protección.

Creo que eso era lo que más me resonaba o de alguna forma terminó apelando la obra, porque me gusta mucho eso; el margen de error, que también es parte de los procesos que ahora estamos viviendo. Como tampoco tenemos certeza de esta forma de incidir dentro de los espacios políticos mucho más institucionales. Es bonito cómo se va intentando, entre todes, el poder articularnos y cohesionarnos, en medio de la precarización y la vulnerabilización de los derechos humanos y en este caso, de los derechos sexuales y reproductivos.

Entonces pienso que por lo menos incide dentro de lo que son las políticas públicas más adecuadas para nuestra población seropositiva, porque es importante igual, no solo pensar de qué manera se puede prevenir el que otras personas adquieran la infección, sino de qué manera nos estamos cuidando ahora las personas que ya vivimos con el virus, que es un tema que se ignora progresivamente y que la gente no toma en cuenta. La voz seropositiva se ha simbolizado y se ha invisibilizado dentro del discurso público chileno, es como un ruido blanco porque sabemos que las tasas de diagnóstico continúan creciendo pero de lo único que se habla es de prevención. Se entiende que el ser diagnosticade implica una desaparición del cuerpo social, entonces podemos recuperar ese tejido, un poco dejando la vergüenza de lado y apelando a que nos cuidamos entre nosotres y que no debe haber problema alguno.

(Instagram de Lucas Nuñez)

JENNIFER RUBIO (Armenia, Colombia)

Tu intervención aborda directamente una figura política, un hecho de aparente corrupción y el uso del lenguaje. ¿Cómo vinculas tu propuesta a la realidad de un país como Colombia? ¿Cómo consideras que interactúan las palabras en el contexto de las manifestaciones sociales y de la imagen artística?

Jennifer: Esta propuesta en particular, surgió a partir de lo que pasa hoy aquí, Colombia es el detonante. Y no sería posible de otra forma; quizás si nuestra realidad fuera distinta, la propuesta tendría un discurso de acuerdo a esa realidad. Creo que la mayoría del tiempo, no hay división entre lo que sucede afuera y en nuestro quehacer, es inevitable que se permeen el uno con el otro.

Respecto a la segunda pregunta, con la palabra sucede algo curioso y es que parece que al realizar la acción de nombrar, utilizar la palabra para asignar, dar sentido; este ser-cosa-hecho nombrado existiera de verdad; como si antes de eso, su presencia no hubiese sido notada. Por ejemplo, hay lugares en donde la tasa de mortalidad infantil es muy alta, tanto así que, sus madres deciden no nombrar a sus hijes hasta que elles hayan alcanzado una edad en la que están seguras, sus hijes vivirán. Es en ese momento en que les niñes reciben un nombre. No antes. Como si en ese simple acto, les niñes empezarán a vivir.

Siento que algo similar sucede cuando trasladamos la palabra a la calle y a nuestros quehaceres; permite que las cosas existan, que la rabia se haga tangible y mucho más en un país como Colombia en el que la palabra se tergiversa y se oculta. Tal vez, la realidad no se transforma pero se hace evidente y ese es el primer paso.

(Behance Jennifer Rubio)

TOMAZ KOTZEL (Pelotas, Brasil)

En tu intervención prima el texto, en donde haces un recorrido por las subjetividades negras en el contexto brasilero en relación al planteamiento científico del agujero negro. ¿Qué rasgos políticos suelen atravesar tus procesos de creación? ¿cómo es esa relación entre tu quehacer artístico y las narrativas históricas posibles?

Tomaz: En un ambiente de activismo, de acciones positivas y afirmativas y también de vastos contenidos históricos que se imponen en la investigación de cualquier tema, ¿cómo enfocarse en la actividad de formular las preguntas esenciales, resistiendo la tentación de presentar las respuestas? Quizás el arte solo puede combinar la irresponsabilidad teórica y la libertad de propuestas con el compromiso afectivo.

Una pregunta surgió al final de la construcción del Adjetivo Negro y queda sin respuesta: ¿Qué pasa si el vacío absoluto simplemente dura para siempre? El trabajo termina con la pregunta que he estado buscando todo el tiempo, la que traerá una apertura cuando se espera un cierre. Hay una paradoja en la idea misma de “Para Siempre” y esta pregunta puede cruzar el contexto colectivo y ontológico, así como el contexto histórico actual de la acción política. Mi práctica en relación con las urgencias en el tiempo se basa en una búsqueda constante de ver y cuestionar lo absurdo.

(Página web de Tomás Klotzel)

ANDREA ZUÑIGA (Neira, Colombia)

Nos parece curioso como tu intervención tiene aires de ser un conglomerado personal que apela además a varias de las acciones y propuestas artísticas que se agrupan en Nuevo Oro. Nos gustaría escuchar más sobre este recorrido de palabras y qué experiencias las detonan. ¿cómo empiezas a tejer esas redes?

Andrea: Ese conglomerado surge de un intento espontáneo de mapear mis propias percepciones y vivencias en torno a las protestas y movilizaciones masivas del segundo semestre del 2019 en el sur latinoamericano. Considerando principalmente el levantamiento indígena en Ecuador, las manifestaciones estudiantiles en Chile y los paros nacionales en Colombia. Relacioné directamente estas acciones colectivas dentro de lo que significa el nombre Abya Yala, tierra en madurez, tierra en florecimiento, tierra viva, tierra de sangra vital. Una forma de nombrar que es al mismo tiempo una apuesta decolonial y un intento de conjuro, de hechizo en el tiempo espiral, de invocación.

Ese el eje del que parten todos los demás puntos o nodos que fui entretejiendo. Encuentro bellísimo y conmovedor el modo en que se dieron estos entrecruzamientos en esferas aparentemente dispersas; poder dibujar alianzas y puentes -que de forma orgánica, a veces lenta, a veces imperceptible- se dan entre procesos de organización, intereses individuales y conciencias reunidas en nuestro territorio. Estas superposiciones entre distintas esferas permiten que empiecen a encontrarse las grietas propias de cada causa, reflejadas unas en otras como maneras de luchar por objetivos comunes desde diferentes frentes, la misma naturaleza defendiéndose desde su propia diversidad, de manera análoga a lo que sucede con los tejidos y órganos del cuerpo, todo un sistema diferenciado que necesita de la diferenciación para funcionar. Partí de ese concepto y de tres ejes centrales que se derivan de su significado, que son la tierra, la sangre y lo vital, y allí empecé a hacer un recorrido de conceptos, experiencias, acciones, utopías, lugares, aprendizajes que tienen ese imaginario en torno a Abya Yala y que empiezan a ramificarse en otros nodos interconectados: política, violencia, capital, micropolítica, cotidianidad, poder, represión, protesta, autogestión, procesos comunitarios conectados desde activismos. Procesos de emancipación y luchas desde territorios específicos, territorios que llevan a reflexionar sobre el cuerpo mismo, lo originario, lo ancestral, lo local y como desde éstas experiencias particulares se crean redes y conexiones transfronterizas, interseccionales, que comprenden lo que luchas distintas tienen en común con las propias.

Hago algunos hincapiés en la música, la educación, la ritualidad, la anarquía y algunas experiencias como el hip hop, el punk, los movimientos antiespecistas, ecologistas, las disidencias sexuales y los feminismos, que se preguntan no solo por la represión y emancipación que defienden sino también por cómo empiezan a conectarse; desde esas grietas comunes que empiezan a debilitar las esferas que nos individualizan y terminan por guiarnos desde la empatía a otros escenarios. Siento además que esto surge en los sures por la forma de pensamiento complejo que nuestras cosmovisiones originarias estimulan, son estos pueblos quienes han permanecido durante más de 500 años a pesar del exterminio, la colonización y la colonialidad resultante. Percibo en estos levantamientos, luchas y protestas una relación orgánica, silvestre, de la tierra. Cómo los animales humanos ampliamos nuestro rango de empatía y sensibilidad a otras dimensiones -otros seres, otros cuerpos y con la tierra misma.

Este conglomerado surge desde los procesos y grupos que puedo ver en el pueblo y la ciudad que habito, pero también cómo en el espacio virtual que ofrece internet empezamos a comunicarnos en tiempo real, como la represión es igual en distintas latitudes, cuál es el papel de los medios de comunicación, cuál fue la participación con lxs artistas que están creando y qué se activa al poner su espacio de creación para comunicar lo que pasa en cada lugar. Así contrastamos lo local y lo virtual, algo que resulta muy importante, pues esa red digital superpone acontecimientos y permite cruzar fronteras espacio temporales, activar fuerzas colectivas y particulares y poner en los ojos del mundo una vivencia mínima en una calle o una manifestación enorme en una plaza.

La red virtual se convierte en una trama vertiginosa de personas en distintas locaciones que comparten sueños e ideas y que empiezan a organizarse desde sus ciudades y regiones para enfrentar fuerzas extractivistas, explotadoras, de barbarie, xenofobia, racismo, misoginia, desigualdad. La red que dibujé es un mapeo que intenta reunir la experiencia corpórea personal compleja de quien está viviendo en el espacio físico sintiendo esas mareas cruzarle al tiempo que puede ver lo que sucede en otros lugares y sentir enorme esperanza y vitalidad al ver la fuerza que se despierta en distintas latitudes; latitudes con una dimensión histórica específica y sobre toda una geografía situada que permite entender el mundo de otra manera, que permite invocar las fuerzas propias desde el lugar donde la revolución es posible, por sus conexiones con la tierra, con el alimento, el agua, los minerales hay una fuerza resultante de esa vivencia en Abya Yala.

(Instagram de Andrea Zuñiga)

Ospina, A. & Rubio, J. (2020). Distancias Fracturadas: Foro con los artistas del proyecto “Nuevo Oro”. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 2 (1). Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/04/03/distancias-fracturadas/ 

Fecha de recibido: 17 de febrero de 2020 | Fecha de publicación: 3 de abril de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X