CREATIVIDAD Y CAOS. Entrevista a Camila Ramos Rodríguez

Creativity and chaos

Por: Sofía López Duque

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | sofia.11910982@ucaldas.edu.co  

Figura 1. Laura Ramos (2021). Caos reinará. [Ilustración]. Manizales: Cortesía de la artista.

Camila Ramos Rodríguez (Manizales, Colombia 1996) es una activista feminista que convirtió las artes plásticas en su lenguaje de protesta, por medio de la interconexión entre el feminismo, el dibujo y el punk, propone obras para encender el corazón en fuego de lucha y llenar la mente de preguntas sedientas de respuesta. Trabaja en colectivas de arte y feminismos como Maleza y Bandidas. La primera se dedica a convocar mujeres para conversar temas de relevancia y la segunda, se enfoca en pintar murales con mujeres transeúntes.

Sofía López: Esta entrevista se hace con el fin de conocer un poco más de cerca tu visión de ser mujer y artista, especialmente tus tránsitos por los feminismos, el punk y el dibujo. Para comenzar quisiera preguntar ¿Cómo te reconoces?

Laura: Hasta ahora me reconozco como una mujer anarcofeminista y dibujante. He llegado aquí después de divagar por diferentes espectros creativos. El dibujo es la herramienta que me permite conectar lo que pienso y lo que siento con el mundo, es una constante en mi lenguaje plástico. Desde que entré a estudiar artes comencé a conectar con el dibujo desde un aspecto muy personal, autobiográfico, me permite hablar de mi cotidianidad, de lo que me importa, mis amigas y mis espacios cercanos. Siempre he amado dibujar, es una acción diaria para mí.

La indagación en el dibujo se daba en espacios de juntanza con amigas, de allí surgían planes y acciones que, vistas desde hoy, eran feministas y no lo sabíamos. Estar juntas nos llevó a lo otro, lo otro fueron los feminismos. Lo primero que hicimos con amigas y mi hermana fue un fanzine que se llamó Maleza. Después Maleza se transformó en una colectiva de arte y feminismos con la que llegamos a dar talleres en el Centro Cultural del Banco de la República de Manizales y posteriormente en muchos espacios de la ciudad, incluso en otras ciudades de Colombia. Con todo eso me di cuenta que soy más feminista que dibujante, aunque ambas cosas van de la mano.

Sofía: ¿Qué es un fanzine?

Laura: El fanzine es una revista aficionada muy versátil. Por un lado, generalmente, es hecha con las uñas y con muy pocos recursos, incluso sin recursos, bajo la premisa de “hazlo tú misma”. No podemos esperar que una editorial censure, modifique o mutile lo que queremos comunicar o que, en su defecto, saque una revista con el tema que a mí me llama la atención para buscarla y comprarla. Más bien, yo misma lo hago, indago, investigo, lo diagramo, lo imprimo, lo saco a la calle y lo difundo. Por otro lado, dada su versatilidad es común encontrarlos de todos los tipos, temas, precios, técnicas y acabados, igualmente varía la destinación del dinero que se obtiene con ellos pero principalmente están dirigidos a sostener economías independientes. Los fanzines se pueden intercambiar por más gráfica, regalar o vender para recuperar la inversión y poder sacar más números. Esto es lo que normalmente hacemos las fanzineras.

En conclusión, el fanzine es una publicación muy barata, hecha con mucho corazón, con muchas ganas de no esperar, con un deseo inmenso de compartir contenido sin pretensiones editoriales; tiene muy fácil difusión y puede esparcirse entre continentes debido a que es inherente la idea de piratea y difunde.

Figura 8. Laura Ramos (2020). Qué vivan los libros libres. [Ilustración]. Manizales: Cortesía de la artista.

Sofía: ¿Cómo definirías el punk y como entra esta escena en tu obra?

Laura: A mí me gusta el punk desde que estaba chiquita, ha sido una línea que ha direccionado mi trabajo y las búsquedas que he hecho teóricamente pero no me atrevo a definirlo o encuadrarlo en márgenes estrechas, es una forma de vivir contraculturalmente. Mi interés principal o por lo menos a lo que me estoy dedicando ahora es a hallar la relación de las mujeres en los espacios contraculturales y como lo manifiestan visualmente. Ahí entra el fanzine, pues es súper underground. En los 90’s el punk comenzó a crecer y el fanzine se convirtió en la herramienta por excelencia de difusión de los contenidos y la teorización de las personas que se enuncian desde el punk. Siento que todo tiene que ver, lo que dibujo está condicionado por la música que escucho y los espacios que frecuento. A grandes rasgos, mi dibujo está condicionado por lo que soy, pienso y siento. Aunque el punk sea un espacio hostil, yo siento que esa misma hostilidad hace que el trabajo tome cierta línea. No solo por el estilo que adquiero, si no por las cosas que me estoy preguntando y lo que estoy investigando.

Figura 9. Laura Ramos. (2021). Sin título. [Ilustración]. Manizales: Cortesía de la artista.

Sofía: ¿Al día de hoy sientes algún tipo de empoderamiento por ser mujer?

Laura: La palabra “empoderamiento” me resulta algo compleja porque es ambigua, tiene un contenido muy gris que, en este momento, no permite diferenciar lo que abarca. La palabra ha sido cooptada y utilizada por el mercado para hacernos creer que comprarle a X marca, comer en tal lugar, estar en cierto gimnasio, tener ciertos discursos, aliarse a ciertas personas etc., nos hace “más” mujeres y “más empoderadas”. Afirmación que claramente no es cierta porque cada mujer encuentra sus lugares de enunciación y no son precisamente los mismos, la fuerza y la resistencia no están en los comerciales.

Realmente, no sé si pueda decir que soy una mujer empoderada pero sí creo que he encontrado, por ahora, un gran lugar que es el dibujo para sentirme poderosa y útil en esta ardua tarea de resignificar nuestra existencia lejos del patriarcado, prejuicios, racismo, sexismo, clasismo y demás comportamientos e ideas que violentan nuestra vida y existencia en condiciones dignas y equitativas. Hay muchos frentes desde los que podemos trabajar en pro de esta tarea y crecer personalmente, autocuidarnos, amarnos sin romantizar el amor propio, reconocer nuestros errores y aciertos. El dibujo es el mío. El hecho de ser mujer y artista, además, hace que una se eche al hombro ciertas responsabilidades, que no son una carga, si no unas luchas a las que una le entrega la vida. Yo pienso que la vida no sería lo mismo si una no la pusiera en función de algo, en mi caso lo importante es el dibujo y los feminismos. Mi lucha es esa, junto a otras chicas hacer visibles nuestras preocupaciones e ideas, transformarnos y transformar nuestros espacios más cercanos.

Sofía: ¿Tienes algún modelo a seguir?

Laura: Sí, tengo muchos pero hace tiempo que destruí la idea de idolatrar grandes artistas de libros viejos cuya obra no respondía en lo más mínimo a las necesidades de mi generación y el lugar del mundo desde donde me enuncio. Claramente su trabajo enriquece lo que una es y hace pero no son mis ídolos. Mis referentes son mis amigas, mujeres reales que son conscientes, coherentes y comprometidas, mujeres con las que me siento identificada por la forma en la que piensan, sienten y perciben el mundo. Para no extenderme más, resumiré que son mis modelos en cuanto a constancia y persistencia, referencias de toda una vida en medio de la creatividad y el caos.

Figura 10. Laura Ramos. (2020). Sin título. [Ilustración]. Manizales: Cortesía de la artista.

Sofía: ¿En qué proyecto has trabajado recientemente?

Laura: “La culpa femenina” es el fanzine que coeditó el colectivo feminista Somos Hiedras (Medellín), junto a Dr Fausto (Manizales). Dr. Fausto una es una publicación hecha por Ed Muñoz y Reptil, ellos son diseñadores, fanzineros e historietistas y en esta edición, invitaron únicamente mujeres para dibujar sobre la culpa femenina. Yo dibujé esa culpa desde mi percepción, esas cargas que nos echamos encima, el peso de lo cotidiano, de lo que significa ser una mujer y estar inmersa en el enorme engranaje del trabajo asalariado pero al mismo tiempo querer corresponder al trabajo doméstico, la carga que significa escuchar a los demás y ser receptiva siempre, ser responsable por el bien de esos vínculos afectivos, todas esas cosas que generan pesadez y cansancio emocional para luego como en la sexta viñeta decir: NO, detengan todo, estoy cansada, no quiero esto, yo lo que quiero es irme lejos, para el monte, ser una anarquista primitivista, no tener que ser responsable por todas esas cosas de mierda, ADIÓS. Así mismo la idea fue invitar sólo mujeres para abordar ese tema desde distintos bandos, una juntanza que hizo visible nuestro trabajo; ahí está Nube, Kathiushka, Cindy elefante y otro montón de chicas demasiado tesas con las cuales me siento muy orgullosa de compartir páginas.

Sofía: Las mujeres han cambiado la historia a lo largo de los años desde las tinieblas, en las sombras de hombres que tomaron el crédito por sus hazañas, como magia cambiaron el mundo, reconstruyeron ciudades destruidas, innovaron el pensamiento, le dieron vida y teta a los más grandes personajes de la historia, mis bellas mujeres, son brujas poderosas. Esta hermosa entrevista me dejo claro que desde el arte tenemos una responsabilidad muy clara de luchar y que como mujeres tenemos la un camino por despejar. Que nuestras historias pueden ser escuchadas y que debemos hacer que se escuchen. Que no estamos solas, pues nos tenemos a nosotras mismas para seguir, para impulsarnos más cada día, para inspirarnos, admirarnos y dar todo lo que tenemos por cambiar la historia. Muchas gracias por el conocimiento brindado.

Como citar:
López, S. (2021). Creatividad y caos. Entrevista a Camila Ramos Rodríguez. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (3).  Disponible en: https://portalerror1913.com/2021/06/01/creatividad-y-caos/

Fecha de recibido: 14 de Diciembre de 2020 | Fecha de publicación: 1 de Junio de 2021

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

EXPERIMENTACIÓN, INTUICIÓN Y PLANTAS. Entrevista a Natalia López Lombo

Experimentation, intuition and plants. Interview with Natalia López Lombo

Por: Kamila Loaiza Orozco

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | kamila.11911985@ucaldas.edu.co

Lopez, L. Natalia. (2019) Collage. [Libro de artista]. Manizales

Kamila: La presente entrevista se centra en la vida y el recorrido artístico de Natalia López Lombo, hablamos de experiencias perceptivas, sensoriales, emotivas, contemplativas, entre otras. Este ejercicio surge a partir de un proceso de introspección y exploración, al encontrarme en el desarrollo inicial de contextualizar mi obra y darle un significado, empiezo a preguntarme por el cómo, por qué y para qué. Durante dicho proceso encuentro que mis principales cuestionamientos giran en torno al retrato, a lo naturalista, a lo experimental y a lo simbólico. Encuentro mucha similitud en los procesos que ha tenido Natalia como mujer artista y los que quiero emprender, me sentí identificada constantemente. Coincidimos en pensar que encontrarnos dentro del arte y sus infinitas posibilidades de representación y expresión es algo que se logra mediante un acto consciente de sensibilización, en el cual aprendemos a habitar y crear vínculos significativos con otras personas y con la naturaleza.

Kamila: Para iniciar me gustaría que te presentaras y hablaras un poco de tu trabajo: ¿Cómo te llamas? ¿De dónde vienes? ¿Cuáles son tus antecedentes?

Natalia: Me llamo Natalia López Lombo, actualmente vivo en la ciudad de Manizales y me desempeño como tallerista. Me gradué del Colegio El Inmaculado Corazón de María, en Bogotá, allí era muy importante reflexionar, cantar, compartir y asistir tanto a salidas pedagógicas como paseos. Disfrutaba esos viajes y me volví misionera por un tiempo, tuve la oportunidad de viajar a lugares lejanos de Colombia. Fue fantástico enseñar, aprender y vivir experiencias religiosas diferentes, con personas que celebran sus rituales sin necesidad de una iglesia estructurada o un cura. Me gradué con énfasis en química, mi momento favorito en las clases era cuando íbamos a los laboratorios. La química me encanta, me parece hermosa y mágica, habla de la composición de la tierra y los elementos del mundo, del cuerpo, está en todas partes. Finalmente, elegí estudiar Artes Plásticas, mis padres son artesanos y eso influenció la forma en que me relaciono con el mundo material. Hoy creo que no podría hacer otra cosa y ser completamente feliz. Estudié en la Academia de Artes ASAB, en la Universidad Distrital. Me encontré con lo que esperaba, pero amplificado, era un universo de expresiones y experiencias. Después me fui un rato a vivir a Salamina Caldas y allí estudié cocina tradicional en la Escuela Taller de Caldas. Finalmente, estudié Artes Plásticas en la Universidad de Caldas.

Kamila: ¿Cuáles fueron tus intereses cuando estabas empezando en el arte?, ¿Guardan relación con los que tienes ahora?, ¿Qué tanto han cambiado?

Natalia: Mi familia tiene un taller de metales, producen esculturas y piezas por encargo. Desde muy chiquita tengo fascinación con las materias primas, las herramientas y los elementos que me rodean. Recuerdo que mi padre me enseñó a trabajar en su taller y usar herramientas. Al igual que mi abuelo quién es un creador que -ante cualquier duda o trabajo- me aporta todo su conocimiento. Mi madre es una mujer muy sensible, me transmitió el amor por las plantas y la capacidad de apreciar los detalles de las cosas. Estos estímulos me permitieron, al inicio de la carrera, tener interés por casi todas las técnicas y el manejo de herramientas. Empecé explorando la escultura, la fotografía, la cerámica. Como te comenté, los primeros semestres de mi carrera los vi en la academia de artes ASAB en Bogotá. En ese momento experimenté el campus universitario rápido, competitivo, efervescente, lleno de contrastes, centralizado y terriblemente encantador. Para mí era muy difícil enfocarme, sentía que no estaba disfrutando realmente todo ese banquete y terminé, entre montañas, en la Universidad de Caldas en Manizales.

En el presente sigo atraída por las formas, técnicas, herramientas y métodos, pero desde otro punto de vista. Hay una relación con aquello que me llamaba al iniciar mi carrera, sin embargo, se manifiesta de otra forma. Moverme dejando atrás cosas que pensaba estáticas en mí misma, me ha dado otras formas de construir, dialogar, ver y desear. Hoy busco llevar mis procesos, exploraciones, métodos y relaciones de forma más honesta conmigo misma.

Kamila: En este momento de tu vida ¿Te consideras una artista experimental?

Natalia: Nacer en la época del arte contemporáneo me ha dado herramientas para cuestionar todo, principalmente al arte en sí mismo. Si bien son importantes los procesos técnicos y académicos, también es importante cuestionarlos, explorarlos, criticarlos y experimentar de muchas formas para encontrar tu propio criterio. Me gustaría pensarme siempre como un ser sensible y experimentar las posibilidades de lo interdisciplinar, sin miedo a la trasformación.

Kamila: ¿Qué papel juega la experimentación en tu trabajo?

Natalia: La experimentación se manifiesta gracias al diálogo con lo que me rodea, estamos en un mundo muy extraño, mágico y complejo. Los seres humanos aparentamos ser normales, pero somos criaturas de muchos mundos. Por tal razón, me gusta pensar en lo experimental como algo que puede pasar en cualquier momento y de muchas formas, está allí siempre en las proposiciones, en los juegos, en las rupturas y en las decisiones que tomamos. No solo se experimenta cuando se hace obra, la experimentación libre se logra en la reconciliación entre la expectativa y lo que se vive sin certezas.

Kamila: ¿La experimentación ayudó a identificar tus preferencias técnicas o los materiales que utilizas?

Natalia: Creo que la experimentación me llevó al error, a equivocarme, a lugares oscuros, inciertos, complejos y dar muchas vueltas. Al experimentar solo hay ideas de lo que puede resultar al final pero nada certero. Estás probando, buscando, indagando y en esa búsqueda es muy posible que te pierdas, eso es parte muy importante del camino. Te permite caminar y encontrarte, luego escoges mejor por dónde ir y por dónde no.

Kamila: Todo esto es una invitación a explorar las posibilidades infinitas que ofrece el arte. Descubrir más allá de lo que se puede conseguir en la primera vez que intentamos algo. Dadas todas esas experiencias y encuentros que has tenido durante tu proceso experimental ¿Cuáles son las temáticas principales de tu trabajo? ¿Dialogan con un contexto?

Natalia: Los temas que atraviesan mi quehacer artístico sin duda empiezan con el feminismo, siendo una mujer artista, me parece vital. También me enfoco en lo ancestral, artesanal, popular, tradicional y local porque siento una conexión sensible con estos temas. Me llama de forma enigmática, el símbolo, lo mágico, la brujería, el ocultismo, las plantas, los amuletos y los rituales que se conectan con lo procesual, empírico, relacional, erótico, camaleónico y comunitario. También me interesa la investigación, la museografía, la historia del arte, la curaduría y la educación en las artes.

Kamila: En tus obras veo presente el retrato ¿Cómo lo abarcas desde las diferentes expresiones plásticas?

Natalia: Me gusta mucho dibujar, pero el dibujo generalmente en mi trabajo nunca está solo, cuando retrato no busco que se parezca demasiado a algo, busco que me hable y me muestre cosas que están ocultas. También lo veo como una exploración profunda a mí misma. Me gusta mucho la trama, los dibujos feos, la línea peluda, las cosas extrañas, los punticos de colores y los minidibujos. El retrato es más bien un ejercicio de disfrute, una manera de comunicarme con lo interno y lo externo; aparece de muchas formas a través de la contemplación, el collage, la instalación, el paisaje sonoro, el ensamble, la pintura, etc.

Kamila: Si bien el dibujo en tu trabajo no solo parte del elemento lápiz sino de muchas otras herramientas ¿De qué manera el collage se convirtió para ti en uno de los principales medios de expresión y producción artística?

Natalia: Mi abuelo tenía un montón de calendarios viejos de obras de arte guardados y los encontré un día. Todo el tiempo estamos bombardeadas de imágenes virtuales pero cuando encuentras un papel texturizado, hojas viejas, impresiones antiguas, la imagen tiene una calidad muy alta y cuenta una historia, me gusta mucho eso, el papel, darle el valor a cada imagen. Tomé un taller de collage con Detrito que es uno de los creadores de La Sarcófaga, un laboratorio gráfico en Bogotá, desde ahí, la idea que tenía del collage se volvió mucho más grande, empecé a conocer artistas que usan el collage en videos, instalaciones y en elaboración de estructuras. Desde entonces me parece una forma muy rica de explorar la imagen, también lo utilizo en el trabajo con Maleza (Colectivo feminista) porque me permite conectar el feminismo con mis propias búsquedas.

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Lopez, L. Natalia. (2019) Collage. [Libro de artista]. Manizales

Kamila: ¿Cómo es el proceso para crear tus obras?

Natalia: Inicio generalmente sintiendo, explorando, recorriendo, caminando y transitando por algún lugar, concepto, noticia, acontecimiento, etc. Luego me gusta mucho investigar y hablar del tema. Lo converso con mi compañera, amigas y familiares, en las charlas siempre surgen muchas cosas nuevas. Me gusta obsesionarme un poco, escribo sobre el tema, pruebo muchas formas y materias primas. También pienso en el destino de mis piezas o de mi trabajo para tener presente el formato y los materiales. Y, definitivamente, luego de todo eso, soy muy intuitiva e inquieta. Cuando algo me está costando ofrendo velas a mi altar, me alejo de todo y observo a las plantas.

Kamila: ¿De qué manera la emocionalidad actúa como herramienta compositiva para tus obras?

Natalia: La emocionalidad es un detonante de mis procesos artísticos, la intuición también es parte importante y, si estoy en calma, es una gran consejera. A veces una no quiere hacer ciertas cosas y no entiende muy bien por qué, no se siente muy cómoda o contenta con ciertos resultados, procesos y búsquedas. La emocionalidad nos guía, al final se trata de escucharnos con minucia y cariño.

Kamila: Me encantaría saber acerca de los rituales que practicas ¿Cómo influyen en tu producción artística?

Natalia: Realmente mis rituales son muy intuitivos, pero he aprendido a hacerlos con algo de destreza y técnica, como una práctica muy cercana al arte. Un buen ritual puede ser reunirse con las amigas, bailar con la luna, encontrar ritmos internos, ofrendar elementos, tener muy presentes a los símbolos, no ser tan humana, pensarse siendo de muchas especies y en varios cuerpos, visitar a brujas poderosas, tener referentes energéticos, buscar lugares sagrados, descubrir paisajes nuevos, lugares especiales, casas abandonadas, estudiar el tarot.

Kamila: Me parece que toda práctica que hagamos repetitivamente y realicemos con consciencia, se convierte en un ritual, es por eso que me gustaría preguntarte ¿Cómo el arte se convierte en un ritual para ti?

Natalia: El año pasado leí Construcciones de Cuerpos, un texto de Consuelo Pabón. Allí encontré un punto de partida para hablar más concretamente de los rituales y comprenderlos como formas de descolonizar el cuerpo. Los símbolos y actos creadores tienen tanto poder y están cargados de tanta intención que simplemente permiten que pasen cosas. Creo que el ritual es una práctica existencial y para mi hacer arte es absolutamente vital. La ceremonia es un acto creativo, en nuestro presente estas ceremonias nos permiten evacuar, limpiar, refrescar, conectar y estar plenamente. Lo relaciono al instante con mi hacer, me veo haciendo arte como si estuviera en medio de una ceremonia y no quiere decir que sea una práctica elevada, puede ser un elemento también muy cotidiano, común y espontáneo.

Kamila: Considero que tu proceso ha sido profundo y consciente. Me parece que trabajas desde la paciencia, el ritmo propio y el disfrute; además tienes presente la mutación constante de lo que somos. Retomando un poco lo que mencionaste anteriormente acerca de la alquimia y las transformaciones que el mundo tiene y puede presentar, quisiera que habláramos de tu investigación de los pigmentos naturales ¿Cómo fue el camino que te llevó a interesarte por este proceso naturalista?

Natalia: Las plantas están allí desde siempre. Mis padres son tecnólogos agrícolas amantes de los hongos y de las caminatas, me transmitieron el gusto por detenerme y contemplar las plantas. También hace tres años empecé a trabajar con el Banco de la República en múltiples actividades, una de las más interesantes fue hacer un taller para el Museo Quimbaya de Armenia referido a los pigmentos naturales. Me encontré así con un tema gigante del cual casi no había información viva en la actualidad y me enamoré del código y misticismos del color en la naturaleza, los pigmentos naturales, las plantas tintóreas, recetas, objetos, paisajes e historias que giran en torno a estos elementos milenarios. Esto me llevó a pensar en mi trabajo de otra forma, centrando mi atención en la intención y en el proceso.

Kamila: Me interesa la botánica y todo lo referente. Estoy en el momento de empaparme de ese conocimiento e inquietarme al respecto. Me gustaría preguntarte ¿Cómo describes la relación que existe entre este proceso naturalista y los procesos artísticos experimentales?

Natalia: Tiene mucho que ver porque mi trabajo parte de una conversación con el paisaje directamente, los elementos con los que trabajo son muy vitales. También he pensado en el proceso que tengo con las técnicas artísticas y cómo las utilizo. Me pregunto ¿Cómo estas técnicas tienen un impacto en lo que quiero decir y lo que me rodea?, ¿son coherentes con lo que yo quiero dar a entender? Es muy diferente trabajar con una pintura sin conocer su procedencia a trabajar con pigmentos o tintas de las cuales sí conoces su procedencia y tú misma preparaste. Hacer tintas es un performance, un dibujo en el aire, una aventura; salgo a caminar y recolectar los elementos, los preparo, cocino, fermento, mezclo. Hay todo un ritual para encontrar el color indicado. Esto me ha ayudado a conversar y situarme de otra forma con los territorios y tejer relaciones más sensibles con los mismos. Por medio de rituales es como he ido construyendo ese diálogo entre la experimentación y los pigmentos salvajes.

Kamila: Para finalizar quisiera preguntarte ¿De qué manera los conocimientos ancestrales con respecto a las plantas han ayudado o influenciado tu proyecto de pigmentos naturales?

Natalia: Los conocimientos ancestrales me han influenciado mucho. Los pigmentos salvajes muestran la singularidad de un lugar, su contexto natural y enseñan la sabiduría específica de una comunidad. Hay ciertos grupos poseedores de conocimientos que conocen los depósitos de pigmentos y la producción de pigmentos. En las comunidades artesanas e indígenas, suelen ser las mujeres quienes en gran medida resguardan las recetas y formas en las que se siembran, trabajan, preparan y usan las plantas y sus colores. Los conocimientos ancestrales relacionados a los pigmentos y el color son un magnífico tesoro, patrimonio cultural de cada región. Actualmente me encuentro realizando un trabajo sobre esta temática con un enfoque feminista. La idea es elaborar un libro de artista que funcione a modo de cartilla y que permia recopilar plantas, recetas y conocimientos en torno al tema.

Cómo citar:

Loaiza, K. (2021). Experimentación, intuición y plantas. Entrevista a Natalia López Lombo. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 1(3). Disponible en: https://portalerror1913.com/2021/04/20/experimentacion-intuicion-y-plantas/

Fecha de recibido: 13 de febrero de 2020 | Fecha de publicación: 20 de abril de 2021

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144

CUERPOS DIVERSOS. Entrevista a Paula Alejandra García

Por: Yessica Madroñero Castellanos

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | yessica.11819543@ucaldas.edu.co  

Figura 1. García, Paula. (2020). Hogar. [Ilustración digital]. Manizales: Cortesía de la artista.

Yessica: ¿Qué concepto manejas en tu obra artística?

Paula: Trabajo la figura femenina, mi figura femenina. Se trata de una propuesta autobiográfica que he venido desarrollando desde el sentir y pensar el cuerpo. Me pregunto ¿Cómo me siento con mi cuerpo?¿Cómo puedo reflejarlo? Me gusta mucho trabajar con colores pastel y colores no naturales, las pieles son verdes, azules, porque me siento fuera de lo común, fuera del canon.

Yessica: Esta forma de representación de tu cuerpo ¿También es una forma de romper con los lineamientos de la academia?

Paula: Sí. Me gusta más como queda el cuerpo, me parece que tiene más expresividad que pintarlo de color piel. En cada uno de los cuadros y dibujos, gracias a los colores, las composiciones y las poses, puedo comunicar muchas cosas, como sentimientos y emociones.

Figura 2. García, Paula. (2020). De la serie Encierros. [Acrílico sobre lienzo]. Manizales: Cortesía de la artista.

Yessica: ¿Por qué decidiste hablar de tu propio cuerpo?

Paula: Cuando comencé la carrera de Artes Plásticas, estuve a la deriva, no sabía qué tema podría abordar. Al principio trabajé sobre la angustia, me preguntaba ¿Por qué me angustio y qué es lo que siento con la angustia? Con el tiempo me di cuenta que me angustio por la manera en que me siento con mi cuerpo y pensé en todos los estigmas sociales que me han implantado desde pequeña. También es mucho más fácil hablar desde las experiencias propias, porque no hay error. Solo yo sé cómo me siento y cómo expresarlo, se trata de un movimiento que va desde lo individual hacia lo colectivo, porque he visto que hay personas que se han sentido identificadas con lo que hago, con lo que dibujo y represento. Esto es muy bonito porque me doy cuenta que no estoy sola con todos esos sentimientos y esos dolores.

Yessica: ¿En algún momento sentiste que lo que estabas plasmando en tus cuadros era un mensaje para las chicas que se sienten inseguras consigo mismas?

Paula: Sí, la verdad es muy común que nosotras las mujeres nos sintamos muy inseguras por cualquier cosa. He conocido chicas súper lindas, que no tienen ni un defecto, y resulta que están acomplejadas por otras cosas. Me pregunto ¿Cómo puede? Todos tenemos cuerpos tan diversos, a su manera son perfectos, ¿no? Estamos acomplejadas por esos cánones sociales que nos imponen, nos dicen que tenemos que ser de “x” o “y” manera.

Yessica: Recuerdo que alguna vez vi tus ilustraciones en la Plataforma Feminista de Caldas ¿Cómo fue tu experiencia con ellas?

Figura 3. García, Paula. (2020). Sin título. [Ilustración]. Manizales: Plataforma Feminista de Caldas. Cortesía de la artista.

Paula: Fue una buena experiencia, fue muy chévere conocer esas amigas de lucha, me gusta conocer también tantas chicas centradas en lo que quieren: resistir a un sistema que se ha perpetuado desde hace mucho tiempo.

Yessica: ¿Te consideras una artista feminista?

Paula: Mi trabajo puede ser feminista porque habla sobre el cuerpo y la feminidad desde la visión de una mujer, pero no creo que sea exclusivamente feminista.  Entonces, mi trabajo sí puede calar en esa etiqueta, pero tengo problemas con las etiquetas, porque tal vez limitan un poco todo lo que puedo hacer, porque a veces toco temas que no tienen que ver con el feminismo, en esos casos me gusta ser más neutra.

Yessica: Tú me dices que quizá no te gusta encasillar tu obra y lo que haces en el feminismo como tal, sin embargo, ¿en tu diario vivir eres feminista?

Paula: Todavía estoy aprendiendo mucho sobre todos los temas feministas, pero sí, no soporto ningún tipo de machismo y he tratado de cambiar muchos pensamientos que nos implantan desde muy pequeñas. Hay cosas que no creía que fueran machistas y si lo eran, la verdad cambiar todo el pensamiento que nos han inculcado (prácticamente desde que nacemos) es difícil, es una construcción de todos los días.

Yessica: Las activistas feministas han estado más fuertes en los últimos años, interviniendo el espacio urbano con carteles, grafitis, serigrafías, murales y marchas. ¿Piensas que estas manifestaciones artísticas son clave para la transformación social del país?

Paula: Es un tema polémico, hablar de las marchas y no sólo de las feministas sino en cualquier marcha, pero creo que estas acciones son necesarias porque se necesita llamar la atención, no nos han puesto cuidado en tantos años y quieren que sigamos pacíficas. Hay que tumbar los viejos monumentos, la gente es súper hipócrita porque -por ejemplo- con lo que pasó en Estados Unidos, con el caso de Floyd, en las protestas quemaron establecimientos y escuché muchos colombianos apoyando, diciendo: “súper bien, así es que se hace”; pero cuando esto pasa en nuestro país, los involucrados son considerados unos vándalos, se escucha decir: “eso no se hace, esas no son las maneras”.

Figura 5. García, Paula. (2020). Aquelarre. [Ilustración digital]. Manizales: Cortesía de la artista.

Yessica: ¿Por qué en la mayoría de tus ilustraciones retratas tu cuerpo desnudo?

Paula: Creo que el ropaje distrae del mensaje que quiero expresar, antiguamente y ahora la ropa es un símbolo de estatus. El cuerpo desnudo es igualdad, todos nacemos desnudos y nos vamos a ir también desnudos. También es una forma de luchar conmigo misma, la desnudez es algo muy íntimo, se trata del proceso para aceptar mi cuerpo, expresarlo y mostrarlo así al público, un paso bastante grande para mí. Me parece súper diferente cómo nosotras representamos nuestro cuerpo a cómo los hombres generalmente representan el cuerpo femenino, idealizado y con los cánones que ellos quieren. Se trata de ser sinceras con lo que expresamos, es el cuerpo y el cuerpo tiene estos detalles, estas características que no son del canon que siempre se muestra.

Yessica: ¿Consideras que tu propuesta artística se relaciona con el activismo gordx?

Paula: Creo que mi trabajo tiene que ver con el movimiento Body positive, volver canon, volver normativos todos los tipos de cuerpo. Amarse uno mismo es lo que prima y no dejarse llevar por estereotipos. Entonces, gracias a que exploré ese mundo, fue que dije “ah pues como no me voy a querer yo también”, aunque es una lucha constante.

Figura 4. García, Paula. (2020). De la serie Encierros. [Acrílico sobre lienzo]. Manizales: Cortesía de la artista.

Yessica: ¿Sientes que por medio del arte te has liberado de esas presiones sobre tu cuerpo?

Paula: Sí, ha sido catártico, muy liberador. Con los bajones que me dan, tiendo a esconderme, pero por más que uno se esconda, se ve igual. Uno piensa que se esconde, pero no se está escondiendo, todo el mundo lo ve a uno como es. Por eso es muy liberador decirlo a los cuatro vientos: “Sí, soy gorda y me estoy aceptando como soy, porque eso no está mal”. Ahora me da un poco menos de vergüenza salir a la calle, maquillarme, hacer lo que yo quiera, porque puedo hacerlo, soy un ser humano y tengo derecho de hacerlo, no tengo que esperar a ser delgada o ser un tipo específico de mujer, para poder hacer las cosas que a mí me gustan. Antes pensaba, no me voy a poder maquillar o vestir así porque estoy gorda, no me va a quedar bien, un montón de bobadas, gracias al arte he logrado aceptarme poco a poco y empezar a mostrarle al mundo que se puede, la evolución que he tenido a través de mi obra me libera bastante. Ahora me veo diferente, me miro en el espejo y no es la tortura que era antes.

Yessica: Además, creo que al pintar tu figura tantas veces, la vas interiorizando y la vas reconociendo más, hasta que llega un punto en que dices la visión que tenía hace tres años es muy diferente a la que tengo ahora y me gusta como me veo.  

Paula: Total, me dibujo de memoria, ya sé cuántos rollitos tengo, cuántas estrías. El ejercicio de dibujarme y buscarme en fotos, me enseñó a mirarme, el problema era ese, que no me miraba, me evitaba con la mirada, no quería verme al espejo, no quería ver fotos mías. Ahora de repetir tanto esa misma figura para mí ya es canon, es mi canon porque soy yo.

Yessica: ¿Cuál fue tu primer acercamiento con el bordado y cómo ha sido tu experiencia con ello?

Paula: Todo empieza con mi mamá y mi abuela, ambas son mujeres fuertes y poderosas. Mi abuela sacó adelante a sus nueve hijos con esa profesión y mi mamá lo toma como un hobby, pero hace cosas también muy hermosas y muy brutales, a las dos las admiro mucho. En el 2018, dije “también voy a bordar”, vamos a ver cómo me va.  Empecé a aprender y me gustó mucho combinarlo con lo que hago, porque permite un momento de reflexión, el bordar es tan lento, requiere de tanta paciencia que le da a uno para pensar muchas cosas, mientras que uno va insertando y sacando la aguja, tejiendo todo lo que tiene que tejer. También el tejer y el coser es muy simbólico, todos estamos entretejidos en un tejido social, eso es muy hermoso, tejemos conexiones, estamos hechos de tejidos; el cuerpo, los órganos, están hechos de tejidos.

Figura 6. García, Paula. (2020). Retazo a retazo. [Tejido]. Manizales: Cortesía de la artista.

Yessica: Me gustaría saber sobre los referentes que te inspiran, del cine, la pintura, etc.

Paula: Con el tema del cuerpo gordo, Jenny Saville es mi referente top, trabaja el gran formato y los cuerpos no estereotípicos, es muy expresiva la mancha, muy cargada, muy fuerte todo lo que hace. Con el bordado empecé con la mexicana Gimena Romero, ella lleva como diez años investigándolo todo lo que tenga que ver con las artes textiles, también es grabadora. En los primeros trabajos que empecé a hacer me inspiré en Shintaro Kago que trabaja ero guro, lo mismo que Junji Ito. De la cultura popular me gustaba mucho tomar referencias de videos musicales, dentro de estos está Billie Eilish con todo eso de las lágrimas negras y los colores vivos, pero al mismo tiempo todo tan sombrío, me gustaba mucho eso. Uno puede buscar referentes en muchas partes, además de los artistas plásticos, digamos de la música, del cine, de todo.

Yessica: Por último, cuéntame ¿Cómo han sido estos meses de cuarentena y cómo ha influenciado en tu trabajo?

Paula: Con la cuarentena empecé a pintar otra vez, hace dos años no pintaba por una mala experiencia en la universidad. Me encontré en la pintura, al estar encerrados tiene que estar uno con uno mismo, siempre estar en constante conversación, por más que uno se quiera ignorar no se puede, porque siempre va a estar uno ahí. Ahora estoy haciendo un fanzine sobre cómo es la cuarentena, el no hacer nada y el estar todo el tiempo conviviendo con uno mismo, porque digamos al salir me dispersaba y no tenía que pensar en todas esas cosas. También me parece que ya no hay miradas encima de uno, no hay comentarios horribles que a veces le dicen, hay cierta tranquilidad, me gustaría volver a salir pronto, poder irme para el río y poder respirar, pero la he manejado medianamente bien.

Cómo citar:

Madroñero, Y. (2020). Cuerpos diversos. Entrevista a Paula Alejandra García. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 1(3). Disponible en: https://portalerror1913.com/2021/04/02/cuerpos-diversos/

Fecha de recibido: 9 de diciembre de 2020 | Fecha de publicación: 3 de abril de 2021

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144

LA CURADURÍA COMO PRODUCCIÓN ARTÍSTICA. Entrevista a Juliana Ceballos Rojas

The curatorship as an artistic production. An interview with Juliana Ceballos Rojas

Por: Valentina Grisales Giraldo

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | valentina.11714438@ucaldas.edu.co 

Figura 1. La mesa de mi abuela (Natalia López Lombo, 2017). Imagen cortesía de la curadora. Fotografía por: Nicolás Castro.

Valentina: Hoy hablaremos de la exposición “En esta vida ya no fue”, en la que estuviste a cargo de la curaduría. Me encantaría que comenzáras contándonos ¿Cómo comenzó este proyecto curatorial? Pensando en las personas que no tuvieron la oportunidad de asistir y que están leyendo esta entrevista.

Juliana: La exposición fue un trabajo asignado para la clase Taller de expresión III. Para ese punto de la carrera, debes tener definido ciertos intereses, un lenguaje propio y es el momento de enfrentarte a una exposición individual. Sabiendo que tenía el espacio para realizar algo propio dentro de la ciudad, me propuse afirmar que una forma de producción artística también es realizar curaduría. Durante mi formación artística tuve acercamientos a proyectos curatoriales, con mis compañeras Andrea Ospina y Laura Sánchez, nuestros intereses para el momento giraban en torno a la teoría y la investigación. Mi formación en curaduría se la debo a mi mentor Diego Escobar, cuando él estuvo en la escuela de Bellas Artes hubo muchos procesos de investigación en el tema de la mediación curatorial súper importantes que me parecen hitos que deberían replicarse. Considero que cuando él salió de la escuela, se evidenció un gran vacío en torno a esta temática, es algo que debe analizarse: los vacíos y las ausencias en la investigación, la mediación y la formación artística en la ciudad.

En primera instancia, estaba buscando qué podía realizar que fuera pertinente para la ciudad, incluso en algún momento me planteé trabajar con la colección del Centro de Museos, pero, en realidad no era tan sencillo porque el convenio con ellos era un poco informal. Tenía la oportunidad de trabajar en una sala, pero no era un trabajo conjunto con la institución y por esta razón fue que decidí hacer la exposición individualmente y conseguir las obras con las que iba a trabajar.  Empecé a preguntarme sobre los vacíos de la academia y la pertinencia de la exposición para la ciudad. Un día hablando de la curaduría con Sebastián Rivera, el tutor del Taller, pensando y cuestionándonos las cosas que no pasaron y que ya no fueron, el maestro menciona la frase “En esta vida ya no fue”, y ese fue el detonante. Comienzo a trabajar con esta expresión, a preguntarme por la posibilidad de otras vidas, otras temporalidades, lo que ya no pasó, el arrepentimiento, el agotamiento del tiempo y la ficción. Todo esto era algo que me había llamado mucho la atención desde muchos ámbitos como lo plástico, lo literario y lo visual, por lo que muy emocionada, planteo un texto donde le proponía a los artistas preguntarse las mismas cosas que yo me había preguntado al escuchar la frase.

Algunos artistas fueron seleccionados e invitados personalmente y también se realizó una convocatoria abierta para todo el país. Una ventaja que tenía, era que el Centro de Museos de la Universidad era una institución reconocida con renombre a nivel nacional y, por esta razón, para la convocatoria se presentan entre 110 y 115 personas lo cual considero es un número bastante alto. En total fueron 5 piezas seleccionadas por convocatoria y 3 por invitación . Teniendo las obras, empecé a plantear el recorrido y la interacción con el espacio de la sala. Hay muchos aspectos dentro de la producción curatorial que me parecen muy emocionantes, como la capacidad de generar diálogos con el espectador, plantear esos diálogos entre las mismas obras e incluso la temática que se genera entre el espacio y las piezas.  Así fue, lo que comenzó siendo una frase que suele ser de uso popular, no muy cotidiana, me sirvió de punto de partida para comenzar una investigación para una curaduría sobre tiempo y ficción.

Figura 2. Postal con los artistas seleccionados (Juliana Ceballos, 2017). Imagen cortesía de la curadora.

Valentina: Realmente me emociona mucho escucharte, porque es el detrás de cámaras de una producción artística enorme que demanda mucho trabajo. También me encanta que pongas al curador al nivel del artista, porque considero que se tiene una idea muy ambigua de las funciones que desempeña un curador en medio de una exposición, por lo tanto, quisiera que nos aclararas desde tu experiencia ¿Qué es ser un curador, la importancia y su función en medio de las exposiciones?

Juliana: Es algo complejo. No sé si conoces ese relato que dice que, si estás en una isla y en ella se encuentra un artista, un curador y un galerista y entre los tres debes escoger a uno de ellos, ¿a quién salvarías? Me parece que la respuesta correcta será salvar el artista, porque sin él no pueden existir los otros, el artista siempre será el protagonista, porque es el que pone no solo los objetos sino también las preguntas. Pero, eso no quiere decir que se le quite mérito al trabajo de las otras personas. En este momento, la curaduría es una forma de mediación, porque el arte es una forma de acceder al conocimiento. El trabajo del curador consiste en plantear los diálogos, los recorridos y los textos que le permitirán al espectador leer claramente lo que quiere decir el todo de la exposición y a la vez cada obra individualmente.

Figura 3. Las moscas también duermen (Ricardo Muñoz Izquierdo, 2017). Imagen cortesía de la curadora. Fotografía por: Nicolás Castro.

En mi caso, propuse el recorrido de tal manera que, a pesar de la diversidad de técnicas, se evidenciara la conexión entre las obras expresadas a través de un relato o cuento, que tuviera un inicio, un nudo y un desenlace que permitiera que la exposición se leyera de una forma lineal. Entonces, esta fue la manera mediante la cual pude organizar la exposición (a pesar de la diversidad entre las obras y de no tener un sentido muy claro en la realidad que nosotros vivimos). Mediante la disposición en el espacio se logró plantear el recorrido para darles por sí mismo un sentido más preciso.

Según mi experiencia, cuando tomas el rol de curador hay muchas responsabilidades de las cuales debes hacerte cargo y es algo que no debe hacerse ni por renombre, ni muchos menos tomarlo a la ligera. Se debe ser consciente que tienes que dialogar con los artistas, hablar con los responsables de la sala, plantear una preproducción, una producción y una posproducción. Tengo un gusto muy lindo por estas responsabilidades, recuerdo que hubo momentos donde las personas se acercaron a preguntarme qué era lo que estaba sucediendo, que si era una fiesta o un banquete, sentí que todas esas opiniones alimentaron la exposición de alguna u otra forma.

Valentina: Mencionaste anteriormente que la exposición se llevó a cabo en El Centro de Museos de la Universidad de Caldas, entonces según tu experiencia allí, ¿Qué significó pensar la exposición en ese lugar?

Juliana: La verdad eso fue una súper suerte, porque los lugares de exposición se distribuyeron mediante una rifa y el hecho de que me tocara esa sala específica y esa fecha fue algo sorprendente. No había mencionado, hasta ahora, que el momento de la inauguración de la exposición se celebraba el día internacional de los museos, entonces realmente fui muy afortunada. En la dirección se encontraba Olga Lucía Hurtado, ella estaba súper abierta a cualquier tipo de ideas y tenía propuestas muy prometedoras para la reactivación del museo. También fue muy positivo, en el momento de invitar a los artistas y plantear la convocatoria, porque el hecho de que fuera un trabajo en conjunto con el Centro de Museos de la Universidad de Caldas le daba rigor y credibilidad al proyecto. Al igual, esto implicó para mí una gran responsabilidad porque era una institución de renombre en la cual debía solucionar de forma muy dinámica mi propuesta y realmente no se podía presentar cualquier cosa.

Aparte de esa suerte de contar con el Centro de Museos, hubo por parte de ellos un acompañamiento en cuanto a la adaptación de la sala y el inmenso apoyo de Olguita con mi propuesta curatorial. Algo que también quiero mencionar que no sé qué tan positivo sea, es que como el convenio con la sala era tan informal, los envíos de las obras y demás labores similares, corrieron por mi cuenta. A pesar de esto, el Centro de Museos fue un aporte enorme en medio del desarrollo de mi propuesta, desde el diseñador, hasta las personas de mantenimiento y seguridad, siempre estuvieron muy pendientes del proyecto. Incluso la idea era algo que les emocionaba porque hasta la fecha en el centro de museos no se había realizado una exposición de algo parecido. Esto lo menciono, porque fue de suma importancia la presencia de estas personas para la exposición. Para mí fue fascinante que en medio del proceso de montaje y demás, alguien que estuviera por ahí, se acercara a preguntarme sobre el trabajo y me encantaba ponerme en esa labor de conversar sobre la curaduría, lo cual es algo que me emociona bastante del rol del curador y su poder para impactar una sociedad.

Valentina: Que bellos todos esos detalles, realmente son aspectos que cuando uno los escucha, emocionan un montón. Como ya mencionaste, los artistas fueron invitados y seleccionados a partir de una convocatoria, fue una situación colectiva bastante amplia y diversa, entonces me gustaría preguntarte ¿Cómo manejaste la relación artista curador?

Juliana: Esa relación artista curador siempre fue algo que me cuestioné mucho, porque para el momento de la convocatoria, cuando veía las obras, sentía una gran responsabilidad al momento de negar o aceptar las obras que iban a ir en la exposición que me estaba planteando. Para este momento específico, me gustaría mencionar que Dylan Quintero me ayudó mucho porque él tenía ciertos contactos, trayectorias, que me facilitó y gracias a él pude hacerle la invitación a muchos artistas; también, me ayudó un poco en la selección de las obras que, aunque esa tarea en mayor medida me correspondía a mí por el manejo de la temática, fue muy importante su apoyo.

No sé bien cómo expresar correctamente esto, pero en mi rol de curadora también tuve que plantearle a la gente que se presentó, formas de ajustar sus propuestas. Por ejemplo, había obras que me parecían buenísimas, incluso recuerdo un artista de Nariño que tenía unas pinturas increíbles que me hubiese encantado incluirlas, pero, no tenía un buen registro fotográfico, entonces era allí donde entraba mi labor de escribirle al artista y mencionarle los aspectos por los cuales había o no había sido seleccionado. Y ahora puedo decir que me convertí en una especie de consejera artística que muchos asumieron como algo muy positivo.

Debes tener en cuenta que la curaduría es un trabajo conjunto y que es una tarea de relación con el otro. Como experiencia, me quedan recuerdos súper lindos con los artistas, ese acercamiento personal de estar dialogando con ellos sobre sus preguntas iniciales, en torno a las ideas que para el momento yo me estaba planteando, también siendo ese apoyo para la producción artística de ellos y obviamente generar conclusiones derivadas de una investigación mutua en torno a un mismo concepto. Esto choca un poco con la idea inicial que te planteaba sobre el curador considerado como un productor artístico, porque el circuito del arte en general cree que para ser artista deben crearse objetos o debe hacerse algo manual y yo considero que en este momento ya tenemos tantos objetos, tantas imágenes que es hora de comenzar a cuestionarnos la relevancia de los objetos y las preguntas que se crean alrededor de estos. Con esto no quiero decir que no se deban crear más objetos, sé que hasta ahora hay muchas cosas que todavía no hemos visto, pero considero que el curador, como productor artístico, tiene valor porque se plantea las preguntas, investiga, teje conversaciones y es, en su totalidad, quien media entre el espacio expositivo y el artista.

Figura 4. You Only Live Once Veces (Soma Difusa, 2017). Imagen cortesía del artista. Fotografía por: Nicolás Castro.

Valentina: Otro aspecto que siento que va ligado a la relación artista curador, en especial en “En esta vida ya no fue”, cosiste en la gran diversidad de técnicas y tipos de obras ¿Cómo lograste mantener esa unidad entre obras tan diferentes?

Juliana: Como tú lo mencionas, la exposición tenía una diversidad de obras bastante amplia. Incluso hubo momentos en donde me preguntaba, qué poner en las fichas porque era -en cuanto a técnica- algo complicado de definir. Creo que la gran ayuda en ese caso fue tener claridad en el texto curatorial de mi propuesta. La manera de tratar esta diversidad es algo muy ligado al rol del curador, porque se pueden organizar propuestas -por ejemplo- según la cronología de las obras, por colores, tamaños, técnicas; en mi caso, me lo planteé de mil formas.

Ya teniendo las obras en sala fue muy difícil plantearse esa coherencia y considero que hay maneras acertadas y desacertadas de hacerlo; y si tú no aciertas, dañas la reacción de cómo la exposición puede crear un diálogo con el lector. Por otro lado, puedo hablar de los impedimentos externos de la sala, por ejemplo, había un televisor fijo que no podía mover, entonces, decidí plantear un recorrido que incluyera esos objetos. Finalmente, lo que a mí me funcionó fue plantearme el recorrido a partir de ese relato o cuento que tuviera inicio, nudo y desenlace. Traté siempre de trabajar una linealidad en el recorrido a partir de las preguntas de los artistas participantes, para que todo tuviera una relación entre lo que se decía de cada obra.

Figura 5. Texto curatorial (Juliana Ceballos, 2017). Imagen cortesía de la curadora.

Valentina: Con esto queda claro que ser la curadora de la exposición fue un reto bastante grande y lograste solucionarlo de la mejor manera, entonces, después de esta experiencia ¿Cómo consideras que fue tu crecimiento como artista/curadora?

Juliana: Tuve la oportunidad de estar en una conferencia con Diego Escobar y Sol Astrid Giraldo en la cual me preguntaron la razón por la cual no estaba tomando la curaduría como producción artística y, desde ese momento, empecé a plantearlo y fue ahí donde comprendí que la curaduría también hace parte de mi portafolio artístico. El proyecto “En esta vida ya no fue” me hizo afianzar ese amor por el ámbito investigativo y la mediación. Me permitió definir con más claridad la curaduría como forma de producción artística. Incluso desde lo que puede parecer pequeño, por ejemplo, las interacciones con el personal del museo que te mencioné, porque fueron asuntos que me cuestionaron ¿Cómo hacer más cercano el arte actual a las personas cercanas al contexto artístico y a partir de eso explicar qué es lo que se hace en el arte? Quiero mucho este proyecto porque me enfrenté a muchas situaciones adversas, una de ellas fue la preproducción que me pareció muy complicada, fui la única a cargo, debía responder correos, escoger las obras y además de eso ser consejera artística.

Por el momento, tengo descansando en una esquinita la curaduría y estoy tratando de desarrollarme como artista que hace objetos y preguntas. Y siento que es muy positivo haber tenido ese bagaje sobre lo curatorial, porque no solo lo sentí como un entrenamiento teórico y práctico, sino que me dio una gran experiencia de cómo moverme en el entorno. Esas pequeñas cosas que definen el rol de curador, han hecho lo que soy ahora en medio de mi investigación artística. Entonces, considero que ambas personalidades, mi yo artista y mi yo curador, son facetas complementarias y muy importantes para mi formación profesional.

Valentina: Me parece increíble esa formación complementaria que te permitiste mediante tus facetas como artista y curadora. He creído que el arte se trata de esa relación entre cuerpos que ocurre en un espacio. Podemos suponer que, debido a la situación actual, esa interacción cuerpo objeto y cuerpo se ha visto afectada ¿Cómo te plantearías o cómo consideras que está funcionando la curaduría en estos tiempos de encierro?

Juliana: Considero que la virtualidad tiene muchas virtudes, a pesar de que no incluye relaciones físicas, abarca otro tipo de relaciones. De niña siempre fui muy propensa a las pantallas, recuerdo jugar Sims, Habbo y un montón de videojuegos, entonces siempre he tenido esa perspectiva de que hay algo al otro lado de la pantalla y que, de alguna u otra manera tiene una inteligencia o una emoción que causa una reacción. Me parece complicado lo que me planteas porque, me haces cuestionarme si realmente es la misma experiencia realizar un recorrido virtual en un museo en comparación con el recorrido presencial y es algo que no sé, porque también siento que son relaciones y emociones demasiado diferentes, es más, el hecho de que en este momento nos estemos planteando esta pregunta es un diálogo que se genera y que hace años no se podía ni contemplar.

Hay cosas que son muy positivas de la virtualidad, pero también considero que en el contexto del arte hay acciones mucho más allá de ese rol pasivo de la visualización, siento que hay que plantearlo desde una nueva interacción. Se convierte en un cuestionamiento muy extraño porque si nos podemos plantear diálogos e interacciones desde lo virtual, la experiencia física pierde muchos puntos, porque si ya puedes tener al alcance todas las exposiciones y museos, nos podemos preguntar también donde quedará lo físico, esta pregunta que me haces antes que encontrar una respuesta, me lleva a hacerme muchas más preguntas No soy capaz de explicarte la diferencia o ese aspecto que el estado físico tiene que todavía no se puede suplantar con la virtualidad y en realidad no sé cómo podría reemplazarse esa relación entre el objeto y el cuerpo.

Figura 6. Bogotá 80’s (Mierdinsky, 2017). Imagen cortesía de la curadora. Fotografía por: Nicolás Castro.

Valentina: Juliana te agradezco haber estado conmigo en este momento, me parece que fue una entrevista muy interesante, donde planteamos preguntas muy enriquecedoras, espero podamos en un mejor momento reunirnos a hablar presencialmente.

Juliana: Gracias a ti Valentina, fue un espacio de mucho aprendizaje y me encantaron tus preguntas, me hicieron pensar y replantearme muchas cosas.

Cómo citar:

Grisales , V. (2020). La curaduría como producción artística. Entrevista a Juliana Ceballos Rojas. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 1(3). Disponible en:  https://portalerror1913.com/2021/02/22/la-curaduria-como-produccion-artistica/

Fecha de recibido: 3 de septiembre de 2020 | Fecha de publicación: 22 de febrero de 2021

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

UNA COSA ÚNICA: LA REPETICIÓN. Entrevista a Erika Orozco

One unique thing: repetition. Interview with Erika Orozco

Por: Mateo Quintero Castaño

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas |mateoquintero05@gmail.com

Figura 1. Repeticiones. Sobre la traducción de obsesiones, gestos y listas indecibles. Exposición. (Erika Orozco, 2018). Imagen cortesía de la artista.

Erika Orozco Lozano es artista y gestora cultural de la ciudad de Armenia. Fue la primera egresada del programa de Artes Visuales de la Universidad del Quindío, con su investigación-creación: Repeticiones: Traducción de obsesiones, gestos y listas indecibles en el 2018.

Mateo: Hoy vamos a hablar especialmente de tu trabajo titulado Repeticiones: Traducción de obsesiones, gestos y listas indecibles [1], pero para comenzar quisiera preguntar ¿Quién es Erika y cómo llega al arte?

Erika: Podría tomarme todo el día contestar esta pregunta, cuando terminé el colegio me sentía un poco perdida, no sabía muy bien cuál era mi destino. Generalmente las personas que están indecisas estudian inglés, yo preferí estudiar artes. Comencé el diplomado en artes plásticas en el Instituto de Bellas Artes de Armenia, me parecía un lugar donde podía aprender cosas que me llamaban la atención, pero no sabía que me convertiría en artista. Desde pequeña me gustaba la pintura y el dibujo, era muy callada, no me gustaba salir a jugar, me pasaba todo el tiempo devorando libros para colorear, mi mamá me supervisaba para que utilizara los colores correctos y no me saliera de la línea, recuerdo que mi libro favorito tenía un elefante blanco con un saco rojo en la portada.

El diplomado es muy práctico, pasaba todo el tiempo pintando, me preocupaba por la técnica. Todavía me encanta la pintura, en ese momento no tenía nada más que hacer, estaba todo el tiempo en ese lugar, veía el doble de las clases, las de la tarde y las de la noche, me tenían que pedir que me fuera cuando iban a cerrar. Al final de cada semestre se hacía una exposición, recuerdo que una vez se presentó en la plaza pública de la ciudad y escogieron mi trabajo (era algo que casi nunca pasaba con los estudiantes de primer semestre). Cuando me seleccionaron mi papá me alentó para seguir. Mi mamá me decía que me pusiera a estudiar medicina, pero no me sentía capaz de hacerlo, entonces me quedé otro semestre y luego otro y finalmente me quedé dos años.

Justo cuando terminaba el diplomado, se estaba gestando el proceso administrativo que permitió lanzar la carrera en Artes Visuales. Entonces pensé: “esto es lo que voy a hacer con mi vida”, no me sentía tranquila en otro lugar. Me parece muy complejo tener que decidir tan temprano y sin tener las herramientas necesarias para defender lo que uno quiere, sentía culpa todo el tiempo de no haber escogido otra cosa. Estudiar artes es una decisión que requiere un poco de valentía y en ese momento no la tenía, tenía dudas. Soy una persona que se toma mucho tiempo para pensar las cosas, que da vueltas, que suele repetir errores, que está llena de incertidumbres, pero cuando finalmente me involucro, intento dar todo de mí y -bueno- eso es lo que estoy haciendo ahora.

Mateo: Generalmente, cuando realizo proyectos creativos, recuerdo algunos momentos de mi vida que se convierten en detonantes ¿Cuál fue la primera experiencia estética que pudiste relacionar con la repetición?

Erika: Hay algo extraño que suele pasarme, soy sumamente distraída, suelo divagar mucho y entrar en una especie de valle (como si se tratara de una línea de horizonte en la que uno ingresa y no se da cuenta cuánto tiempo pasa, hasta que sale de repente). Recuerdo un ejercicio de clase, teníamos una premisa que era “dibuje el vacío” y todos teníamos una forma de interpretarlo, tomé una tiza y comencé a hacer círculos; cuando se me acaba una cogía otra. Lo que empezó como un ejercicio de exploración simple, se convirtió en una práctica repetitiva, pasé mucho tiempo ahí, sin darme cuenta, cuando se me acababa el muro, volvía al inicio. Lo que quedó finalmente fue una serie de grafías, trazos yuxtapuestos, no se sabe bien dónde comienzan y dónde terminan, eso me llamó mucho la atención. Diría, entonces, que la primera experiencia que desencadenó mi trabajo Repeticiones, sería esa o por lo menos la más cercana. Me interesaba encontrar la repetición en el dibujo y poder entrar en ese estado.

Mateo: Actualmente ¿Qué es lo que más repites?

Erika: Con todo esto del aislamiento, se han hecho más notorias las rutinas cotidianas y creo que son una suerte de repetición. Por lo general, la vida en casa se entiende como “preparación para salir”, es decir, uno se baña, se viste, desayuna hace lo que tiene que hacer en su casa y luego sale. Ahora se hacen acciones parecidas, pero no se sale. No se encuentra, entonces, muy fácilmente el propósito por el cual se hacen las cosas, muchas acciones se repiten más que antes, por ejemplo, no se tiende la cama solo una vez sino varias veces. En mi caso se repiten -en términos corporales- los dolores, siento ahora más mi cuerpo y se repiten los dolores casi a diario, me duele la espalda, me duelen las rodillas y creo que todo esto se debe a que se repiten posiciones del cuerpo. Tengo que estar casi todo el tiempo sentada y debo prepararme con estiramientos para poder mitigar el dolor, sé que va a pasar, pero también que va a volver.

Creo que las rutinas cotidianas están permeadas -en su repetición- de microdiferencias, diría que lo que estoy ahora repitiendo más son esas rutinas, no solo rutinas diarias sino microrutinas dentro de las rutinas. Eso me hace sentir en un bucle. Lo que más atesoro y guardo son las diferencias de los días, por ejemplo, que venga a tocar un grupo de mariachis en la calle, esos momentos lo sacan a uno de la rutina; sin embargo, cuando comienzan a venir todas las semanas ya se convierte en algo rutinario, uno no puede escapar nunca de la rutina.

Mateo: Me llamó la atención que tu trabajo de grado comienza con distintas definiciones de la palabra repetición ¿Por qué le diste tanta importancia a la definición de la palabra?

Erika: En un principio, trataba de comprender la definición de repetición e hice el ejercicio de consultar un montón de diccionarios. A veces los diccionarios dan definiciones muy limitadas, pero creo que fue una buena antesala para iniciar esta investigación-creación, necesitaba acercarme al concepto más básico y lo que me encontraba cuando hacía esta revisión bibliográfica era que se asociaba la repetición con duplicar o hacer una copia. Algunas de esas repeticiones, aunque fueran de distintas editoriales o publicaciones eran tal cual la transcripción de la otra. Sin embargo, también encontré definiciones muy particulares, por ejemplo, descubrí que “repetir” también es hacer una tesis. Lo que veía era que había diferentes maneras de comprender la repetición, en algunos diccionarios la definición se repetía sin cambiar y en otros se prestaban para interpretaciones más abiertas, me llaman la atención los pequeños cambios. Me preguntaba cuáles eran las que cambiaban y por qué algunas no cambiaban, por qué eran tan estrictas y tan rígidas, finalmente cierro la introducción cuando pongo una definición que es más filosófica: “desde todo punto de vista la repetición es transgresión” frase de Gilles Deleuze.

Figura 3. Repeticiones. Sobre la traducción de obsesiones, gestos y listas indecibles. [documento]. (Erika Orozco, 2018). Imagen cortesía de la artista.

Traté de dar una antesala de lo que se iba a encontrar el lector cuando se acercara al trabajo. Estas definiciones eran parte de la introducción, porque ésta suele ser la primera repetición de toda investigación. Allí se repite todo, unos planteamientos estáticos y unos más dinámicos. La repetición es algo a lo que hay que prestarle mucha atención, porque a simple vista las cosas parecen no cambiar, pero cuando uno logra afinar un poquito la mirada o concentrarse más, encuentra matices.

Mateo: Tu trabajo tiene un componente autoetnográfico ¿Para qué te sirvió conocer aquello que se repite en tu vida?

Erika: Al empezar a investigar sobre la repetición me encontré con un campo supremamente grande, traté de acotar, buscar una categoría de la repetición en la que pudiera profundizar un poco más. Me llamaban la atención las repeticiones que uno no puede controlar, identificaba ciertos movimientos, ciertas expresiones que acompañan el hablar, movimientos involuntarios y creo que en esos movimientos mi cuerpo hablaba por sí solo, por esto gran parte de la investigación se enfocó en el cuerpo, lo sentía como un camino más claro.

Me pregunto cuáles son esos movimientos que no logran controlarse, por ejemplo, los propios del trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Allí inicia mi proyecto, estos cuerpos me causan curiosidad y realicé una entrevista con el entonces director del programa de Psiquiatría de la Universidad del Quindío. Uno de los puntos que me llamó la atención de la entrevista era que el doctor sostenía que las personas con TOC, padecen un mal que debe ser corregido, no está bien que se muevan de cierta manera, no está bien que pasen la mitad del día moviendo los brazos, saltando o teniendo aversión a un color. Si la persona no lo puede controlar sola, hay que controlarlo desde el campo clínico y sabemos que ese “control” consiste en meterle un montón de sustancias al cuerpo.

En todas estas manifestaciones corporales había acercamientos a lo estético. Recuerdo un caso de una chica que sufrió, en algún momento, un “paseo millonario” en Bogotá y ese episodio le generaba unas ideas ansiosas, lo recordaba como un día negro: la secuestraron en un carro negro, ella estaba vestida de negro, los secuestradores tenían pasamontañas negros. Debido a esto le tomó aversión al color negro, entonces, pintaba todo de blanco, incluso teñía la ropa. No compraba las cosas blancas (eso le hubiera ahorrado mucho trabajo), sino que realizaba el gesto de blanquear, volver blanco lo negro, para poder controlar esa situación porque no era capaz de convivir con esos objetos. A mí me encantan estos casos, pero tenía claro que al estudiarlos tendría que conocer el campo de la psiquiatría (pero mi interés no se reducía a saber si esos movimientos eran “buenos” o “malos”), me llamaba la atención la posibilidad de explorar la traducción de esos movimientos al campo artístico.

El psiquiatra me decía que la única forma, cuando no se medica al paciente, de mitigar su situación consiste en hacer ejercicios artísticos. Después de esta revisión, pensé que podía interpretarlos de cierta manera, que en estos casos había una interpretación de lo que les estaba pasando y que el cuerpo mediaba en todas estas situaciones.

Mateo: ¿De dónde salen los casos clínicos?

Erika: Los primeros surgen de conversaciones con el docente de psiquiatría, me comentó varios, como el de la chica que tenía aversión a lo negro. Sabía que era poco probable, pero le pregunté si podía tener acceso a más información, me dijo que no; me sugirió que revisara un documental llamado TOC, que ahí podía encontrar un recorrido amplio por los casos más reconocidos y los diferentes tipos de trastornos. El TOC surge de la ansiedad, pero no todos los casos son iguales, hay unas categorías, por ejemplo, los trastornos de limpieza, de orden, de repetición y de comprobación. Quizá estos documentales no sean genuinos, no podría asegurarlo, pero lo importante es la manera como presentan la historia. Me interesó el caso de Nelly, especialmente como media la idea ansiosa, como la aterriza y como la traduce con un gesto tan sencillo. En Colombia, he escuchado eso de “toque madera”, mi mamá lo dice muchísimo, lo cual significa algo así como “toque madera para alejar los males”, se trata de un agüero (además tiene unas connotaciones religiosas, porque viene de la idea de tocar la cruz). Nelly simplemente tocaba las cosas varias veces, como la convulsión aumenta, también la forma de mediar el cuerpo tiene que aumentar y lo que ella hacía entonces era repetir las cosas muchas veces, repite sus rutinas diarias exageradamente hasta el punto que no puede controlar sus movimientos.

Figura 4. Toco Madera (Erika Orozco, 2018)

Mateo: En tu trabajo mencionaste casos de personas con trastorno obsesivo compulsivo ¿Crees que todos tenemos TOC al menos de alguna manera?

Erika: Tendríamos que someternos a una revisión psiquiátrica para ver si lo tenemos. Me atrevería a decir que -de alguna manera- todos pasamos por episodios traumáticos y que -por pequeños que parezcan- pueden generar una huella que marca nuestro pensamiento y modo de actuar. Entonces, depende de cómo los podamos manejar, puede que se conviertan en una ansiedad leve o en algo incontrolable.

Mateo: En tu texto hablas de que ciertas cosas en el cuerpo están involuntariamente relacionadas con las sensaciones, ¿crees que si las entendiéramos y las volviéramos voluntarias las manías servirían para tratar trastornos como la depresión, la ansiedad, el estrés?

Erika: Aunque el proyecto me permitió acercarme a ciertos conceptos no sé si estos ejercicios artísticos puedan resolver este tipo de problemas (si es que necesitan ser resueltos). En lo que yo sí quisiera hacer énfasis es en que habría que poner un poco más de atención a las repeticiones corporales, porque apenas a los 23 años le puse atención a mis movimientos repetitivos a mis tics. Creo que si uno pasara por esos procesos de autoconocimiento de manera temprana y constante, podría identificar -con mayor facilidad- cuando llegan esos episodios ansiosos, cuando lo que está pasando con tu cuerpo es un indicador de que algo no está bien.

En mi caso, gracias al proyecto detecté –por ejemplo- que repito cierto movimiento con las manos cuando me estoy sintiendo incomoda. Realizar estos proyectos involucra procesos de autoconocimiento, también implican un alto grado de exposición y exponerse es algo complejo. No quería caer en la trampa de ver al otro desde lejos (como un objeto de estudio o un problema que se tiene que resolver), no me sentía del todo bien con esas situaciones, me parecían muy delicadas. Entonces fue inevitable preguntarme con mi asesora Etna Castaño por ejercicios de autoreconocimiento y decidimos realizar una entrevista autoetnográfica [2]. Mi asesora realizó un cuestionario con cuarenta preguntas, me llevó varias sesiones contestarlas, finalmente, nos preocupamos no por analizar las respuestas, sino por cómo respondía mi cuerpo. Todo este proceso de verme en cámara fue sorprendente, porque -después de revisar el material- concluí que yo no me conocía del todo, sentía que veía a otra persona. Me di cuenta -por ejemplo- de que fruncía constantemente el ceño, era una persona supremamente “malacarosa”, también veía que era una persona que se le dificulta muchísimo mirar a los ojos para responder, todo el tiempo tenía la mirada hacia el piso, porque sentía que si miraba a los ojos me perdía, no era capaz de responder con tranquilidad; todo el tiempo movía los dedos y movía las piernas, de hecho durante esta conversación lo sigo haciendo, hay ciertos gestos que realizo con las manos y que tienen una relación con las ideas, tienen que ir juntos.

Figura 5. Gestos (Erika Orozco, 2018)

Los momentos de autoconocimiento no son nuevos en la historia del arte, son una de las etapas por las que todos los artistas deberían pasar. Esto no quiere decir que deban quedarse en el campo de lo autorreferencial o autobiográfico, pero creo que sí es importante darse un pequeño recorrido por este campo, hace que uno comprenda por qué actúa, por qué hace las cosas. El proceso creativo me permitió ver gestos que variaban, por ejemplo, el de arrugar la frente, uno pensaría que es siempre el mismo, pero lo que veía cuando los comparaba, era que variaban, que un gesto era diferente al otro, que cada gesto era una respuesta inmediata a distintos interrogantes. Después, cuando pintaba ese gesto varias veces, veía que los pliegues de mi frente no se presentaban de la misma manera. Un gesto es un compendio de gestos, los micromovimientos son importantes y fueron muy importantes para el proceso de investigación. Al identificar estas diferencias me doy cuenta que son únicas y al mismo tiempo son instantes de la repetición, si uno compara estas imágenes no encuentra que casen dentro de la misma forma, entonces, las puedo interpretar, las puedo calcar, las puedo traducir.

Mateo: En los artefactos de las listas, podemos ver que hay objetos que producen sonidos, generalmente no se tocan las obras de arte, existe una barrera invisible entre la obra y el espectador ¿Qué se le otorga al espectador cuando se le permite tocar la obra y esta a su vez se acciona?

Erika: Para el proyecto era muy importante que las personas pudieran tocar los objetos. En el caso de Toco madera, quizás no hubiera sido tan efectivo el gesto de tocarlos sino fueran justamente de madera. Nelly que es la protagonista de la historia no se daba cuenta pero tenía el poder del Rey Midas, tocaba las cosas y las convertía (no en oro sino) en madera, transformaba la materialidad de los objetos, por lo menos los alejaba de sus características objetuales para centrarse en sus funciones simbólicas y eso es un gesto increíble. Traté de recrear un cuarto y para mí era muy importante que las personas pudieran entrar, que no fuera una imagen proyectada, entrar en ese estado en el que se afectan las materialidades de las cosas que nos rodean. Por otro lado, era muy importante que los objetos del cuarto fueran cotidianos como un jabón, una almohada, una cama o un cepillo, aquellos con los que se pueden hacer relaciones de uso; los objetos estaban dispuestos de una manera que pudiera ser el cuarto de cualquier persona; además, estos elementos estaban hechos a una escala real (guardaban la proporción de las cosas) para que fueran relacionados de una manera más clara, buscaba que fueran lo más fiel a como son en realidad y guardaran las mismas características.

Figura 6. Toco Madera detalle (Erika Orozco, 2018)

Estas condiciones permitían que el ejercicio fuera más claro, al entrar a la instalación las personas tocaban los objetos, se ponía en marcha todo el juego de relación: tocar madera y alejar los males. Al momento en que las personas los tocaban, cumplían el propósito de la instalación y ellos no se daban cuenta. Pero no fue fácil, porque nos han enseñado que las obras de arte no se tocan, cuando se hacen ejercicios en los que involucra al espectador (incluso como cocreador), hay que manejar ciertas sutilezas: primero, no debe ser una interacción impuesta, porque no se va a lograr nada; segundo, la pieza no necesariamente necesita una instrucción. Al poner sobre la mesa del escritorio un montón de cubos pequeños de madera (de esos con los que uno arma figuras) remito a uno de esos juegos que muchos teníamos en la infancia. Gracias a este elemento de fácil acceso (personas los conocían y tenían una relación con ellos), sin que yo les dijera nada, los asistentes empezaban a hacer figuras, muñecos, pirámides, animales, se concentraban en jugar. Le perdían el miedo y se atrevían a tocar la obra, ahí era cuando se cumplía el propósito. Para mí era muy importante que tocaran la pieza porque hacen lo mismo que hacía Nelly que era mediar entre una imagen virtual y una real, los espectadores tocaban objetos con la misma forma de los objetos reales, pero con diferente funcionalidad.

Figura 7. Toco Madera (Erika Orozco, 2018)

Una de las situaciones más interesantes que pasaron en la exposición, fue justamente que uno de los asistentes decidió hacer con los cubos de madera un monigote. Lo instaló como una suerte de escultura en un espacio que proponía un ejercicio bidimensional, en el que las personas dibujaban o calcaban. En la segunda pieza, llamada Sobre escrituras, dispuse un montón de materiales, marcadores, colores, lápices distintos papeles; pero a este asistente no le fue suficiente, buscó otros materiales. Al pensar en esto concluí que a pesar de que el ejercicio trataba de ser muy abierto, tenía ciertas limitantes (por lo menos en la selección de los materiales), pero también me gustó que hiciera mi cuerpo de madera, el asistente me hizo comprender que quizás yo tocaba mi cuerpo con la misma intención que Nelly tocaba madera: para alejar los males.

Figura 8. Gestos (Erika Orozco, 2018)

Las piezas de la exposición, buscaban generar nuevos procesos de interpretación, traducción y retraducción. Tanto en el caso de las obsesiones, los gestos y las listas, las obras son tres cosas al tiempo: se interpreta un caso, se traduce en unos objetos (al campo artístico) y se permite que el asistente los retraduzca.

Figura 9. Listas (Erika Orozco, 2018)

Mateo: Quisiera realizar un ejercicio, un cuestionario rápido, la idea es que respondas lo primero que se te venga a la cabeza, en el menor tiempo posible y de manera breve (máximo tres palabras). Como si se tratara de una lista de preguntas:

Mateo: ¿Cuánto es mucho?
Erika: La arena en el mar es mucho.
Mateo: ¿Qué es lejos?
Erika: El límite entre la tierra y el cielo.
Mateo: ¿Qué es irrepresentable?
Erika: Todo es irrepresentable.
Mateo: ¿Una cosa única?
Erika: La repetición.
Mateo: ¿Una cosa bella que se repita?
Erika: Los momentos del día que se salen de lo que uno espera.
Mateo: ¿Cuánto es mucho?
Erika: Contar las líneas de la calle.
Mateo: ¿Cuál es el número más grande?
Erika: Lo vi en un capítulo de los Simpson, creo que es el billete de cuatro trillones.
Mateo: ¿La cosa más pequeña?
Erika: Las plagas de las plantas.
Mateo: ¿Cuántas cosas caben en un cuarto?
Erika: Depende de la capacidad de jugar tetris.
Mateo: ¿Qué está lejos?
Erika: Queda muy lejos volver, repetir una acción es bien lejos.
Mateo: ¿Cuántas veces escribiste tu nombre?
Erika: En la primera lista fueron más de cien, en la segunda perdí la pista, pero creo que unas quinientas veces.
Mateo: ¿Cuántos eran tu nombre?
Erika: Muchos eran mis nombres, diría que había diez.
Figura 10. Listas (Erika Orozco, 2018)

Mateo: Bueno, volvamos a las preguntas tranquilas…. ¿Cuándo se modifica lo que se repite?

Erika: Esta es una pregunta bien compleja, se modifica lo que se repite cuando usted entra en -lo que podríamos llamar- un estado de repetición. Si usted no alcanza a identificarlo no logra verlo, cuando uno está repitiéndose es cuando se da cuenta que algo cambió -entre repetición y repetición- por pequeño que sea, si estás haciendo líneas una te queda más larga o más corta. Solo cuando uno está en ese estado se logran ver las modificaciones.

Mateo: Yo creo firmemente en que la repetición tiene un punto máximo en el que logra llegar al límite yo lo llamo fatiga. Pensando en eso ¿Qué te produce fatiga?

Erika: Lo que entiendo por fatiga consiste en llegar a un estado de cansancio, un agotamiento. Ahora bien, el agotamiento tiene residuos, se descompone, deja indicios. Cuando digo que la repetición se repite no es porque pase de la misma manera (como ya he dicho, tiene variables y matices), usted puede coger un lápiz, hacer una línea y esperar hasta que se le acabe la mina, al principio quizás usted vea que es solo una línea continua que pareciera la misma que la anterior, pero al final el lápiz se va acabar y deja unas marcas, pero también virutas, allí es donde uno puede empezar a hablar de variaciones y de fatiga. Se pueden interpretar esas virutas, usted las puede retraducir. Ahora bien, lo interesante es que esos elementos que dan cuenta de la fatiga conservan componentes de la repetición inicial, de alguna manera, no logra desprenderse del todo, conserva algo que la mantiene en medio de las mutaciones. La cadena de ADN se modifica creando el defecto pero sigue conservando una porción de su parte inicial.

Figura 11. Listas (Erika Orozco, 2018)

La fatiga aparece en mi trabajo de distintas formas, por ejemplo, cuando experimento el dolor en la mano de tanto escribir mi nombre, parece un cansancio solo físico, pero también es mental, esto se puede ver cuando termino escribiendo otros nombres. El nombre es la cosa que más le enseñan a perfeccionar a uno, de pequeña me decían: “escriba bien su nombre que lo va a necesitar para toda la vida”, cuando -a fuerza de repeticiones- empezaba a escribir otro nombre creo que era porque aparecía la fatiga, las sensaciones eran intentos de escape.

Mateo: ¿Para ti qué hay al final de la repetición ?

Erika: No hay final.

Notas:

[1] Esta exposición se realizó en la Alianza Francesa de la ciudad de Armenia-Quindío. La inauguración fue el viernes 19 de octubre del 2018. El montaje fue realizado por el colectivo Salón de Aquí y el texto curatorial por Pedro Antonio Rojas Valencia, aquí se los compartimos: “Solemos pensar que la vida está llena de repeticiones, nos levantamos con el pie derecho, tocamos madera tres veces para que no se cumplan los malos augurios y, antes de dormir, cerramos lentamente los ojos con la seguridad de que otro día nos aguarda. Sin embargo, esta exposición nos recuerda que la repetición ―en términos estrictos― nunca es de lo mismo, cada vez que abrimos los ojos, el sol surca un nuevo cielo. Debemos estar preparados para agudizar la mirada, para percibir las más sutiles singularidades y diferencias, donde antes solo veíamos continuidad, la incertidumbre donde antes había orden. Esta experiencia también nos permite comprender que la repetición es previa a cualquier identidad, la artista no se propuso decirnos quien es, sino brindarnos todo tipo de indicios para que la inventemos, gestos, ecos, resonancias y unos manuscritos con su nombre.”

[2] Este trabajo fue asesorado por Etna Castaño y Francisco Parra, ninguno de los dos docentes pudieron tener continuidad en el programa, debido a diferencias con la dirección del mismo. Por esta razón, se me asignó un docente para firmar las actas, pero debe aclarase que no realizó ningún tipo de contribución al proyecto.

Cómo citar:
Quintero, M. (2020). Una Cosa única: la repetición. Entrevista a Erika Orozco. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (3). Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/11/25/una-cosa-unica-la-repeticion/ 

Fecha de recibido: 15 de octubre de 2020 | Fecha de publicación: 25 de noviembre de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X