ENCUENTROS SIMULTÁNEOS EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Simultaneous encounters in times of pandemic

Andrea Zúñiga Delgado

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas | archipielagoindefinido@gmail.com

Jennifer Rubio Leal

Artista Plástica | Universidad de Caldas | js.rubio95@gmail.com

Andrea Ospina Santamaría

Estudiante Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio | Universidad Nacional de Colombia | andospinasan@gmail.com

Laura Alexandra Sanchez Velasquez

Artista Plástica | Universidad de Caldas |laurasanchezv3@gmail.com

Llevamos en casa, recogidos y confinados, aproximadamente ciento veintinueve días desde que el mundo fue cubierto por una pandemia que ha contagiado a millones de personas y que ha dormido -a su paso- de forma permanente, a más de seiscientos veintitresmil. La cuarentena y sus motivos piden a gritos ser pensados, sentidos, vividos de forma crítica, sensible, creativa y política. Sabiendo todo lo que este confinamiento lleva consigo, tanto afuera como adentro, sus preguntas, incertidumbres, miedos y soledades; creemos que juntes podemos meditar todo lo que acontece en este espacio que, generalmente, damos por sentado, porque es el tiempo de estar adentro y, desde allí, podemos hacer conciencia de lo que pasa afuera, analizándolo, nombrándolo y reimaginándolo. Por esto nos inventamos Encuentros simultáneos en tiempos de pandemia, un aullido para reimaginar convivencias, compartir cotidianidades y reinventar juntes muchos otros mundos posapocalípticos posibles.

La intención inicial fue la de reunir a un clan de quince personas mágicas que pudieran, a partir de su inteligencia y su voluntad, aportar a la creación colaborativa de una serie de publicaciones y que, dentro de su trabajo, hubiesen tocado temas sobre la casa, los espacios domésticos, la cotidianidad, la intimidad, los afectos, las redes amorosas, los tejidos comunitarios, la empatía, y las posibilidades de entrecruzar distintas perspectivas, vivencias y conocimientos. Permitiendo así, encontrarnos con Sara Camila del Sol Valencia, Laura Camila Ramos, Adriana Ventura, Illari Alderete, Diana Lorena Franco, Aoife Itziar Bernal, Daniela Henao, Natalia López, Juliana Ceballos, Nathalia Montenegro, Manuela Jaramillo, Alix Camacho y Andrea Ospina.

Las líneas de creación sugeridas nacieron con la intención de llevar la reflexión desde dos formas distintas de relacionarse con el entorno:

Cotidianidades compartidas

Invita a reconocer, modificar, reinventar, redescubrir y explorar los espacios domésticos, los lugares cotidianos, los roles asignados y los vínculos existentes que podemos nutrir en nuestras redes cercanas. Una invitación a explorar el lugar donde estamos pasando la cuarentena, a verlo como un espacio desconocido, desde un turismo responsable, consciente y comunitario. Un turismo cálido y cercano, curioso y de experimentación. Un turismo de interiores.

Mundos posibles

Propone imaginaciones y acciones de cuidado, apoyo mutuo y solidaridad con personas en nuestra casa, barrio, pueblo o ciudad. Nos invita a tomar conciencia de la interdependencia y del impacto que tenemos en otros seres, movilizando la imaginación y la acción, desde lo local y lo micro, en torno a utopías y horizontes que permitan desestabilizar lo que conocemos como cuestiones o estructuras inmodificables: sistemas, instituciones, formas de organización, comportamientos y conductas culturales, tanto en el presente como en el futuro.

Los veinte retos pueden ser revisados en la cuenta de instagram de amorología incendiaria o en el fanzine que reúne los retos y las autoras.

Posteriormente, indagamos en las posibilidades sensibles y reflexivas de cada reto creado por las autoras, con el objetivo de transformarlos en estrategias educativas para uso libre de madres, padres, cuidadores y educadores, como acompañamiento en su tarea de generar y compartir pensamiento en las condiciones propias de la cuarentena.

Tanto para cuidadores como para docentes, consideramos que los retos propuestos pueden ser un estímulo didáctico que permita desarrollar habilidades y competencias desde la diversión, la experimentación y la capacidad de relación propia de las metodologías provenientes de las artes, de modo que se conecten con otras temáticas y disciplinas que no cuentan usualmente con este tipo de alternativas.

Para ellos creamos una cartilla que permite que las propuestas creativas de estas artistas sean, no sólo de disfrute para momentos de ocio sino también formas sensibles, alegres y placenteras de potenciar la reflexión y la solidaridad en tiempos de pandemia. Propusimos cuatro secciones a considerar a partir de cada acción: Temáticas relacionadas, habilidades a desarrollar, preguntas posibles y exploraciones sugeridas para incentivar conversaciones, proyectos de clase o lecturas críticas entre familias, educadores, niños y jóvenes.

Tanto la cartilla como los contenidos individuales están disponibles en web, los contenidos en las historias destacadas de amorología incendiaria y en la siguiente cartilla.

Este proyecto ha sido una bola de nieve que se expande, en donde las voces femeninas se fortalecen desde lo orgánico en su organización, nos lleva a la necesidad de reconocernos en nuestros círculos cercanos e irlos ampliando dentro de un ámbito que, sin duda, sigue requiriendo de que estas intervenciones sean resaltadas. Es por ello que el proyecto comienza una etapa de circulación propuesta por Andrea Ospina y Laura Sánchez, como Colectivo.CO, a partir de la invitación a artistas nacionales que quisieran responder a uno o más de estos retos.

En esta fase el objetivo fue propiciar los procesos de reflexión y -poco a poco- se fue perfilando hacia mujeres jóvenes, buscando que la cuarentena fuera un detonante para estas redes de visibilidad y de cuestionamientos compartidos. Para este ciclo de reinterpretaciones, seleccionamos veinticuatro artistas y les sugerimos un reto según su trabajo previo. Esto no solo como una estrategia curatorial sino como una forma de visibilizar las reflexiones que realizaban de forma permanente en sus propuestas, cuya exhibición también tiene lugar a través de instagram en la cuenta del Colectivo.Co.

Así se suman a este proyecto: Alejandra Martínez, Anne Hernández, Catalina Gómez, Claudia Garzón, Erika Cortes, Fonseca Rivera, Gabriela Díaz Velasco, Isabel Ramírez, Juliet Sarmiento, Katherin Santamaría, Laura Troncoso, Lucía González, Lucía Parias, Milena Contreras, Natalia Barragan, Nathalie Libos, Nicolé López, Olga Huyke, Quinaya Qumir, Salomé Rojas, Sara Campos, Stefanía Díaz y Valentina Delacalle.

Nos propusimos hacer circular los planteamientos que se venían haciendo en sus obras (en donde fue una elección tanto el reto final a trabajar, como las formas y tiempos de presentación; incluso, con material que, en algunos casos, no fue realizado únicamente para este proyecto). Los retos también fueron una excusa para reactivar el ámbito de creación o mostrar experimentaciones durante estos tiempos de confinamiento; podían ser modificados, seccionados y redirigidos en la interpretación de las participantes, generando una conversación alrededor de los principales planteamientos o instrumentos sugeridos inicialmente.

Encuentros simultáneos busca brindar herramientas para que las personas se motiven a cuestionar, analizar, percibir y experimentar su realidad y las formas de convivencia que pueden ampliarse desde el confinamiento. A través de prácticas artísticas (con diferentes formatos y lenguajes), esperamos generar la oportunidad de meditar en red acerca del presente y nuestro habitar en el mundo. Estas reflexiones estéticas promueven una visión más empática y a su vez una lectura íntima del momento, porque recogen múltiples sentires, visiones e ideas, que se comparten tanto desde los retos como desde sus interpretaciones.

Sentimos que no hay mejor momento para que compartamos aquello que hemos descubierto, observado, aprendido, deconstruido y reconstruido sobre el hecho de estar en casa; sobre lo que sucede en la intimidad, los lugares que compartimos y las lógicas que los gobiernan. Es tiempo de poner sobre la mesa las posibilidades de encuentro, los refugios que prometen, sus oscuridades, limitaciones, sentidos y significados. Solo de forma conjunta podremos proponer vías de acción, reales e imaginarias, para generar reacciones de emergencia frente a todas las personas que no cuentan con las posibilidades de quedarse imaginando una cuarentena poetizada y que son, en muchos casos, quienes la sostienen.

Como citar:

Ospina, A.; Rubio, J.; Sánchez , L-A. & Zúñiga, A. (2020). Encuentros simultáneos en tiempos de pandemia. 1 (2).  Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/08/03/encuentros-simultaneos/ 

Fecha de recibido: 28 de junio de 2020 | Fecha de publicación: 7 de julio de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

VISIONES, SUEÑOS Y CONOCIMIENTO DE UNO MISMO. Entrevista a Hugo Fernando Tangarife

Por: Juan Pablo Hincapié Santa

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas

Jpablo92in@gmail.com

Juan Pablo Hincapié: Cuando comencé a cuestionarme la relevancia que tiene la experiencia del sueño en la vida cotidiana supuse que sería sencillo obtener respuestas, pero me equivoqué. Entre más investigaba sobre el fenómeno onírico más me daba cuenta de que es muy difícil llegar a conclusiones claras. La oniromancia ha servido de apoyo para artistas y creadores de distintos medios, tanto plásticos como visuales. Me interesa la relevancia que tienen los sueños, esos estados en los que entramos diariamente y que nos conectan con una forma de nosotros que es imperceptible en la vida diurna, que afecta nuestra forma de ser y nuestra labor en el arte. En mi caso, los procesos que he emprendido de investigación y creación de obra plástica entorno a este tema me han permitido pensar en la relación que tienen estos fenómenos oníricos con otros estados de conciencia.

Teniendo en cuenta que hay distintas formas de adentrarse en las profundidades de la conciencia, tomé la decisión de realizar esta entrevista, especialmente, porque usted ha trabajado los estados modificados de conciencia. Me interesan los procesos creativos interrelacionados con el uso de elementos psicoactivos, especialmente, aquellos que se apoyan en eventos alucinógenos y que exploran los distintos estados que puede atravesar la psique humana.

Hugo Tangarife: Muy interesante su trabajo, se trata de un tema para profundizar, los surrealistas -por ejemplo- tomaron los sueños y obtuvieron un resultado que produjo un cambio cultural. Los sueños ocupan un espacio de ocho horas diarias lo cual brinda mucho material, muchas visiones, muchas relaciones con los demás y con la naturaleza.

Juan Pablo: Comencemos la entrevista con una breve presentación de su trabajo.

Hugo: Mi nombre es Hugo Fernando Tangarife, maestro en artes plásticas de la Universidad de Caldas, cuento con una maestría en Cultura en Drogas de la misma universidad. Llevo un tiempo estudiando la relación del arte con la naturaleza, mi interés está dirigido a las plantas enteógenas a partir de diferentes acciones como la siembra, el dibujo, la etnografía artística y últimamente estoy realizando diferentes instalaciones en la naturaleza. Como producto de mis procesos de investigación he escrito diferentes artículos científicos en diferentes revistas académicas como Cultura y Droga, Biosalud, Virajes, Portafolio cultural y Cazamosacas. También tuve la oportunidad de escribir un libro que se llama “Encuentros conmigo mismo. Historias de los estados modificados de conciencia” que fue publicado por una editorial académica española. Básicamente esto es un resumen de mis intereses artísticos y de investigación.

Juan Pablo: Es muy común que, en algún momento de la vida, queramos experimentar un estado sensorial diferente al de la cotidianidad; por eso quizás nos atrevemos a tener experiencias que nos alteran la bioquímica del cuerpo -por ejemplo- los deportes extremos, el alcohol y las drogas ¿Qué lo llevo a usted a querer trabajar con plantas enteógenas en el campo del arte?

Hugo: Mi interés por las plantas enteógenas viene desde mucho tiempo atrás. Antes de estudiar artes plásticas, estudié agronomía, en ese entonces me empecé a interesar en los hongos y comencé a profundizar en este tema. Conocí los hongos del género psilocybe que son los utilizados durante rituales en diferentes contextos, aquí en Colombia en diferentes culturas y en México principalmente. Tuve una experiencia bastante interesante con estas plantas y comencé a preguntarme sobre estos estados modificados de conciencia. Cuando uno tiene una experiencia de este tipo hay una transformación radical en lo que uno cree. Surgen diferentes preguntas y reflexiones, tan profundas y filosóficas como ¿quién soy?, ¿qué hago acá?, ¿cuál es mi interés real en la vida? Después, cuando comencé a estudiar artes plásticas, encontré otra planta: el yagé (Banisteriopsis caapi). Esta planta me llevó mucho más allá de la reflexión a una profundidad que comencé a relacionar con mi obra plástica. En ese momento inicié la investigación de Encuentros conmigo mismo, historias de los estados modificados de conciencia, la cual fue una puerta a mis prácticas e investigaciones entorno a la relación entre las plantas y el arte.

Juan Pablo: ¿Cómo definiría la experiencia de modificar la conciencia para conectar con estados que divergen de la realidad? ¿Cómo cambió su visión del mundo al ver ese otro mundo?

Hugo: Cuando uno tiene experiencias con las plantas de una forma respetuosa, de una forma ritualista, siempre acontece un cambio, una transformación de lo que creemos que es el mundo (experimentamos unos estados introspectivos muy fuertes). Por esto es que estas plantas han sido utilizadas por chamanes, médicos tradicionales, para enseñarnos a sanarnos a nosotros mismos. Alguien decía que el mundo es una cosa antes de tomar yagé y otra después, siento que despertamos -de alguna forma- a otros campos energéticos, a otros mundos, a otras realidades. Comenzamos a tener una relación distinta con las plantas, siento que tanto mi vida, como mi obra cambiaron después de tener este tipo de experiencias con las plantas enteógenas.

Juan Pablo: Quisiera que habláramos de su trabajo de grado de Artes Plásticas, presentado en el 2009, Encuentros conmigo mismo. Historias de los estados modificados de conciencia.  Allí plantea la posibilidad de liberación de sentimientos que habitan en el inconsciente personal. Esta idea me parece supremamente importante, porque la introspección nos permite retomar asuntos del pasado, cuestiones reprimidas, distintos métodos del psicoanálisis lo han intentado (como la hipnosis, entre otros). Lo interesante, en este caso, es que veo que las plantas -como usted lo menciona- también son terapeutas. Quisiera saber si alguna vez llegó a presentir que los personajes de su mundo interior, de su mundo onírico o profundo, de su psique lo estaban poniendo a prueba en una confrontación entre su existencia y sus experiencias pasadas.

Hugo: Sí, claro, las plantas siempre producen pruebas, pruebas con nuestros fantasmas o con las experiencias que han marcado la vida de una manera no muy grata; eso es lo interesante de estas plantas, por eso son plantas que sanan, porque tienen la capacidad de llevarnos a ese momento de la vida, ese momento desagradable y -de alguna forma- nos permiten ver esa imagen y liberarla. Claro que esto es siempre guiado por un médico tradicional, un taita. Ellos guían este trance, siempre le están preguntando a uno ¿qué está viendo? ¿qué ha logrado encontrar de sí mismo? Las experiencias con las plantas no son para todo el mundo hay personas que no tienen la capacidad de tener una reflexión, pueden generar distorsiones fuertes de la realidad y de sí mismo; siempre es muy importante tener una guía para realizar estos viajes psiconáuticos.

Después de mi tesis de pregrado, realicé una investigación de maestría y tuve la oportunidad de estar un tiempo con los indígenas, los kamsá del alto Putumayo y los kofán del bajo Putumayo. Debido a que tenía rituales todos los días de tomas de yagé, a veces no podía distinguir lo que era real y lo que no; finalmente llegué a la conclusión de que todo era real, estaba en estados modificados de conciencia muy fuertes. Algo importante de la manera en que asumo estos rituales y que es parte de mi obra es el diario de campo, siempre tengo un diario donde puedo escribir, donde puedo dibujar, donde puedo darles un orden a mis visiones a mis ideas, para que todo no sea difuso. Los diarios son un medio importante, son libros de artista y los presento en las exposiciones, al finalizar las investigaciones.

Juan Pablo: Ahora que menciona la etnografía y la autoetnografía, debo decir que me parece un acto poderoso, especialmente, cuando aparecen las preguntas existenciales, cuando uno se sumerge a buscar va llamando ciertas cosas; por ejemplo, entiendo que lo que usted ha hecho ha sido por medio de un llamado, un llamado que lo ha atraído y lo ha llevado a todas esas experiencias. Tal parece que la etnografía, así como el uso de plantas enteógenas tienen una relación profunda, porque existe una interconexión psíquica entre el camino realizado a un sitio específico para un ritual de toma y el medio escogido para modificar la conciencia por medio de una planta ¿Podría contarme si durante estos viajes autoetnográficos experimentó estados de conciencia modificados, alucinaciones, visiones o sueños que fueran relevantes en su proceso artístico sin haber consumido ningún alucinógeno?

Hugo: Sí, claro que sí, una parte importante de todo este proceso es que no era necesario estar en un estado modificado de conciencia -por la ingestión de alguna planta- para crear una obra, sino que ese estado modificado de conciencia era una parte importante para reflexionar sobre mi obra plástica. Las plantas generan esos estados a veces es complejo hablar de todas estas experiencias con una palabra. No voy a hablar de alucinaciones, “alucinación” es una palabra que ha sido relevada por visiones, una alucinación es algo pasajero y se va, pero la visión es algo importante para darnos cuenta de lo que estamos viviendo: la visión se puede interpretar y se puede hacer una trasformación a partir de esa interpretación. Todas estas experiencias han sido muy mágicas, así no esté en estados modificados de conciencia por una planta, tenemos toda esa energía dentro de nosotros mismos que nos permite continuar viviendo de modo distinto, acercarnos mucho más a la naturaleza y de entender que de ahí provenimos y que tenemos que protegerla para continuar viviendo.

Juan Pablo: En cierto modo nosotros vivimos con la conciencia modificada, no podríamos decir que somos plenamente conscientes de lo que está pasando, la mayor parte de los sucesos se experimentan de manera inconsciente. También cree un diario con los sueños, con lo que me sucedía y cómo me sentía con respecto a lo que soñaba y experimentaba; para profundizar y analizar todo lo anterior, pero especialmente las visiones. Me parece importante hacer esa claridad entre visión y alucinación. El camino a la introspección y la conexión con algo más profundo en nuestro ser -como usted lo dice- es algo que llevamos dentro de nosotros. Relacionando esto con sus procesos artísticos, encuentro en sus obras muchos mandalas y me parece muy interesante porque también tengo una relación con ellos. El mandala es un mapa, una guía, que nos va sumergiendo en algo muy profundo ¿qué me puede decir sobre esto?

Hugo: Cuando empecé a dibujar lo que yo sentía, en todos estos procesos con las plantas empecé a darme cuenta que todo lo que salía eran formas circulares, formas muy geométricas, pero no sabía lo que realmente era un mandala. Generalmente cuando uno está en un estado modificado de conciencia; sobre todo con el yagé, empiezan a emerger este tipo de círculos, son círculos que vienen y se trasforman. Llegan, lo tocan a uno, flotan y continúan en otra forma. Cuando me di cuenta de los mandalas, investigué un poco más y me di cuenta que eran imágenes arquetípicas, imágenes que salen del inconsciente y que son habituales en el ser humano. Cuando uno hace un ejercicio con niños y los coloca a dibujar lo que ellos quieran, lo primero que hacen son líneas y círculos, a veces tienen la capacidad de hacerlos simétricamente. Son imágenes que hacen parte del ser humano y emergen cuando tenemos experiencias con las plantas. Al revisar obras de artistas que han ido por este camino, se pueden encontrar imágenes muy similares. También se encuentran en las obras de los indígenas; los Tucano, por ejemplo, tienen unas obras bellísimas que cuando uno las ve se asemejan a los mandalas, por colocarles un nombre, pero en sí es una imagen muy natural para el ser humano.

Juan Pablo: En una de sus obras, hay un círculo de plantas de sábila y estas tienen un poder de limpieza y de curación. Cuando comencé mi trabajo de grado, no sabía qué camino tomar y empezó a aparecer el círculo. El círculo representa la unidad, hablando en un nivel esotérico, nosotros somos círculos y la energía que emitimos es esférica. Biológicamente el círculo está vinculado al cuerpo -por ejemplo- los ojos, nuestra mirada es circular, pero nuestro mundo ha sido adaptado a la cuadrícula y hemos olvidado ese vínculo que tenemos con la circularidad, con la geometría sagrada. Me gustaría que narrara alguna de sus experiencias cuando tuvo contacto con estas esferas que pudo observar durante las tomas.

Hugo: Son muchos los momentos en que aparece esta imagen, al revisar nuevamente mis diarios veo unas reflexiones muy profundas desde el dibujo y desde la escritura, pero uno de estos momentos fue -como le decía- cuando un círculo se acercaba con formas muy geométricas y yo lograba entrar ahí, flotar dentro de ese círculo y viajar conscientemente; en esos estados me podía elevar y surgir de ese espacio, también tenía la capacidad de observar a las personas que estaban ahí conmigo. Sin embargo, esto es solamente una fase, un conocimiento breve. Los taitas le preguntan a uno ¿qué vio? Y le dicen a uno “vio esto, listo ya pasó la primera fase, ahora tienen que pasar otra más”. Entonces en la siguiente toma uno logra entrar en ese círculo, pero ir más allá, viajar un poco más, al otro día tener capacidad de andar por esas dos fases y llegar a otra mas allá, por eso es tan importante el aprendizaje que los taitas obtienen durante muchos años. Ellos pueden, por ejemplo, llegar a ver cosas del futuro y del pasado, para hacer una interpretación.

Algo muy interesante de esto es que cuando viví con el taita, la gente llegaba a cualquier hora de la noche con fotografías de personas que las habían secuestrado o personas que se habían perdido. Entonces, el taita tomaba yagé esa noche y encontraba el lugar donde estaba esa persona. Yo era testigo de eso, el taita les decía “esta persona está ahí, en tal parte” y después teníamos la sorpresa de que era verdad, uno no se explicaba de qué forma lo hacía. Lo que yo pude ver era una mínima parte de ese conocimiento, siento que es una mínima parte del conocimiento que tienen los abuelos y cuando me refiero a los taitas, explícitamente me refiero a los abuelos, no a las personas que ahora se creen taitas, jóvenes de treinta años, cuarenta o cincuenta años; sino taitas de setenta, ochenta, noventa o cien años, como el taita Querubín.

Juan Pablo: Encuentro muchas relaciones con la investigación que he estado desarrollando, el psiconauta y el onironauta son ambos viajeros. Así como el taita llega a pronosticar eventos futuros y pasados, los durmientes también lo han hecho. Algunas tribus canadienses han logrado tener conversaciones por medio del sueño y visiones de eventos próximos. Todo esto surge de la red onírica en la que todos estamos intercomunicados. He llegado a estudiar la separación de cuerpos ¿qué ha conocido y que ha revisado sobre este tema?

Hugo: Creo que he tenido experiencias de separación del cuerpo, pero de una forma muy inconsciente, en tomas de yagé y en una toma que tuve con aceite de cannabis. Esta experiencia es bastante fuerte, sentí que moría, sentí la muerte, pero para sentir esa muerte tuve que pasar por muchos campos energéticos. Creo que sí he sentido esos niveles energéticos, pero de una manera muy intuitiva, no tanto desde el estudio o la profundización del tema. Tuve un referente muy importante que fue Carlos Castaneda, especialmente, el libro El arte de ensoñar, ese libro marcó toda la investigación de encuentros conmigo mismo, porque lo relacionaba con el uso de las plantas enteógenas, esa capacidad de saber que estamos soñando, esa capacidad de saber que estamos en un estado modificado de conciencia y que podemos utilizar ese estado para aprender un conocimiento específico. Me pareció bastante enriquecedor, entonces, creo que sí lo he logrado, obviamente es un aprendizaje de muchos años, en estos momentos de mi vida estoy más enfocado en una relación con la siembra.

Juan Pablo: También trabajo mucho sembrando, creando aspectos positivos en uno como paz, tranquilidad y una conexión activa con la madre tierra. Ahora que menciona a Castaneda, me parece que don Juan -el personaje de todas estas aventuras- gracias a que utiliza las plantas, los sueños y las visiones, puede tener contacto con seres arquetípicos del inconsciente como la sombra. Encuentro una relación muy estrecha con Carl Gustav Jung, porque al profundizar en su psique, experimenta contactos parecidos a través de los sueños. Tiene charlas con personajes -como si lograra vivir en un cuento de fantasía- y les cuenta de la vida aquí en nuestra realidad; los personajes se fascinan por el conocimiento que tiene. Una cosa que me parece muy particular son los sueños lúcidos, estoy seguro que alguna vez debió haberlos experimentado, son muy parecidos a la toma porque nos permiten tener contacto con un mundo paralelo y cuestionarnos sobre esta realidad en la que estamos, incluso nos llevan a transformarnos en otros seres.

Hugo: Este es un campo de investigación muy amplio de años, autores como Giorgio Samorini también hacen esa relación entre los sueños y los viajes de las plantas. En Manizales Jorge Ronderos también tiene un trabajo bastante interesante en torno a esos estados modificados de conciencia, en todos los ámbitos principalmente desde las drogas y las plantas enteógenas (que es la palabra más adecuada), aquellas que que pueden despertar esa divinidad que tenemos todos y que nos pueden producir nuevos conocimiento, estados de euforia y despertar la creatividad, lo cual que es bastante importante en nuestro mundo como artistas.

Juan Pablo: Esa inspiración que nos brindan estos cambios en nuestra percepción, conllevan a que seamos artistas que no se contentan con las búsquedas conceptuales o activistas. Uno está indagando en algo que nos toca a todos, incluso las personas más racionales -en algún momento de sus vidas- han tenido experiencias que las marcan a través de los sueños o las plantas enteógenas. ¿Cuál es la principal diferencia entre los enteógenos y los endógenos, de dónde proceden y su significado?

Hugo: Enteógenos es una palabra que surge de una reunión que hacen unos teóricos muy importantes, todos investigadores sobre las plantas y las drogas. Ellos hablaban de que la palabra “droga” está muy estigmatizada y cargada políticamente debido al narcotráfico, entonces, lo que ellos hicieron fue encontrar una palabra distinta que se diferenciara de ese término y llegaron a la conclusión de que “enteógenos” era más adecuada. Los teóricos que crearon este concepto fueron José María Pericla, Jhonathan Ott, Giorgio Samorini, entre otros. Son sustancias que despiertan la divinidad que todos tenemos. Todas las plantas que tienen la capacidad de elevar la conciencia son consideradas enteógenos: la coca, los hongos psilocybe, el yagé, la salvia divinorum y la cannabis sativa, entre otras. Creo que apenas conocemos una mínima parte de este mundo de las plantas que tienen la capacidad de elevar la conciencia. Por otro lado, lo endógeno lo produce cada ser humano, cuando decimos “que produce endógenamente”, quiere decir que el cuerpo está produciendo esa sustancia naturalmente; por ejemplo, nosotros tenemos receptores endógenos, receptores muscarínicos, receptores cannabinoides. Esta sería la diferencia básica de los dos términos.

Juan Pablo: Entre los endógenos están esas sustancias que llegan a modificar la conciencia, sin ningún tipo de ingesta de plantas. He visto que personas llegan a estados de conciencia elevada por medio de la meditación, la introspección, los mantras o los efectos de sonido. Por ejemplo, quienes han tenido experiencias cercanas a la muerte experimentan visiones, gracias a la liberación de eso efectos químicos producidos por los endógenos.

Hugo: La DMT (dimetiltriptamina) se produce endógenamente por la glándula pineal cuando morimos. Para poder morir atravesamos un estado de euforia, una modificación de la conciencia.

Juan Pablo:  ¿Cuándo usted participó en estos rituales llegó a tener contacto con otras personas? ¿Los estados que estaba viviendo eran compartidos por las personas a su alrededor?

Hugo: Esto es muy particular, en la ceremonia todos los participantes empiezan a sentir lo mismo a ver lo mismo, tienen la purga al mismo tiempo totalmente inducidos por lo que hace el taita. Cuando el taita empieza a cantar y a entonar sus cantos, todos empezamos a reunirnos y el grupo comienza a tener experiencias colectivas. A pesar de que hay experiencias muy personales, en algunos momentos de la ceremonia, se comparten las visiones, las sensaciones. Los viajes también se pegan, por ejemplo, cuando uno se le acerca a una persona que está en un mal viaje, generalmente se le pega y a veces es grupal. En ocasiones las ceremonias pasan de ser algo muy tranquilo a algo muy fuerte, algo bastante complejo, pero ahí está la fuerza del taita para volver a controlar la situación, por eso digo que es muy delicado tomar yagé con cualquier persona.

Juan Pablo:  En ese estado uno se vuelve vulnerable. A pesar de que se siente mucho poderío, también puede uno tener contacto con entes oscuros, inconscientemente andamos cargados de muchas cosas. Cuando tenemos una experiencia así, como en los sueños, aparecen las pesadillas y los terrores nocturnos.

Hugo: Pienso que este tema es para hablar mucho tiempo, es un tema de investigación muy complejo y a la vez muy bonito que inspira muchas cosas, nos invita a conocernos a nosotros mismos, a las demás personas a nuestro entorno y a respetar a la naturaleza que es la base principal de la vida. Muchas gracias, sería interesante trabajar juntos, muchas gracias hermano por esta charla tan interesante.


Como citar:

Hincapié, J-P. (2020). Visiones, sueños y conocimiento de uno mismo. Entrevista a Hugo Fernando Tangarife. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 2 (1). Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/06/08/visiones-suenos-y-conocimiento-de-uno-mismo/

Fecha de recibido: 25 de mayo de 2020 | Fecha de publicación: 7 de junio de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

PRELUDIO DE UNA DECEPCIÓN. Un fanzine para ingresar a Bellas Artes

Prelude of a disappointment. A fanzine to enter to study arts

Por:

Andrea Zúñiga Delgado

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas | archipielagoindefinido@gmail.com

Juliana Ceballos Rojas

Maestra en Artes Plásticas | Universidad de Caldas | julianaceballosrojas@gmail.com

Manuela Jaramillo

Maestra en Artes Plásticas | Universidad de Caldas | manuelajaramilloj@gmail.com

Mateo Quintero Castaño 

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas |mateoquintero05@gmail.com

Mateo Quintero: El fanzine “Preludio para una decepción” contiene una serie de consejos de un estudiante viejo (o más experimentado) a un estudiante nuevo (primiparo). Lo que dice el fanzine es una serie de secretos que se guardan debajo de la mesa para sobrevivir al primer semestre y a la universidad en general.

Andrea Zuñiga: Contiene una serie de ideas, relatos y consejos que pueden ser atajos para otras personas, cositas que quizás una quisiera que le dijeran al entrar a estudiar en un programa universitario como éste.

Manuela Jaramillo: Se trata de una guía para pasar inadvertido, al menos esa fue una de las primeras cosas que imaginé cuando nos juntamos a pensarlo. El fanzine está lleno de datos, desde el significado de la palabra preludio (que obviamente no sobra conocerlo) hasta recomendaciones sobre textos o documentales que hacen la labor de artista más amena. 

Juliana Ceballos: Mi participación en el fanzine fue muy breve. Sin embargo, fue bastante fácil conectarse con una propuesta que pensaba críticamente su contexto. No se me ocurre una manera más pedagógica de acercarse a un nuevo estudiante de Artes Plásticas que producir una pequeña publicación basada en la experiencia de unos estudiantes antiguos. Más que el ritual de recibimiento para los primiparos, la publicación propone una selección de contenidos notables (buenos y malos) que experimentamos como autores.

Mateo Quintero: Cuando decidimos hacerlos acabábamos de ver una noticia o unas fotos de la recibida a los primiparos en otra facultad y como que nos sentimos mal. Nos dimos cuenta que en Bellas Artes no pasaba nada (ni malo ni bueno) y ahí fue cuando decidimos hacer un fanzine que fuera como un acto amable con los nuevos. También hicimos una bienvenida en la que estudiantes le contaban a los nuevos como era la universidad. En cuanto al proceso creativo fue fácil por qué no dejamos que se nos enfriara ese chispazo, después de concebir la idea todos aportamos como podíamos, como sabíamos y así se fue dando el proceso hasta llegar al momento de la impresión.

Andrea Zuñiga: Como dice Mateito, decidimos realizar el fanzine inspirados por las bienvenidas hostiles y tradicionales que se hacen en otros programas. En otras facultades y universidades es común “bien llegar” a quienes empiezan el año con bromas macabras, comentarios incómodos y una serie de prácticas que hacen ver la universidad como una preparatoria de película norteamericana, llena de víctimas y abusadores. Pensábamos más en la posibilidad de iniciar una especie de rito de bienvenida. Siendo una espacio al que entramos por decisión propia e incluso a veces a contracorriente, personalmente me parecía increíble no contar con un lugar más amable y cercano al entrar. Decidimos crear este compendio y entregarlo en un espacio de diálogo en el que comentar experiencias, entrar en confianza, vernos los rostros. Bellas Artes es un espacio muy pequeño para no saber los nombres y los intereses de las personas que lo habitan, pero pasa todo el tiempo. Queríamos crear una ruptura en esa normalidad. Tuvimos el chispazo que comenta Mateo y simplemente fue dejarnos relatar y ordenar nuestras propias opiniones sobre el programa, las cosas que nos apasionaban, pero también lo que creíamos conveniente saber, como no comprar materiales costosos o ajustarse fielmente a la malla curricular. Fuimos redactando, editando, componiendo hasta que lo sacamos en la secretaría (fue lindo imprimirlo allí).

Manuela Jaramillo: Lo más importante es que todos esos caminos planteados en el fanzine están ahí porque en algún momento los necesitamos, los anhelamos y no los tuvimos, eso hace que sea una guía creada desde la empatía. Queríamos abrir todos nuestros mundos, permitir que todo el que leyera el fanzine se sintiera seguro de contar con las herramientas necesarias para su superviviencia ,como nuevo estudiante de artes plásticas. En cuanto al proceso colectivo creo que estábamos confiados en el conocimiento del otro todo el tiempo, éramos estudiantes de distintos semestres y eso generaba unos campos de discusión más amplios, no sólo estábamos haciendo una guía para el estudiante “primíparo”, todo el proceso colaborativo nos puso -muchas veces- a cuestionarnos sobre la repetición de problemas dentro de la carrera.

Juliana Ceballos: Lo consideré como una primera consciencia de la academia que se manifestó en un producto físico a manos de los estudiantes. Se permitió a los nuevos y antiguos estudiantes conocer el formato del fanzine y el alcance de los productos que pueden realizarse desde la academía, sin ser un formato oficial de publicación.

Andrea Zuñiga: Una amiga de antropología me pidió tener este fanzine de referente e hicieron uno similar pero ajustado a las propias necesidades del programa, que -siendo una ciencia humana- tiene sus propios laberintos. Creo que en cierto sentido puede servir como esqueleto. Todos los programas universitarios tienen mallas, profes, materias, falencias, espacios en los que compartir y ampliar el conocimiento, detalles que una puede ahorrarse si alguien se lo dice. Creo que el índice podría generalizarse a cualquier programa. Y, concuerdo, confirmo, que la decepción es una constante en la academia, independientemente de la “carrera” a la que una se inscriba. Me quedo con la decepción como expectativa que arruina sorpresas que una no se espera (teoría de un chat de facebook que se volvió parte del prólogo) y que una siempre tenga presente que la academia es flexible o debería serlo, porque flexible y amplísimo es el conocimiento.

Mateo Quintero: Sin embargo, me parece que el fanzine estaba pensado en y para Bellas Artes, habla del edificio, de los profesores, de la Negrita que es la señora de la cafetería, entonces, creo que no serviría para otra escuela. Está pensado para el lugar en el que se hizo.

Manuela Jaramillo: Todos los programas académicos tienen sus propios momentos de decepción e independientemente de la información que pueda caber en el fanzine, creo que actualmente una de las cosas que todos necesitamos es entablar relaciones imaginarias con nuestros antecesores, conocer lo que tienen para decirnos.

Andrea Zuñiga: Creo que hay muchas cosas que son actuales porque -sobre todo- tiene un aire muy utópico y se escribe desde una postura estética frente a la existencia. La academia es un viaje, un camino, una manera, pero no es precisamente la única. La malla no ha cambiado mucho desde entonces, ni quienes acompañan las clases, ni el espacio en que todo sucede. Algunos espacios de la ciudad siguen siendo los hitos, agregaría algunos como Jolly Roger, La caja no existe pero existe La Jaus, el Space de Dinámico Lab. El Jardín y Caza retasos cambiaron de sedes pero siguen trabajando. Quizás ahora, podría añadir que las clases no son sólidas, que si una se propone puede ampliar los contenidos, que puede sugerir entregas que se ajusten a sus ritmos, tiempos, ideas, intereses, capacidades. Si algo aprendí estudiando artes es que nada es determinado, que el mundo que conocemos no es inamovible, que el diálogo es siempre una opción y que las particularidades expanden el mundo que conocemos y creemos como único posible, incluso el académico.

Mateo Quintero: Ahora le metería un par de cosas que uno se da cuenta cuando va terminando de estudiar. Más secretos y códigos. Creo que se ha desactualizado un poco, la idea es que la gente que está detrás de nosotros siga la iniciativa. Crear una cadena, un ritual de los estudiantes viejos a los nuevos.

Manuela Jaramillo: Está formulado en base a algunas de las mismas hipótesis que han acompañado al arte desde hace muchos años y consecuentemente no es un fanzine de temporada. Hasta el último día que pisé Bellas Artes me sentí igual, incluso pensaría en agregarle ahora que ya pasé por el proceso de grado, unas instrucciones básicas para tesistas y graduandos, desde el trato con el asesor de tesis hasta lo protocolario (a mi parecer, ridículo) de los discursos ofrecidos por los rectores en el que claramente el artista está por fuera. Le agregaría además un mapeo más consistente de los espacios artísticos y culturales, no sólo de la ciudad, sino del eje cafetero porque considero que habrá que empezar a pensar el círculo de una forma más amplia, y por último recomendaría muchas otras películas, documentales y links para revisar constantemente.

Juliana Ceballos: También, siento que desde la experiencia de tesista y ahora egresada, podría añadir algunos otros consejos, pero pienso que este fanzine da cuenta de la oportunidad de compartir momentos que fueron valiosos dentro de mi formación y contenidos que aún aprecio y retomo cuando siento la necesidad de volver a un momento tranquilo del conocimiento en artes.

Como citar:

Ceballos, J.; Jaramillo, M.; Quintero, M. & Zúñiga, A. (2020). Preludio de una decepción. Un fanzine para ingresar a estudiar artes. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (2).  Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/05/24/preludio/

Fecha de recibido: 20 de Marzo de 2020 | Fecha de publicación: 24 de Mayo de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

DISTANCIAS FRACTURADAS: Foro con los artistas del proyecto “Nuevo Oro”

Fractured Distances: Forum with the artists of the “New Gold” project

Por:

Andrea Ospina Santamaría

Estudiante Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio | Universidad Nacional de Colombia

andospinasan@gmail.com

Jennifer Rubio Leal

Artista Plástica | Universidad de Caldas

js.rubio95@gmail.com

Andrea Ospina y Jennifer Rubio: Nuevo oro es un proyecto editorial coordinado por el Colectivo .CO y editado por Luciana Serrano, en el que se compilan propuestas visuales que tratan algunas de las manifestaciones sociales realizadas en el 2019. Recordando una frase de la artista chilena Cecilia Vicuña “Tu rabia es oro”, el proyecto presenta algunas de las estrategias e intervenciones que logran hacer visibles los problemas que atravesamos como latinoamericanos y algunas posturas que adoptamos.

En la publicación participamos veintiseis artistas de Argentina, Brasil, Chile y Colombia, realizando aportes por medio de la dirección, edición o la presentación de propuestas visuales. Los lectores del Portal Error 19-13, podrán conocer no solo la publicación sino parte de las ideas que hicieron parte del proceso de producción de este proyecto. Como si se tratara de un making-of (detrás de cámara), propusimos un foro en el que le realizamos preguntas a varios de los artistas que participaron del proyecto.

PUBLICACIÓN:

FORO:

ANDREA OSPINA SANTAMARÍA (Manizales, Colombia)

Para abrir esta conversación nos gustaría que nos compartieras un contexto general, dirigiste el proyecto Nuevo Oro, ¿Qué es y cómo nace? ¿Cómo se generó el encuentro con los artistas? ¿Cómo conocieron o se acercaron a esos accionares?

Andrea: Tuve la oportunidad de vivir en Santiago de Chile durante octubre y parte de noviembre de 2019, donde pude presenciar el inicio de las manifestaciones que se detonaron por el alza en el transporte público y que se extendieron por las problemáticas sociales de fondo que había producido su modelo económico. El 21 de noviembre ya me encontraba de regreso en Colombia, ese día se realizó un paro nacional como protesta por las reformas laborales y pensionales, los asesinatos de líderes sociales, entre otras razones. Este paso de dos situaciones diferentes pero similares en esencia, me llevó a pensar en las distintas formas en que -como artistas visuales- podemos reunir nuestras voces y generar archivos. En especial, hemos realizado conversaciones en torno a lo que ha venido sucediendo y concluimos que no solo es cuestión de los últimos meses, sino que se extiende en este caso a lo largo del año; y que, realmente, los derechos humanos, de las comunidades y de los individuos han sido negados a lo largo de la historia en su construcción más lineal.

Por ello le propongo a Laura Sánchez, con quien conformo el Colectivo .CO, realizar una publicación en donde se agrupen los artistas que pude conocer durante mi paso por Chile (o cuyo trabajo llegó a mí por diferentes medios) y que, además, se encuentran accionando desde la práctica artística en este contexto; así como colegas colombianos que comenzaban a tomar posturas frente a lo sucedido. Poco a poco, diferentes artistas se van sumando a la iniciativa y logran darle sentido a un recorrido más amplio por distintos países latinoamericanos. El proyecto reúne veinticuatro intervenciones en una publicación virtual sin ánimo de lucro, pienso que son solo una pequeña muestra de todos los trabajos que se podrían abordar; procedimientos artísticos posibles y formas como se asume desde lo personal, lo profesional y lo político una realidad.

Todo esto fue un accionar sencillo, gracias a los medios actuales de comunicación; el constante diálogo fue moldeando los resultados, además nos permitió ver la impulsividad, los errores y los miedos que como artistas, individuos y colectividades proyectamos. En ese momento se suma Luciana Serrano, en la edición, quien logra poner un poco más de sentido a todo este proceso. Comenzando así la escritura y agrupación de las propuestas en los tres capítulos de la publicación. Por último, es importante para nosotras dar un espacio a algunos artistas del eje cafetero que se encontraban activos en este aspecto.


LUCIANA SERRANO (Buenos Aires, Argentina)

Sabemos que te desempeñaste como editora invitada desde Argentina, por lo cual nos gustaría saber ¿Qué destacarías de la línea narrativa que sigue Nuevo oro frente a las situaciones sociales de Latinoamérica? ¿Cuál fue la dificultad, si es que la hubo, o los retos que encontraron al articular las diversas voces que hacen parte del proyecto?

Luciana: En primer lugar, creo que cualquier esfuerzo editorial en el contexto actual de saturación mediática y algoritmos pagos es sin dudas una misión con intenciones a las que vale la pena atender. Cuando Andrea me acercó el proyecto me entusiasmó de inmediato su urgencia y su agudeza, características que sin embargo no me sorprendían sabiendo quién dirigía la propuesta.

En segundo lugar, me interesa destacar qué es lo que hace la publicación. Nuevo Oro intenta -y yo argumentaría que logra- hacer una suerte de estado de la cuestión de los modos en que artistas de distintas latitudes intentan analizar, diagnosticar y comunicar los procesos que atraviesan sus lugares de origen. Lo que es llamativo y potente de Nuevo Oro es que efectivamente encara ese esfuerzo en medio mismo de los acontecimientos. En este sentido, opera como una suerte de editorial impresionista, reactiva aunque analítica. Esto es difícil de hacer y especialmente difícil de hacer bien.

Creo que un tercer elemento que caracteriza a Nuevo Oro es su afán de elevar los discursos locales. Ante los procesos convulsivos -ya reaccionarios, ya revolucionarios- que estamos viviendo en América Latina, abunda el análisis politológico o economista (que tienen su valor, por supuesto). Nuevo Oro viene a levantar las voces de personas que están atravesadas en su día a día por eventos quizás más pequeños, con significados esquivos. Jerarquizar esa cotidianidad y amplificar la micropolítica que se da en la intimidad de algunas calles o algunos barrios, es a mi entender una labor valiosa e importante. Por todas estas razones, me parece que Nuevo Oro propone re-enfocar la mirada: atender a lo macro-regional o nacional, sin perder de vista los pequeños gestos (ya de violencia, ya de resistencia). Así, diría que Nuevo Oro es una publicación habitada por un valor político, en el doble sentido de importancia y de coraje. 

Ahora bien: agrupar y articular experiencias y discursos tan diversos como los que pueblan Nuevo Oro es un desafío interesante. ¿Hay que buscar procesos de producción similares y juntarlos, creando compartimientos estancos entre disciplinas al modo universitario?¿Es mejor reunir las obras por país de procedencia, reforzando un nacionalismo que no defendemos?¿Deberíamos renunciar a cualquier clasificación y atender a un orden alfabético? La respuesta tuvo que ver más bien, creo, con el modo de formular la pregunta que da pie a Nuevo Oro: ¿De qué modos los eventos contemporáneos de América Latina están siendo abordados por el arte contemporáneo? ¿Qué preguntas motivan estas obras? ¿Qué hipótesis proponen los y las artistas? Acá estaba la punta de la respuesta, porque las obras mismas anticipan algunas posibles soluciones: hay problemas que parecen disímiles pero expresan un conflicto de origen familiar. Sin ir más lejos, y por poner un ejemplo, en la sección “Valor Diverso” se agruparon trabajos que ponen el ojo en el sistema y la jerarquía de valores que estructuran a un cuerpo social determinado y sus resultados institucionales y políticos. Así, no importa si hablamos del derecho al aborto en Argentina (donde se discute la autonomía corporal) o la privatización progresiva de la educación superior en Chile (que critica el elitismo creciente de la experiencia de formación), pues ambos trabajos están exponiendo un estado de las cosas que subordina las prioridades de unos a las de otros y que por consiguiente resulta en un contrato social que instaura inequidades tan violentas como cotidianas. Este gesto, de entender que estamos hablando de cosas similares, aunque los procesos y las geografías sean distintos, es lo que yo valoro especialmente de Nuevo Oro: porque nos permite formar comunidad aún a la distancia fracturada, aún en la diferencia inconmensurable que nos estructura lingüística o culturalmente, aún en el abismo político que construyen los neoliberalismos de la región. Al fin y al cabo, la gesta revolucionaria también necesita de otros modelos y espacios para encontrarnos, donde empezar la conversación. 


NATACHA VOLIAKOVSKY (Buenos Aires, Argentina)

Entendemos que tu trabajo indaga en la política a partir de los cuerpos, teniendo una intervención que apela en este caso a las muertes por abortos clandestinos en Argentina, país donde naciste: ¿En qué momento tu trabajo se vincula con esta problemática? ¿Cómo se relaciona Nuevo Oro con tu producción y qué opinas de este tipo de proyectos editoriales?

Natacha: No sabría un momento exacto y particular. Mi trabajo se vincula con la problemática de la penalización del aborto, porque esta problemática como tantas otras en Argentina (al igual que en otros países) ponen en riesgo la jurisdicción que nosotros tenemos sobre nuestros cuerpos. La base de todo mi trabajo es entender mi cuerpo como mi primer entorno, como mi primer espacio privado y personal donde tengo la potestad y la capacidad de tomar decisiones. Esas decisiones al estar insertadas dentro de una sociedad, dentro de una política en general, están ligadas con el contexto en el que estamos inmersos y por supuesto, afectan a la sociedad y a la cultura de la que soy parte, por ende esto también genera miedo. De ahí, todos los entes reguladores de nuestros cuerpos como entidad; tanto la religión, los organismos gubernamentales, las fronteras, etc. El aborto es una más de esas decisiones que se intentan jurisdireccionar y digo intentan porque igualmente suceden pero de manera clandestina; quienes no pueden acceder (ya sea a una pastilla o a un aborto pago) por falta de condiciones, no les queda otra opción más que, en la mayoría de los casos, poner su vida en riesgo o esperar que el embarazo avance, que también implica un peligro, para luego dar o no en adopción esa persona ya nacida.

He puesto en crisis este tema de muchas manera, lo hice con diferentes acciones, unas más literales que otras. La que se está exponiendo en Nuevo Oro es una acción que realicé en Estados Unidos a principios del año pasado, recién llegada ahí, y cuestiona la invisibilización de esta problemática afuera, en un país como Estados Unidos, cuando el aborto hoy en día es ilegal tanto en Georgia como en Alabama.

En Argentina anteriormente trabajé de manera más directa estos temas, pero no tan visible; concretamente desde preguntas como: ¿cuál es el límite de lo que nosotros podemos hacer con nuestros cuerpos y qué es lo que no podemos hacer?, ¿hasta dónde está reglamentado? Mostrando el quiebre de la misma ley hice dos acciones, una fue el año pasado, otra fue el anterior. En una me extraje dos fragmentos de cuero cabelludo mediante una cirugía y al día siguiente en la casa de Victoria Ocampo, en pleno posquirúrgico, aun con fármacos en la sangre y vendada, me presenté delante de les espectadores. En un plato puse estos fragmentos de cuero cabelludo que estaban conservados, criogenizados. Y a la vista de todos consumí mi propia carne, la comí, fue un acto de canibalismo. Luego invité a quienes quisieran comer las sobras y dos personas lo hicieron. Yo creo que esa es una acción real, bastante concreta de las preguntas que tengo en relación a cuánto nos pertenece nuestro cuerpo, aún más en el contexto en el que estamos. Considero que el capitalismo es un sistema que es caníbal y que a la vista de todos como dinámica social, occidental y cristiana, posee control sobre nuestros cuerpos, como una policía de frontera. Después hice una acción dentro del Conti, algo parecido a la anterior pero con mi sangre, primero la bebí, luego la compartí; en esta acción, solo una persona bebió. Entonces está la frontera donde yo puedo decidir compartir mi cuerpo pero no puedo elegir practicarme un aborto.

Mi producción se relaciona con Nuevo Oro en el sentido directo de que es política y social. Yo hago activismo, trabajo desde un lugar de latines, desde donde yo paro para producir y me parece que Nuevo Oro tiene esta perspectiva de toda Latinoamérica, de una unión y una hermandad transfronteriza, transcorporal, de una nueva aplicación de frontera y de activismo político que nos hace dar cuenta, no solo de las realidades que hay en cada uno de los países y de los estados en que están sucediendo sus diferentes acciones sino que evidencia cómo el contexto afecta (de una buena afectación) al artista, cómo especialmente nosotres, les artistas políticos, producimos en relación a este contexto ya sea, estando inmersos completamente o alejados pero teniendo todas nuestras raíces acá.

(Página web de Natacha Voliakovsky)

JOHN MELO (Bogotá-Colombia)

Tu proyecto implica un enlace de diferentes símbolos comerciales, ancestrales, políticos e históricos de Colombia y otros países. ¿Cómo configuras este punto de encuentro entre ellos y a qué comunidades hace referencia esta intervención? ¿qué diálogos han surgido a partir de esa proximidad con quién observa?

John: A mí me parece interesante la resignificación y la transformación de los símbolos, el ícono de Batman es una construcción que se ha apropiado de un espacio grande en la cultura de masas y tiene una carga que connota cierta resistencia. Por otra parte, está el análisis de construcciones geométricas y lógicas visuales de algunas culturas amerindias, no de una cultura o comunidad específica (por eso me remito a buscar los patrones), que hacen parte indirectamente de una identidad y una herencia cultural que se establece en los territorios latinos. Lo que me interesa en este sentido es hacer un cruce que altere o resignifique el discurso del símbolo y logre apropiarse de él, convertirlo en una suerte de metáfora de resistencia que se alimenta de lo utópico o de lo irónico, del asunto de hacer el llamado a un héroe, en una tierra de héroes que se construyen en posiciones de resistencia al poder hegemónico establecido.

Curiosamente en el paro nacional reciente surgió una “Primera Línea” que resignificaba el uso del símbolo de la resistencia en Star wars, trayéndolo a nuestra propia realidad histórica, alimentando el discurso y dotándolo de nuevas connotaciones. La reapropiación de símbolos está entonces en el aire. En cuanto a los diálogos que han surgido, las miradas varían, en algunos casos ha sido interpretado como una referencia al fenómeno migratorio de algunos países en Latinoamérica, el “héroe” que migra y transita por territorios, siguiendo un llamado o buscando justicia. Y no en vano, este proyecto está lleno de sincretismos, se hace preguntas sobre varios significados por el cruce entre estos dos universos o estas dos construcciones culturales distintas, estas dos realidades no opuestas pero distanciadas por distintos motivos. Por ejemplo, puede llevar a campos como los de la fetichización de la artesanía y en este camino se puede hacer preguntas sobre qué pesa más en la dualidad sincrética, lo artesanal o lo comercial y desde allí también llevarlo a territorios o discursos políticos. Podría ser un llamado o un aviso de un estado de emergencia constante al que nos vemos sometidos a diario en los pueblos latinoamericanos o un llamado al despertar y unir los pueblos alrededor de los sincretismos andantes que somos como identidades en herencias amerindias.

(Pagina web de John Melo)

ANTONIA TAULIS (Santiago de Chile, Chile)

Nuevo Oro es una publicación de publicaciones y en tu propuesta se hace evidente: La revista mural Mercvria es una de las intervenciones incluidas en Nuevo Oro que es una publicación en sí misma, tiene una autonomía de su autor y su función que va más allá del campo de las artes visuales. ¿De dónde parte este proceso y cómo ha sido su inserción en las calles de Chile?

Antonia: Mercvria nace de la inquietud por generar un espacio de pensamiento colectivo desde el mundo del arte. La forma de trabajo habitual en nuestro medio es silenciosa, introspectiva y muchas veces -tal vez sin quererlo- individualista. La producción de arte está inserta en las lógicas del sistema capitalista, en la hiperproducción, en el exitismo, en carreras enfocadas en alcanzar los espacios más prestigiosos para exhibir tus obras. Estos espacios son casi siempre privados, son lugares donde también se capitalizan los contenidos y no entran en la órbita del ocio común que interrumpe las vidas de transeúntes comunes y corrientes. 

El punto de partida, entonces, es cómo pensar una causa en común, encontrar temas y preocupaciones compartidas. Y eso, inevitablemente, me lleva a mirar afuera. A lo social, al espacio social que nos sostiene a todes y que al mismo tiempo somos nosotres responsables de ocupar y sostener. Me interesa mucho la publicidad como la principal literatura que consumimos en las ciudades. El muro fue el primer soporte de la escritura y lo sigue siendo. A pesar de la retirada de los medios de comunicación impresos, la mutación de los medios masivos y entrada de las redes sociales, la publicidad sigue ocupando el espacio público. Y es en ese lugar donde me interesó poner la revista mural, diseñada como afiche de concierto, bajo la misma lógica de contenidos breves, sintéticos y predominantemente visuales, pero para comunicar ideas políticas y espirituales. Y en una curaduría a modo de ensayo o cruce de lenguajes que finalmente exceden el nicho de las artes visuales. 

La distribución implicó básicamente hacer engrudo, armar brigadas con amigas y salir a pegar evadiendo a la policía. Como proyecto ha generado un entusiasmo y un compromiso muy lindo que repercute en que otras amigas y personas que no conozco me pidan ejemplares para pegarlos en sus lugares de estudio, de trabajo, en sus comunas, en ciudades como Punta Arenas, Concepción, Valdivia u Ovalle, mientras yo, donde voy también pego, así hay en Tongoy o el Cajón del Maipo. Y es muy lindo, porque siempre la idea fue llegar a todo Chile y a Zonas Rurales. Y que se dé de esa manera tan gratuita y colaborativa gratifica y ratifica también el fondo político y común de un trabajo editorial que no busca visibilizar nombres ni obras, sino ideas y pensamientos comunes. También ha llegado a Montreal, a Barcelona y amigues quieren llevarla a París y Nueva York. 

Desde los primeros ejemplares pegados en la calle, la revista tuvo un efecto muy reactivo, la gente se detiene a leerla mucho, la cantidad de lecturas que tiene al estar en el espacio público excedió mis expectativas. Lo veo también por la cantidad de comentarios o reposteos que me llegan de gente que ve Mercvria y la comparte, o por cómo se reconoce en ferias editoriales o de arte impreso con un público más específico. 

Por otro lado, la revista si bien fue pensada hace al menos un par de años, creo que el contexto en que surge la primera publicación es muy importante. Fue en la revolución chilena de octubre de 2019. Personalmente mi naciente proyecto editorial se empalmó con la inquietud ante el fuerte contexto político y social global en que vivimos. Entonces vida, trabajo y arte cobran sentido juntas y acontecen al mismo tiempo.

(Instagram de Mervcria)

MANUELA JARAMILLO (Manizales, Colombia)

Tu intervención es una de las que más enfatiza en un tono poético, tanto desde la imagen como desde el texto, además de un proceso bastante íntimo. ¿Cómo ves el quehacer del artista dentro de los momentos de crisis sociales? ¿A qué apelas con tu intervención de la bandera de Colombia?

Manuela: Yo creo que precisamente son esos momentos de crisis sociales en los que más se afecta de cualquier forma la percepción de la realidad; hablar de otra forma de ver las cosas y enfrentarse a esa sensación ilegítima de descubrimiento conmueve mucho. La labor del artista se convierte entonces en expandir esas fronteras conocidas, nuevos lenguajes, nuevas formas, nuevos datos e intereses surgen y construyen a su vez un relato distinto de la historia.

La fotografía es un juego de palabras; congelar la bandera de Colombia genera una distorsión, el hielo es silencioso, efímero, traslúcido, contener todo un país y su historia forzosamente dentro de conceptos tan frágiles. El hielo también cruje a pesar de su silencio, el hielo arde y quema, pero a nosotros en este país nos sigue alegrando cualquier fiesta.

(Behance de Manuela Jaramillo)

LUCAS NÚÑEZ (Santiago de Chile, Chile)

Algo que resalta mucho de tu intervención en espacio público en Santiago es la cantidad de voces que se agrupan a su alrededor, sabemos que es realizada en conjunto con el CEVVIH (Circulo de Estudiantes que Viven con VIH) y con el apoyo de personas e instituciones que secundan los mismos reclamos sociales. ¿Cómo ha sido este proceso desde lo colectivo y cómo resuena la intervención artística en la búsqueda de políticas públicas más adecuadas para poblaciones específicas?

Lucas Núñez: La intervención ahora me hizo mucho sentido, en tanto la sociedad civil nunca ha sido participe de procesos ya sea legislativos, de propaganda, incluso sociales que implican la prevención el VIH sida a nivel nacional y sobre todo de la población seropositiva. Es superbonito el gesto de entender como este condón se inflaba con el calor de las marchas y lo lúdico que implicaba el poder ingresar al condón, salir de él y estar sujetando esta masa enorme entre todes; donde arriba aparecía la consigna de “El estado no nos protege”. Era evidente como al final, no son estos entes gubernamentales los que están velando por nuestro cuidado sino que somos nosotres quienes nos tenemos que articular; no sólo para demandar sino también para poder enseñarnos, educarnos y generar estos espacios de protección.

Creo que eso era lo que más me resonaba o de alguna forma terminó apelando la obra, porque me gusta mucho eso; el margen de error, que también es parte de los procesos que ahora estamos viviendo. Como tampoco tenemos certeza de esta forma de incidir dentro de los espacios políticos mucho más institucionales. Es bonito cómo se va intentando, entre todes, el poder articularnos y cohesionarnos, en medio de la precarización y la vulnerabilización de los derechos humanos y en este caso, de los derechos sexuales y reproductivos.

Entonces pienso que por lo menos incide dentro de lo que son las políticas públicas más adecuadas para nuestra población seropositiva, porque es importante igual, no solo pensar de qué manera se puede prevenir el que otras personas adquieran la infección, sino de qué manera nos estamos cuidando ahora las personas que ya vivimos con el virus, que es un tema que se ignora progresivamente y que la gente no toma en cuenta. La voz seropositiva se ha simbolizado y se ha invisibilizado dentro del discurso público chileno, es como un ruido blanco porque sabemos que las tasas de diagnóstico continúan creciendo pero de lo único que se habla es de prevención. Se entiende que el ser diagnosticade implica una desaparición del cuerpo social, entonces podemos recuperar ese tejido, un poco dejando la vergüenza de lado y apelando a que nos cuidamos entre nosotres y que no debe haber problema alguno.

(Instagram de Lucas Nuñez)

JENNIFER RUBIO (Armenia, Colombia)

Tu intervención aborda directamente una figura política, un hecho de aparente corrupción y el uso del lenguaje. ¿Cómo vinculas tu propuesta a la realidad de un país como Colombia? ¿Cómo consideras que interactúan las palabras en el contexto de las manifestaciones sociales y de la imagen artística?

Jennifer: Esta propuesta en particular, surgió a partir de lo que pasa hoy aquí, Colombia es el detonante. Y no sería posible de otra forma; quizás si nuestra realidad fuera distinta, la propuesta tendría un discurso de acuerdo a esa realidad. Creo que la mayoría del tiempo, no hay división entre lo que sucede afuera y en nuestro quehacer, es inevitable que se permeen el uno con el otro.

Respecto a la segunda pregunta, con la palabra sucede algo curioso y es que parece que al realizar la acción de nombrar, utilizar la palabra para asignar, dar sentido; este ser-cosa-hecho nombrado existiera de verdad; como si antes de eso, su presencia no hubiese sido notada. Por ejemplo, hay lugares en donde la tasa de mortalidad infantil es muy alta, tanto así que, sus madres deciden no nombrar a sus hijes hasta que elles hayan alcanzado una edad en la que están seguras, sus hijes vivirán. Es en ese momento en que les niñes reciben un nombre. No antes. Como si en ese simple acto, les niñes empezarán a vivir.

Siento que algo similar sucede cuando trasladamos la palabra a la calle y a nuestros quehaceres; permite que las cosas existan, que la rabia se haga tangible y mucho más en un país como Colombia en el que la palabra se tergiversa y se oculta. Tal vez, la realidad no se transforma pero se hace evidente y ese es el primer paso.

(Behance Jennifer Rubio)

TOMAZ KOTZEL (Pelotas, Brasil)

En tu intervención prima el texto, en donde haces un recorrido por las subjetividades negras en el contexto brasilero en relación al planteamiento científico del agujero negro. ¿Qué rasgos políticos suelen atravesar tus procesos de creación? ¿cómo es esa relación entre tu quehacer artístico y las narrativas históricas posibles?

Tomaz: En un ambiente de activismo, de acciones positivas y afirmativas y también de vastos contenidos históricos que se imponen en la investigación de cualquier tema, ¿cómo enfocarse en la actividad de formular las preguntas esenciales, resistiendo la tentación de presentar las respuestas? Quizás el arte solo puede combinar la irresponsabilidad teórica y la libertad de propuestas con el compromiso afectivo.

Una pregunta surgió al final de la construcción del Adjetivo Negro y queda sin respuesta: ¿Qué pasa si el vacío absoluto simplemente dura para siempre? El trabajo termina con la pregunta que he estado buscando todo el tiempo, la que traerá una apertura cuando se espera un cierre. Hay una paradoja en la idea misma de “Para Siempre” y esta pregunta puede cruzar el contexto colectivo y ontológico, así como el contexto histórico actual de la acción política. Mi práctica en relación con las urgencias en el tiempo se basa en una búsqueda constante de ver y cuestionar lo absurdo.

(Página web de Tomás Klotzel)

ANDREA ZUÑIGA (Neira, Colombia)

Nos parece curioso como tu intervención tiene aires de ser un conglomerado personal que apela además a varias de las acciones y propuestas artísticas que se agrupan en Nuevo Oro. Nos gustaría escuchar más sobre este recorrido de palabras y qué experiencias las detonan. ¿cómo empiezas a tejer esas redes?

Andrea: Ese conglomerado surge de un intento espontáneo de mapear mis propias percepciones y vivencias en torno a las protestas y movilizaciones masivas del segundo semestre del 2019 en el sur latinoamericano. Considerando principalmente el levantamiento indígena en Ecuador, las manifestaciones estudiantiles en Chile y los paros nacionales en Colombia. Relacioné directamente estas acciones colectivas dentro de lo que significa el nombre Abya Yala, tierra en madurez, tierra en florecimiento, tierra viva, tierra de sangra vital. Una forma de nombrar que es al mismo tiempo una apuesta decolonial y un intento de conjuro, de hechizo en el tiempo espiral, de invocación.

Ese el eje del que parten todos los demás puntos o nodos que fui entretejiendo. Encuentro bellísimo y conmovedor el modo en que se dieron estos entrecruzamientos en esferas aparentemente dispersas; poder dibujar alianzas y puentes -que de forma orgánica, a veces lenta, a veces imperceptible- se dan entre procesos de organización, intereses individuales y conciencias reunidas en nuestro territorio. Estas superposiciones entre distintas esferas permiten que empiecen a encontrarse las grietas propias de cada causa, reflejadas unas en otras como maneras de luchar por objetivos comunes desde diferentes frentes, la misma naturaleza defendiéndose desde su propia diversidad, de manera análoga a lo que sucede con los tejidos y órganos del cuerpo, todo un sistema diferenciado que necesita de la diferenciación para funcionar. Partí de ese concepto y de tres ejes centrales que se derivan de su significado, que son la tierra, la sangre y lo vital, y allí empecé a hacer un recorrido de conceptos, experiencias, acciones, utopías, lugares, aprendizajes que tienen ese imaginario en torno a Abya Yala y que empiezan a ramificarse en otros nodos interconectados: política, violencia, capital, micropolítica, cotidianidad, poder, represión, protesta, autogestión, procesos comunitarios conectados desde activismos. Procesos de emancipación y luchas desde territorios específicos, territorios que llevan a reflexionar sobre el cuerpo mismo, lo originario, lo ancestral, lo local y como desde éstas experiencias particulares se crean redes y conexiones transfronterizas, interseccionales, que comprenden lo que luchas distintas tienen en común con las propias.

Hago algunos hincapiés en la música, la educación, la ritualidad, la anarquía y algunas experiencias como el hip hop, el punk, los movimientos antiespecistas, ecologistas, las disidencias sexuales y los feminismos, que se preguntan no solo por la represión y emancipación que defienden sino también por cómo empiezan a conectarse; desde esas grietas comunes que empiezan a debilitar las esferas que nos individualizan y terminan por guiarnos desde la empatía a otros escenarios. Siento además que esto surge en los sures por la forma de pensamiento complejo que nuestras cosmovisiones originarias estimulan, son estos pueblos quienes han permanecido durante más de 500 años a pesar del exterminio, la colonización y la colonialidad resultante. Percibo en estos levantamientos, luchas y protestas una relación orgánica, silvestre, de la tierra. Cómo los animales humanos ampliamos nuestro rango de empatía y sensibilidad a otras dimensiones -otros seres, otros cuerpos y con la tierra misma.

Este conglomerado surge desde los procesos y grupos que puedo ver en el pueblo y la ciudad que habito, pero también cómo en el espacio virtual que ofrece internet empezamos a comunicarnos en tiempo real, como la represión es igual en distintas latitudes, cuál es el papel de los medios de comunicación, cuál fue la participación con lxs artistas que están creando y qué se activa al poner su espacio de creación para comunicar lo que pasa en cada lugar. Así contrastamos lo local y lo virtual, algo que resulta muy importante, pues esa red digital superpone acontecimientos y permite cruzar fronteras espacio temporales, activar fuerzas colectivas y particulares y poner en los ojos del mundo una vivencia mínima en una calle o una manifestación enorme en una plaza.

La red virtual se convierte en una trama vertiginosa de personas en distintas locaciones que comparten sueños e ideas y que empiezan a organizarse desde sus ciudades y regiones para enfrentar fuerzas extractivistas, explotadoras, de barbarie, xenofobia, racismo, misoginia, desigualdad. La red que dibujé es un mapeo que intenta reunir la experiencia corpórea personal compleja de quien está viviendo en el espacio físico sintiendo esas mareas cruzarle al tiempo que puede ver lo que sucede en otros lugares y sentir enorme esperanza y vitalidad al ver la fuerza que se despierta en distintas latitudes; latitudes con una dimensión histórica específica y sobre toda una geografía situada que permite entender el mundo de otra manera, que permite invocar las fuerzas propias desde el lugar donde la revolución es posible, por sus conexiones con la tierra, con el alimento, el agua, los minerales hay una fuerza resultante de esa vivencia en Abya Yala.

(Instagram de Andrea Zuñiga)

Ospina, A. & Rubio, J. (2020). Distancias Fracturadas: Foro con los artistas del proyecto “Nuevo Oro”. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 2 (1). Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/04/03/distancias-fracturadas/ 

Fecha de recibido: 17 de febrero de 2020 | Fecha de publicación: 3 de abril de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

DESDE LA ORILLA. Entrevista a Fredy Clavijo

From the shore. Interview with Fredy Clavijo

Por: Andrea Ospina Santamaría

Estudiante Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio| Universidad Nacional de Colombia

Desde el Silencio (Fredy Clavijo, 2019). Imagen cortesía del artista.

Andrea: Últimamente has participado de diferentes procesos de residencia y exhibición de una alta relevancia en el contexto nacional e internacional como la beca para residir en Flora Ars Natura, siendo un artista destacado dentro del eje cafetero y, en general, en la producción de arte contemporáneo colombiano. Una primera pregunta, para esbozar un poco las intenciones de tus propuestas visuales ¿Cómo te sitúas frente a conceptos como medio ambiente, territorio y paisaje?

Fredy: Me gusta pensar que existe una correlación entre estos tres conceptos, a los cuales agregaría la noción de naturaleza como otro elemento que conforma mi práctica. Estos conceptos, generalmente, están presentes o se alternan en los proyectos que realizo. Parto de revisar el concepto del paisaje en un sentido amplio, lo pienso en primera instancia como una forma de la mirada, con la cual asignamos una serie de cualidades a lo observado, a la vez nos exige una conciencia del cómo y desde dónde nos posicionamos para observar. Esto se articula con un interés que tengo por entender como la relación entre cultura y naturaleza incide en las formas de elaborar universos simbólicos, iconográficos y míticos en cada sociedad; determinando la relación que establecen con su entorno natural. En consecuencia, mi trabajo se enfoca en revisar el paisaje de manera “geomórfica”, es decir, en el paisaje que surge de las alteraciones, trasformaciones y reconfiguraciones de los territorios en los cuales la actividad humana esta presente. Estos cambios por lo general son acompañados por el arbitrario afán de progreso y desarrollo que genera una multitud de conflictos por la tenencia y explotación de los recursos que subyacen en un lugar determinado, actividades que impactan los diversos ecosistemas que subsisten en estas regiones.

Nuestras formas de habitar el planeta nos hacen responsables de la crisis medio ambiental por la cual atravesamos, esto nos exige ajustes dinámicos que demandan un pensamiento crítico que permite fomentar una sensibilidad que es necesaria para repensar y generar otros mundos posibles. Desde mi práctica me veo abocado a ficcionar y considerar lo posnatural como otras formas de vida que surgen como consecuencia del impacto generado por la actividad humana.

Andrea: He estado revisando tu trabajo (página web) y me he dado cuenta de ciertas temáticas que en un ir y venir han marcado tus proyectos. Una de ellas es el agua, con obras como La Cristalina, El cauce de las formas o Con vista al mar. ¿Cómo es la relación en tu proceso de creación y resultados con este elemento?

Fredy: Creo que este interés parte de varias preocupaciones que -como potencias- han movido una serie de sucesos, de eventos en apariencia irrelevantes, casi inconexos pero que hacen parte del sustrato más profundo de estas preguntas por el agua. Por lo general, no es el lugar desde donde enuncio mi práctica, pero considero que la entrevista puede ser el espacio para pensar más allá del territorio conceptual que define usualmente mi trabajo y proponer otra aproximación a este desde la memoria. Así que sigo la rama más antigua, el recuerdo que me conecta con mi abuela que desempeñó el oficio de lavandera a orillas del río Otún. Yo pasaba las horas sumergido en el flujo de su voz escuchando como el río se convertía en un gigantesco lavadero y donde con agua y jabón de tierra se podía ganar la vida. Eran historias simples, llenas de cotidianidad donde una camisa limpia podía ser un final feliz. Sus relatos estimularon mí imaginación en la infancia. Nunca me gustó pintar con acuarelas, ni aprendí a nadar, lo mío era hundirme hasta el fondo de la piscina, esta fue la más divertida experiencia pictórica, el estar dentro del color azul, rodeado de este croma sin importar que el cloro me irritara los ojos y los dedos se arrugaran como pasas.

La cristalina (Fredy Clavijo, 2004). Imagen cortesía del artista

Aún resuenan en mi cabeza unas palabras que dicen: al parecer algunos moribundos piden un vaso de agua para que les ayude a morir en paz. “Un vaso de agua no se le niega a nadie”, siempre me lo dijo mi madre. Así, entre sollozos y lamentos, se acompañaron los unos a los otros, con abrazos de condolencia durante el velorio de mí tía, los ciclos interminables de rosarios que escoltaron la vigilia me empujaron a vagar entre salas vacías impregnadas por un olor marchito, fue durante este darme a la nada que me tropecé con una imagen que se fijó en mi memoria de manera indeleble: me sorprendió lo extraviado que debía de estar un vaso de agua bajo un ataúd. Luego me enteré que esto hace parte de una tradición que llaman “agua de los muertos”, con esta práctica los familiares o amigos le brindan de manera simbólica un último sorbo de agua al que tal vez la reclamó antes de fallecer.

El cauce de las formas (Fredy Clavijo, 2015). Imagen cortesía del artista

Ahora quisiera dar otro salto temporal (te darás cuenta que nunca voy en linea recta, que es más un caminar en círculos, errático, como hipervínculos que se abren ante una palabra clave). En la película Mad Max 3, más allá de la cúpula del trueno, el personaje principal Max interpretado por Mel Gibson, se rehúsa beber un sorbo del agua radiactiva y luego de perder en la ruleta del destino es desterrado hacia el desierto, atado sobre el lomo de un caballo, el cual se interna entre dunas por el desierto de Gulag siguiendo incesantemente una botella llena de agua que lleva sostenida ante sí por un palo, esta imagen siempre me ha cautivado. Cuando estuve por fin ante el mar, me atemorizó su magnitud, ver que el sol cuando busca reposo se deja caer lentamente del firmamento para sumergirse en su profundo lecho, mientras el cielo retorna al azul del origen donde se propagan millares de chispas que tejen el infinito, el mar me pareció primitivo, una fuerza indómita, entendí que era el líquido amniótico de la humanidad. En una entrevista el pintor Anselm Kiefer afirma en un sentido poético, casi místico que nuestra sangre y el mar están unidas desde el comienzo.

Con vista al mar (Fredy Clavijo, 2015). Imagen cortesía del artista.

Saltando entre piedras sigo las montañas que se disuelven en pequeños charcos; tranquilo cruzo las alambradas que se extienden a lo largo de la rivera del río San Juan, el cual debe su nombre al mítico predicador que utilizaba el agua como símbolo del nacimiento a una nueva vida espiritual. He visitado este río una multitud de veces, tan cambiante como sus aguas, he llegado como peregrino, como niño, como artista, como un perdido, como un loco, como un viejo, como un sueño.

Andrea: Por otro lado, identifico unos materiales que son comunes en algunos de tus trabajos, especialmente, los desechos plásticos y diferentes recipientes utilizados para líquidos, los cuales se ven utilizados en algunos de tus últimos proyectos como Paisajes residuales y El lugar del Espejismo ¿Cuál es la razón para su uso y cómo se vinculan con el trasfondo de las propuestas?

Fredy: Para mí son muy importantes los objetos y materiales que han sido abandonados o tirados luego de cumplir su ciclo de uso. Veo en estos una escritura incidental que hacemos de manera involuntaria sobre la materia, la materia registra en su superficie las condiciones a las que fue sometida, signos de aquello que pierde un aparente valor, una vigencia, un brillo y que, sin embargo, se revela entre los restos como una posibilidad. Así los residuos se incorporan en mi práctica para cobrar otra dimensión, es el caso del proyecto De lo Árido desarrollado en el año 2018, esta propuesta inicia con establecer unos parámetros que me permitieron reflexionar y proponerme otras rutas de acción en mi proceso de creación. La primera de las condiciones fue hacer uso solamente de materiales que encontrara abandonados o tirados en el barrio de San Felipe. Posteriormente, implementé una política de residuo cero, esto quiere decir, que cualquier residuo que surgiera del proceso de trasformación de los materiales debía ingresar sin importar su dimensión o material de nuevo a un proceso de creación y hacer parte de alguna pieza del proyecto. Recorriendo el barrio recolecté varios bidones plásticos, los cuales sometí a varias operaciones, una de ellas consistía en calarlos, extrayendo parte del material plástico del que estaban conformados (esto los inhabilitaba funcionalmente, quedando inútiles como contenedores de líquidos, pero eran reconfigurados como contenedores de significados nuevos). Los patrones en la superficie sugieren un objeto industrial que, gracias a lo ficcional, muta en algo orgánico, como una nueva naturaleza. En mi trabajo el uso de recipientes plásticos es frecuente, en muchos casos están cortados o perforados, es la forma de nombrar desde la ausencia un líquido, tal vez un estado de sed constante, la carencia de un flujo ya sea de agua, aceite o gasolina desde lo inservible.

De lo árido (Fredy Clavijo, 2018). Imagen cortesía del artista.

Luego establecí una conexión de los bidones plásticos con una cultura material de un contexto determinado. En el Departamento de la Guajira este objeto atraviesa dos extremos de la vida cotidiana de la región: por un lado, sirve para la recolección de agua potable, la cual escasea por ser un territorio desértico y, por otro lado, en el contrabando de gasolina que es muy importante para la economía de muchas familias que generan sus ingresos directa o indirectamente de esta actividad. Una multitud de inquietudes se dieron durante el desarrollo De lo árido, pero solo desde el trabajo de campo se podían reformular, de allí se desprende El lugar del espejismo. Entonces la intensión fue indagar en el desierto como un escenario de lo ficcional partiendo de una serie de hechos reales, es por esto que realizo un viaje para recorrer el río Ranchería desde la represa el Cercado, hasta llegar a su desembocadura en el mar Caribe. Prestando especial atención en las trasformaciones del paisaje natural a partir de la intervención humana con esta construcción. Durante este viaje, la particularidad de un territorio árido marcado por la presencia de la arena me hizo establecer una conexión con un objeto presente desde mí infancia en el taller de mí padre, que son las zarandas para separar residuos de la arena en su taller de fundición. Esta serendipia me acercó de nuevo a sistemas extractivos donde se seleccionan unos materiales y se descartan otros.

El lugar del espejismo (Fredy Clavijo, 2019). Imagen cortesía del artista

Andrea: Para Error 19-13 es bastante importante pensar el proceso del artista y las diferentes etapas de su profesión, no solo los procesos técnicos sino la evolución de la obra en cuanto a sus relaciones, tramas y preguntas. ¿Cuáles consideras que son los cambios más significativos de tu trabajo en los últimos años? ¿Qué otros aspectos además de los ya mencionados destacas de tu trabajo actual?

Fredy: Como te decía mi camino nunca es una línea recta, es mucho más azaroso, responde más a las dudas que a las certezas. Cada vez confío más en la intuición como una potencia desde donde lo sensible puede construir otras dimensiones de lo real, como una suerte de poéticas que abren posibles, revelando en lo próximo una multitud de conexiones insospechadas que renuevan la mirada que tenemos del mundo circundante. De esta manera realicé el proyecto Paisajes residuales en la isla de Cuba el año pasado. Sucedieron una serie de eventos que me permitieron presenciar varios ritos de santería. Sobre estos ya había leído varios textos y visto alguno que otro documental, los cuales me llevaron a reflexionar sobre estas prácticas tradicionales. Creo que esto no pasó de ser un simple ejercicio intelectual, hasta que pude ser atravesado por la experiencia en el contexto, ver como pervive y con tanta potencia esta relación tan antigua con el mundo de lo trasendente que habita lo invisible y donde se sellan pactos con el sacrificio de un animal. Esto realmente me impactó y me llevó hacer otras conexiones que eran evidentes pero que yo no había sospechado desde la distancia.

Paisajes Residuales (Fredy Clavijo, 2017). Catálogo cortesía del artista.

La relación entre paisaje y rito no la había considerado conscientemente hasta ese momento, además se hicieron visibles algunos de los vínculos que se dan entre el cuerpo y la ceremonia, la ofrenda y el sacrificio, el objeto mágico y los fetiches, sin mencionar los que se escapan a mi comprensión. Esto se une a mi paulatina necesidad de incorporar en mi trabajo lo ficcional, para repensar la sala de exhibición como el lugar del relato, que toma de lo escenográfico la puesta en escena de una escritura en el espacio que especule sobre otros posibles paisajes desprovistos de horizonte y poblados de otras naturalezas surgidas de los cruces entre lo orgánico y lo sintético.

Andrea: Ya sea desde la obra o desde la vinculación con artistas u otro tipo de iniciativas ¿En qué procesos te encuentras actualmente?

Fredy: Creo que todos desde nuestras prácticas debemos hacer frente de manera simultánea a varios procesos; en mi caso estoy por un lado investigando sobre lo posnatural esperando que esto repercuta en el desarrollo de una obra, para esto continúo experimentando realizando una serie de oposiciones tanto de conceptos como de materiales: sintético-orgánico, ciencia-naturaleza, digital-real, cuerpo-paisaje. Espero que de estos cruces surjan objetos y que sus componentes sean remotamente identificables generando una nueva presencia. Por otro lado, estoy tratando de activar varios proyectos ya realizados efectuando alguna exposición en otros lugares donde no se han presentado, además de aplicar a diversas convocatorias que se van abriendo a lo largo del año.

Andrea: Por último, me gustaría que nos contaras tu opinión sobre la producción artística del eje cafetero y las posibilidades que vez en las voces regionales dentro de las artes visuales contemporáneas. Para todos es conocido que el sistema del arte suele tener procesos de centralización en las grandes ciudades, dejando las prácticas artísticas producidas en escenas locales y sus interacciones en un segundo nivel.

Fredy: Para mí dentro de lo que denominamos arte contemporáneo caben una multitud de prácticas que responden de manera eficiente a las particularidades y dificultades que comprende el vivir y producir en una ciudad intermedia. Sin embargo, creo que esto implica que los artistas generen estrategias de movilidad para ellos y sus obras, que les permitan circular y ampliar su campo de acción. Frecuentemente muchos procesos artísticos se quedan limitados en lo local, tampoco es obligación repercutir fuera de este circuito, ni es garante de ser mejor o peor como dispositivo estético. Pero las condiciones de las ciudades pequeñas en su mayoría carecen de circuitos de repercusión nacional y mucho menos internacional que permitan el diálogo entre los artistas e instituciones, investigadores, curadores, coleccionistas entre otros agentes que puedan posibilitar la circulación de los procesos a otros escenarios. Creo que desde la región hay varios artistas que han decidido adoptar otras formas de producción y de circulación de su trabajo, han encontrado otros mecanismos de movilizar sus procesos valiéndose de lo digital y la web para transitar por el circuito de diferentes lugares del mundo. Estos modos de creación pueden hacer de esta condición una potencia que permite poner en diálogo las formas de producción de dispositivos estéticos y bienes de interés cultural con relación a los centros.

Como citar:
Ospina, A. (2020). Desde la orilla. Entrevista a Fredy Clavijo. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (2).  Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/03/11/desde-la-orilla/ 

Fecha de recibido: 17 de Febrero de 2020 | Fecha de publicación: 11 de Marzo de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X