Entradas de Error 19-13

Error 19-13 es un portal que busca fortalecer la producción de crítica de arte y la formación de públicos. Se propone como un estímulo para reconocer las capacidades críticas y la libertad intelectual de estudiantes universitarios, investigadores y escritores en general. Se espera publicar ensayos, críticas, encuentros, manifiestos y textos literarios que se pregunten por las condiciones de producción y circulación de las prácticas artísticas en el circuito del arte regional de los últimos años y sus relaciones con el ámbito nacional e internacional. En este sentido, permite descentralizar la reflexión sobre arte en el país y crear un archivo en web, que aportará a la construcción histórica del arte en nuestras latitudes. Error 19-13, en definitiva, obedece a la necesidad de generar nuevos diálogos y debates, en la esfera pública, que nos permitan pensar las prácticas artísticas contemporáneas, sus interpelaciones a nuestras formas de vida y el lugar del error en los procesos de creación.

VIDEOARTE. Segunda sesión CCETA-5

VIDEOARTE. Second session CCETA-5

Ricardo Muñoz Izquierdo

Artista Visual | Universidad Tecnológica de Pereira | munozizquierdo@yahoo.com

Aixa Echeverry González

Artista Plástica | Universidad de Caldas | ylamamaproduce@gmail.com

Quinaya Qumir

Magister en Estética y Creación | Universidad Tecnológica de Pereira | quinaya@utp.edu.co

Mauricio Martínez Rosas

Magister en museología y gestión del patrimonio | Universidad Nacional de Colombia | oiciruam72@hotmail.com

Viernes 3 de septiembre, 2021. Lanzamiento Videos Canal de Youtube Facultad de Artes y Humanidades UCaldas

5:00 pm. Miércoles 8 de septiembre, 2021. Foro con los artistas en el canal de Youtube Facultad de Artes y Humanidades UCaldas


ANTROPOFAGIA MENTAL


Ricardo Muñoz Izquierdo

El artista reflexiona sobre los procesos que emprende al momento de realizar videoarte: la intuición como guía y punto de partida; la irrupción en las fronteras entre video y pintura; la complicidad en el trabajo colectivo; la creación a partir (y a pesar) de la precariedad y la autogestión, estas son algunas de las estrategias que caracterizan la construcción de su mitología personal, poblada de seres fantásticos, oníricos y profundamente latinoamericanos.


VOZ EN OFF Y OMNIPRESENCIA AUTORAL EN EL ENSAYO AUDIOVISUAL

Quinaya Qumir

La artista caracteriza el videoensayo a partir del diálogo con el cine de culto y la literatura. Resalta la voz en off como un recurso técnico y narrativo privilegiado, porque permite la presencia autoral, en otras palabras, porque nos permite escuchar los pensamientos de los artistas, pero -ante todo- porque evoca otros mundos, por medio de un discurso fantasmagórico y misterioso.


TODO PARECE IRREAL

Aixa Echeverry González

La artista defiende la apertura a distintos formatos, como la instalación, el video y el sonido, declara que se propone crear atmosferas, experiencias que nos permiten explorar los límites entre la realidad y la pantalla, la vida íntima y la vida pública, el pasado y el presente. En definitiva, nos invita a revisitar los archivos registrados, recuperar -de otras formas- la vida que siempre se nos escapa.


AUDIOVISUALES Y MUSEOS: EL SURGIMIENTO DEL VIDEOARTE

Mauricio Martínez Rosas

La conferencia se detiene en dos acontecimientos que fueron cruciales en la historia del videoarte: por un lado, la aparición de dispositivos técnicos, (como televisores, sintetizadores, grabadoras, videoproyectores y consolas); por otro, el desarrollo de una postura crítica de los artistas frente a las formas de circulación y mercado del arte. En este contexto, surge la experimentación con medios audiovisuales que -en nuestros días- se ha convertido en uno de los lenguajes predilectos de los jóvenes artistas.


FORO


Cartel: Duván Sánchez

ARTE Y COMUNIDAD ¿RELACIONES, RESULTADOS O PROCESOS?

Art and community: relationships, results or processes?

Por: Laura Lucía Castiblanco Serna

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas | laura.11917284@ucaldas.edu.co

Figura 1. Los Personidos y Alexandra Gelis. (2015). Personidos. [Fotograma]. Bogotá: Barrio la Perseverancia. Portafolio de la artista.

La presente reseña abordará un texto del artista Andrés Buitrago titulado: ¿A qué suena la Perse?, ensayo ganador del Reconocimiento Nacional de Crítica en el 2015. En un primer momento, se ocupa del proyecto Personidos, realizado por la artista Alexandra Gelis y un grupo de jóvenes de hip hop del barrio La perseverancia de Bogotá, Colombia. Gracias a este proyecto de arte sonoro los jóvenes -hasta el momento músicos empíricos- pudieron formarse y perfeccionar sus habilidades y técnicas musicales. Además formaron un colectivo que logra hacer contenidos propios enfocados en su contexto específico. Este proceso de auto-representación será crucial para cumplir el sueño de los jóvenes de lograr limpiar la imagen del barrio, hasta ese momento etiquetado por las realidades de violencia y drogadicción. Andrés entrevista a la artista Alexandra Gelis (pionera del proyecto), así como a Paola Camargo, Donny y Pegajoso (integrantes del colectivo). Así mismo entrevista a Elisabeth Vollert, directora de La Otra Bienal; espacio que ha permitido la consolidación del proyecto Personidos, se trata de una iniciativa cuyo formato difiere de las típicas ferias artísticas, porque no se centra en el objeto artístico y su mercantilización, sino en los vínculos sociales, comprendidos como ejercicios políticos que permiten una constante redefinición de arte y la experimentación con diversas prácticas artísticas.

Es importante destacar la relación de Alexandra Gelis con las personas del barrio La Perseverancia, la artista está abierta y dispuesta al trabajo colaborativo en el cual todos tienen algo para aportar al proyecto. Tanto ella como Elisabeth se interesarán por las necesidades reales de la comunidad y hacen propuestas susceptibles a ser transformadas por los integrantes del equipo, quienes logran apropiarse de las herramientas ofrecidas no solo para el uso dado hasta entonces, sino para crear sus propias estrategias de trabajo. Como resultado se obtuvo un dispositivo capaz de grabar, mezclar y reproducir sonidos de manera que les servía de pista a los jóvenes para cantar en vivo y a su vez registrar las presentaciones.

Tras la revisión del proyecto, Buitrago aborda de manera crítica una facción del arte interesado en el trabajo en comunidad. Se remite a Hal Foster (2001) en su texto El artista como etnógrafo para aseverar que es posible minimizar al otro, explotarlo y victimizarlo en beneficio del “yo” del artista. Así también cita a Claire Bishop (2004) para cuestionar el uso de las relaciones humanas como materia plástica, cuando los individuos que forman estas relaciones se vuelven irrelevantes. Desde allí desprende su reflexión en torno al sistema del arte que define qué es y qué no es arte, donde arte y vida se separan, y expone cómo para él es evidente que el arte relacional no ha logrado cuestionar estos aspectos de la práctica y el discurso artístico.

Desde la perspectiva del autor, usando temáticas políticamente relevantes, el arte relacional se olvida de atender a los procesos sociales y se jacta de emplear este supuesto interés comunitario a modo de laboratorios o simples experimentos. Por esta razón, cuestiona la inutilidad del arte que (al separase de la vida e interesarse por la contemplación de la obra) aparenta estar en contraposición a las lógicas del capitalismo, cuando en realidad el sistema del arte funciona siguiendo dinámicas excluyentes, prueba de ello es que solo una porción de la sociedad tiene acceso a él. También critica la reconstrucción del tejido social a través del arte, manifestando cómo este “ideal” parte del supuesto de que las comunidades por sí mismas no pueden crecer, asumiendo de entrada que están desgarradas, victimizándolas y poniendo al artista por encima de dichas personas.

Finalmente, presenta a Personidos como un modelo distinto de arte creado en comunidad, y da voz a sus integrantes para que narren cómo la alternativa fue crear un espacio de vida en el que pudieron compartir intereses artísticos y sociales. De este modo se desmonta la categoría de autor, pues la artista renuncia al protagonismo y se inserta en el grupo como una más del colectivo; en contraposición a los artistas que llegan a trabajar en comunidad con el interés de exponer a su nombre, llenar un portafolio, o beneficiarse de dineros públicos. Personidos, entonces, desborda lo que llamamos arte desde relaciones de auténtico compromiso, afecto e interés social y artístico logrando una transformación en la vida no solo de sus integrantes sino de los habitantes del barrio. Buitrago culmina resaltando el objetivo logrado de auto-representación en el barrio, narrando cómo los integrantes del colectivo consiguen apropiarse de sus procesos comunitarios, crear nuevos significados en torno a la manera en que son percibidos en la comunidad y transformar la mirada del barrio en la ciudad.

Figura 2. Los Personidos y Alexandra Gelis. (2015). Personidos. [Video editado]. Bogotá: Barrio la Perseverancia. Portafolio de la artista.

Dentro de los temas abordados por Buitrago es interesante detenerse en su crítica al arte hecho en comunidad. Es importante aclarar que, dentro del texto, el autor cuida de usar esta palabra, al referirse a Personidos, en la forma como el colectivo la entiende. Dentro del proyecto que nos expone, la comunidad es más que un grupo de personas dentro del cual se inserta la propuesta artística, convirtiéndose en un tejido de relaciones humanas profundas, donde el afecto y los intereses artísticos se mezclan para dar como resultado un proceso en el cual arte y vida se ven interrelacionadas estrechamente.

Personidos es un modelo riquísimo en posibilidades tanto para la práctica artística como para la transformación social, porque defiende un arte vivo, comprometido, útil, real e insertado en lo concreto de la existencia, como bien nos lo muestra Buitrago. Vale la pena pensar un futuro del arte-relacional con estos valores humanos, reconociendo que los trabajos con comunidades, que usualmente se conocen en la esfera artística (proyectos que se centran en actividades y temáticas propuestas solamente por el artista), pueden terminar, como lo expone Foster, en “sobreidentificación reductora” o “desidentificación criminal”.

Ahora bien, subvalorar los demás modelos, por utilitaristas que puedan parecer, genera un sesgo que impide la apertura a las posibilidades que toda práctica artística trae consigo. Generar un proyecto como Personidos, con la transformación social que supuso, presupone un esfuerzo a largo plazo que pocos artistas están dispuestos o pueden asumir. Por otro lado, asegurar que el trabajo en un grupo humano no genera nada a nivel social si el artista prioriza sus intereses propios, sería negar la posibilidad de que las comunidades tengan los criterios para aceptar, acoger o rechazar las propuestas del artista, como si necesitaran de un artista que les mostrara cómo ser comunidad, los grupos humanos tienen la capacidad de reflexión y cooperación más allá de la práctica artística. Los resultados no se pueden medir solo desde la visión del artista o gestor del proyecto, que bien puede estar a favor de los más loables ideales humanistas o solo estar buscando cómo crecer profesionalmente. De modo que el impacto a nivel comunitario sobrepasa muchas veces el rango de visión de un proyecto y rebasa el mismo cuando, independiente de la duración del proyecto y de su mismo desarrollo, genera procesos de conciencia y pensamiento dentro de un grupo social.

Figura 3. Los Personidos y Alexandra Gelis. (2015). Personidos. [Fotograma]. Bogotá: Barrio la Perseverancia. Portafolio de la artista.

Por otro lado, es posible hacer una diferenciación entre arte-relacional, como lo aborda Buitrago y colectividad artística. No se puede pretender que toda labor del arte en el campo social termine creando vínculos afectivos y artísticos que funden colectivos, por el contrario, hay que valorar cada propuesta desde la medida de vinculación que esta misma propone. Algunas optarán por la inserción total del artista dentro de la comunidad, mientras que otras serán tan solo un acercamiento, exploración, algunos talleres con unos objetivos definidos desde el comienzo. A estas últimas propuestas, sin embargo, no se les puede arrebatar los méritos que tienen tan solo porque hay otros ideales mayores a alcanzar dentro de la comunidad específica.

Así entonces, si se condenan los proyectos de arte interesados en comunidad, donde artista y participantes no se cohesionan hasta formar un colectivo, se pasarían por alto proyectos que, mediante actividades puntuales o esporádicas, llevan también a la sociedad un mensaje distinto al común y le abre nuevos horizontes de vida y desarrollo humano. Si esta visión de radical adhesión a la comunidad fuese común en el campo de las artes, no habría entonces quienes quieran acercarse a la comunidad así sea mediante un laboratorio, privándose de la posibilidad que el encuentro con otro trae consigo y privando a ese otro de un espacio de interacción, por breve que sea, con el mundo del arte, ya de por sí caracterizado por estructuras cerradas.

Es entonces como Buitrago aporta una reflexión válida y necesaria dentro del mundo del arte para una mayor unidad entre arte, vida y el sentido profundo de comunidad humana. Sin embargo, se hace necesario ponerse frente a la realidad de los intereses del artista al acercarse a la comunidad, sin censurarlo. Solo así se podrá valorar cada propuesta desde sus características propias, dejando los idealismos y las utopías para casos específicos y acogiendo el valor que trae consigo un arte donde se privilegian las relaciones humanas, el encuentro entre distintos mundos y realidades.

Referencias

Buitrago, A. (2015) ¿A qué suena la Perse? Prácticas Artísticas contemporáneas y experiencia de comunidad. Bogotá: Reconocimiento Nacional de Crítica. Disponible en: https://premionalcritica.uniandes.edu.co/wp-content/uploads/Rad-4416-Cat-1-A-QU%C3%89-SUENA-LA-PERSE.pdf

Como citar:
Castiblanco, L. (2021). Arte y comunidad, ¿relaciones, resultados o procesos? Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 1(4). Disponible en: https://portalerror1913.com/2021/12/01/arte-y-comunidad-relaciones-resultados-o-procesos/

Fecha de recibido: 5 de abril de 2021 | Fecha de publicación: 2 de Diciembre de 2021

CINTURÓN VERDE: SOBERANÍAS ALIMENTARIAS. Sobre el tercer eje curatorial de Reparaciones Circulares

Green Belt: Food Sovereignties. About the third curatorial axis of Reparaciones Circulares

Por: María Victoria Guzmán

Master of Arts | King’s College de Londres

colectivainternacionalista@gmail.com

Figura 1. Mansilla, N. & González, L. (2021) Reparaciones circulares. [Logo]

Hoy es un lugar común repetir que, con la llegada del Covid-19, el famoso “cubo blanco” se trasladó a la esfera de lo digital. En los últimos meses, este dispositivo –que suele ser descrito como un espacio aislado de su contexto, silencioso, minimalista, despolitizado y formalista– fue “traducido” una y otra vez al lenguaje de lo virtual. Lamentablemente, la gran mayoría de las veces esta mudanza fue realizada sin un análisis mayor sobre los medios, posibilidades y contenidos de cada espacio; este movimiento irreflexivo hizo demasiado común el encontrar exposiciones digitales suaves, fáciles, lisas y brillantes, como una escultura de Jeff Koons, ofreciendo experiencias en las que nos deslizamos de obra en obra sin mayor esfuerzo.

Sin embargo, en la arquitectura del sitio web de Reparaciones Circulares nos encontramos con un ejercicio diferente. A través de una estética noventera y retro, sus creadoras y curadoras Nancy Mansilla Alvarado (Valparaíso) y Loreto González Barra (Iquique) han propuesto un sitio-exposición que evita las lógicas del glamour y los egos que acolchan el cubo blanco y que encuentran sus ecos en esas inauguraciones con vino y quesos auspiciados, en medio de música y ropa casualmente cool. La suavidad, la comodidad y el brillo suave son interrumpidos e incomodados por las dinámicas del glitch, de lo demoroso y lo estratificado, a través de una plataforma que entrega más frustraciones y resistencias que desahogos, priorizando la fricción, la búsqueda y la exploración. Esto es evidente al momento de ingresar al sitio, el recorrido de las distintas curadurías y sus obras no es obvio ni está dado; rápidamente nos enfrenta con calles sin salida, rotondas y circunvalaciones. Somos interrumpidas, desbordadas y desafiadas por la sospecha de que tal vez haya demasiado por ver y experimentar: una revuelta, un exceso de signos y bifurcaciones.

Esta configuración no es casual ni irrelevante. El cubo blanco maquinalmente trasladado a lo digital pocas veces logra gatillar preguntas, curiosidad o grandes sorpresas. La mayoría de las exposiciones digitales nos toman dulcemente de la mano y nos guían con suavidad hasta sus inevitables finales; como si se tratara de un túnel, emergemos pestañeando, sin despeinarnos, perturbarnos o interrogarnos. En un marcado contraste, el montaje digital de las distintas curatorías de Reparaciones Circulares refleja la firme decisión de despedirse del algoritmo, los caminos pre-fabricados y el progreso lineal. Más que “contenidos”, ofrece la oportunidad de realizar una exploración profundamente personal, que resonará en cada cual de manera única. Rehúye la obviedad suave y homogénea a la que nos hemos acostumbrado, en que cada hipervínculo, link y texto está cuidadosamente marcado. Insistir en que es dificultosa, friccionada y resistente no es una exageración: en la inmensidad de sus recovecos es fácil “perderse” o “saltarse” un texto, una imagen, un video o una biografía. Y es esta dificultad la que nos invita a curiosear, a hacer click, unas veces en vano otras para encontrar sorpresas. No permite consumir el sitio y sus obras para saltar rápidamente al siguiente evento, sino que literalmente nos empuja a navegar, explorar y, sobre todo, disfrutar y pensar.

Quiero centrarme en la tercera curatoría de esta serie: “Cinturón verde: soberanía alimentaria”. En ella, las curadoras invitaron a un variado grupo de artistas a explorar la desolación de nuestro hogar colectivo y sus ecologías alteradas a través de las herramientas que entrega el arte. Aquí el foco está puesto en sobrevivir en un mundo que ya ha superado la crisis y devenido en ruina, abordando la pregunta de qué construimos –y qué podemos construir– sobre los escombros y el despojo del Antropoceno. La curiosidad y la adaptabilidad, herramientas esenciales para abordar el sitio y sus meandros, aparecen como claves, no solo para encontrar soluciones a la crisis multisistémica, sino también para referirse a ella desde el lenguaje simbólico del arte. De hecho, lxs artistas convocadxs curiosean en búsqueda de nuevas formas de contar historias y de exhibir obras, rebosando los principios civilizatorios, modernos y coloniales que nos han sido inculcados.

Figura 2. Mansilla, N. & González, L. (2021) Reparaciones circulares. [Cartel convocatoria].Exposición en línea: Cinturón verde, soberanía alimentaria.

De esta forma, Cinturón verde es una invitación a alimentarnos de forma distinta, no solo en el sentido más literal (sustento, nutrición) sino también en relación a nuestras mentes: ¿Dónde extraemos significado y conocimientos? ¿Cómo nutrimos a los ecosistemas personales y colectivos que nos rodean? ¿Cómo alimentamos el espíritu en una sociedad materialista y de consumo? ¿Qué ritmos priorizamos y qué significa para nosotros la palabra “suficiente” que, al contrario del acumular incesante del neoliberalismo, reconoce y prioriza las necesidades de otrxs en nuestra comunidad? Inevitablemente la provocación del alimento nos dirige a ideas de reconocimiento, justicia y acción política. De hecho, el texto curatorial comienza con la frase “quien es capaz de destruir su propia casa, debiese ser también capaz de aguantar el hambre”, enfrentándonos a la espantosa realidad de que lxs responsables de la destrucción, extractivismo, contaminación y extinción no son hoy quienes pasan hambre, quienes se encuentran expuestos a la polución, quienes habitan en zonas de sacrificio, quienes luchan por recibir una magra caja de comida del gobierno.

Esa vocación de transformación política también se hace presente en las pedagogías críticas que con particular cuidado y atención desarrollan las curadoras durante los meses que se presenta cada ciclo, en las que nos enfrentamos con preguntas duras pero necesarias. ¿Qué plantas se han extendido en mi bioregión? ¿Qué procesos geológicos ocurren en ella? ¿Cómo se usa la tierra en el territorio que habito? Son provocaciones que advierten, pero sobre todo, que conectan con un aquí y ahora que busca superar las lógicas universales del presente hiper-conectado e hiper-capitalista.

Las obras del ciclo se agrupan en tres nodos de significado distintos: “Cinturón verde”, “Naturalezas, saberes y pervivencias” y “Los nudos del hambre”. Cada uno representa ventanas que se abren, pequeñas fuentes de sabiduría, que se potencian y retroalimentan mutuamente. Lo mismo ocurre con las obras, que aparecen por separado –cada una con su espacio, con su territorio, con su aire propio–, pero se friccionan y alteran en un constante diálogo. Juntas, entretejen un entramado vibrante, como las abejas que pululan por el sitio, parte de un coro pulsante y vivo. Imposible no destacar “Mariscos de tierra” de Sebastián Calfuqueo, que también dialoga con la convocatoria [1]. En un video que juega con los códigos del videojuego y la realidad virtual seguimos a un personaje que recorre un bosque en busca de alimentos, siguiendo las instrucciones de su abuelo. En su caminar, que sigue un cuidadoso ritmo, se entretejen la necesidad de los rituales, la importancia de los actos de agradecer, pedir y cuidar, las consecuencias del extractivismo comercial, la memoria ancestral de la recolección respetuosa y la riqueza de los lenguajes invisibilizados por la homogenización forzada [2].

Ngen, Wishilko, Winkulentu, enumera lx niñx, mientras recoge su alimento. Valiosos hongos, que en el imaginario occidental son sinónimo de asquerosidad, putrefacción y suciedad, retoman su justo lugar como alimento, red, ciclo. La obra misma responde a las lógicas colaborativas y desbordantes de Reparaciones Circulares, pues es fruto de un trabajo con el Museo del Hongo y una larga lista de traductores, artistas y gestores. No hay un resultado final: el video, como los hongos, también ha sufrido transformaciones, apunta a la horizontalidad, reciprocidad y mutualidad de las metodologías colaborativas propias de esta propuesta curatorial.


Figura 3.
Calfuqueo, S. (2020). Mariscos de tierra [Video]. Exposición en línea: Cinturón Verde, soberanía Alimentaria.

Otras obras son verdaderos ensamblajes, presentando paisajes y temporalidades fragmentadas e irregulares. Muchas de ellas son procesos. “Plantas para matar: curaciones para una fantasía perversa” de Natalia Montoya es un collage digital, bitácora, tanto proceso como resultado de una residencia en el contexto de la curaduría [3]. En su propuesta nos encontramos con una suma de recortes, fracciones y parches. Excesiva, como la curatoría que la contiene, despliega en torno a una Chacana un verdadero altar, un espacio sagrado, a partir del cual se desgrana una constelación de citas que iluminan la diversidad de representaciones que puede tener una misma entidad. Un verdadero poema visual, que se hila y deshila según el zoom que hacemos a la interfaz de la web, narrado a través de videos, palabras, dibujos, recortes, citas. Las referencias se contaminan entre sí, los videos conversan con acuarelas, las fotos se nutren de citas de libros nuevos y antiguos, de imágenes cotidianas, íconos sagrados y ejercicios geométricos.

De forma similar “Cuando se descáscara” (2020) de Melissa Ferreira nos enfrenta a lo digital como espejo de nuestra realidad inabarcable, parcial, sorprendente. En un video-bitácora que registra el paso del tiempo en la pandemia, Ferreira juega con elementos orgánicos y digitales; a través del sonido, la imagen y el texto va develando trayectorias aleatorias, de la mano de los caminos y ritmos de la naturaleza. “Tejido orgánico” de Florencia Marinetti, captura sus experimentos con acumulaciones de materiales (arcilla, aserrín, arena, agua), territorios (arroyo de Vásquez, arroyo Clarome-ko, Laguna del Desmonte) y metáforas (la cerámica como piel porosa, el paso por el fuego como transformación, el uso responsable del agua como forma de sobrevivir en la crisis climática). Y “Ejercicio uno: Caldo de caja de ayuda gubernamental” de Vania Caro, es un video “tutorial” para hacer una sopa con el cartón de las cajas de ayudas del gobierno que fueron entregadas en plena crisis sanitaria el año pasado. Parte de lo que denomina “ejercicios para sobrellevar la frustración”, trabaja con ironía una realidad dolorosa, que al presentarse como proceso y obra desafía la mercantilidad imperante en el medio.

Figura 7. Melo, V. (2021). Ejercicio uno: Caldo de caja de ayuda gubernamental. [Video]. Exposición en línea: Cinturón Verde, soberanía Alimentaria.

Como instancia auto-gestada, no sorprende que la participación sea voluntaria y gratuita. Sin embargo, me gustaría destacar que en el ethos de Reparaciones Circulares existe un impulso por ensayar nuevas formas de cuidado, de reparación mutua y de atención hacia otrxs. De cierta forma, abre las puertas a pensar en otras formas de reconocer el trabajo, desde el trueque hasta el intercambio de conocimientos, saberes y afectos, en que cada persona trabaja con y desde sus posibilidades de sustento, alimento y nutrición. Una invitación y un desafío a pensar nuevas maneras de crear un sistema artístico autosustentable, en medio de un contexto en que las antiguas formas de trabajar se revelan agotadas. En ese sentido, es imposible no destacar la minuciosa y atenta labor afectiva y política que realizan Nancy y Loreto. Reparaciones Circulares es fruto de un trabajo que busca ir más allá del centro, desbordar los límites de lo que pensamos como posible, brindar espacios de apoyo, contención y crecimiento a artistas y difundir una serie de obras que accionen en lo cotidiano y lo social. Cinturón verde, como las convocatorias anteriores a ella, es una invitación a lo fortuito, a lo indisciplinado, a no empezar aquí y terminar allá, a recorrer y re-recorrer una infinitud de caminos. Una invitación a revitalizar la imaginación cuando nos reunimos en comunidad en torno a la comida, a abrazar la precariedad también como condición de ser vulnerable a otrxs, en momentos de crisis en que los vínculos, la con-vivencia y el territorio aparecen con cada vez mayor claridad como los únicos portales posibles a una existencia nueva.

Notas

[1] Sebastián Calfuqueo (Santiago, Chile, 1991) vive y trabaja en Santiago de Chile. Licenciade y Magister en Artes Visuales de la Universidad de Chile. Es parte del colectivo mapuche Rangiñtulewfü y Yene revista. De origen Mapuche, su obra recurre a su herencia cultural como un punto de partida para proponer una reflexión crítica sobre el estatus social, cultural y político del sujete Mapuche al interior de la sociedad chilena actual. Su trabajo incluye la instalación, la cerámica, performance y el video, con el objetivo de explorar tanto las similitudes y las diferencias culturales como los estereotipos que se producen en el cruce entre los modos de pensamiento indígenas y occidentalizados, y también visibilizar las problemáticas en torno al feminismo y disidencias sexuales. Su obra ha sido exhibida en Chile, Perú, Brasil, México, Estados Unidos, Alemania, España, Reino Unido, Suecia, Suiza y Australia. Ha sido seleccionade para las bienales de Sao Paulo, Mercosur, La Paz y Arte Paiz (Guatemala). Exhibiciones recientes incluyen presentaciones individuales en Galería 80m2 Livia Benavides, Galería D21, Galería Metropolitana, Parque Cultural de Valparaíso y el MAC -Museo de Arte Contemporáneo Santiago-. Ganadore del Premio de la Municipalidad de Santiago en 2017 y del Premio de la Fundación FAVA en 2018.

[2] El artista presenta su trabajo con las siguientes palabras: «La Ocupación de la Araucanía o Pacificación de la Araucanía (1861-1883) fue una serie de campañas militares, acuerdos y penetraciones del ejército chileno y de colonos en territorio Mapuche que condujeron a la incorporación de la Araucanía al territorio nacional chileno. La mal llamada “Pacificación de la Araucanía” fue la expresión utilizada por las autoridades chilenas para esta guerra y la aculturación de los territorios de los indígenas Mapuche. Durante este período de guerra y hasta el día de hoy, los hongos son una fuente de alimentación muy importante para las comunidades Mapuche. Este saber ha persistido, en algunas comunidades que han transmitido su conocimiento de generación en generación, técnicas para recolectarlos correctamente, sin dañar el micelio para que siga fructificando, con respeto al otro, sin infligir daño alguno. Mapu Kufüll (mariscos terrestres) es la forma de designar a los hongos en el mapudungun y también el nombre de este ‘cuento’ animado que reflexiona sobre la perspectiva cosmológica del pueblo mapuche en relación con la recolección de hongos y cómo éstos han sido un símbolo de resistencia para las comunidades».

[3] Natalia Montoya Lecaros (1994) es artista visual y profesora de artes visuales. Nacida y criada entre la pampa y el mar, oriunda de Iquique y visitante recurrente del pueblo de la Tirana. Sus temáticas de interés se centran en la observación minuciosa de las manifestaciones culturales de su territorio, observando nudos e historias que conforman el enclave multicultural de la región de Tarapacá, como así también elementos de su propia biografía, atendiendo a buscar los pedazos de su herencia Aymara y respondiendo a las preguntas que desde ahí aparecen con imágenes, estéticas y recursos contemporáneos. Su trabajo plástico se desarrolla desde los materiales que ella ha clasificado como “materiales del cielo y la tierra” los que tienen relación con la cosmogonía andina de las dualidades y reciprocidad. Estos materiales fluctúan entre aquellos de origen natural de presencia opaca y los industriales o plásticos que reflejan la luz, hablando de las contradicciones y encuentros de sus intereses. Actualmente se desempeña como profesora de artes visuales en el nivel de básica y al al mismo tiempo es estudiante de Magister en la Pontificia Universidad Católica.

Como citar:
Guzmán, M-V. (2021). Cinturón Verde: Soberanías Alimentarias. Sobre el tercer eje curatorial de Reparaciones Circulares. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (4).  Disponible en: https://portalerror1913.com/2021/11/14/cinturon-verde/

Fecha de recibido: 4 de octubre de 2021 | Fecha de publicación: 16 de noviembre de 2021

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

EDITORIAL: PUNTOS Y PUENTES, EL JUEGO DE UNIR COINCIDENCIAS

Editorial: Points and bridges, the game of connecting coincidences

Por: Jennifer Rubio Leal

Artista Plástica | Universidad de Caldas | js.rubio95@gmail.com

Encontrar semejanzas y coincidencias dónde en apariencia nos las hay, podrá parecer una tarea sin sentido, aún más, cuando hemos aprendido de manera automática a guardar distancia y a desconfiar de quienes nos rodean. El otro, ese que no somos, nos resulta extraño y, por supuesto, lejano ¿Podemos construir puentes a pesar de ello? ¿De las diferencias? No lo dudo ¿Valdrá la pena intentarlo? Siempre.

Ahora, no puedo evitar pensar en esos dibujos de la infancia que consistían en ir uniendo puntos para al final, después de seguir el camino, poder tener una imagen completa, un todo. Un dibujo construido por distintos puntos regados sobre la hoja. 

En esta edición hay varios puntos que se unen, aunque a primera vista parecieran lejanos y sin relación. Pero a medida que vamos recorriendo las palabras, unimos los puntos, veremos el dibujo completo. Una congregación de voces, de diferentes latitudes, ideas, cuerpos, que comparten preguntas, exploran identidades y sobre todo, cuestionan lo establecido. Coinciden, no de manera evidente, si no al contrario, a través de una línea sutil, que solo necesita un poco de detenimiento para verse.

Me parece pertinente, compartir con ustedes, mi definición de coincidencia, para que partamos de una misma idea y esa es, punto de encuentro, el lugar donde chocamos, la intersección de dos o varias líneas sobre el plano y lo menciono porque Portal Error también es ese lugar: un punto de encuentro.

Antes de empezar a escribir este texto y saber qué rumbo tomaría, cómo hacer una introducción adecuada, fueron los textos dentro de estas páginas quienes me dieron la respuesta. Parecerá absurdo y hasta obvio, porque supongo que en eso consiste escribir un texto editorial, dejar que los textos hablen; pero, en mi labor cotidiana, colecciono coincidencias, estoy atenta a ellas, las guardo en una libreta y encontrarme con preguntas similares dentro de los textos que aquí convergen, me pareció, aunque suene redundante, una linda coincidencia.

Yo también emprendí la tarea de encontrar las cosas en común, de unir los puntos. Qué al final, no es otra cosa que construir comunidad (Común-unidad). Con esto no quiero decir que solo con las semejanzas se pueden construir cosas, por el contrario, es nuestra tarea la de trazar puentes aún cuando parece que no tenemos nada que nos una. Buscar las coincidencias y conversar en torno a las diferencias, escucharlas, compartirlas, empatizar con ellas. Al final, la diferencia es inevitable, de cierta forma, es lo que potencia la vida y es también a través de ella que la comunidad se enriquece.

Pienso en los monocultivos y en el bosque tropical, la tierra se agota en el primero, mientras que, en el segundo se mueve, se transforma, está latente y cambiante. No es una sola cosa, es muchas a la vez. Reitero, la vida se potencia con la diferencia y aquí, aunque parezca que un texto sobre arte no tiene nada que ver con un bosque tropical, se encuentran en algún punto, como en este texto por ejemplo. Así la vida y las, los, les autores que se congregan en esta edición lo hacen como un acto de rebeldía, de resistencia y de esperanza. La rebeldía de juntarnos aunque al parecer no haya sentido, la esperanza que genera la unión de voces diversas y sentidas.

En esta edición la rebeldía tiene múltiples formas y abarca muchas aristas, tiene la forma de cuerpos que cuestionan lo establecido, que construyen espacios seguros, que parten de lo íntimo y lo hacen público. De las relaciones con los territorios y la naturaleza, de senti-pensar el espacio y sus elementos. La rebeldía de apropiarse de discursos y darles la vuelta. La rebeldía de nombrar lo innombrable. De encontrar semejanzas, de ir contracorriente.

Estas páginas que proceden son voces que invitan a construir puentes, a observar de manera distinta. Son un punto de encuentro y ahora que estamos aquí, espero, podamos unirnos a ellas.

Cómo citar:

Rubio, J. (2020). Editorial: Puntos y puentes, el juego de unir coincidencias. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 2 (1). Disponible en: https://portalerror1913.com/2021/10/24/puntos-y-puentes/

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

EDITORIAL: INSISTIR EN LO INSUFICIENTE

Por: Andrea Ospina Santamaría

Profesora del Departamento de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | andrea.ospina@ucaldas.edu.co

Me han encargado la compleja tarea de hacer una editorial para una revista universitaria en un número que correspondió a un año difícil. Quiero decir, hacer una editorial para una revista de un programa de artes en una universidad pública y regional de Colombia en el año de la más mediática y – tal vez – la mayor crisis social, política y sanitaria de nuestra historia reciente, que es la última gota del vaso para desatar un paro nacional en donde se cometen un sinnúmero de muertes y nacen una cantidad igual de esperanzas. 

Así que sobra decir que esta editorial será más una carta que un texto de rigor académico, porque eso ha sido esta revista para su comité editorial y para quienes en ella escriben: un espacio de construcción de afectos más que una egoteca de argumentos. También pareciera obvio que toda palabra será insuficiente para intentar reseñar lo que ha sido, para la comunidad estudiantil, las personas invitadas y el equipo organizador detrás de este proyecto, aferrarse a la escritura y a las artes en tiempos de completa incertidumbre.

He de decir, primero que todo, que no lo hicimos al 100%. No queda sensación más gratificante que cerrar un número que comprendió que a veces todo para, ya sea porque tenemos que estar confinados o porque nos llaman las calles, ya sea porque se nos llenó de miedo el pecho o porque consideramos que nunca la inestabilidad social de nuestro país es un simple tema, sino un lugar de enunciación transversal. Podemos decir que este conjunto de textos va llegando poco a poco y digerido mientras que nuestros activismos personales y colectivos tenían rumbos diferentes, así como la fragilidad a la que un pequeñísimo ser nos empujó, justo al límite de nuestro antropocentrismo. Gran parte de nuestro semestre se basó en el compartir contenido de otras iniciativas que ya se encontraban activas en las manifestaciones del país, porque lo que menos deseamos es generar información sin norte, ni articulación, al mismo tiempo que en procurar que no se hundiera el barco frente a las crisis de la educación pública en medio de la virtualidad. 

Lo que sí podemos afirmar es que como equipo editorial fuimos conscientes de la empatía necesaria en tiempos de pandemia y posteriormente concretamos una posición en contra de la sistemática violencia ejercida hacia los manifestantes. Nos alegramos con la fuerza de las comunidades y también sufrimos cada derecho violado, y afortunadamente, como cualquier otra, esta tercera edición de la revista PORTAL ERROR 19-13 trae voces políticas en múltiples sentidos y activa la posición de las artes ante estos procesos complejos. Podemos decir que estas reflexiones pasan por cuatro categorías: feminismo, crítica al sistema artístico, cotidianidad interrumpida y construcción de escenas locales. 

En un primer grupo, tenemos voces que nos hablan desde el feminismo en medio de este camino de las artes, la oportunidad de construir realidades posicionadas en el rol de las mujeres, los encuentros vivos, la toma del espacio público y la posibilidad de narrar una nueva historia, así como las reflexiones en torno al cuerpo expandido y apropiado el cual se enfrenta desde múltiples formas colectivas e íntimas a los imaginarios que por tanto tiempo nuestro sistema ha perpetuado. 

Ahora bien, estas palabras se sitúan desde una cotidianidad totalmente interrumpida, en donde nociones que parecían lejanas empiezan a hacer parte de nuestro día a día, como la repetición, lo monstruoso y la putrefacción. Entre el miedo, el control y la necesidad de concebirse como parte de una sociedad, al mismo tiempo que como individuos condenados a vivir con su propio cuerpo en pequeños espacios, estos proyectos llegan como un punto de vista potente en torno a lo que nos atravesaba de forma desesperante e impensable. 

Un tercer enfoque se basa una crítica que se dirige al funcionamiento del sistema del arte, sus roles existentes y en especial las dificultades de ejercerlos desde la curaduría, la precariedad y las instituciones museales enfocadas al contexto local y nacional. Estas palabras, por parte de egresadas de la facultad, especifican una cantidad de injusticias, puertas abiertas y diferentes caminos para ejercer una profesión que más que una acción específica es un lenguaje desde el que se lee el mundo y que no está exenta de las  limitaciones que un macrosistema ha impuesto no sólo en su quehacer sino además en su propio reconocimiento. 

Pero ante esta postura crítica desde este proyecto proponemos y nos enfocamos en la necesidad de construir archivo de ciudad, uno que sea capaz de levantar la información que se queda a la sombra de las escenas centralizadas de lo cultural en el país y que evita comprender los alcances y capacidades de lo realizado en lo local. Es por eso que este número realizó un recorrido por las ediciones anteriores del Festival Internacional de Arte Contemporáneo desde las voces de quienes lo vivieron e hicieron parte de su ejecución, porque, precisamente, el punto de partida es en este caso una prioridad para resaltar que existen otros relatos y movimientos posibles que no se leen en los mismos códigos que las grandes ciudades.

Y en este último aspecto no podemos dejar de lado la importancia de considerarnos en el marco del Paro Nacional de Colombia como un espacio que apoyaba las iniciativas estudiantiles y que buscó las sentidas palabras de su director para conversar sobre un proceso que ya desde 2019 se venía gestando en las aulas y las calles. Es imposible no nombrar aquí que nos seguimos preguntando por cada desaparecido, por cada muerte y cada golpe, por las violaciones y la frustración, y claro, por la sostenibilidad de la Universidad que nos cobija. 

Pensar en retrospectiva el tiempo que compete a este número es casi un delirio, en el que aún tiemblan las manos y algunas lagunas mentales atacan entre lo que fue sentirnos tan fuera del universo conocido. Sólo podría agregar que este texto no es más que una insistencia en lo insuficiente, en continuar dándole vueltas, soportes y tiempos a aquello incompleto e imposible como las revistas de arte en universidades públicas regionales de un país en crisis.

Cómo citar:

Ospina, A. (2020). Editorial: Insistir en lo insuficiente. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 3 (2). Disponible en: https://portalerror1913.com/2021/10/24/insistir-en-lo-insuficiente/ 

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X