LA OBRA ES LA QUE DETERMINA SI UNO ES UN ARTISTA. Entrevista a Sergio Blandón

The work determines if one is an artist. Interview with Sergio Blandón

Por: Laura Valencia Ángel

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

laura.11810017@ucaldas.edu.co

Tríptico Instrumentalización de un recuerdo (Tercera Pintura). Óleo . 2019. Fotografía cortesía del artista.

Entrevista realizada durante la exposición “Pinturas Negras de la Memoria”, en el Museo de Arte de Caldas, inaugurada el jueves 4 de abril de 2019.

Laura: ¿Cómo te defines a ti mismo?

Sergio: Me defino como alguien muy interesado en aprender, alguien muy interesado en el arte y la pintura. Alguien con curiosidad.

Laura: ¿Cuál fue la experiencia primigenia que te hizo interesarte en el arte?

Sergio: Ver unos dibujos en el cuaderno de mi hermana. Ella no es una buena dibujante, pero para mí -en ese momento- eran dibujos impactantes, los volúmenes y la ubicación de los cuerpos me sorprendía mucho. Desde muy niño he tenido muchas ganas de dibujar, entre otras cosas, por esos dibujos que hizo mi hermana, hace unos 30 años.

Laura: ¿Cómo fueron tus años universitarios?

Sergio: Mis años universitarios fueron muy buenos, especialmente por el ambiente que había, era muy diferente al que hay hoy en día. Cuando entré a la universidad encontré un grupo de personas dedicadas a la pintura, personas que se convirtieron en mis amigos y que tenían tanto interés en la pintura que -en ese momento- les asignaron un salón solo para pintar. Fue un mundo que me sorprendió mucho.

Laura: ¿En qué se diferencia la universidad en la que tú estudiaste de la universidad en que yo estoy estudiando? ¿por qué dices que es diferente el ambiente?

Sergio: Esto es una interpretación, no quiere decir que es verdad. En ese momento veía gente muy apasionada, con mucho interés por aprender. Nosotros no teníamos la idea de que “ya éramos artistas” o que “ya sabíamos”. Teníamos muy claro que éramos estudiantes y que queríamos aprender y que para aprender había que esforzarse mucho. Estábamos muy interesados en la pintura, muy interesados en la técnica, muy interesados en leer y en construir una de comunidad. Hoy en día cuando voy a Bellas Artes veo mucha duda en los estudiantes y mucho desinterés, no necesariamente por el arte, sino por aprender.

Laura: ¿En qué punto piensas que una persona se convierte en un artista?

Sergio: Pienso que eso lo debe decir la obra, la obra es la que determina si uno es artista. Si tal vez en este momento estoy teniendo un reconocimiento como artista se debe a la contundencia de la obra que se está exponiendo. Si esta obra tiene una contundencia que la inscriba en los círculos del arte, entonces, es posible que comience a ser un artista, porque mi discurso es el de un artista, tiene relación con la historia del arte y con la contemporaneidad. Pero a mi me parece que uno no pude decir “ya soy un artista”, la obra es la que lo decide.

Laura: ¿Te consideras un artista?

Sergio: Quiero que mi obra diga que yo soy un artista, estoy intentando entrar al círculo del arte. No depende de mí, pero creo -por lo que he visto, por la reacción de la gente- que esta obra tal vez sea la obra de un artista.

Laura: ¿Te reconoces como un buen pintor?

Sergio: No, todavía no soy un buen pintor, estoy en pañales en este mundo. Yo simplemente sigo aprendiendo. Lo que pasa es que cuando uno es disciplinado y la gente ve esa disciplina, les produce cierta sorpresa, porque hoy en día es más difícil encontrarse con una producción disciplinada. Sin embargo, hoy en día veo muchas grietas en mi obra, siento que debo mejorar, estoy pensando en lo que viene, quiero que sea un reto técnico mayor, quiero que sea un esfuerzo mayor, quiero tomarme más tiempo. Todavía no soy un buen pintor, estoy aprendiendo.

Laura: ¿Piensas que esa carencia está más arraigada en lo técnico o en el pensamiento?

Sergio: El pensamiento se va construyendo lentamente. Todos tenemos la capacidad de pensar, pero una obra fuerte conceptualmente, tiene que ver con que uno tuvo la capacidad de enfocarse en una idea y pensar esa idea durante mucho tiempo. No siempre quiero pintar sobre la memoria. Seguramente lo siguiente que voy a hacer, tendrá relación con el trabajo que estoy presentando. Pero seguramente va ser como ver el arte desde otro ángulo, simplemente surgirá a medida que piense en mi trabajo. En cuanto a la técnica, me falta muchísimo, estoy aprendiendo.

Tríptico Instrumentalización de un recuerdo (Primera Pintura). Óleo . 2019. Fotografía cortesía del artista.

Laura: ¿Cómo es ser un artista profesional en Colombia?

Sergio: Ser artista en Colombia -y me imagino que en gran parte del mundo- es muy difícil, porque en términos generales a la gente no le gusta el arte; el arte no hace parte de sus preocupaciones porque entrar en los círculos del arte no es fácil. El problema no es esa dificultad, cuando uno se enfrenta a la obra uno no retrocede porque sea algo muy difícil, uno sigue porque es una necesidad primordial. Puede ser difícil, pero es lo único que uno quiere hacer.

Laura: Te parece importante que las personas se interesaran en el arte ¿cuál piensas que puede ser el mecanismo o la forma para que la gente se interese por el arte?

Sergio: Para que la gente se fije en el arte, el arte debe convertirse en parte de sus prioridades y para que sea parte de sus prioridades, deben existir procesos formativos muy fuertes y extensos. No es gratis que en unas partes del mundo la gente tenga tanto interés por el arte. Europa nos lleva dos mil años de historia, la cultura que había aquí hace quinientos años desapareció y llegó algo nuevo que es muy confuso. Todo el sector del arte se alimenta de las grandes potencias, pero son cosas residuales, accedemos a la tecnología, creemos que estamos en el siglo XXI porque tenemos cámaras y celulares, pero en el campo educativo es posible que nosotros sigamos en Roma.

Laura: Hablemos de la exposición “Pinturas Negras de la Memoria”¿Qué planeas comunicar y transmitir a través de tu obra?

Sergio: He realizado muchas exposiciones en Manizales, pero en este momento veo esos trabajos como estudios. Pienso que “Pinturas Negras de la Memoria” es un trabajo serio, en donde el contenido ha sido pensado, como lo dice el nombre, es una exposición que gira en torno a la memoria, más particularmente alrededor de la memoria familiar. Una memoria familiar expresada de una manera en que no solo tenga que ver conmigo, sino con toda la gente que asista a la exposición. He buscado que cuando una persona venga ver esta obra genere un proceso de memoria que la relacione con su propia familia. Esta obra lo que le está recordando a la gente es que nos vamos a morir, que cada uno de nosotros es un ser que tiende a la muerte, que nuestro paso por la vida es efímero.

Laura: ¿Cómo fue el proceso?

Sergio: Esta obra no la pensé en un solo momento, la pensé a través del tiempo, la compuse conceptualmente en la medida en que voy pintando, porque -de alguna manera- pienso con imágenes. Aquí hay un contenido que se va construyendo lentamente, no necesariamente desde la razón. En el 2016, llevaba dibujando tres años seguidos, dibujaba -sin exagerar- de doce a catorce horas diarias. Hasta que no pude dibujar más. Pienso que era un ejercicio técnico, aprendí a dibujar muchas cosas, pero ya no le encontraba ningún sentido, podía dibujar -sin necesidad de ver- un carro, un montón de personas, animales, muchas cosas. Pero estos ejercicios consistían simplemente en dibujar formas, en ese momento decido no seguir, no tiene sentido hacer cosas por hacerlas, cuando uno hace una imagen por hacerla uno puede decir que está bien hecha; pero cuando uno hace una imagen procurando que tenga un contenido, crea una imagen que se va dejar recorrer. Una imagen que tiene contenido no se agota, uno puede seguir entrando en ella una y otra vez, cada vez más. Esto me llevó a parar de dibujar y empezar a observar.

No sabía muy bien que hacer, estaba muy saturado. En un momento estábamos con mi familia observando unas fotografías familiares y vi una foto de mi abuelo y me dije, “esto es una pintura, esto es lo que estoy buscando”. Esa imagen me generaba una sensación muy particular, sentía que estaba viendo un recuerdo, no estaba viendo una foto, estaba viendo un recuerdo. Comencé a buscar muchas fotos familiares y hacerles un registro, luego comencé a hacer collage con esas fotos, después comencé a hacer pintura digital. Todo esto para intentar comprender como a través de esas composiciones y de la luz se generaba la sensación de recuerdo en una imagen. Pretendía que cuando alguien viera mis imágenes sintiera que estaba recordando algo. Después comencé a pintar en óleo, fue difícil pasar de la pintura digital, en donde uno tiene mucho control del formato a un formato que no se puedo graduar (que si es grande es grande y si es pequeño es pequeño). La pintura me invita a repensar la memoria: no solo me propuse construir imágenes que parezcan recuerdos, sino imágenes que hablen de la memoria, de cómo funciona o cómo se crean memorias en nosotros, cómo nos van construyendo y nos permite tejer vínculos, crear identidades. La idea empieza a crecer y volverse más compleja.

Memoria 4. Pintura digital. 2017. Fotografía cortesía del artista

Laura: ¿Qué caracteriza tu paleta en este trabajo?

Sergio: Mi paleta está llena de blancos, está llena de grises, me gusta mucho que los colores se los coma el gris. Cuando salí de la universidad, comencé a estudiar a los grandes maestros (los maestros de los cuales me gustaría aprender), comencé a estudiar sus paletas. Muchos de ellos utilizaban paletas con colores tierra, muchos grises y tenían un conocimiento muy profundo de la luz. En este momento, por ejemplo, estoy haciendo un estudio de la pintura barroca -sobre todo de Rembrandt- su última pintura está hecha en colores tierra y sobre esos colores encontramos otros colores en donde hay más luz. Esto permite que la pintura se integre un poco más. Pero, debo decir que pinto con los colores que me gustan, no tengo una escuela y no puedo decir que uso la paleta de los pintores barrocos.

Laura: ¿Cómo te enfrentas a la frustración en el proceso de creación?

Sergio: No confronto la frustración. He sentido mucha frustración, por eso entiendo que la frustración hace parte del proceso. Sentí mucha frustración, por ejemplo, haciendo esta obra, hubo momentos en que sentí que era muy difícil y no sabía cómo resolver ciertas cosas; pero no me dejo absorber por esa frustración o por esa incomodidad, porque sé que hace parte del proceso. Lo próximo que voy a pintar también me va a generar incomodidad, pero esa inconformidad es normal, simplemente hay que aceptarla.

Laura: ¿Piensas que, en algún momento, tu obra puede resultar incómoda o amenazante?

Sergio: He visto que hay personas que salieron muy tocadas, con mucha tristeza, con mucho dolor. Hay personas que les recordó un familiar muerto. Si alguien viene a mi exposición, no viene necesariamente a alegrarse (no viene a sentir que la vida es muy linda y que todos somos felices), viene a ver que también hay cierta crudeza en la vida, que todo desaparece, que eso que amamos de va desvaneciendo. En ese sentido puede haber cierta incomodidad y las personas pueden sentirse un poco agredidas, por lo menos en el plano emocional. Sabía que esto podía pasar, comprendo que no es muy agradable que la gente venga a sentir dolor, pero el arte no está hecho para hacer feliz a nadie, ni para hacer concesiones con nadie. El arte no es un escampadero, el arte es el aguacero; venir y mojarse es parte de la vida.

Memoria 5. Pintura digital. 2017. Fotografía cortesía del artista

Laura: ¿Cómo confrontas el sentimiento de competitividad?

Sergio: En este ámbito todos estamos llenos de ego. Todos somos tremendamente prepotentes, siempre nos estamos sintiendo mejor que los demás; pienso que la única manera es crear una hermandad, empezar a relacionarse mejor con las otras personas que están haciendo arte. Intentar comprender que estar en este mundo es difícil.

Laura: ¿Piensas que el camino del artista es individual?

Sergio: Yo escucho mucha gente y hablo con mucha gente, pero solamente pinto lo que yo quiero pintar. Tengo en cuenta todas esas voces, pero debo pelear con todas ellas, porque si sigo todas esas voces, no termino haciendo nada. Cuando decido hacer una obra, tomo la decisión de lo que voy a hacer e intento hacerlo hasta el final.

Laura: ¿Qué pasa si uno hace arte sin esa hermandad que mencionabas hace un momento? ¿Cuáles son las consecuencias de caminar así, completamente solo?

Sergio: Dedicarse a la pintura ya es un oficio solitario y si -además- uno se concentra en peleas -sin generar ningún tipo de hermandad- pues hace que el arte sea terriblemente duro, incómodo. Todo el tiempo va ser un sufrimiento, porque uno está compitiendo y todo se convierte en una lucha.

Laura: ¿Vives del arte?

Sergio: He vivido de hacer imágenes, no necesariamente del arte. Soy ilustrador, he ilustrado para videojuegos educativos, revistas, cartas. También he dado clases particulares y vendido un par de obras; ahora hay más interés, me conoce más gente, me comienzan a reconocer como un artista. El arte para algunos artistas es muy rentable, en mi caso que he estado casi siempre en el anonimato, en la oscuridad y en la falta de reconocimiento, pues no tanto. Sin embargo, el que realmente decide vivir esto, lo va vivir siendo rentable o no, es una necesidad. Uno no hace esto para generar una economía, uno hace esto porque uno no sabe qué más hacer, porque la necesidad de hacerlo es tan fuerte que uno lo hace a pesar de que eso signifique pasar tiempos difíciles.

Laura: ¿Te parece arriesgado dedicarte al arte, incluso, valiente?

Sergio: Sí, puede ser valiente, porque es como ir en contra de todo. En mi caso, mi familia me ha apoyado, pero apenas en este momento les comienza a gustar que yo haya tomado la decisión de dedicarme al arte. He renunciado varias veces a trabajos, he dejado cosas tiradas y he hecho cosas que son como de un loco (durante tres años dibujé casi todo el día, todos los días, desde las cuatro de la mañana). Puede ser un acto de valentía, porque es un acto de decidir y sentir que esto es lo que voy a hacer en mi vida. Todo el mundo está diciéndole a uno cómo vivir y decidir que me voy a dedicar a la pintura, quiere decir que no voy a hacer nada de eso que esperan de mí, no voy a hacer nada de eso que me dijeron, nada de eso para lo cual he sido educado, voy a hacer algo que es más fuerte en mí que todo eso que ustedes esperan que yo haga.

Laura: ¿Cuál es el objetivo del arte?

Sergio: El objetivo del arte es ser una linterna, el arte es una forma de alumbrar la psiquis humana, una forma de escarbar en el ser humano, no necesariamente para entenderlo, pero sí para presenciar eso que es el humano. El arte es la herramienta a través de la cual se puede acceder a lo humano que no es la ciencia, que no está tan ligada a la razón, es la capacidad de rasgarnos y vernos por dentro. El arte es un acto de responsabilidad, en el sentido de que es un camino que uno decide caminar y esa responsabilidad lo debe llevar a uno a caminarlo hasta el final; eso es lo bueno del arte, el arte es infinito, queriendo decir con esto que cuando uno decide entrar al mundo del arte o de la pintura sabe que son caminos inagotables, lo que uno puede hacer es profundizar más en ellos. No me pongo a pensar si soy exitoso, si voy a exponer aquí o allá. Lo que sí puedo pensar es que puedo entrar más en el arte, he decidido concentrarme en hacer mi obra, después de que la obra esté hecha pasan cosas, aquí han pasado cosas. En esta exposición he visto que pasan cosas inquietantes, me enfoco en mi obra, todo lo que pasa alrededor de ella es producto de esa concentración. Quiero aprender a concentrarme más en eso; aprender a confiar más en mi instinto; aprender a escucharme más a mí y respetar lo que los demás tengan para decir; aprender a dejarme llevar más por la pintura y por el arte.

Laura: ¿En el futuro te ves como una persona más bien solitaria, como un artista alejado de la civilización o te gustaría estar inmerso en la sociedad?, ¿hacia dónde te inclinas?

Sergio: No estoy en pugna con la sociedad, no tengo ningún problema con la sociedad, tampoco es que tenga mucho interés en tantas cosas que están pasando; no estoy interesado en tanto ruido, en tantas luces, en tantas cosas pasajeras. Quiero encontrar la forma de liberarme de tantas cosas que no necesitamos, que no necesito, ya veremos si pasa o no.

Laura: Muchas gracias por permitirnos adentrarnos en quién eres, en qué haces, en qué piensas, en la manera en que has llevado tus procesos.

Postal de la exposición. Imagen cortesía del artistas

Nota 1: Les compartimos el texto curatorial escrito para la exposición por el maestro Diego Escobar Correa: “La decisión de hacerse artista no es sencilla, pues pesan innumerables cargas emocionales, sociales o familiares que la cuestionan. Ahora bien, decidir lanzarse a la incertidumbre del mundo del arte acarrea enfrentarse a los pesos de toda la historia del arte y la expectativa de ser aceptado en sus circuitos. El caso de Sergio Blandón, es el de quien desertó de la docencia universitaria para dedicarse de manera profesional a la actividad artística. Conducta cuestionada seguramente por las instituciones y las personas que hacen difícil tomar la decisión de convertirse en profesional del arte. Este artista trae consigo una concepción del arte amplia, sin límites, le importa el arte sin reparo alguno. Su medio es la pintura, deja claro que su interés se encuentra en lo que pueda decir, en la capacidad de poner un altavoz en las imágenes que presenta, su lucha es la de quien emite el discurso mudo de la imagen y espera ser oído según mencionaba Lessing. Para Blandón, la pintura es el lugar donde está toda su atención, es lo que sabe hacer; busca insistentemente hacerse pintor, porque así lo quiere, lo siente y lo desea. Las pinturas que trae son un reto a la mirada, la que ya no se detiene por el estallido de las imágenes en tiempos presentes. Para muchos la pintura es anacrónica, tal vez porque hoy no logra responder al deseo de la inmediatez, o de la interactividad como si responden otros medios. La pintura requiere de tiempo, de una dedicación monacal, en este artista se evidencia esta acción pictórica. Las pinturas de Blandón, requieren de tiempo para ser vistas, la mirada debe detenerse, para develar lo que está allí, para sincronizarse con el tiempo de sus pinceladas, para entenderlas tal como lo entendía Gadamer. Cada pintura es una fugacidad de un tiempo vivido, es un recuerdo propio y ajeno, allí se configura la imposibilidad de detener el tiempo, son tiempos vividos por unos y para ser vividos por otros, nosotros. Aquí está la fantasmagoría de la vida, se trata de pinturas de acontecimientos íntimos, domésticos, cotidianos, que sorprenden por la capacidad de encender en cada uno el anhelo de lo que ya no está, es el deseo por lo efímero.”

Nota 2: También les compartimos el texto curatorial escrito para la exposición por Pablo Felipe Arango: “La pintura de Sergio Blandón provoca emociones fuertes y complejas. Y no me refiero solo a sensaciones contundentes, sino a agitaciones existenciales. Ver sus cuadros genera una perturbación anímica y moral, y eso es precisamente lo que los convierte en una obra trascendente. Es imposible pararse frente a ellos y quedar impávido; apenas unos segundos después, el espectador recibe un golpe en algún lugar indescifrable, que debe quedar más o menos entre el diafragma y el espíritu. Sí, el mismo sitio en el que se siente la melancolía o se alojan los recuerdos, si es que estos, además, son posibles. Precisamente esa es la inquietud de Blandón: “¿son reales los recuerdos o son en cambio una historia que uno se cuenta?”. Estas pinturas están pobladas de seres que habitan un espacio intemporal, una dimensión casi paralela. No obstante, los seres de Blandón son tan reales como él mismo, están ahí, él los ve y ellos se dejan retratar, aun cuando los rostros terminen difuminándose en medio de una bruma -o de la nada-, que los vuelve precisamente más reales, o al menos más presentes; al fin y al cabo, ellos, como todo, y como la vida, lenta pero indefectiblemente, se diluyen. Los trazos de Sergio, así como las pinceladas, a veces detenidas y sutiles, y en otras ocasiones rápidas y bruscas, al igual que los colores y tonos que emplea, son coherentes con las sensaciones que brotan de las manos y la mente del pintor. Se trata de la virtud de un artista que no hace concesiones a la belleza y antepone en cambio su particular forma de expresar un universo personal y único. Frente a las pinturas expuestas, el espectador es justamente eso, poco más, un concurrente golpeado y emocionado, un voyerista incapaz de voltear a mirar para otro lado. Y es suficiente para establecer la relación debida entre obra y público, por eso bastará con que Usted se abandone frente al cuadro, o si le parece mejor, mire de soslayo y acuda a aquellas pinturas que le provocan una sensación particular y extraña. De eso se trata, de que las pinturas le provoquen algo. Seguro que muchas lo harán. En tal caso, no pretenda comprender o seguir los guiños intelectuales, que son apenas un pretexto, casi un engaño. La pintura de Sergio es todo lo contrario, no es realismo, ni figuración, juega con herramientas clásicas para crear un universo fantástico, para luego, por ejemplo, complacerse con la dilución de las figuras en un negro casi absoluto o en blancos y grises que amarillean. Los mismos tonos de nuestro entorno, los colores cotidianos que no brillan, que al contrario inducen aún más al abatimiento, al desconsuelo existencial de la clase media que refleja estas pinturas. Sergio Blandón no se envanece a pesar de este conjunto de pinturas, magnifico en tamaño y calidad, él supone que apenas comienza un recorrido que, será largo y tortuoso. Es un artista en el absoluto sentido del término, que se sabe destinado a mucho más que pintar, es el creador de un mundo complejo que irá enriqueciéndose gracias a su persistencia y disciplina. Los espectadores debemos cumplir con nuestra parte: asistir, ver y sentir; así percibamos, como en este caso, que la decrepitud nos espera a la vuelta de la esquina, que la existencia es apenas una sobreposición de tiempos que se nos van confundiendo.”

Como citar:
Valencia, L. (2019). La obra es la que determinas si uno es un artista. Entrevista a Sergio Blandón. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1).  Disponible en:  https://portalerror1913.com/2019/11/10/la-obra-es-la-que-determina-si-uno-es-un-artista/

Fecha de recibido: 15 de Septiembre de 2019 | Fecha de publicación: 10 de Noviembre de 2019

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