LA DESCOMPOSICIÓN DEL YO. Sobre Rumores de Deyvid Montoya

The decomposition of the I. About Rumors of Deyvid Montoya

Por: Juan Manuel López Pasos

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

juan.11714884@ucaldas.edu.co

Rumores. Imagen cortesía del artista

La obra de Deyvid Montoya, Rumores, puede considerarse como un testimonio de la desfragmentación del ser y la descomposición del yo, hasta el desaparecer. Un tejido de solución sobre lona vulcanizada, muestra la preocupación social del autor por problemas tales como el del adicto y la drogadicción. La técnica, action-paiting (del tipo Jackson Pollock), poetiza de cierta manera ese desaparecer del sujeto y la desintegración de su memoria, como esencia, del yo pasado.

Son fragmentos desahuciados, aquellos fugitivos, de la memoria ausente, una vez se ha tomado, por voluntad o destino, las sendas del delirio. El sujeto alucinado desconoce su presencia en el mundo y, por tanto, errabundea, como moribundo de esquina a esquina, sin camino, en su exilio. Ahora ya no es sujeto, es objeto que se descompone conforme pasan los días, hasta su gran retorno a la nada.

Quizás el artista pueda abrirnos una ventana, que nos permita descender en ese enmarañado tejido de memorias pisoteadas, de seres deshumanizados, voces e imágenes que se impregnan en el delirio trashumante del viaje sin retorno que significa el profesar alucinado. El abdicar de la lucidez, como un acto de auto-exilio, sea forzado o decidido, es la base de la inutilidad del ocio. Aquí se presenta, como un acierto de incertidumbre, pues las voces de esos entes deshumanizados, languidecen a través del desaparecer constante de su yo, para formar parte de ese cúmulo o bastión austero, de los objetos alienados.

La marginalidad aquí nombrada, conforma el submundo de este psiconauta, apartado de lo real (de la cabal lucidez). Su mundo ahora es el silencio que acaece, un submundo sin juicio más que el de seguir descendiendo, acompañado del rumor de pérdida total de la consciencia. El actual sujeto-objeto, existe ahora, ya no como una visión clara del arquetipo del hombre, sino más bien, como una ambigüedad estacionaria, que desvaría en su atemporalidad y supone un fracaso de existencia o un divagar profundo del error; lo casual y causal, como prueba de la tragedia.

Rumores. Imagen cortesía del artista

El adicto, como muestra de nuestra patética existencia, es reflejo sin tapujos, de nuestro gran dilema al trajinar inocuo de los días y las horas. A diferencia de nosotros, este sale de sí para no hallarse, mientras nosotros en nuestro ejercicio de introspección, desfiguramos la memoria, mutilamos el yo, con irrisorias muestras de divagaciones empedernidas; transformado, substancia y forma, en algo por nosotros aceptado, reconocido y perdonado. Queremos y creemos que hallarnos lucidos es la realidad, cuando realmente, nuestra lucidez es el rumor de una alucinación superior a la del adicto, a la del loco. La cotidianidad o lo normal es una prueba de que el mayor delirio de todos, no es sino el tedio y la bruma, el superfluo devenir del diario tic, tac… de nuestros absurdos días.

Como citar:
López, J-M. (2019). La descomposición del yo. Sobre Rumores de Deyvid Montoya. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/07/22/la-descomposicion-del-yo/

Fecha de recibido: 1 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 22 de Julio de 2019

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